Historia
ROSA DORADA
Originalmente el ornamento consistía de una sola flor de oro coloreado en rojo; posteriormente los pétalos dorados se adornaron con rubíes y otras piedras preciosas; finalmente la forma adoptada fue la de una rama espinosa portando varias flores y hojas con una flor principal en lo alto, todo de oro puro. Las ceremonias para bendecir la rosa son bastante elaboradas, simbolizando según los liturgistas, a Cristo y su gracia. El origen de la costumbre es incierto. Una alusión se encuentra en la Crónica de William de Newburgh (1197), encontrándose menciones a la Rosa Dorada como tal ya en el siglo XI. Se dice que fue Urbano V, quien envió una Rosa Dorada a Juana de Nápoles en 1366, el primero en determinar que la bendición tuviera lugar anualmente. Sin duda la práctica no fue sino el desarrollo de una costumbre anterior por parte de los papas de enviar regalos a los príncipes que habían hecho méritos.
Entre el gran número de ejemplos de la concesión de la Rosa Dorada en la obra Dizionario ecclesiastico de Morone se pueden destacar: Enrique VIII de Inglaterra recibió la rosa de tres papas, la última de Clemente VII en 1524. Su hija María recibió el mismo favor de Julio III en 1555. Pío IV honró a la república de Lucca con ella en 1564 y el mismo pontífice otorgó el favor la basílica de San Juan de Letrán. El santuario de Loreto la recibió de Gregorio XIII en 1584. Igualmente la catedral de Capua fue favorecida por Benedicto XIII en 1726 y en 1833 la misma distinción la otorgó Gregorio XVI a la basílica de San Marcos en Venecia. La reina de Francia, María Teresa, la recibió de Clemente IX en 1668 y la reina de Polonia, María Casimir, de Inocencio XI en 1684, en reconocimiento a la liberación de Viena por su valiente marido, Jan Sobieski. Si en algún año particular nadie es digno de recibir esta distinción la Rosa se guarda en los tesoros del Vaticano.