Historia
REGENERACIÓN
- Definición e implicaciones
- Doctrina bíblica
- En la Iglesia antigua y medieval
- En la Reforma
- Pietismo
- En la teología posterior

Regeneración significa la entrada al estado cristiano de salvación como un nuevo principio de vida, significando también el abandono del antiguo modo de existencia así como las consecuencias de largo alcance de la carrera en la que se ha entrado. En relación con la doctrina cristiana de la expiación y la redención, la idea de regeneración contiene los siguientes factores: (1) El estado de salvación es incondicionalmente la obra de Dios; (2) este estado significa una ruptura tal con el pasado que las demandas del pecado, la ley y el mundo ya no tienen validez; (3) es la creación de un nuevo tipo de vida, determinado por Dios, que precisa ser desarrollado y madurado, pero que no requiere nada añadido para recibir su carácter de estado de salvación; (4) abre la senda del crecimiento, cuya tendencia y meta están determinadas por el comienzo establecido por Dios. El esfuerzo para asignar a la regeneración un lugar coordinado entre los conceptos más específicos en el plan de salvación, tales como conversión, justificación y santificación, ha desembocado siempre en resultados inestables. O bien el término amenazaba con absorber a los otros o quedaba limitado en una manera no consistente con la amplitud de la idea bíblica.
Doctrina bíblica.
Un equivalente exacto de la regeneración se encuentra en el Nuevo Testamento sólo en unos pocos pasajes. La palabra griega palingenesia, que es la que se corresponde más directamente, sólo se usa en El nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo,[…]Tito 3:5, donde se refiere a la renovación individual de la vida y en Y Jesús les dijo: En verdad os digo que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, os sentaréis también sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.[…]Mateo 19:28, donde se refiere a la renovación escatológica del mundo. En Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien según su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos,[…]1 Pedro 1:3 se menciona la resurrección de Cristo como el acto que efectúa la regeneración; en Pues habéis nacido de nuevo, no de una simiente corruptible, sino de una que es incorruptible, es decir, mediante la palabra de Dios que vive y permanece.[…]1 Pedro 1:23 la Palabra viva y eterna de Dios es la semilla productiva. Pero indirectamente el pensamiento de una renovación de la vida por la fe en Cristo está en el fundamento de varios pasajes en el Nuevo Testamento. En el Antiguo Testamento se anuncia por la profecía de una conversión de Israel que ha de ser realizada por Dios (18 Ciertamente he oído a Efraín lamentarse: "Me has castigado, y castigado fui como becerro indómito. Hazme volver para que sea restaurado, pues tú, SEÑOR, eres mi Dios. 33 porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos dí[…]Jeremías 31:18,33 y sig.; Entonces todos los de tu pueblo serán justos; para siempre poseerán la tierra, vástago de mi plantío, obra de mis manos, para que yo me glorifique.[…]Isaías 60:21). Se describe como el don de un corazón y un espíritu nuevo (Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne,[…]Ezequiel 11:19 y sig.; 36:25 y sig.; Restitúyeme el gozo de tu salvación, y sostenme con un espíritu de poder.[…]Salmos 51:12). Con esta profecía Juan el Bautista relaciona su demanda del arrepentimiento, que va asociada con el símbolo de la limpieza del bautismo (En aquellos días llegó* Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, diciendo:[…]Mateo 3:1 y sig.), designándose la muerte de Jesús como el acto decisivo de salvación que origina una nueva relación con Dios (Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.[…]Marcos 10:45; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados.[…]Mateo 26:28). La predicación apostólica presenta la obra de una renovación total debida a la muerte y resurrección del Redentor. Pablo no usa en las epístolas más antiguas el término "regeneración", sino que la idea de una nueva creación ocupa una parte importante. Dios efectúa en Cristo, el segundo Adán, una nueva creación de la humanidad (Así también está escrito: El primer HOMBRE, Adán, FUE HECHO ALMA VIVIENTE. El último Adán, espíritu que da vida.[…]1 Corintios 15:45). La muerte de Cristo es el fin de la vida antigua y su resurrección el comienzo de una nueva, que desde él se comunica a sus seguidores (Por tanto, hemos sido sepultados con El por medio del bautismo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida.[…]Romanos 6:4 y sig.; llevando siempre en el cuerpo por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.[…]2 Corintios 4:10; 5:17; 19 Pues mediante la ley yo morí a la ley, a fin de vivir para Dios. 20 Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y s[…]Gálatas 2:19-20; 5 aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvados), 6 y con El nos resucitó, y con El nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús, […]Efesios 2:5-6; habiendo sido sepultados con El en el bautismo, en el cual también habéis resucitado con El por la fe en la acción del poder de Dios, que le resucitó de entre los muertos.