Historia
PROVIDENCIA
- Teorías clásicas
- Datos del Antiguo Testamento
- Los apócrifos
- En el Nuevo Testamento
- Enseñanza patrística y escolástica
- Protestantismo antiguo
- Escolasticismo protestante
- Ideas pietistas y modernas

segunda mitad del siglo XII. Catedral de Monreale, (Foto Salmer)
La mitología popular griega presenta al mundo y la vida humana bajo la protección y dirección de los dioses, proporcionando de este modo el fundamento sobre el que la filosofía griega construyó su tratamiento sistemático de la providencia. Heráclito dio una forma imaginativa al concepto de una razón directriz del mundo, un desarrollo ordenado de las cosas que procede de la armonía de opuestos mediante un interminable proceso de trasmutación. La confianza en este proceso divino fue hecha el más alto bien del hombre. Anaxágoras introdujo la idea del cosmos, el movimiento armonioso de enormes masas bajo la dirección de la razón, que era la esencia tanto del pensamiento como del poder y un elemento que no estaba mezclado con la materia ni tenía personalidad. Sin embargo, la explicación teológica del mundo quedaba limitada a la naturaleza inorgánica, siendo Diógenes de Apolonia el primero en situar la vida orgánica dentro del ámbito de la teleología. Sócrates invirtió la tendencia de los antiguos filósofos, haciendo del hombre el punto central de su enseñanza y valorando el mundo según su utilidad para el hombre, descansando sus ideas en el monoteísmo práctico. Los poetas dramáticos griegos, especialmente Sófocles, enseñaron también la absoluta justicia y sabiduría de la divina providencia. Siguiendo a su maestro Sócrates, Platón, en su teoría de las ideas, desarrolló un sistema completo de metafísica teleológica, haciendo de la idea del bien la idea suprema, que es idéntica con la razón y la divinidad. Una personalidad espiritual era de menos importancia para él que una dirección moral en el proceso del mundo, pero al mismo tiempo mantuvo la existencia de la providencia en asuntos grandes y pequeños, sosteniendo que cualquier destino que los dioses otorgan al justo es por su bien ("República", x, 612 E). Esta posición, presentada por Platón principalmente en términos figurativos, la tomó Aristóteles dándole una forma puramente intelectual, formulando y estableciendo el monoteísmo científico, aunque en su esquema no hay lugar para el concepto de providencia. Por otro lado, la filosofía estoica hizo del pensamiento de la providencia un factor prominente. Aunque Epicuro desterró a los dioses del mundo, los estoicos aceptaron la divinidad como el principio dador de vida, la fuente original de poder, la razón directriz, la providencia que todo lo controla. Dios y el mundo son uno y el orden del mundo está controlado por la providencia que actúa a través de procesos necesarios, estando cada eslabón estrechamente relacionado con el otro en la cadena de fenómenos por las leyes de causa y efecto. Sin embargo, al aplicar este principio de la providencia a consideraciones detalladas los estoicos a veces viciaron su posición en su constante intento de encontrar algún propósito utilitario para beneficio del hombre en cada fenómeno natural. Los neoplatónicos abandonaron el concepto estoico de providencia totalmente, haciendo la divinidad totalmente trascendente y llenando el vacío entre Dios y el hombre con seres intermedios que no estuvieron sin influencia sobre las ideas cristianas de la providencia. Los elementos clásicos, y especialmente estoicos, son también visibles en la literatura apócrifa del Antiguo Testamento, que presenta una mezcla peculiar de conceptos helenistas y creencias judías.
Datos del Antiguo Testamento.
