Historia
SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, DEVOCIÓN AL

La ascensión de Pío VI en 1775 marcó un punto decisivo. La bula Auctorem fidei de 1794 otorgó sanción adicional a la devoción. Los jesuitas la habían promovido insistentemente y, tras la restauración de la orden, continuaron trabajando, con el resultado de que una diócesis tras otra solicitó permiso para celebrar la festividad, asociándose un gran número de indulgencias a la devoción. Ya se había convertdio en universal, cuando Pío IX (23 de agosto de 1856) la estableció, siendo la beatificación de Margaria María Alacoque en 1864 otro paso en la misma dirección. En el concilio Vaticano I de 1870 la mayoría de los obispos pidieron la elevación de la fiesta a la categoría de doble (esto es, una fiesta en la que la antífona se dice antes y después del salmo) de primera clase (es decir, la que tiene precedencia en caso de que dos fiestas caigan el mismo día) con octava (esto es, que dura ocho días, con énfasis especial en la celebración del último día), pero entonces sólo se otorgó a la orden jesuita, en reconocimiento a sus servicios para difundir la devoción. La categoría la extendió a toda la Iglesia católica, aunque sin octava, León XIII en 1889. La devoción ha ido en aumento y las cautas expresiones usadas al principio han dado paso a una aceptación plena y literal del corazón material de Jesús como objeto.
La primera confraternidad del Sagrado Corazón se fundó en Paray-le-Monial en 1693 y en 1727 ya había 400. La creada por Gallifet en 1729 en la iglesia de San Teodoro en Roma se convirtió en archiconfraternidad en 1732. El número de confraternidades en 1765 era de 1.089, en 1865 de 6.676 y a comienzos del siglo XX de más de 10.000. La más importante en cuanto a intercesión es la Liga del Sagrado corazón o Apostolado de la Oración, fundada en 1844 en Vals en Francia por el jesuita Gautrelet, a la que León XIII proporcionó una nueva constitución en 1879. Otra importante sociedad es la francesa Dames du sacré cœur, fundada en París en 1800 por Madeleine Sophie Barat († 1865), bajo la influencia del jesuita Varin. Servía al doble propósito de venerar el Sagrado Corazón y educar muchachas. Los estatutos, elaborados por Varin, están modelados en los de los jesuitas. El candidato pasaba de tres a seis meses en la casa como postulante, siguiendo luego un noviciado de dos años y después (desde 1826) la toma de votos simples, haciéndose un voto adicional de estabilidad, es decir, la adhesión vitalicia a la congregación. Además de las hermanas profesantes había sœurs coadjutrices para los deberes de la casa y sœurs commisionaires para el necesario intercambio con el mundo exterior. La superiora es escogida de por vida, residiendo en la casa madre en París. Su incremento en el siglo XIX fue sostenido, fundándose en Estados Unidos tres vicariatos o provincias.