Historia

ROSARIO

Rosario es una sarta de cuentas, en la que cada undécima es mayor que el resto, usado en la Iglesia católica como ayuda en el rezo de un número fijado de Padrenuestros y Avemarías; también se refiere a la devoción con que tal objeto es empleado. Se pueden trazar analogías parecidas en religiones no cristianas, como entre los budistas tibetanos, que usan rosarios, generalmente con 108 cuentas, y los hacen de joyas, madera de sándalo, conchas y semejantes, según la posición de sus poseedores; mientras que los musulmanes, de manera similar, tienen un tasbih, por rosario de 33, 66 o 99 cuentas, para ser contadas recitando los nombres correspondientes de Allāh en el Corán.

Figuras de pueblo, por José Aguiar. Ministerio de Justicia, Madrid
Figuras de pueblo, por José Aguiar. Ministerio de Justicia, Madrid
Origen e historia.
La costumbre de rezar repetidamente el Padrenuestro surgió en la vida monástica de Egipto en tiempo antiguo, lo que relatan Paladio y Sozomeno. El Avemaría por otro lado, se convirtió en una oración regular en la segunda mitad del siglo XI, aunque no fue hasta el XIII que se adoptó generalmente. La adición de las palabras de Elisabet "bendito es el fruto de tu vientre, Jesús" (y exclamó a gran voz y dijo: ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre![…]Lucas 1:42), a la salutación angélica "salve, María, llena de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre las mujeres" (Y entrando el ángel, le dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor está contigo; bendita eres tú entre las mujeres.[…]Lucas 1:28) se menciona primero hacia 1130; el obispo Odón de París (1196-1208) exige el rezo del Avemaría junto con el Padrenuestro y el credo como costumbre regular cristiana. La petición final "Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte" se desarrolló gradualmente en el siglo XVI, siendo tenida incluso por el concilio de Besançon (1571) como costumbre superflua, aunque piadosa. Esos hechos muestran que las tradiciones que atribuyen la invención del rosario a Benito de Nursia, Beda o Pedro el Ermitaño no son confiables y lo mismo se puede decir sobre la tradición dominica que hace a Domingo receptor de una visión de la Virgen mandándole que introdujera el uso del rosario. Al mismo tiempo, el rosario fue esencialmente un modo esencialmente dominico de devoción, aunque emergiendo mucho después de la muerte del fundador de la orden; si bien algo de influencia puede haber sido ejercida por el contacto de los cristianos orientales con el musulmán tasbih, todas las características del rezo del Padrenuestro, como las meditaciones conectadas con el mismo, se pueden explicar sólo desde ideas específicamente cristianas.

Principales tipos y derivación del nombre.
Las devociones del rosario son unas 20 en número, de las cuales se consideran aquí las más importantes. El rosario completo o dominico, descubierto, según la tradición, por Domingo en 1208 consiste de 15 decenas de pequeñas cuentas (Avemarías), separadas cada una por una cuenta más grande (Padrenuestro). Este es también llamado Rosario (o salterio) de la bienaventurada Virgen María, implicando el título alternativo que los 150 salmos pueden igualmente ser estimados como tantas oraciones a la Virgen. El rosario ordinario, tradicionalmente atribuido a Pedro de Amiens hacia 1090, contiene cinco decenas de Avemarías y cinco Padrenuestros, las primeras modeladas (hacia finales de la Edad Media) como lirios blancos para simbolizar la pureza de la Virgen y las segundas como rosas rojas para tipificar las cinco heridas de Cristo. El rosario de Santa Brígida consiste de 63 Avemarías, representando el tradicional número de años de la vida de la Virgen (o 72 entre los franciscanos) y siete Padrenuestros. La Corona de nuestro Salvador es un rosario tradicionalmente atribuido a un monje camaldulense de principios del siglo XVI, consistente de 33 Padrenuestros (representando los 33 años de la vida de Cristo) y cinco Avemarías (tipificando las cinco heridas de Cristo). Una devoción similar es el "pequeño rosario" con tres decenas de Avemarías y tres Padrenuestros; finalmente el Rosario Angelical igualmente tiene 33 cuentas. Sin embargo, en este caso el Avemaría es rezada sólo en la primera cuenta de cada decena, siguiendo el Sanctus y una doxología menor, siendo repetidas en cada una de las otras nueve.

