Historia
REMONSTRANTES
- Historia hasta 1618
- Doctrinas
- Contra-remonstrantes
- Desde 1618 a 1632
- Desde 1632 a 1795
- Período de existencia independiente

Tras la muerte de Arminio los que compartían sus ideas aunaron sus fuerzas. Repudiaban el nombre arminianos, pero sostenían el principio de que la libre investigación de la Biblia no debía quedar obstaculizada por suscripción a credos. Se dirigieron a los Estados de Holanda, para que fuera convocado un sínodo que reconsiderara y examinara la confesión de Holanda y el Catecismo de Heidelberg. A invitación de Oldenbarneveldt, el estadista liberal holandés y simpatizante de los remonstrantes, 41 predicadores y los dos dirigentes del colegio estatal de Leiden para la educación de predicadores se reunieron en La Haya el 14 de enero de 1610 para poner por escrito sus ideas sobre las doctrinas. El documento en la forma de una protesta fue elaborado por Jan Uytenbogaert y tras unos pocos cambios fue respaldado y firmado por todos y en julio presentado a Oldenbarneveldt. Trata del valor de las confesiones de fe, el efecto de la gracia de Dios en oposición a sus oponentes calvinistas y del poder de las autoridades seculares en los asuntos de la Iglesia. Los remonstrantes no rechazaban las confesiones y el catecismo, pero no los reconocían como cánones de fe permanentes e inmutables. Atribuían la autoridad sólo a la palabra de Dios en la Sagrada Escritura y eran enemigos de todo formalismo. También mantenían que las autoridades seculares tienen el derecho a interferir en las disputas teológicas para preservar la paz y prevenir cismas en la Iglesia.
Doctrinas.
Sus ideas sobre la operación de la gracia divina las expresaron en los siguientes cinco artículos ("Cinco Artículos del Arminianismo"):
Artículo uno. Que Dios con un propósito eterno inmutable en Jesucristo, su Hijo, antes de la fundación del mundo, determinó salvar en Cristo de la raza caída y pecaminosa de hombres, por causa de Cristo y por Cristo, a aquellos que, por la gracia del Espíritu Santo, crean en su Hijo Jesús y perseveren en esta fe y obediencia a la fe, a través de esta gracia, hasta el fin; y por otro lado, dejar a los incorregibles e incrédulos en pecado y bajo la ira y condenarles como alejados de Cristo, según la palabra del evangelio en El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él.[…]Juan 3:36, "El que cree que el Hijo tiene vida eterna; y el que no cree en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él"; y según otros pasajes de la Escritura también.Artículo dos. Que por tanto, Jesucristo, el salvador del mundo, murió por todos y cada uno de los hombres, por lo que ha obtenido para todos ellos, por su muerte en la cruz, la redención y el perdón de pecados; sin embargo, ninguno realmente disfruta de este perdón de pecados salvo el creyente, según la palabra del evangelio de Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna.[…]Juan 3:16, "Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda más tenga vida eterna". Y en la primera carta de y también Jesús fue invitado, con sus discípulos, a la boda.[…]Juan 2:2, "Y él es la propiciación por nuestros pecados y no sólo por los nuestros, sino también por los de todo el mundo."
Artículo tres. El hombre no tiene gracia salvadora por sí mismo ni la energía de su libre albedrío, mientras esté en el estado de apostasía y pecado, no pudiendo por sí pensar, querer, y hacer nada que sea verdaderamente bueno (tal como la fe eminentemente es). Sino que es necesario que nazca de nuevo de Dios en Cristo, por el Espíritu Santo, y renovado de entendimiento, inclinación, o voluntad, y en todos sus poderes, pueda rectamente entender, pensar, querer y efectuar lo que es verdaderamente bueno, según la palabra de Cristo, Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer.[…]Juan 15:5, "Sin mí nada podéis hacer."
