Historia
REGULA FIDEI
La Iglesia ante-nicena nunca consideró a la Biblia o alguna parte de ella como regla de fe. Ciertas expresiones de recientes escritores muestran que es necesario señalar que la palabra kanon, con o sin cualificaciones añadidas, nunca se usa hasta después de Eusebio para designar a la Biblia y que incluso después de que la palabra hubiera empezado a ser aplicada a la colección de libros escriturales, el sentido mencionado antes nunca fue dado a ella por los griegos. Esto se explica por el hecho de que la Iglesia antigua usó esta palabra para algo distinto: La fórmula bautismal. Es bastante evidente que en los más antiguos y explícitos testimonios, Ireneo y Tertuliano, el uso de la palabra se conoció primordialmente como regla de fe. Cuando el primero (I., ix. 4) dice 'quien retiene incambiable en su corazón la regla de la verdad que ha recibido por medio del bautismo', la expresión 'regla de la verdad' no puede significar un resumen total de verdades como las que han sido comunicadas antes o después del bautismo, sino solo una fórmula que el neófito ha hecho suya propia por la profesión de fe hecha en el momento del bautismo. Esto era 'la fe' que el convertido recibía de la enseñanza de la Iglesia y que debía guardar como norma durante su vida posterior y para examinar cualquier doctrina que le fuera presentada. Con Tertuliano la regula fidei es idéntica con el sacramentum fidei, la regla de fe que a veces se designa como el juramento de lealtad de los soldados de Cristo (Ad martyras, iii). La idea prevaleciente en ambas autoridades es la misma expresada por Agustín, cuando dice que los catecúmenos en la traditio symboli, 'reciben la regla de fe que es llamada 'símbolo' (Serm., ccxiii; Serm. i, ad catechumenos de symbolo). Que expresiones similares se usan ocasionalmente en el credo niceno muestran al menos que la regla de fe fue una confesión formulada y que en el periodo ante-niceno no podía referirse a otra cosa que no fuera el credo bautismal, el único existente entonces. En una palabra, los Padres antiguos consideraron a Cristo mismo como el dador de la regla, aunque admitieron francamente que sus palabras eran una expansión del núcleo registrado en los evangelios, contemplándola solo como un desarrollo de la fórmula bautismal; por otra parte el conjunto completo de la enseñaza en la Iglesia católica fue para ellos una expansión del credo y por tanto el término 'regla de fe' pudo ser, como en ocasiones sucede, aplicado a ese conjunto completo.