Historia

SAN MAURO, CONGREGACIÓN DE

Congregación de San Mauro es el nombre de una rama de la orden benedictina, distinguida por la reforma en la disciplina y sus grandes servicios al saber.

Dom Tarisse
Dom Tarisse
Fundación de la congregación.
A principios del siglo XVII el monasterio de Saint-Vanne cerca de Verdún fue reformado por Didier de la Cour. Pronto el famoso antiguo monasterio de Moyenmoutier y otros se unieron al movimiento y Clemente VIII en 1604 confirmó la organización de una congregación dentro de la orden bajo el nombre de Congregatio SS. Vitonis et Hidulphi. En 1614 la Asamblea General del clero francés expresó el deseo de que todos los monasterios benedictinos se asociaran con esta congregación; pero su capítulo general aconsejó la formación de una segunda congregación y en 1618 se le encargó a Dom Bénard, un monje de Saint-Vanne, la formación de tal unión. Adoptó el nombre de San Mauro, el compañero de Benito, y fue confirmada por Gregorio XV en 1621 y de nuevo por Urbano VIII en 1627. En 1652 la nueva congregación contaba con 40 casas y antes de acabar el siglo XVIII había crecido hasta 191, divididas en seis provincias. La más influyente fue la abadía de Saint Germain des Prés en París, la sede del superior general. Dom Bénard no se había propuesto que la congregación destacara en el saber, sino que fue el primer superior general, Dom Tarisse (1630-48), quien puso los fundamentos del espléndido edificio del saber que fue gradualmente impulsado por los monjes. Su actividad ha abarcado todas las esferas del conocimiento, pero especialmente la historia de Francia y de la Iglesia.

Contribuciones a la paleografía y cronología.
Hicieron suya propia la ciencia de la paleografía, o, como entonces era llamada, diplomática; Mabillon es su verdadero fundador, con su De re diplomatica (1681) y su suplemento (1704). Como esas obras tenían referencia especial con Francia, Dom Tassin publicó un tratado general bajo el título Nouveau traité de diplomatique (6 volúmenes, 1750-65), significando para la paleografía latina lo que Montfaucon intentó hacer para la griega en su Palægraphia Græca (1708). La moderna cronología científica también se puede decir que tuvo su origen en ellos. Todo historiador conoce el valor del Art de vérifier les dates, comenzado por Dantine y acabado por Clémencet (1750; 1770; 1783-92, 1818 y sig.), que ha sido denominado el monumento más notorio de la erudición francesa del siglo XVIII. Al conocimiento de la antigüedad hizo una considerable contribución Antiquité expliqué en figures (10 volúmenes, 1719) de Montfaucon. En la historia de la lengua la congregación tomó parte, aunque no lo inició, en el gran Glossarium mediæ et infimæ Latinitatis, que, publicado originalmente en 1687 fue aumentado por Dantine y Carpentier (6 volúmenes, 1733-36, con un suplemento por Carpentier, 4 volúmenes, 1766; y dos ediciones revisadas y ampliadas, 11840 y sig. por Henschel y 1883 y sig. por Henschel y Fabre).

