Historia

SACRISTÁN

Sacristán designa en la Iglesia católica al encargado de las vestiduras sacerdotales y otras propiedades guardadas en la sacristía.

Sacristán, grabado de Enrique Sierra
Sacristán, grabado de Enrique Sierra
El título custos ecclesiæ parece ocurrir primero en los monasterios españoles, denotando al monje que está al cargo de la iglesia conventual. Isidoro de Sevilla (Regula, xix) dice al respecto: 'Pertenece al oficio de guardián de la sacristía tener el cuidado de la iglesia, dar los signos en el oficio, cuidar las velas, vestiduras sagradas, libros y otros objetos, el aceite para las lámparas, cirios y otras luces.' El mismo término se usó comúnmente en la Iglesia franca, donde a veces se aplicó al obispo o abad o pastor de una parroquia. En el periodo carolingio frecuentemente se usó como sinónimo de rector. También se usó en toda la Edad Media en iglesias colegiatas y catedralicias, pero no ya para el abad o preboste, sino para el monje o canónigo que tenía la cura de almas. En las más importantes iglesias catedralicias, como Colonia, el custos de la catedral tuvo rango de prelado. En muchas iglesias colegiatas sus deberes incluían la custodia del sello corporativo. En estrecha armonía con la definición dada por Isidoro está el uso carolingio del término custos thesauri, el oficial al cargo de la propiedad de la iglesia, o el citado en un antiguo Ordo Romanus en las decretales de Gregorio IX, donde el custos ecclesiæ es mencionado como subordinado del archidiácono y encargado de los oficios que Isidoro describe. El uso moderno del término sacristán se deriva de este aspecto de las funciones del custos y sus deberes están minuciosamente prescritos no solo en los decretos de los concilios provinciales católicos, sino también en numerosas constituciones eclesiásticas de la Reforma, que desembocaron en el posterior director y maestro de coro alemán y en el parish clerk inglés, quien tuvo una importante función hasta mediados del siglo XIX.