Historia

SALMODIA

Salmodia literalmente significa canto de salmos y de ahí de himnos en general. En el sentido amplio del término frecuentemente denota el cántico sagrado en distinción al secular. Más específicamente el término se aplica al breviario, hasta donde el canto de los salmos es el principal objeto de esa compilación, mientras que en un sentido más técnico denota la interpretación litúrgica de los salmos, o porciones de ellos, prescrita por la Iglesia.

Coral de la Nikolaikirche
Coral de la Nikolaikirche
Salmodia en la Biblia.
La salmodia del Antiguo Testamento es el tema de clara alusión en la legislación de David (5 cuatro mil eran porteros y cuatro mil alababan al SEÑOR con los instrumentos que David había hecho para rendir alabanza. 30 Y han de estar presentes cada mañana para dar gracias y para alabar al SEÑOR, y asimismo por la noche, […]1 Crónicas 23:5,30), mientras que la dedicación del templo dio ocasión a todo el servicio (11 Y sucedió que cuando los sacerdotes salieron del lugar santo (porque todos los sacerdotes que estaban presentes se habían santificado sin tener en cuenta las clases), 12 y todos los levitas cantores, Asaf, Hemán, Jedutún y sus hijos y sus pariente[…]2 Crónicas 5:11-13). En los libros proféticos los Salmos emergen en todas las crisis nacionales. Sus jubilosos estribillos resuenan en los profetas (voz de gozo y voz de alegría, la voz del novio y la voz de la novia, la voz de los que dicen: 'Dad gracias al SEÑOR de los ejércitos, porque el SEÑOR es bueno, porque para siempre es su misericordia'; y de los que traen ofrenda de acción de gracias a[…]Jeremías 33:11); los que improvisan al son del arpa, y como David han compuesto cantos para sí;[…]Amós 6:5 reconoce lo sacro de la música de David ya convertida en proverbial e Isaías abunda en ecos del Salterio. El Nuevo Testamento acepta plenamente los Salmos del antiguo pacto. Los Hechos instituyen el régimen apostólico, con el Salterio siendo citado en el sermón de Pedro e inspirando Pentecostés. Una evidencia distintiva muestra que el Salterio fue el formulario devocional fijado que fraguó el espíritu, firmeza y oración en esa ocasión entre los miles de congregados en Jerusalén de muchas tierras. Los pasajes que autorizan la salmodia en el Nuevo Testamento son hablando entre vosotros con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando con vuestro corazón al Señor;[…]Efesios 5:19 y Que la palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros, con toda sabiduría enseñándoos y amonestándoos unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en vuestros corazones.[…]Colosenses 3:16. ¿Sufre alguno entre vosotros? Que haga oración. ¿Está alguno alegre? Que cante alabanzas.[…]Santiago 5:13 exhorta a sus hermanos judíos dispersos a usar los Salmos y el Apocalipsis cierra el Nuevo Testamento con citas del Salterio. Entre la caída de Babilonia y el milenio resuena un cuádruple aleluya (1 Después de esto oí como una gran voz de una gran multitud en el cielo, que decía: ¡Aleluya! La salvación y la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios, 2 PORQUE SUS JUICIOS SON VERDADEROS Y JUSTOS, pues ha juzgado a la gran ramera que corrompía […]Apocalipsis 19:1-8), seguido por la declaración de que "el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía."