El Antiguo Testamento muestra una larga cadena de desarrollo en la doctrina de la providencia. Huellas de la misma se encuentran en el período de los Reyes. Sin embargo, el monoteísmo de Israel se constituye en elemento esencial para tal doctrina. La preservación y continuado desarrollo del orden de la naturaleza depende de la voluntad divina. Los fenómenos atmosféricos están bajo la inmediata actividad de Dios (27 Porque El atrae las gotas de agua, y ellas, del vapor, destilan lluvia, 28 que derraman las nubes, y en abundancia gotean sobre el hombre. […]Job 36:27-28; 37:2-6,10-13; 38:25 y sig.; Voz del SEÑOR sobre las aguas. El Dios de gloria truena, el SEÑOR está sobre las muchas aguas.[…]Salmos 29:3 y sig., 147:16-18), siendo todo ello en última instancia para beneficio del hombre. Él saca al hombre del vientre y lo guarda a través de su vida a la cual él mismo fija límite (A ti fui entregado desde mi nacimiento; desde el vientre de mi madre tú eres mi Dios.[…]Salmos 22:10 y sig.; Ya que sus días están determinados, el número de sus meses te es conocido, y has fijado sus límites para que no pueda pasar los.[…]Job 14:5). La protección divina descansa especialmente sobre su pueblo escogido Israel (1 Dad gracias al SEÑOR, invocad su nombre; dad a conocer sus obras entre los pueblos. 2 Cantadle, cantadle alabanzas; hablad de todas sus maravillas. 3 Gloriaos en su santo nombre; alégrese el corazón de los que buscan al SEÑOR. 4 Buscad al SEÑOR y s[…]Salmos 105; Cuando Israel era niño, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo.[…]Oseas 11:1 y sig.), guardándolos de todo peligro y alimentándolos (13 1 Entonces el SEÑOR habló a Moisés, diciendo: 2 Conságrame todo primogénito; el primer nacido de toda matriz entre los hijos de Israel, tanto de hombre como de animal, me pertenece. 3 Y Moisés dijo al pueblo: Acordaos de este día en que salisteis […]Éxodo 13-16; 1 Y el pueblo comenzó a quejarse en la adversidad a oídos del SEÑOR; y cuando el SEÑOR lo oyó, se encendió su ira, y el fuego del SEÑOR ardió entre ellos y consumió un extremo del campamento. 2 Entonces clamó el pueblo a Moisés, y Moisés oró al SEÑOR[…]Números 11; 1 El que habita al abrigo del Altísimo morará a la sombra del Omnipotente. 2 Diré yo al SEÑOR: Refugio mío y fortaleza mía, mi Dios, en quien confío. 3 Porque El te libra del lazo del cazador y de la pestilencia mortal. 4 Con sus plumas te cubre, y b[…]Salmos 91; 105-107). Aunque en el castigo endurece el corazón y envía malos pensamientos (Pero yo endureceré el corazón de Faraón para multiplicar mis señales y mis prodigios en la tierra de Egipto.[…]Éxodo 7:3; De nuevo la ira del SEÑOR se encendió contra Israel, e incitó a David contra ellos, diciendo: Ve, haz un censo de Israel y de Judá.[…]2 Samuel 24:1), puede hacer que los malos intentos sean inútiles y convertirlos en buenos (Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo tornó en bien para que sucediera como vemos hoy, y se preservara la vida de mucha gente.[…]Génesis 50:20; 1 ¿Por qué se sublevan las naciones, y los pueblos traman cosas vanas? 2 Se levantan los reyes de la tierra, y los gobernantes traman unidos contra el SEÑOR y contra su Ungido, diciendo: 3 ¡Rompamos sus cadenas y echemos de nosotros sus cuerdas! 4 El[…]Salmos 2); la fertilidad y sequías son instrumentos de bendición y castigo en su mano (12 Abrirá el SEÑOR para ti su buen tesoro, los cielos, para dar lluvia a tu tierra a su tiempo y para bendecir toda la obra de tu mano; y tú prestarás a muchas naciones, pero no tomarás prestado. 13 Y te pondrá el SEÑOR a la cabeza y no a la cola, só[…]Deuteronomio 28:12-23). La enseñanza del Antiguo Testamento en la providencia alcanza su cima en su concepto de los milagros, si bien tanto los sucesos extraordinarios como los ordinarios son contemplados igualmente como actos libres y deliberados de Dios, estando la diferencia entre ambos en el grado. Dios es el autor de lo negativo así como de lo positivo (el que forma la luz y crea las tinieblas, el que causa bienestar y crea calamidades, yo soy el SEÑOR, el que hace todo esto.[…]Isaías 45:7; ¿No salen de la boca del Altísimo tanto el mal como el bien?[…]Lamentaciones 3:38; comp. Y el SEÑOR dijo a Moisés: Cuando vuelvas a Egipto, mira que hagas delante de Faraón todas las maravillas que he puesto en tu mano; pero yo endureceré su corazón de modo que no dejará ir al pueblo.[…]Éxodo 4:21; 14:17; Pero Sehón, rey de Hesbón, no quiso dejarnos pasar por su tierra porque el SEÑOR tu Dios endureció su espíritu e hizo obstinado su corazón, a fin de entregarlo en tus manos, como lo está hoy.