Artículo cuatro. Esta gracia de Dios es el principio, continuidad y cumplimiento de lo bueno, que el hombre regenerado mismo, sin esa gracia preveniente o asistente, gracia vivificadora, continuadora y cooperante, no cree, ni quiere, ni hace el bien, no resistiendo ninguna tentación del mal; por lo que todas las buenas obras o movimientos que puedan ser concebidos deben ser atribuidos a la gracia de Dios en Cristo; pero en lo que respecta el modo de operación de esta gracia, no es irresistible, en tanto está escrito que muchos han resistido al Espíritu Santo, 1 Y el sumo sacerdote dijo: ¿Es esto así? 2 Y él dijo: Escuchad me, hermanos y padres. El Dios de gloria apareció a nuestro padre Abraham cuando estaba en Mesopotamia, antes que habitara en Harán, 3 y le dijo: "SAL DE TU TIERRA Y DE TU PARENTELA, Y V[…]Hechos 7, y muchos otros lugares.
Artículo cinco. Que aquellos que son incorporados a Cristo por una fe verdadera y por lo tanto se convierten en partícipes de su Espíritu dador de vida, tienen pleno poder para luchar contra Satanás, el pecado, el mundo y su propia carne y para ganar la victoria, entendiéndose que es siempre por la gracia asistente del Espíritu Santo y que Jesucristo les ayuda mediante su Espíritu en todas las tentaciones, extendiéndoles su mano, si ellos están dispuestos para el conflicto y desean su ayuda y no son inactivos, guardándolos de caer, por lo que ellos, por ninguna astucia o poder de Satanás pueden ser desviados ni arrebatados de las manos de Cristo, según la palabra de Cristo, y yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano.[…]Juan 10:28, "Nadie las arrebatará de mi mano." Pero son capaces, por la negligencia u olvido de los primeros principios de su vida en Cristo, de regresar a este presente mundo malo o volverse de la santa doctrina que les fue entregada, perdiendo la buena conciencia, quedando destituidos de la gracia, que debe ser más particularmente determinada por las Sagradas Escrituras antes de que nosotros mismos podamos enseñarla con la plena persuasión de nuestras mentes.

Los confesionalistas presentaron a los Estados de Holanda una contra-protesta en la cual las ideas de los remonstrantes fueron duramente condenadas. Los Estados solicitaron a seis diputados de ambas facciones que discutieran los cinco artículos ante ellos. En esta conferencia en La Haya (1610) participaron por un lado Uytenbogaert y Episcopius y Festus Hommius y Ruardus Acronius, dos predicadores, por la otra. Pero las partes enfrentadas no llegaron a un acuerdo ni aquí ni en otra conferencia celebrada dos años más tarde en Delft. Al desembocar las disensiones en disturbios, los Estados en 1614 aprobaron una resolución de paz en la cual la discusión de los puntos en disputa fue prohibida en el púlpito. Debido a la influencia de Oldenbarneveldt y de los Estados, las controversias asumieron un carácter político. Los calvinistas celosos se separaron de las congregaciones de los remonstrantes y tuvieron servicios especiales en la Iglesia. La mayoría de los Estados de Holanda rechazaron persistentemente convocar un sínodo nacional como defendían los contra-remonstrantes. Pero los asuntos cambiaron tan pronto como el príncipe Mauricio públicamente defendió la causa de estos últimos. El 30 de mayo de 1618 se convocó un sínodo nacional por los Estados generales en Dort, donde los cinco artículos de los remonstrantes fueron condenados.
Desde 1618 a 1632.