Salmodia post-bíblica.
Durante los primeros dos siglos d. C. el Salterio retuvo su posición de honor y santidad. Los primeros cristianos fueron esencialmente "hijos de los Salmos" y los Salmos y la inflexible confesión de Cristo fueron los principales símbolos de lealtad cristiana. Sin embargo, un marcado cambio llegó con el gnóstico Bardesanes, quien compuso un salterio de 150 salmos modelados sobre la colección del Antiguo Testamento. Ayudado por su hijo Harmonio, estableció la norma de la música e himnodia siríaca. Un siglo más tarde Efrén Sirio, aunque inferior en originalidad a Bardesanes, procuró cristianizar sus himnos y reivindicar el fundamento para el cristianismo. Él al menos logró un gran séquito de admiradores, que lo denominaron "profeta de los sirios" y "arpa del espíritu", leyendo sus escritos como Escritura y saludándolo como el primer compositor de himnos cristiano, aunque, como Bardesanes, sacrificó el salterio. El himno de Clemente de Alejandría, "Brida de potros salvajes" termina con la exhortación "alabemos con salmos al Dios de paz." A través de los siglos posteriores de persecución los Salmos continuaron teniendo su lugar, con insignificantes excepciones, como himnodia de la Iglesia entre el pueblo y los predicadores más importantes: Atanasio, Crisóstomo, Jerónimo y Agustín. Salvo para las secuencias y unos pocos himnos muy cortos, algunos de ellos elaboraciones de los salmos, éstos fueron los himnos universales de la Iglesia. Muchos rechazaron cantar los himnos y las secuencias y el canon 59 del sínodo de Laodicea (360) ordenó que "no se compusieran salmos por individuos privados ni ningún libro no canónico fuera leído en la Iglesia, sino sólo los libros canónico del Antiguo y Nuevo Testamento." En el oeste los Salmos fueron cantados en respuestas en el coro, mucho después de que el latín hubiera cesado de ser lengua vernácula. El octavo canon del concilio de Toledo (653) ordenó que "nadie por tanto será promovido a ninguna dignidad eclesiástica que no conozca perfectamente el salterio entero o los cánticos e himnos usuales y el servicio del bautismo" (comp. Hefele, Conciliengeschichte, iii. 99, Fr. transl. iii. 1, p. 291).

Coro cantando en Navidad en una iglesia anglicana, c. 1880
Coro cantando en Navidad en una
iglesia anglicana, c. 1880
Salmodia protestante.
Con la Reforma la salmodia definitivamente acentuó su principio fundamental: La autoridad de las Escrituras en todo lo que pertenece a la fe, oración y vida. Hus trabajó en el uso métrico de los Salmos. En 1524 Lutero escribió a Spalatin que consiguiera poetas para prepararlos para usos eclesiásticos (St. Louis edición de Lutero, xxa, cols. 582–583), pero fue solo 23 años más tarde que la obra se terminó. Tan popular fue el resultado en algunos casos que los católicos también adoptaron el salterio de Calvino, aunque el jesuita Adam Contzen declaró que los himnos de Lutero y los salmos de Beza hacían más daño que sus libros (Politicorum libri decem, Colonia, 1629). En su prefacio a la edición de 1545 Calvino escribió: "Cuando los cantamos estamos seguros de que Dios ha puesto las palabras en nuestras bocas, como si él mismo cantara dentro de nosotros para exaltar su gloria" (Opera, edición de J. W. Baum y otros, vi. 171). En las colonias inglesas de Norteamérica los primeros himnos cantados fueron los salmos, por los Padres Peregrinos en la paráfrasis de Henry Ainsworth y por los indios en la versión de John Eliot, siendo el primer libro impreso en Norteamérica The Bay Psalm Book. Los Salmos prácticamente fueron supremos en las colonias hasta el estallido de la Revolución americana, cuando diversas causas abrieron paso a los himnos de Isaac Watts, que fueron "permitidos", no autorizados, por el sínodo presbiteriano de Filadelfia en 1787. Esta fue la primera ruptura del principio original de la Reforma: sólo la Biblia.

Singing praise, por Richard Sargent
Singing praise, por Richard Sargent
En 1719 Isaac Watts hizo una innovación completa con su Psalms of David, en los que, aunque preservando el nombre y número de los salmos, los modificó que abrió camino a la himnodia sin restricciones, siendo su defensa que hacía hablar a David en la lengua de un cristiano y no en la de un judío. La decadencia de la salmodia, combinada con otras causas, fue la preparación para la gran popularidad de esa himnodia. No obstante, críticos tales como James Beattie y Samuel Johnson expresaron su desaprobación y muchos otros se sintieron grandemente perturbados, mientras que el anglicano evangélico William Romaine, en su Essay on Psalmody (Londres, 1775) expresó ese sentimiento con lenguaje inequívoco. Desde entonces nunca ha regresado el gran conjunto de la Iglesia a la actitud de la Reforma sobre la salmodia. Sin embargo, antes de Watts los eclesiásticos y no conformistas ingleses habían sido fieles a los Salmos. Los bautistas enfrentaron la cuestión y proporcionaron algunos testigos específicos, tal como John Gill; el cuáquero Robert Barclay también recomendó el cántico espiritual de los Salmos. El gran movimiento metodista fue solamente indirectamente inamistoso hacia los Salmos. Los hermanos Wesley expresaron gran amor por ellos y Charles Wesley proporcionó versiones métricas para muchos. Adam Clarke favoreció el cántico de los Salmos en las versiones más fieles y George Whitefield igualmente simpatizó con una auténtica salmodia.