[…]Deuteronomio 2:30; Porque fue la intención del SEÑOR endurecer el corazón de ellos, para que se enfrentaran en batalla con Israel, a fin de que fueran destruidos por completo, sin que tuviera piedad de ellos y los exterminara, tal como el SEÑOR había ordenado a Moisés.[…]Josué 11:20; Pero Dios envió un espíritu de discordia entre Abimelec y los habitantes de Siquem; y los habitantes de Siquem procedieron pérfidamente con Abimelec,[…]Jueces 9:23; Si un hombre peca contra otro, Dios mediará por él; pero si un hombre peca contra el SEÑOR, ¿quién intercederá por él? Pero ellos no escucharon la voz de su padre, porque el SEÑOR quería que murieran.[…]1 Samuel 2:25; 16:14; 18:10; 19:9; 1 De nuevo la ira del SEÑOR se encendió contra Israel, e incitó a David contra ellos, diciendo: Ve, haz un censo de Israel y de Judá. 2 Y el rey dijo a Joab, jefe del ejército, que estaba con él: Recorre todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Be[…]2 Samuel 24; Si se toca la trompeta en la ciudad, ¿no temblará el pueblo? Si sucede una calamidad en la ciudad, ¿no la ha causado el SEÑOR?[…]Amós 3:6), siendo tales males usualmente castigos por el pecado (No los adorarás ni los servirás; porque yo, el SEÑOR tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,[…]Éxodo 20:5; 1 "No os haréis ídolos, ni os levantaréis imagen tallada ni pilares sagrados , ni pondréis en vuestra tierra piedra grabada para inclinaros ante ella; porque yo soy el SEÑOR vuestro Dios. 2 "Guardaréis mis días de reposo, y tendréis en reverencia mi […]Levítico 26; Después se volvieron y subieron por el camino de Basán; y Og, rey de Basán, salió con todo su pueblo para presentarles batalla en Edrei.[…]Números 21:33; 1 De nuevo la ira del SEÑOR se encendió contra Israel, e incitó a David contra ellos, diciendo: Ve, haz un censo de Israel y de Judá. 2 Y el rey dijo a Joab, jefe del ejército, que estaba con él: Recorre todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Be[…]2 Samuel 24; 1 Y vino a mí la palabra del SEÑOR, diciendo: 2 ¿Qué queréis decir al usar este proverbio acerca de la tierra de Israel, que dice: "Los padres comen las uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen dentera"? 3 Vivo yo--declara el Señor DIOS--que no[…]Ezequiel 18; 1 Palabra del SEÑOR que vino a Joel, hijo de Petuel. 2 Oíd esto, ancianos, y prestad oído, habitantes todos de la tierra. ¿Ha acontecido cosa semejante en vuestros días, o en los días de vuestros padres? 3 Contadlo a vuestros hijos, y vuestros hijos […]Joel 1). Sin embargo, ya que la doctrina del buen y mal suceso de acuerdo al carácter del individuo no parece que sea confirmada por la experiencia, se hacen intentos de reconciliación. En los 1 Salmo de David. No te irrites a causa de los malhechores; no tengas envidia de los que practican la iniquidad. 2 Porque como la hierba pronto se secarán, y se marchitarán como la hierba verde. 3 Confía en el SEÑOR, y haz el bien; habita en la tierr[…]salmos 37, 49 y 73 se avanza la idea de que la aparente prosperidad de los malos es sólo transitoria, mientras que las bendiciones de los justos son finales y duraderas. No obstante, la solución al problema se aprecia en la lección de la vida de José y en la teodicea del libro de Job.
Los apócrifos.
Ya se ha aludido a la influencia histórica sobre los escritores apócrifos, quienes tomaron prestada la fraseología de la escuela pagana. Según la Sabiduría de Salomón, la divinidad gobierna y dirige todas las cosas (Sabiduría de Salomón viii. 1, xii. 18, xiv. 3, xv. 1), ordenándolo todo bien y justamente (viii. 1, xii. 15). No obstante, la misericordia de Dios mitiga y retrasa los castigos (xi. 23–26, xii. 2) que son en sí mismos una forma de corrección paternal (xi. 10). Por otro lado, Eclesiástico subraya la libertad de la voluntad humana (Eclesiástico xv. 11–17), y, aunque reconoce la antítesis de lo bueno y lo malo (xlii. 24–25), declara que todas las obras del Señor son buenas xxxix. 33–34). El creciente poder de la creencia en la inmortalidad en el judaísmo vino en ayuda para resolver el problema de la teodicea al que Eclesiastés se había rendido en desesperación (comp. 2 Macabeos vii. 9, 11, 14, 20, 23, 29, 36–38). Los pasajes en los que Josefo atribuye ideas divergentes a fariseos y saduceos sobre la divina providencia y la libertad de la voluntad (Guerras, II, viii. 14; Ant., XVIII, i. 3, XIII, v. 9) son oscuros, pero probablemente suponen que los fariseos creían que la providencia divina gobernaba todas las cosas, por lo que todo acto humano, sea bueno o malo, suponía la cooperación de Dios. La secta por tanto mantenía los principios tanto de la divina providencia y la omnipotencia y de la libertad y responsabilidad; mientras que los saduceos parece que ponían el énfasis sobre el elemento humano, los esenios lo ponían en el divino.
En el Nuevo Testamento.
