Obispado de Regensburgo (Ratisbona) es una
diócesis germana fundada en el siglo VIII. Evidentemente el cristianismo había entrado en Regensburgo antes del reinado de
Constantino, pero después de la retirada de los romanos la comunidad de cristianos romanos desapareció. Tras la refundación de la ciudad, cuando los
bávaros hubieron conquistado el país, la casa ducal de Agilolfings, de supuesta ascendencia franca, fue cristiana y se puede conjeturar que allí, al igual que en Baviera, la tierra se cristianizó por la influencia combinada de misioneros
francos y celtas. Aunque la región estuvo grandemente controlada por
abades con autoridad cuasi-episcopal no fue hasta el siglo VIII que la sede de Regensburgo quedó formalmente constituida. Durante más de dos siglos un monasterio
benedictino ocupó el lugar del
capítulo de la
catedral, pero en 974 la diócesis y la
abadía fueron separadas. La antigua diócesis coincidió prácticamente con la moderna, pues aunque Bohemia fue administrada como provincia misionera de Regensburgo, el
obispo Wolfgang (971-994) la sometió para que pudiera ser sede separada.
Con la Reforma, Regensburgo se convirtió en una fortaleza protestante y los adherentes de la antigua fe se vieron obligados a luchar contra intensa oposición. Sin embargo, se hicieron esfuerzos constantes para reformar todo lo que era problemático con la Iglesia católica, haciéndose progresos en la educación, especialmente bajo auspicios jesuitas. Las campañas de Gustavo Adolfo en el siglo XVII golpearon de nuevo duramente la diócesis, pero una vez que este peligro pasó, los católicos de Regensburgo una vez más se comprometieron esforzadamente en la mejora de la religión y la educación. Desde 1805 a 1817 Regensburgo fue hecha sede metropolitana, aunque en una incierta posición eclesiástica, siendo en ese último año rebajada a diócesis sufragánea de Munich-Freising. Sin embargo, en 1821 fue hecha de nuevo sede independiente.