[…]Colosenses 2:12). El cristiano por tanto es una nueva creación (26 pues todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús. 27 Porque todos los que fuisteis bautizados en Cristo, de Cristo os habéis revestido. […]Gálatas 3:26-27). En este nuevo estado de vida se han de distinguir dos aspectos: la justificación, que libera al hombre de la culpa y condenación del pecado (18 Así pues, tal como por una transgresión resultó la condenación de todos los hombres, así también por un acto de justicia resultó la justificación de vida para todos los hombres. 19 Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fuero[…]Romanos 5:18-19; sin embargo, sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino mediante la fe en Cristo Jesús, también nosotros hemos creído en Cristo Jesús, para que seamos justificados por la fe en Cristo, y no por las obras de la ley; puesto […]Gálatas 2:16) y la investidura con el Espíritu Santo (Aquel, pues, que os suministra el Espíritu y hace milagros entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley o por el oír con fe?[…]Gálatas 3:5; 4:6; Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte.[…]Romanos 8:2); aunque Pablo no discriminó estrictamente entre los dos. Objetivamente la nueva creación consiste en la misión y obra de Cristo; subjetivamente en la fe evocada por ella. La demarcación de la nueva creación del posterior despliegue de la nueva vida se hace difícil porque la santificación se presenta ahora, con la justificación, como una tendencia de vida nuevamente implantada (Y esto erais algunos de vosotros; pero fuisteis lavados, pero fuisteis santificados, pero fuisteis justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.[…]1 Corintios 6:11) y de nuevo como una tarea continua (19 Hablo en términos humanos, por causa de la debilidad de vuestra carne. Porque de la manera que presentasteis vuestros miembros como esclavos a la impureza y a la iniquidad, para iniquidad, así ahora presentad vuestros miembros como esclavos a la j[…]Romanos 6:19-22) y en que la nueva vida es incluso presentada como una experiencia de transformación (Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto.[…]Romanos 12:2; 13:14; que en cuanto a vuestra anterior manera de vivir, os despojéis del viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos,[…]Efesios 4:22 y sig.). 1 Pedro relaciona la nueva creación con la resurrección de Cristo (Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien según su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos,[…]1 Pedro 1:3). El medio de esta renovación de vida es la palabra de Dios (Pues habéis nacido de nuevo, no de una simiente corruptible, sino de una que es incorruptible, es decir, mediante la palabra de Dios que vive y permanece.[…]1 Pedro 1:23), que también es el medio de crecimiento y fortalecimiento de los recién nacidos (desead como niños recién nacidos, la leche pura de la palabra, para que por ella crezcáis para salvación,[…]1 Pedro 2:2 y sig.). En los escritos de Juan el nacimiento es de parte de Dios (Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre,[…]Juan 1:12 y sig.), siendo el nacimiento de lo alto una designación frecuente del estado del cristiano. Esta generación divina del nuevo hombre produce el estado de hijos de Dios, que es la restauración de la relación con Dios. La posibilidad de tal estado es producida por la encarnación del Logos (Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre,[…]Juan 1:12); su realización es la obra del Espíritu (6 Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 8 El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. […]Juan 3:6,8). A la Palabra se atribuye la mediación en tanto es el medio del Espíritu (El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.[…]Juan 6:63). Como medio añadido del nuevo nacimiento espiritual se menciona el agua del bautismo (Jesús respondió: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.[…]Juan 3:5), pero es meramente un paso para la renovación por el Espíritu. La regeneración debe ser experimentada por la fe (Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre,[…]Juan 1:12; Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al Padre, ama al que ha nacido de El.[…]1 Juan 5:1). En algunos pasajes de los escritos de Juan la vida de Dios aparece como una posesión que excluye no sólo de la apostasía, sino también de pecar por parte del nuevo hombre (6 Todo el que permanece en El, no peca; todo el que peca, ni le ha visto ni le ha conocido. 9 Ninguno que es nacido de Dios practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. […]1 Juan 3:6,9). Según otros pasajes no sólo el cristiano puede pecar (Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros.[…]1 Juan 1:8 y sig.; 2:1), sino que puede pecar incluso de muerte (Si alguno ve a su hermano cometiendo un pecado que no lleva a la muerte, pedirá, y por él Dios dará vida a los que cometen pecado que no lleva a la muerte. Hay un pecado que lleva a la muerte; yo no digo que deba pedir por ése.[…]1 Juan 5:16). Con Juan, por tanto, la regeneración es presentada como la transposición a un nuevo estado de vida que es esencialmente relación con Dios; pero también para él la transición tiene lugar por medio de la fe y el nuevo estado de vida está condicionado por la preservación moral del carácter recibido.
En la Iglesia antigua y medieval.