En continuidad directa con el Antiguo Testamento, Cristo enseñó que el Padre en su santa y omnipotente voluntad inspirada por la bondad infinita, como rey, juez y legislador moral, supervisa benevolentemente a toda la humanidad. Dios es, de hecho, "Señor del cielo y de la tierra" (En aquel tiempo, hablando Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios e inteligentes, y las revelaste a los niños.[…]Mateo 11:25) y protege todas las cosas, incluso las más insignificantes (25 Por eso os digo, no os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis o qué beberéis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la ropa? 26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni reco[…]Mateo 6:25-30; 10:29-31; 6 ¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Y sin embargo, ni uno de ellos está olvidado ante Dios. 7 Es más, aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; vosotros valéis más que muchos pajarillos. […]Lucas 12:6-7). Aunque el curso de la naturaleza es para beneficio de buenos y malos igualmente (Reconcíliate pronto con tu adversario mientras vas con él por el camino, no sea que tu adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel.[…]Mateo 5:25), sin embargo Dios atiende especialmente las oraciones de los justos (7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 8 Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 9 ¿O qué hombre hay entre vosotros que si su hijo le pide pan, le dará una piedra, 10 o si le […]Mateo 7:7-11; 23 En verdad os digo que cualquiera que diga a este monte: "Quítate y arrójate al mar", y no dude en su corazón, sino crea que lo que dice va a suceder, le será concedido. 24 Por eso os digo que todas las cosas por las que oréis y pidáis, creed que y[…]Marcos 11:23-24; 9 Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 10 Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 11 O suponed que a uno de vosotros que es padre, su hijo le pide pan; ¿acaso le[…]Lucas 11:9-13; 17:6; 18:1-7). No hay, por tanto, razón para temer necesidades o peligros (31 Por tanto, no os preocupéis, diciendo: "¿Qué comeremos?" o "¿qué beberemos?" o "¿con qué nos vestiremos?" 32 Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis todas estas cosas. 33 Pero busc[…]Mateo 6:31-33; 10:19-20; 11 Y cuando os lleven a las sinagogas y ante los gobernantes y las autoridades, no os preocupéis de cómo o de qué hablaréis en defensa propia, o qué vais a decir; 12 porque el Espíritu Santo en esa misma hora os enseñará lo que debéis decir. […]Lucas 12:11-12), pues aunque los cuerpos de los justos sean matados, recibirán el reino de Dios (Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien temed a aquel que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno.[…]Mateo 10:28; No temas, rebaño pequeño, porque vuestro Padre ha decidido daros el reino.[…]Lucas 12:32). Dios también tiene poder sobre la tentación ("Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino y el poder y la gloria para siempre jamás. Amén."[…]Mateo 6:13; 24:22) y en la omnipotencia divina (Pero Jesús, mirándo los, les dijo: Para los hombres eso es imposible, pero para Dios todo es posible.[…]Mateo 19:26; Mirándolos Jesús, dijo*: Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios.[…]Marcos 10:27; 14:26; Y El respondió: Lo imposible para los hombres, es posible para Dios.[…]Lucas 18:27) está implicada una teodicea práctica que da clara expresión al poderoso optimismo de la fe. Aunque en ninguna manera se ignora la relación del mal y el pecado (Y le trajeron un paralítico echado en una camilla; y Jesús, viendo la fe de ellos, dijo al paralítico: Anímate, hijo, tus pecados te son perdonados.[…]Mateo 9:2), Cristo enseña expresamente que el grado del mal no está necesariamente en proporción al grado del pecado, sino que el peligro de castigo con penas semejantes puede servir como impulso para el cumplimiento de los mandatos divinos (1 En esa misma ocasión había allí algunos que le contaron acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con la de sus sacrificios. 2 Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos,[…]Lucas 13:1-5).
