Historia
SAINT GALL, MONASTERIO DE

misioneras que Postumien le cuenta
Surgió de una ermita fundada, probablemente en 613 por Gall, un discípulo de Columbano, con unos pocos compañeros. Sin embargo, se desprende incluso de la vida legendaria del fundador, escrita hacia finales del siglo octavo, que su actividad personal sólo fue de importancia secundaria ya que está representado como un poeta más que como el "apóstol de los alamanos" y el elemento cristiano ya era tan fuerte que no tuvo carencia de asociados y apoyo. Raramente se vio inducido a dejar su celda, muriendo un 16 de octubre probablemente del año 627. Tras su muerte la ermita continuó existiendo sin pena ni gloria hasta la primera mitad del siglo octavo, cuando la auténtica historia del monasterio de Saint Gall comenzó con el primer abad, Otmar (720-759), quien, en 747 o 748, sustituyó la regla de Columbano por la benedictina e igualmente reemplazó los monjes irlandeses por sus propios compatriotas, los réticos. Donativos de dinero y tierras vinieron de cerca y de lejos, pero, por otro lado, la independencia del monasterio quedó sometida bajo el control del obispo de Constanza, exponiéndole la resistencia de Otmar a censura eclesiástica y al brazo secular, por lo que murió prisionero en la pequeña isla de Wred en el Rin (16 de noviembre de 759). En 816 el monasterio quedó exento del control episcopal por Ludovico Pío y en 854 su pago anual de un impuesto a Constanza, último resto de su dependencia de la sede, quedó abolido.
Primeros servicios al saber.
El abad Gozbert, elegido por los monjes mismos (probablemente en 816), fue el primero de una larga serie de abades de Saint Gall cuyos intereses abarcaban toda la cultura intelectual del período. En 830 Gozbert comenzó la reconstrucción total del monasterio, comenzando con una gran iglesia para reemplazar la construida supuestamente por Otmar. Un plano de una gran abadía benedictina con todos los accesorios se diseñó en Italia especialmente para Saint Gall, aunque la topografía prohibía su total aceptación y este plano, todavía preservado en Saint Gall (edición de F. Keller, Bauriss des Klosters St. Gallen vom Jahr 820, Zurich, 1844), constituye uno de los documentos más importantes de la Edad Media para la historia de la arquitectura y la cultura. Gozbert igualmente se preocupó de agrandar la biblioteca y bajo su sucesor, Grimald (841-872), se elaboró el primer catálogo, listando unos 400 libros. Allí hubo también una floreciente escuela, que retrocede hasta Otmar, consistiendo de una división para la preparación del futuro clero regular y otra para la educación de los sacerdotes seculares y los laicos. También se mantuvieron estrechas relaciones con las instituciones establecidas por Alcuino y con Fulda, especialmente con Reichenau. La rica literatura histórica de Saint Gall comenzó, durante el mandato de Gozbert, con una Vita Sancti Galli por el monje Wettinus, quien murió en 824 (ediciónen MGH, Script., ii, 1829, páginas 1-21), seguida por dos obras, realizadas por Walafrid, sobrino de Gozbert, que llevaba el mismo nombre: Miraculi Sancti Galli y Vita Sancti Otmari abbatis Sangallensis (edición en MGH, Script., ii, 1829, páginas 21-31, 40-47). En semejante manera Iso († 871) escribió Miracula Sancti Otmari (edición en MGH, Script., ii. 829, páginas 47-54) y Ratpert (muerto probablemente poco después de 884), se distinguió como maestro, poeta (incluso en alemán) e historiador, comenzando la gran historia del monasterio, el Casus Sancti Galli (edición, con sus continuaciones, MGH, Script., ii, 1829, páginas 75-183). A la siguiente generación de monjes pertenecen Notker el Tartamudo y Tuotilo, así como abades tales como Salomón III († 920) y Hartmann († 925). El primero de los citados dio nueva forma a los servicios por su uso sistemático de las secuencias, además de ser, según la tradición posterior, el autor de la antífona Media vita y también el escritor de Gesta Karoli Magni (edición en MGH, Script., ii, 1829, páginas 726-763); Tuotilo se distinguió como artista y Salomón, como muchos de sus monjes, fue un destacado poeta. Sin