La noción de regeneración no tiene un lugar definido en la terminología de la doctrina de la salvación en la Iglesia antigua y medieval, porque en la edad post-apostólica reinó una concepción moralista de la salvación. De hecho proporcionó sitio a los actos de la actividad humana que introducen y acompañan la nueva vida, tales como el arrepentimiento, el reconocimiento de la verdad, el cumplimiento de la ley, con una ligera relación de todas esas cosas con la operación divina y el mediador de la salvación; pero esta simplista noción fue complementada por una fe en el efecto mágico y sobrenatural del bautismo y la Cena. La Iglesia oriental reconoció la regeneración universal de la humanidad en la encarnación del Logos, pero apenas trata de la renovación de vida en el individuo. Agustín trazó la regeneración totalmente al efecto de la gracia, pero la asoció con la mediación de la Iglesia y al ver en la nueva vida no tanto una posesión de la fe sino la actividad del amor, confundió los conceptos de regeneración y santificación.
El escolasticismo enseñó que el cultivo de la nueva vida se produce a través de la impartición de la gracia por la Iglesia y el esfuerzo correspondiente de la voluntad, que apenas admitía una concepción unificada de la regeneración. Tomás de Aquino prefirió la expresión más impersonal que el Nuevo Testamento presenta para la idea de regeneración, "participación en la naturaleza divina" (Summa, ii. 110). Para el concilio de Trento la regeneración fue sólo otro nombre para la justificación (Sessio, vi. 3), que halla su consumación en la "infusión del amor." Para los místicos que tienen una especial preferencia por la descripción de la regeneración, significó esencialmente la unión con Dios proporcionada al alma que se había vaciado del mundo y de sí misma. Pero esta experiencia individual del piadoso se disolvía en el instante del sentimiento subjetivo y no estaba sustentada por el firme soporte de la voluntad divina de la gracia.
En la Reforma.
La Reforma restauró la regeneración a su firme relación con el acto de Dios de la salvación en Cristo. En el perdón de pecados el hombre encuentra la base de una nueva existencia. La fe que recibe esta bendición es la realidad inmediata de una nueva vida. La fe misma es, según Lutero, el nuevo nacimiento. En la fe somos a la vez justificados y santificados. Esta idea no quedó comprometida por la asociación de Lutero de regeneración y bautismo. Asumió incluso la dificultad de la idea de la fe en los niños para mantener la misma operación salvadora en niños y adultos. La misma relación íntima de justificación y nueva vida se encuentra en los Loci de Melanchthon de 1521 y en la Apology. En esta última no limita el término "justificación" a la concepción de una mera declaración de ser justo, sino que decididamente denota "justificación" como "regeneración" y la fe como la "justicia del corazón" demandada por Dios como "obediencia al evangelio." La justificación incluye la renovación moral y la impartición del Espíritu. Esta mezcla se debió al entendimiento de la justificación no como un acto trascendente de Dios sino como una experiencia humana; pero en el comentario a Romanos (1532) Melanchthon comenzó a relacionar más estrictamente el juicio de Dios que declara al hombre justo con la obra expiatoria de Cristo y a excluir de ella toda referencia a la trasformación del hombre que comienza con la fe. Calvino concibió la regeneración como "penitencia" y la restringió al acto moral de la mortificación del viejo hombre y la generación del nuevo. La Fórmula de Concordia dejó la noción de regeneración ambigua, mientras que, por otro lado, definió claramente la justificación, exponiendo de este modo la relación de la fe con la moral, que quedaba excluida ahora de la justificación, al olvido. El período de la Reforma dejó a la teología posterior varias cuestiones sin resolver sobre la regeneración, tales como la relación del Espíritu con el individuo. La Confesión de Augsburgo señala que el Espíritu efectúa la fe (artículo 5) y que la fe condiciona la posesión del Espíritu (artículo 20). Esas declaraciones no son contradictorias si por el Espíritu que efectúa la fe se entiende el Espíritu de Dios incorporado en la Palabra y la congregación y por el espíritu que es impartido a la fe el espíritu individualizado que mora en el creyente. Pero como esta distinción generalmente no se observó, desembocó en una interpretación diferente de la regeneración en el proceso de salvación. Si la idea de Lutero de regeneración, "don de fe" había de ser seguida, se hacía necesario considerarla como la presuposición de la vida de la fe en general y consecuentemente precediendo a la justificación. Pero si se sostiene la idea de que sólo la posesión individual del Espíritu efectúa la regeneración, entonces la regeneración es la consecuencia de la filiación obtenida por la fe. En el segundo caso la regeneración se reduce a una posición secundaria, pero recibe una impronta ética más rica. Aún más importante para el desarrollo posterior de la doctrina fue la cuestión tocante a la relación de la regeneración con el bautismo. Algunos dogmáticos se adhirieron a las atrevidas tesis de Lutero de que el bautismo de los niños y la regeneración de los adultos por la fe en la Palabra eran esencialmente el mismo proceso. Pero los teólogos posteriores enseñaron en relación con la doctrina del bautismo una regeneración que no fue al mismo tiempo una renovación de vida, sino que comunicaba al alma, encadenada por el pecado hereditario, la capacidad de creer. De esta forma el concepto de regeneración quedó considerablemente vaciado y ubicado donde ya no podía servir como expresión de la experiencia de salvación.