Pablo expone la doctrina de la providencia en 28 Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito. 29 Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, p[…]Romanos 8:28-39. Los hijos reconciliados de Dios forman parte de la cadena de actos divinos de gracia que retroceden a la eternidad del plan de salvación dependiente de la elección y que se expande hacia la comunión futura y eterna con Cristo. El acto de Dios, siendo absolutamente libre, no puede ser derrotado o hecho nulo. Más aún, ya que el inmutable amor y protección paternal de Dios libera el creyente del sentido de culpa y mal en el mundo, se le da una interpretación religiosa al concepto de omnipotencia. Teniendo esta certeza, Pablo no tiene ocasión de discutir las dificultades teóricas que no existen para el alma religiosa, por lo que la obra absoluta de Dios y la libertad y responsabilidad moral del creyente se dan por sentado. Por eso, por un lado, Dios acepta y rechaza según su voluntad (Así que del que quiere tiene misericordia, y al que quiere endurece.[…]Romanos 9:18), siendo la misma incredulidad surgida del propósito de Dios ocasión de ejercer misericordia (Porque Dios ha encerrado a todos en desobediencia para mostrar misericordia a todos.[…]Romanos 11:32). La fe se atribuye al llamamiento divino (Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que El sea el primogénito entre muchos hermanos;[…]Romanos 8:29) y la preservación y perfección del creyente se deben igualmente a Dios (Y que el mismo Dios de paz os santifique por completo; y que todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea preservado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.[…]1 Tesalonicenses 5:23; 1 Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y Sóstenes, nuestro hermano, 2 a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos, con todos los que en cualquier part[…]1 Corintios 1: 8-9), en cuya voluntad los detalles más minúsculos de la vida se hacen contingentes (siempre en mis oraciones, implorando que ahora, al fin, por la voluntad de Dios, logre ir a vosotros.[…]Romanos 1:10; Pero iré a vosotros pronto, si el Señor quiere, y conoceré, no las palabras de los arrogantes sino su poder.[…]1 Corintios 4:19). Por otro lado, el apóstol apela a la voluntad humana (Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional.[…]Romanos 12:1; 11 así como sabéis de qué manera os exhortábamos, alentábamos e implorábamos a cada uno de vosotros, como un padre lo haría con sus propios hijos, 12 para que anduvierais como es digno del Dios que os ha llamado a su reino y a su gloria. […]1 Tesalonicenses 2:11-12; Solamente comportaos de una manera digna del evangelio de Cristo, de modo que ya sea que vaya a veros, o que permanezca ausente, pueda oír que vosotros estáis firmes en un mismo espíritu, luchando unánimes por la fe del evangelio;[…]Filipenses 1:27; 9 Por esta razón, también nosotros, desde el día que lo supimos, no hemos cesado de orar por vosotros y de rogar que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual, 10 para que andéis como es digno del Señor, […]Colosenses 1:9-10) y en 12 Así que, amados míos, tal como siempre habéis obedecido, no sólo en mi presencia, sino ahora mucho más en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor; 13 porque Dios es quien obra en vosotros tanto el querer como el hacer, para s[…]Filipenses 2:12-13 se combinan ambos aspectos del problema. En otras partes también las buenas obras de los fieles se contemplan como obra de Dios en ellos, aunque no hay indicios de sinergismo. En las cartas a los Gálatas y Romanos se da el bosquejo de una filosofía religiosa de la historia. El amoroso consejo de Dios, de hacer del mundo su reino en el que el hombre pueda ser parte, no ha sido boicoteado por la caída de Adán (sino que hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta que, desde antes de los siglos, Dios predestinó para nuestra gloria;[…]1 Corintios 2:7; Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que El sea el primogénito entre muchos hermanos;[…]Romanos 8:29). Toda la creación suspira por la meta dispuesta por la gracia divina (18 Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada. 19 Porque el anhelo profundo de la creación es aguardar ansiosamente la revelación de los hijos de Dios. 20 Porqu[…]Romanos 8:18-23; 24 entonces vendrá el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, después que haya abolido todo dominio y toda autoridad y poder. 25 Pues El debe reinar hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. 26 Y el último enemigo que será[…]1 Corintios 15:24-28) y en 9 1 Digo la verdad en Cristo, no miento, dándome testimonio mi conciencia en el Espíritu Santo, 2 de que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. 3 Porque desearía yo mismo ser anatema, separado de Cristo por amor a mis hermanos, mis parie[…]Romanos 9-11 se presenta el grandioso concepto de las formas en las que Dios gobierna el mundo para la realización de la salvación divina, lo que ha sido correctamente denominado la teodicea paulina. El resumen de la doctrina de Pablo de la providencia se encuentra en las palabras "todas las cosas les ayudan a bien" (Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito.[…]Romanos 8:28). El sufrimiento terrenal y el mal terrenal son medios por los que el hombre es llevado a la comunión con los sufrimientos y muerte de Cristo y son la senda por la que el hombre se hace participante de la vida y gloria de Salvador (3 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; 4 y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza; […]Romanos 5:3-4; 8:18; 17 Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación, 18 al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no s[…]2 Corintios 4:17-18; Recibidlo, pues, en el Señor con todo gozo, y tened en alta estima a los que son como él;[…]Filipenses 2:29; 3:10-11,20-21; 1 Si habéis, pues, resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. 3 Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en […]Colosenses 3:1-4). Aunque en las porciones posteriores del Nuevo Testamento la doctrina de la providencia no se pone en una relación tan estrecha con la expiación, está basada totalmente en la presuposición de la bondad paternal y amor de Dios. Al creyente se le exhorta a dejar todos sus cuidados en Dios, quien cuida de él (echando toda vuestra ansiedad sobre El, porque El tiene cuidado de vosotros.[…]1 Pedro 5:7) y por esta razón se subraya el contentamiento perfecto (5 Sea vuestro carácter sin avaricia, contentos con lo que tenéis, porque El mismo ha dicho: NUNCA TE DEJARE NI TE DESAMPARARE, 6 de manera que decimos confiadamente: EL SEÑOR ES EL QUE ME AYUDA; NO TEMERE. ¿QUE PODRA HACERME EL HOMBRE? […]Hebreos 13:5-6), estando todas las cosas sujetas al agrado divino (13 Oíd ahora, los que decís: Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad y pasaremos allá un año, haremos negocio y tendremos ganancia. 14 Sin embargo, no sabéis cómo será vuestra vida mañana. Sólo sois un vapor que aparece por un poco de tiempo y luego […]Santiago 4:13-15). Por la fe en la providencia el cristiano tiene la actitud correcta hacia los males terrenales que experimenta, sabiendo que no son sino los medios pedagógicos de un padre (5 además, habéis olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige: HIJO MIO, NO TENGAS EN POCO LA DISCIPLINA DEL SEÑOR, NI TE DESANIMES AL SER REPRENDIDO POR EL; 6 PORQUE EL SEÑOR AL QUE AMA, DISCIPLINA, Y AZOTA A TODO EL QUE RECIBE POR HIJO. 7 […]Hebreos 12:5-11), pruebas de paciencia y fe (2 Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas, 3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, 4 y que la paciencia ha de tener su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada[…]Santiago 1:2-4,12) y glorificación en Dios si las soporta en el nombre de Cristo y por su causa (12 Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo; 13 antes bien, en la medida en que compartís los padecimientos de Cristo, regocijaos, para que t[…]1 Pedro 4:12-16).