Por los decretos del sínodo de Dort los servicios eclesiásticos de los remonstrantes quedaron prohibidos. Episcopius, con los otros remonstrantes fue citado ante el sínodo y destituido, con más de 200 predicadores. Los que no estuvieron dispuestos a renunciar a toda actividad como predicadores fueron desterrados. Se unieron en 1619 en Amberes, donde se puso la base para una nueva comunidad eclesiástica, bajo el nombre de Fraternidad Reformada Remonstrante. Uytenbogaert y Episcopius, que habían hallado refugio en Rouen, y Grevinchoven, antiguo predicador de Rotterdam, ahora en Holsten, asumieron el liderazgo de la fraternidad mientras que tres predicadores exiliados regresaron secretamente a su país para cuidar de la congregación que había quedado; pues a pesar del decreto desfavorable quedaba todavía un considerable número que no atenderían a la doctrina de la gracia absoluta, no faltando predicadores destituidos que quisieran servirles. En 1621 Episopio elaboró una Confessio sive declaratio sententiæ pastorum qui remonstrantes vocantur, que halló gran circulación en su traducción holandesa. Su valor hoy es sólo histórico. Debido a la falta de predicadores se originó en Warmond un movimiento en favor del sermón laico, cuyos adherentes se afincaron posteriormente en Rynsburg y fundaron la Sociedad de Colegiantes. A invitación de Suecia y Dinamarca algunos predicadores fueron a Glückstadt, Danzig y otros lugares, fundando congregaciones, que, sin embargo, eran sólo de corta duración, salvo la de Friedrichstadt, bajo el favor y protección del duque Federico de Holstein. Las congregaciones en Holanda que se habían separado de la Iglesia reformada fueron hostigadas y perseguidas. A los predicadores se les castigó con prisión de por vida en el castillo de Loevestein. La conspiración de los hijos de Oldenbarneveldt contra el príncipe Mauricio (1623) dio nuevo impulso a la persecución. Fue sólo tras la muerte de éste (1625) que amaneció un mejor tiempo para los remonstrantes. El príncipe Federico Enrique era de un espíritu más moderado, por lo que Episcopius y Uytenbogaert pudieron regresar del exilio. Todos los cautivos, siete en número, huyeron en 1631 del castillo de Loevestein, sin hacerse ningún intento serio de captura. Se construyeron iglesias y las congregaciones recibieron a sus propios predicadores. De esta manera la fraternidad quedó establecida como la Iglesia Comunidad Reformada Remonstrante.
Desde 1632 a 1795.
Los remonstrantes fueron tolerados, pero no oficialmente reconocidos hasta 1795. No se les permitió construir sus iglesias en la calle y tuvieron que ayudar a sus predicadores mediante ofrendas voluntarias. Al principio había sólo 40 congregaciones, principalmente en Holanda meridional; en Holanda septentrional había sólo cuatro y otras tantas en Utrecht; otras estaban en Gelderland, Overyssel y Frisia. Los delegados de sus congregaciones se reunían cada año alternativamente en Rotterdam y Ámsterdam. En una de las primeras reuniones se estableció un orden eclesiástico. Uytenbogaert escribió un Onderwysinge in de christelycke religie en concordancia estricta con la confesión. En Ámsterdam se fundó un seminario teológico, con Episcopius como director, dando en 1634 sus primeras clases. Esta institución educó a muchos predicadores distinguidos. Gerard Brandt y sus hijos Caspar, Johannes y Gerard el Joven formaron parte de los mejores predicadores del país en el siglo XVII. Como lo remonstrantes no estaban comprometidos por ninguna confesión el cisma se produjo frecuentemente entre ellos, no faltando tendencias hacia el racionalismo y socinianismo.
Período de existencia independiente.
Cuando la Iglesia y el Estado se separaron, tras la revolución de 1795, la fraternidad de los remonstrantes fue reconocida como Iglesia independiente, haciendo ellos un intento de unirse a todos los protestantes. En septiembre de 1796 la convención de la Fraternidad envió una carta a los clérigos de todas las Iglesias protestantes en la que se discutía el plan plenamente. Pero la Iglesia reformada rechazó la cooperación. El principal punto de los remonstrantes era confesar y predicar el evangelio de Cristo en libertad y tolerancia. Sus comunidades sufrieron considerablemente durante el dominio francés, pero tras la restitución de las antiguas condiciones su causa comenzó a florecer. Muchas congregaciones rurales desaparecieron en el siglo XIX, pero nuevas congregaciones surgieron en ciudades como Arnheim, Groningen y Dort, donde los adherentes de la moderna tendencia en la Iglesia reformada holandesa se unieron a la Fraternidad bajo la presión del confesionalismo.