Pietismo.
El pietismo se opuso a esta concepción superficial de la regeneración, presentándola como una experiencia de la fe y proponiendo insertar su desarrollo en una nueva actitud moral. Spener enseñó que en el momento de la regeneración, que coincide con el de la justificación, se imparte al creyente un nuevo principio de vida que se desarrolla en la santificación. La doctrina luterana de la justificación fue el fundamento de la certeza de salvación también para Zinzendorf, pero en un periodo de su vida sostuvo una teoría místico-teosófica de la regeneración, presentándola no tanto como una experiencia de fe sino como una penetración misteriosa del poder de la sangre de Cristo. Pensamientos similares de una interpretación sustancial o fisiológica de la regeneración se encuentran en P. Nicolai a comienzos del siglo XVII, en el pietismo suabo, en J. A. Bengel, F. C. Oetinger y en Michael Hahn. También en el pietismo moderno aparecen frecuentemente los pensamientos metodistas de una segunda experiencia de gracia tras la justificación, que lleva al hombre al portal de la perfección. En este hecho se pasa por alto que la fe justificante concebida en su profundidad bíblica y reformadora incluye ya este segundo acto de auto-sometimiento.
En la teología posterior.
El tratamiento de la regeneración en la teología posterior presenta un abigarrado si no confuso cuadro. Una influencia estimulante sobre el desarrollo del dogma fue el postulado de Immanuel Kant del mal radical y la profundización de la idea de personalidad por la distinción de lo "inteligible" y el carácter empírico. Lo que R. Eucken, siguiendo a J. G. Fichte, denomina "Wesensbildung" es esencialmente un paralelo filosófico de la regeneración cristiana. El fruto del idealismo filosófico se hizo especialmente productivo para la teología por Schleiermacher, quien enseñó que la regeneración, en el lado subjetivo en tanto recepción del individuo en la vida de comunión de Cristo, se corresponde a la redención como la comunicación de la perfección y la bendición. Es el fundamento del nuevo carácter, mientras que la santificación es su desarrollo. El cambio que ha comenzado con la regeneración se puede contemplar como una forma cambiada de vida, la conversión, cuyos elementos son el arrepentimiento y la fe o como una relación cambiada con Dios o un sentimiento cambiado de vida, la justificación. La mayoría de los teólogos que siguieron a Schleiermacher volvieron a ese sentido de la justificación que está basada en un juicio divino, renunciando, sin embargo, al pensamiento de que este juicio se le cuenta al creyente sólo en tanto está en unión real con Cristo. De este modo para evitar un concepto vacío de fe, regresaron a la idea original de la Reforma. Se pueden distinguir otros cuatro tipos paralelos al ya mencionado: (1) La adhesión a la combinación de regeneración y bautismo, incluyendo los denodados esfuerzos de integrar la vuelta a Dios o la conversión posteriormente en la vida con el bautismo de niños; (2) la presentación teosófica de la regeneración es la de una transubstanciación. Richard Rothe, con sus seguidores, se acerca a ella a partir de su concepción del espíritu como la unidad de la existencia ideal y natural. De la regeneración se sigue el planteamiento de una naturaleza espiritual que se despliega en un crecimiento orgánico hacia resultados imperecederos. (3) Otro grupo de teólogos, entre ellos especialmente Albrecht Ritschl, sustituye el concepto de regeneración por el de justificación para impedir todo oscurantismo pietista de la doctrina de la gracia. Regeneración, si se prefiere el término, no se ha de distinguir de justificación o adopción. La transformación ética queda garantizada porque, en la reconciliación, el propósito del reino de Dios es apropiado y al hacer el bien se obtiene la liberación del mundo o la vida eterna. Johann Georg Wilhelm Herrmann insiste en que la regeneración no puede establecerse externamente como un hecho, sino sólo mediante un juicio de fe. Este juicio no se basa en sí mismo ni sobre nuestra posesión, sino sobre la actitud que Dios en Cristo toma hacia nosotros. Según Julius Wilhelm Martin Kaftan el acto divino de la redención cumplida en Cristo, especialmente su muerte y resurrección, se convierte por la fe en una experiencia personal que supone la renovación ética. En la concepción de la regeneración esos tres elementos son percibidos por la fe como una totalidad. (4) Richard Adelbert Lipsius designa a la regeneración la ayuda ética del estado de la gracia, en distinción a la justificación que es su lado religioso. La regeneración por tanto es denominada la consecuencia lógica de la justificación.