Enseñanza patrística y escolástica.
La antigua literatura patrística muestra la influencia del pensamiento filosófico griego, ya que su interés en la doctrina de la providencia es principalmente cosmológico. Según Clemente, la negación de la providencia no es meramente negación de la doctrina cristiana, sino de la misma existencia de Dios, mereciendo castigo más que refutación. Tanto Clemente como Orígenes y los Padres griegos posteriores procuraron resolver el problema de la teodicea subrayando la libertad y responsabilidad humana y al mismo tiempo exculpando a Dios de toda responsabilidad por la existencia del mal, al declarar que el mal no es positivo, sino que es mera negación. Sin embargo, el interés de los Padres griegos en la teoría de la providencia no era exclusivamente teórico; lo usaron como un motivo distintivo para una confianza viva en Dios en medio de todos los sufrimientos y calamidades de la vida terrenal. Los maestros occidentales igualmente presentaron la creencia en la providencia como una parte de la teología natural. Agustín especialmente tomó una posición que hizo época respecto al problema en conjunto, rechazando los conceptos de suerte y destino y sosteniendo que la divina providencia opera en todas las cosas, no importa cuán insignificantes u oscuras sean. Su teodicea mostró una combinación de conceptos cristianos y neoplatónicos, siendo el mal meramente la negación o ausencia del bien y sirviendo lo imperfecto e incompleto para exaltar la perfección del conjunto. Sin embargo, el mal puede ser un castigo de los malos o un medio de prueba, fortalecimiento y perfección de los buenos. Dios permite la existencia del mal sólo para tornarlo en bien, por lo que todo ejercicio de la voluntad humana se somete al plan de la providencia, no pudiendo los malvados torcer la voluntad divina. Todos esos conceptos están elaborados en De civitate Dei, una obra maestra de filosofía cristiana de la historia; un punto de vista similar se presenta en De gubernatione Dei de Salviano, en el que la historia del mundo se interpreta como el juicio divino de la tierra. En su empresa para explicar el problema de la teodicea Anselmo y Abelardo tomaron la posición optimista que presenta al mundo actual como el mejor posible, aunque Hugo de San Víctor estimó que esta posición limitaba la omnipotencia de Dios. Sin embargo, fue Tomás de Aquino quien dio a la doctrina de la providencia un alcance extraordinario. La creación y la conservación son idénticas en lo que respecta a la actividad de Dios que en ellas actúa, difiriendo sólo en cuanto a las causas secundarias que median en la actividad divina. La voluntad de Dios actúa normalmente a través de causas secundarias; cuando actúa directamente sin ellas, se produce el milagro. Sin embargo, en el gobierno de Dios la razón y el método han de diferenciarse, siendo la primera inmediata y el segundo mediato. No sólo en su determinismo sino también en su enseñanza de la predestinación Tomás rememora a Agustín, contemplando la preordenación y reprobación como formas especiales de la divina providencia, mientras que en su teodicea, en la que sigue igualmente a Agustín, incluso señala que Dios es, en un sentido, la fuente del mal tanto como del bien, ya que "la perfección del universo exige que no sólo haya cosas incorruptibles, sino también corruptibles." La tendencia creciente del pensamiento medieval a romper con el agustinianismo fue vigorosamente resistida por Thomas Bradwardine y Wycliffe, manteniendo este último especialmente que todos los sucesos ocurren por necesidad. La cuestión de la providencia no se discutió en los decretos o cánones del concilio de Trento. Sin embargo, el Catecismo Romano, preparado bajo la dirección del concilio de Trento, enseña que tras la terminación de la creación la misma divina providencia que llamó a todas las cosas al ser las acompaña y sustenta. La primera declaración dogmática oficial de la Iglesia católica sobre la providencia la dio el concilio Vaticano I, que expone la doctrina de que "Dios guarda y gobierna por su providencia todas las cosas que ha creado" conociendo "las cosas que ocurrirán por los actos libres de las criaturas."