Dama e hijas en la iglesia, de Friedrich Herlin, 1465
Dama e hijas en la iglesia, de Friedrich Herlin, 1465
El origen del nombre rosario para un objeto que no tiene parecido a una corona de rosas es problemático. Algunos autores católicos derivan el término de la apelación de la Virgen como "Rosa mística" o de Santa Rosalía (siglo XII), quien es representada en ocasiones con un rosario de cuentas y a veces con una corona de oro y rosas, o de las rosas que, según la leyenda, florecen en los labios de los que rinden verdadero homenaje a la Virgen y a la salutación angélica. Sin embargo, es más probable que, en el espíritu de la piedad mística de la Edad Media, la devoción estuviera concebida como un jardín de rosas, cada una de las cuales, como una oración separada, se abría en honor de la Virgen.

Modo de rezo.
Al principio del rosario se hace el signo de la cruz, se sostiene la pequeña cruz del centro del rosario de cuentas y se recitan el credo, el Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria. El rezo del rosario también involucra la meditación en los cinco misterios gozosos, los cinco dolorosos y los cinco gloriosos. Los cinco gozosos son la Anunciación, la Visitación, la Natividad, la presentación y el hallazgo de Jesús en el templo; los cinco dolorosos son la agonía y el sudor de sangre de Cristo en el huerto, los azotes, la corona de espinas, portar la cruz y la crucifixión; los cinco gloriosos son la resurrección, la ascensión, la venida del Espíritu Santo, la asunción y la coronación de la Virgen; de esta manera los gozos, sufrimientos y glorias de la Virgen quedan relacionados, en escala ascendente, con los grandes hechos de la redención. El rosario está generalmente relacionado con un solo grupo de los misterios cada vez; los misterios gozosos el lunes y miércoles y el domingo de Adviento y desde Epifanía a Cuaresma; los misterios dolorosos los martes y jueves y los domingos en Cuaresma; y los gloriosos los miércoles y sábados y los domingos desde Pascua a Adviento. Una tradición de la Iglesia católica, desarrollada primero en el siglo XIX, otorga indulgencias por el rezo del rosario. Las indulgencias se asocian a cuentas individuales así como al rosario entero y sólo cuando más de la mitad se pierden a la vez o cuando la medalla con la imagen de la Virgen está mutilada o es irreconocible, la indulgencia se invalida.

Confraternidad del Santo Rosario.
La confraternidad del Santo Rosario fue fundada en Colonia por el famoso dominico Jakob Sprenger en 1475 y fue privilegiada por Sixto IV a condición de que el rosario fuera rezado en las cinco grandes fiestas de la Virgen (purificación [2 de febrero]; anunciación [25 de marzo]; visitación [2 de julio]; asunción [15 de agosto] y nacimiento [8 de septiembre], así como otros días, cada vez con una indulgencia de 100 días. Los pontífices sucesivos extendieron la confraternidad y sus privilegios, incrementándose su prestigio durante las guerras turcas del siglo XVI. El éxito de las armas cristianas en la batalla de Lepanto (7 de octubre de 1531; el primer domingo de octubre) fue atribuido a la intercesión de la Virgen por las oraciones de la confraternidad y Pío V hizo de ese día la fiesta de Nuestra Señora del Rosario (trasladada por Gregorio XIII en 1583 pasó a su ubicación actual, el primer domingo de octubre). La limitación de la fiesta, por Gregorio XIII, a las iglesias que contienen una capilla o altar en honor del rosario, fue extendida gradualmente por sus sucesores hasta la victoria austriaca en Temesvar en la fiesta de Nuestra Señora de las Nieves (5 de agosto) y el levantamiento del sitio turco de Corfú en la fiesta de la Asunción de la bienaventurada Virgen María (15 de agosto), que fueron estimadas pruebas concluyentes de su poder de intercesión, hasta el punto que Clemente XI, al año siguiente, mandó que la fiesta fuera observada en toda la cristiandad. Los miembros de la confraternidad del Santo Rosario están obligados a rezar el rosario al menos una vez diariamente. Hay la tendencia a formar "rosarios vivientes", de 15 miembros, rezando cada uno una decena diariamente; esos 15 miembros constituyen una "rosa", diez "rosas", un "árbol de Dios" y 15 "árboles de Dios", un "jardín divino de la bienaventurada Virgen". León XIII fue un ferviente promotor de la devoción del rosario, tratando en no menos que ocho de sus encíclicas el asunto.

Los monjes de la Iglesia griega, particularmente los del Monte Athos, tienen una especie de rosario en su kombologion o komboschoinion, una cuerda con cien nudos, cada uno de los cuales, cuando es tocado, debe ser acompañado con el signo de la cruz. Algunos de los monjes de Athos tienen que repetir este oficio 12 veces al día, acompañando esas 1.200 oraciones con 120 genuflexiones.