embargo, con la muerte de Salomón el estado del monasterio cambió, quedando obstaculizado su sostenido progreso por la indiferencia de los gobernantes seculares, el cambio frecuente de abades y su grado inferior de capacidad, la invasión de los húngaros en 926, el incendio de 937 y las incursiones musulmanas. No obstante, en los siglos X y XI el monasterio pudo de nuevo contar con hombres de primera clase, especialmente el deán Ekkehard († 973) y sus cuatro sobrinos. Ekkehard no sólo fue un distinguido economista sino también el autor de Waltharius manufortis y entre los alumnos de su famoso sobrino Notker Labeo estuvo Ekkehard IV († c. 1060), autor del Liber benedictionum y un diligente glosador y poeta, así como uno de los que continuaron el Casus Sancti Galli de Ratpert. Además de la historia y la literatura, Notker Medicus cultivó las matemáticas, astronomía y la medicina. Una reminiscencia del origen irlandés del monasterio tal vez se puede trazar en su cultivo de la caligrafía y la música. Waldo, quien dejó la abadía de Saint Gall por la de Reichenau en 784, destacó por su habilidad en la caligrafía y las miniaturas y pinturas de los manuscritos irlandeses de Saint Gall muestran claramente el colorido y ornamentación celta. Sin embargo, fueron importaciones y ejercieron sólo una influencia secundaria, pero cuando Grimald fue abad, inició un avivamiento tanto de la caligrafía y la miniatura pintada que alcanzó su culminación en el estilo carolingio y duró hasta la dinastía de los Otones.

En 1034 Saint Gall fue puesto por Conrado II bajo la reforma cluniacense, pero los monjes resistieron finalmente la innovación y el infructífero intento acabó con la dimisión voluntaria del abad cluniacense, Norpert, en 1072, quedando quebrantado el poder espiritual del monasterio. Después de 1077 quedó envuelto en luchas políticas, poniéndose el abad Ulrich III del lado de Enrique IV contra el papa y siendo combatido él mismo por dos anti-abades. El posicionamiento de Ulrich también le puso en conflicto con Reichenau y Constanza; las inmediaciones de Saint Gall quedaron devastadas y el saber en el monasterio se hundió a un bajo nivel, hasta el punto de que el Casus Sancti Galli fue guardado de manera indiferente y su porción concluyente escrita en alemán por un laico, Christian Kuchemeister. Saint Gall quedó completamente secularizado, aunque como principado espiritual mantuvo su importancia, abarcando el territorio entre Rorschach y Wil y los distritos montañosos de Appenzell. Entre los abades hubo muchos de capacidad, aunque de tipo más caballeresco que espiritual, tales como Ulrich IV, Conrado de Busnang y Berchtold. Mientras tanto, lo que en el siglo X había sido la pequeña localidad de Saint Gall había crecido en importancia y simultáneamente con la elevación de Rodolfo de Habsburgo, se constituyó en ciudad imperial, intentando incluso efectuar una confederación de las ciudades suabas. Los últimos siglos de la Edad Media pusieron al monasterio de Saint Gall en conflicto con la Confederación Suiza y aunque la antítesis terminó con la incorporación del principado espiritual de Saint Gall, como parte del imperio alemán, en la Confederación, los abades todavía mantenían relación con el imperio y, cuando juzgaban que les sería de ventaja, asumieron una posición intermedia peculiar. Bajo protección suiza los vasallos de Appenzell de Saint Gall desecharon su alianza, pero, por otro lado, el levantamiento de los pastores, que durante un tiempo amenazaron la misma existencia del monasterio, quedó suprimido en 1408. Sin embargo, tal fue la difusión noroccidental de la influencia de la Confederación que en 1451 el abad Caspar formó una alianza con las dos ciudades de Zurich y Lucerna y los dos cantones de Schwyz y Glarus, uniéndose la ciudad de Saint Gall, que ahora casi era completamente independiente, a esta liga tres años más tarde. A partir de entonces la abadía y la ciudad, como Appenzell, que entró en su confederación en 1452, tomaron parte activa en los asuntos suizos así como en las batallas contra Carlos el Temerario, Maximiliano y la Liga Suaba.
La Reforma.