Protestantismo antiguo.
La enseñanza católica tradicional sobre la providencia no fue revisada deliberadamente en la Reforma, a pesar de que este periodo marcó un momento crucial en la historia del desarrollo de la doctrina. La razón para ello fue práctica, no teórica, pues la creencia en la providencia ya no estaba centrada en la explicación del universo, sino en un conocimiento, que debe ser prácticamente experimentado, del cuidado paternal y guía de Dios. Este conocimiento es de fe, no de razón y tal fe fue sostenida por Lutero a fin de producir una teodicea que diera una solución práctica al problema del mal que, aunque no explicara todo misterio, elevara al cristiano por encima del mundo al transmitir la existencia de un amor que vence la aflicción, el pecado y la muerte. Una línea de argumento similar la siguió Melanchthon, quien la expuso en la Confesión de Augsburgo. La Iglesia reformada dio al dogma de la predestinación la importancia que el luteranismo asoció a la justificación por la fe, pero el mismo hecho de que esta rama del protestantismo innegablemente relacionara las doctrinas de la elección y la providencia hacía peligrar el carácter eminentemente práctico de la creencia reformada en la providencia. En su tratado sobre la providencia Zwinglio define la doctrina como "el eterno e inmutable gobierno y administración de todas las cosas", por lo que el libre albedrío del hombre está absorbido en la actividad divina, siendo meramente el hombre un instrumento en las manos de Dios, habiendo renunciado la fe al mérito individual, siendo la conclusión que Dios hace todo y el hombre nada. Este determinismo acaba realmente por hacer a Dios la causa del mal, pero Zwinglio no retrocede ante esta deducción, proponiéndose resolver la dificultad al decir que las normas morales son aplicables a los hombres no a Dios. El lado distintivamente cristiano de su enseñanza aparece sólo en su tratamiento de la elección. Una posición muy similar la tomó Calvino, cuyos "Institutos" dan un tratamiento separado al asunto de la providencia y la elección eterna, tratando el segundo en relación con la enseñanza específica de la salvación. Tocante al primero, Calvino sostiene que todas las cosas están gobernadas por la divina providencia y que Dios "usa las obras de los malos y vuelve sus mentes para ejecutar sus juicios, de manera que permanece puro de toda mancha." Su teodicea encuentra su mejor expresión en su sermón sobre Job, pronunciado en 1554: "Ya que Dios nos ama, nunca seremos confundidos y tan lejos están las aflicciones de impedir nuestra salvación, que se volverán en nuestra ayuda, pues Dios tendrá cuidado de que nuestra salvación avance por ellas." Los mismos pensamientos se repiten en la confesión francesa (II, VIII); el Catecismo de Heidelberg (Quest. 27) igualmente da clara expresión a este asunto, insistiendo sobre la certeza de que el creyente es objeto del cuidado del Padre y que ninguna criatura está separada del amor divino, condicionando y gobernando la voluntad de Dios cada acto.
Escolasticismo protestante.
El escolasticismo protestante ortodoxo posterior hizo de la providencia una mera parte de la teología natural, privándola de su auténtico significado cristiano. Según esa enseñanza, la creencia en la providencia es un artículo de fe mezclado, esto es, accesible a la razón natural del hombre, aunque podía ser conocido plenamente sólo por la Biblia. Se consideraba que la providencia abarcaba tres elementos: presciencia, propósito y ejecución del propósito, formando el último la transición a la providencia y su relación con el mundo. Se extrajeron distinciones posteriores entre la conservación, cooperación y gobierno divino. La primera implicaba la creación continua, la segunda postulaba una diferencia de acuerdo a la naturaleza de las causas secundarias, afirmando que "Dios coopera en el efecto, no en el defecto" y la tercera distinguía los modelos de gobierno divino como permisión (comp. Por eso los entregué a la dureza de su corazón, para que anduvieran en sus propias intrigas.[…]Salmos 81:12; 24 Por consiguiente, Dios los entregó a la impureza en la lujuria de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos; 26 Por esta razón Dios los entregó a pasiones degradantes; porque sus mujeres cambiaron la función natural por l[…]Romanos 1:24,26,28), impedimento (comp. Entonces Dios le dijo en el sueño: Sí, yo sé que en la integridad de tu corazón has hecho esto; y además, yo te guardé de pecar contra mí; por eso no te dejé que la tocaras.[…]Génesis 20:6; 31:24; Y Dios dijo a Balaam: No vayas con ellos; no maldecirás al pueblo, porque es bendito.[…]Números 22:12 y sig.; 35 Y aconteció que aquella misma noche salió el ángel del SEÑOR e hirió a ciento ochenta y cinco mil en el campamento de los asirios; cuando los demás se levantaron por la mañana, he aquí, todos eran cadáveres. 