Historia

PURGATORIO

Purgatorio es el nombre dado a la doctrina del estado intermedio. Su referencia al fuego se derivó del uso del fuego en la Biblia como símbolo de purificación (¿Pero quién podrá soportar el día de su venida? ¿Y quién podrá mantenerse en pie cuando El aparezca? Porque El es como fuego de fundidor y como jabón de lavanderos.[…]Malaquías 3:2; Yo a la verdad os bautizo con agua para arrepentimiento, pero el que viene detrás de mí es más poderoso que yo, a quien no soy digno de quitarle las sandalias; El os bautizará con el Espíritu Santo y con fuego.[…]Mateo 3:11; para que la prueba de vuestra fe, más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo;[…]1 Pedro 1:7) y castigo (Entonces dirá también a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno que ha sido preparado para el diablo y sus ángeles.[…]Mateo 25:41; 44 donde EL GUSANO DE ELLOS NO MUERE, Y EL FUEGO NO SE APAGA. 49 Porque todos serán salados con fuego. […]Marcos 9:44,49).

La caridad con las almas del purgatorio, boceto por Murillo. Hospital de la Caridad, Sevilla
La caridad con las almas del purgatorio, boceto por Murillo.
Hospital de la Caridad, Sevilla
La doctrina comienza a ser abordada primero en el siglo III. Clemente de Alejandría (Pæd., iii, Strom., vii) habla de un fuego espiritual en este mundo y Orígenes sostiene que continúa más allá de la tumba (Hom. sobre 1 Mientras Israel habitaba en Sitim, el pueblo comenzó a prostituirse con las hijas de Moab. 2 Y éstas invitaron al pueblo a los sacrificios que hacían a sus dioses, y el pueblo comió y se postró ante sus dioses. 3 Así Israel se unió a Baal de Peor, […]Números 25), teniendo que pasar incluso Pablo y Pedro por el mismo para ser purificados de sus pecados (Hom. sobre el 1 Para el director del coro. Salmo de David, siervo del SEÑOR. La transgresión habla al impío dentro de su corazón; no hay temor de Dios delante de sus ojos. 2 Porque en sus propios ojos la transgresión le engaña en cuanto a descubrir su iniquidad y […]Salmo 36). Agustín, basándose en Y a cualquiera que diga una palabra contra el Hijo del Hombre, se le perdonará; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este siglo ni en el venidero.[…]Mateo 12:32, estimó creíble la doctrina del fuego purificador para limpieza de los restos del pecado. Gregorio Magno (604) estableció la doctrina. Tomás de Aquino (qu. lxx. 3), Buenaventura (Compendium theologiæ, vii. 2), Gerson (Sermo, ii, De defunctis) y otros personajes de la Edad Media sostuvieron que el fuego del purgatorio era material. En el concilio de Florencia (1439) la Iglesia griega señaló que esa idea era una de las irreconciliables diferencias entre ellos y la Iglesia católica. Los cátaros, valdenses y Wycliffe se opusieron a la doctrina. También todos los reformadores.

La enseñanza de la Iglesia ortodoxa es la siguiente:

'¿Qué es necesario destacar de las almas que han partido con fe, pero sin haber tenido tiempo de dar frutos dignos de arrepentimiento?
Que pueden ser ayudadas para la obtención de una bendita resurrección por las oraciones ofrecidas en su favor, especialmente al ser ofrecidas en unión con la oblación del sacrifico incruento del cuerpo y sangre de Cristo y por obras de misericordia hechas en fe por su memoria.
¿Eh qué se basa esta doctrina?
En la constante tradición de la Iglesia católica, cuyas fuentes se pueden apreciar incluso en la Iglesia del Antiguo Testamento. Judas Macabeo ofreció sacrificios por sus hombres que habían caído (2 Macabeos 12:43). La oración por los que han partido ha formado siempre parte de la liturgia divina, desde la primera del apóstol Santiago. San Cirilo de Jerusalén dice: "Muy grande será el beneficio para aquellas almas por las que la oración es ofrecida en el momento cuando el sacrifico santo e imponente se ejerce (Lecturas mistagógicas, v. 9). San Basilio de Cesarea, en sus Oraciones por Pentecostés dice que "el Señor nos concede recibir nuestras oraciones y sacrificios propiciatorios por los que están en el Hades, dándonos la esperanza de procurarles la paz, rescate y libertad."
La doctrina católica es como sigue:
'1030. Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo.
1031. La Iglesia llama Purgatorio a esta purificación final de los elegidos que es completamente distinta del castigo de los condenados. La Iglesia ha formulado la doctrina de la fe relativa al Purgatorio sobre todo en los concilios de Florencia y de Trento. La tradición de la Iglesia, haciendo referencia a ciertos textos de la Escritura, habla de un fuego purificador: "Respecto a ciertas faltas ligeras, es necesario creer que, antes del juicio, existe un fuego purificador, según lo que afirma Aquel que es la Verdad, al decir que si alguno ha pronunciado una blasfemia contra el Espíritu Santo, esto no le será perdonado ni en este siglo, ni en el futuro (Por eso os digo: todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada.[…]Mateo 12:31). En esta frase podemos entender que algunas faltas pueden ser perdonadas en este siglo, pero otras en el siglo futuro." [San Gregorio Magno]
1032. Esta enseñanza se apoya también en la práctica de la oración por los difuntos, de la que ya habla la Escritura: "Por eso mandé [Judas Macabeo] hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado" (2 Macabeos 12:46). Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucarístico, para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios. La Iglesia también recomienda las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia en favor de los difuntos:
"Llevémosles socorros y hagamos su conmemoración. Si los hijos de Job fueron purificados por el sacrificio de su padre, ¿por qué habríamos de dudar de que nuestras ofrendas por los muertos les lleven un cierto consuelo? No dudemos, pues, en socorrer a los que han partido y en ofrecer nuestras plegarias por ellos." [San Juan Crisóstomo]'
(Catecismo de la Iglesia católica)
El purgatorio, por William Blake. Asholean Museum. Oxford
El purgatorio, por William Blake. Asholean Museum. Oxford
La doctrina fue elaborada por Bellarmino (1621) en De purgatorio, donde aduce como prueba 2 Macabeos 12:40 y sig.; Tobías 4:18; Y a cualquiera que diga una palabra contra el Hijo del Hombre, se le perdonará; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este siglo ni en el venidero.[…]Mateo 12:32; la obra de cada uno se hará evidente; porque el día la dará a conocer, pues con fuego será revelada; el fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno.[…]1 Corintios 3:13 y los Padres, los concilios y la razón, llegando a la conclusión de que el fuego del purgatorio es material (ignem purgatorii esse corporeum).

La doctrina del purgatorio de la Iglesia católica es que las almas que parten de esta vida en estado de gracia, pero con pecados veniales o culpables de algún castigo una vez que la culpa de los pecados ha sido removida, están sujetas a un proceso de limpieza antes de entrar en el cielo. Las almas detenidas allí son ayudadas por las oraciones de los fieles. Esas almas probablemente oran a Dios en favor de aquellos que son conocidos a ellas en la tierra, e inspiran a los vivos a ofrecer oraciones en su favor. En cuanto a la localización del lugar, la naturaleza de las penas o la duración del proceso purificador son cuestiones a las que la Iglesia católica no da respuesta.