El primer abad de Saint Gall que no era de noble nacimiento, Ulrich Rösch (1463-91), luchó infatigablemente para unir todas las prerrogativas y posesiones de su monasterio y en 1469 compró la soberanía de Toggenburg de los herederos de la extinguida casa que la había detentado. De esta manera entró en conflicto con la ciudad de Saint Gall y con Appenzell y aunque las circunstancias le favorecieron tanto que fue capaz de aplastarlas, una generación después de su muerte la ciudad estuvo a punto de triunfar sobre la abadía. Zwinglio, nacido en Toggenburg, manifestó especial odio al monasterio de Saint Gall, siendo especialmente incitado por el burgomaestre de la ciudad de Saint Gall, Joachim von Watt, un entusiasta defensor de las nuevas doctrinas. En 1529 los claustros, vacíos de monjes, fueron tomados por la ciudad y el protestantismo se apoderó de la iglesia; mientras de los archivos del monasterio fueron tomados los materiales que permitieron a Watt (Vadianus) escribir su Grössere Chronik der Aebte y Kleinere Chronik der Aebte (edición de E. Götzinger, Saint Gall, 1875-77). La muerte de Zwinglio y el final de la segunda guerra de Cappel en 1531 transformaron la situación y al año siguiente el nuevo abad, Diethelm Blaarer, entró en su abadía. La antigua fe fue abrazada de nuevo, salvo en la ciudad de Saint Gall y en Toggenburg y tanto Diethelm como sus sucesores rápidamente resucitaron la preeminencia espiritual y material de Saint Gall. Joachim Opfer (1577-94) fue un mártir por su dedicación a las víctimas de la peste y Bernhard Müller (1594-1630) y Pius Reher (1630-54) introdujeron la disciplina y la administración en la abadía hasta tal punto que Saint Gall fue justamente colocado a la cabeza de las nuevas congregaciones benedictinas suizas, recuperando el territorio perdido. El saber fue reavivado en igual medida; la abadía tuvo su propia imprenta después de 1633 y los logros teológicos del abad Celestine, el conde Sfondrati de Milán (1687-96), fueron tan grandes que obtuvo el capelo cardenalicio.
Batalla final.
El último siglo de la existencia del monasterio comenzó con el tormentoso período de la última gran guerra civil en Suiza (1712), provocada principalmente por las divisiones confesionales y las agitaciones demagógicas entre los vasallos de Toggenburg de la abadía. Los protestantes vencieron, para detrimento del monasterio, siendo sólo tras la muerte del severo abad Leodegar Bürgisser (1697-1717) que Saint Gall tuvo paz. Pero en los años siguientes la abadía retomó su honrosa carrera, por lo que el abad Celestine Gugger (1740-67) pudo desarrollar extensos planes arquitectónicos, no sólo construyendo el imponente granero en Rorschach, sino también reedificando el monasterio mismo, especialmente la iglesia renacentista en el lugar de la venerable estructura medieval y el refectorio. El siguiente abad, Beda Angehrn, procuró introducir reformas en la escuela y la prisión, pero la débil administración económica sumió al monasterio en dificultades financieras y el abad tuvo que enfrentar fuerte oposición de los monjes más jóvenes y posteriormente incluso de los viejos, aunque salió triunfante de la lucha, gracias a la ayuda de la confederación. La posterior abadía de Pancratius Vorster estuvo igualmente marcada por la tormenta y aunque los tesoros literarios del monasterio se salvaron tanto de la Revolución Francesa como de la codiciosa municipalidad y aunque el abad regresó a su abadía con las victoriosas tropas imperiales en 1799, la segunda batalla de Zurich le obligó a huir y el destino de Saint Gall quedó visto para sentencia. El abad luchó bravamente para recuperar sus derechos, pero en 1805 se decretó la supresión del monasterio. Ni siquiera los turbulentos tiempos que vinieron sobre Suiza tras la caída de Napoleón pudieron ayudar a Pancratius, quien murió en el monasterio de Muri en 1829. El plan de una diócesis de Saint Gall, estorbado en gran parte por la actitud asumida por el abad Pancratius, se realizó posteriormente y tras la existencia del doble obispado de Chur y Saint Gall (1823-44), este último recibió rango diocesano independiente en 1844. En la supresión en 1805 la propiedad de la fundación se dividió entre el cantón completo y su porción católica, recibiendo la primera el palacio para edificio del gobierno y la última los tesoros de la biblioteca y los archivos, que, tras muchas vicisitudes, fueron recuperados en 1804. El monasterio mismo, tras ser usado como fábrica de hilados desde 1801 a 1808, fue convertido en un instituto católico.