36 Senaquerib, rey de Asiria, partió y […]2 Reyes 19:35-36), dirección (comp. Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo tornó en bien para que sucediera como vemos hoy, y se preservara la vida de mucha gente.[…]Génesis 50:20; 1 Y el SEÑOR dijo a Samuel: ¿Hasta cuándo te lamentarás por Saúl, después que yo lo he desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite y ve; te enviaré a Isaí, el de Belén, porque de entre sus hijos he escogido un rey para mí. 2 Y[…]1 Samuel 16:1-13) y determinación (comp. Y sucederá que cuando el Señor haya terminado toda su obra en el monte Sion y en Jerusalén, dirá: Castigaré el fruto del corazón orgulloso del rey de Asiria y la ostentación de su altivez.[…]Isaías 10:12 y sig.). Aunque la providencia supervisa incluso lo más pequeño, sus modos difieren. La creación en conjunto es el objeto de la providencia general universal; toda la humanidad, sean buenos o malos, están supervisados por la providencia especial, pero los piadosos y fieles están bajo el cuidado de la "providencia más especial." La providencia también se dividió en ordinaria y extraordinaria, siendo la primera la que es casi universalmente realizada por las causas naturales mediatas y la segunda la que opera a través del milagro. Este complicado escolasticismo fue común durante mucho tiempo a las iglesias luterana y reformada.
Ideas pietistas y modernas.
Durante este largo período de estereotipado dogmatismo la expresión auténtica de la creencia protestante en la providencia se debe buscar especialmente en la literatura devocional y la himnodia, que presenta la comunión con Dios a través de Cristo como la fuente real del conocimiento de la providencia de Dios. Durante el transcurso del movimiento pietista, la fundación del asilo de huérfanos en Halle fue ocasión de una disputa sobre la naturaleza de la providencia divina. Francke consideró su fundación, con las destacadas respuestas a la oración y los casos de salvación individual relacionados con ella, como un monumento de la providencia más particular. Sus oponentes procuraron reducir todo el asunto al nivel de sucesos puramente naturales, argumentando que la introducción de medios humanos excluye la operación de la providencia divina. El racionalismo dio un alto lugar a la creencia en la providencia como parte esencial de la teología natural. Lessing, en su Ueber die Erziehung des Menschengeschlechts, presenta a Dios como un maestro que instruye a sus alumnos para ayudarles, no como una divinidad que directamente gobierna el mundo. En lo que a la teodicea concierne, Leibniz tomó la posición más prominente con su Essai de théodicée (Ámsterdam, 1710). La existencia del mal, argumentó, no desaprueba que el mundo fue creado por una actividad bondadosa y poderosa. El mal físico es una consecuencia necesaria del mal moral; es el castigo natural del pecado. El mal moral ha de ser trazado hasta la limitación y la finitud de la criatura; esto es el mal metafísico. Sin embargo, ya que la concepción de la creación supone finitud, un mundo de criaturas perfectas sería una contradicción; un mundo sin mal sería impensable. Al mismo tiempo, el mundo es contingente y representa una elección entre muchas posibilidades y ya que Dios ha ejercido esta opción, el mundo es el mejor de todos los posibles. Este optimismo se vio severamente sacudido por el terremoto de Lisboa de 1755, que fue discutido por Voltaire en Candide con una peculiar mezcla de ironía, frivolidad y agudeza, siendo el resultado el escepticismo pesimista. Un nítido contraste con esta actitud se encuentran en Kant, quien reconoció el valor de la prueba físico-teológica, aunque no la estimó como una demostración completa, al igual que los argumentos cosmológico y ontológico. La actitud de los filósofos y teólogos posteriores hacia la providencia estuvo naturalmente condicionada por su punto de vista general, deísta, panteísta o teísta. Entre ellos se debe hacer especial mención de Schleiermacher, quien sostuvo que la relación entre Dios y el mundo está expresada en el sentimiento de dependencia, aunque negó que los intereses de la piedad exijan que ningún hecho ha de ser concebido de tal modo que su dependencia de Dios sea removida de la esfera de las operaciones de la naturaleza, ya que tanto el mecanismo de la naturaleza como la conciencia humana son igualmente ordenadas por Dios. Los resultados de esas premisas los desarrolló en su tratamiento de los milagros y en su concepción del mal. Strauss representa la posición de la especulación hegeliana, al afirmar que los poderes cósmicos y sus relaciones testifican de una razón inmanente. Las tendencias panteístas, representadas por Spinoza o Hegel, fueron firmemente combatidas por Ritschl, quien regresó a la posición de los reformadores y halló el fundamento de la creencia del gobierno religioso del mundo en la expiación.