Portada del Spicilegium de Jean Luc d'Achery
Portada del Spicilegium de Jean Luc d'Achery
Contribuciones a la historia.
Sin embargo, la obra más extensa se produjo en la historia. Colbert había buscado en vano eruditos capaces de continuar una colección de las fuentes de la historia francesa, hasta que el canciller d'Aguesseau persuadió a la congregación de San Mauro para que se hiciera cargo. Martène y luego Bouquet se encargaron de esta rama y su obra resultó en la publicación de 15 volúmenes en folio de Scriptores rerum Gallicarum et Francicarum entre 1738 y 1818. También se hicieron cargo, desde 1814, de la Histoire litteraire de la France, comenzada por Dom Rivet y extendida a 13 volúmenes entre 1733 y 1763, una colección de fuentes que tienen inmenso valor para la historia literaria no solo de Francia sino de toda la Europa medieval. Las historias provinciales que sobrepasan a las de cualquier otro país se deben también a la congregación. Investigaciones en las bibliotecas de sus propios monasterios y sus viajes en busca de documentos (especialmente los de Mabillon a Italia y Montfaucon a Alemania) les dieron una oportunidad de traer material no publicado de la mayor importancia. Las más famosas de sus obras en este aspecto son Spicilegium veterum aliquot scriptorum (13 volúmenes, 1653-77) de D'Achery; Vetera analecta de Mabillon (4 volúmenes, 1675-85); Collectio nova veterum scriptorum (1700) de Martène; Thesaurus novus anecdotorum de Martène y Durand (5 volúmenes, 1717), así como Voyage littéraire de deux religieux bénédictins (1724); Diarium Italicum de Montfaucon (1702) y su Bibliotheca bibliothecarum manuscriptorum nova (2 volúmenes, 1739).

Thierri Ruinart
Thierri Ruinart
Contribuciones a la historia de la Iglesia y la patrística.
En el campo de la historia eclesiástica la primera obra notoria fue la continuación y revisión de la Gallia christiana, originalmente publicada por un benedictino no relacionado con los mauristas, Dom de Sainte-Marthe, en 1656. Ellos la elaboraron desde la muerte de Sainte-Marthe en 1725 a 1785, habiendo aparecido para entonces 13 volúmenes y formando un modelo sobre el que obras similares en otros países han sido desde entonces planeadas. La obra fue acometida de nuevo en 1856 (16 volúmenes, París, 1715-1865, volúmenes, xiv-xvi por B. Haureau). La historia de los mártires la trató Dom Ruinart en su Acta primorum martyrum (1689). También en el campo de la liturgia primitiva han hecho un gran trabajo; las obras mejor conocidas en ese campo son el Sacramentario de San Gregorio (1642) de Ménard, De liturgia gallicana (1685) de Mabillon, De antiquis monachorum ritibus de Martène (2 volúmenes, 1700 y sig.) y De antiquis ecclesiæ ritibus (4 volúmenes, 1700 y sig.). En este asepcto se pueden mencionar el Acta sanctorum ordinis S. Benedicti, comenzada por D'Achery y continuada por Mabillon y Ruinart (9 volúmenes, 1668 y sig.) y los Annales ordinis S. Benedicti, la obra más famosa de Mabillon, terminada por Massuet (6 volúmenes, 1703 y sig.). El servicio más duradero prestado por la congregación fueron sus ediciones de los escritores eclesiásticos de la Iglesia antigua y la Edad Media, que son monumentos destacados de erudición, distinguidos por su iluminada crítica, traducción cuidadosa del griego y admirables introducciones y excursos. Originalmente contemplaba solo la publicación de los escritores medievales, principalmente los de su propia orden. El primero fue Concordia regularum de Benito de Aniano, editado por Ménard (1628). Pero el favor general mostrado a esas ediciones, el deseo de poner buenos textos en las manos de sus novicios y la riqueza de manuscritos que les eran accesibles les indujeron a extender el plan. Agustín fue el primero de los Padres latinos en ser publicado (11 volúmenes, 1679-1700); la elección de este autor en medio de la controversia jansenista es significativa de la actitud de la congregación hacia las cuestiones de su tiempo, que, en efecto, era de simpatía apenas escondida hacia Port-Royal, si no hacia el jansenismo en general. El primer texto griego antiguo publicado fue la epístola de Bernabé por D'Achery y Ménard en 1645; pero no se prestó atención especial a este campo hasta casi finales del siglo, cuando Mountfaucon editó a Atanasio (3 volúmenes, 1698). La obra continuó hasta la publicación de la Opera de Gregorio de Nacianzo, comenzada por Maran en 1788, que fue interrumpida por la Revolución. También realizaron una valiosa obra en las antiguas versiones de la Biblia, incluyéndose aquí la Exaplas de Orígenes, edición de Mountfaucon (2 volúmenes, 1713), la Bibliotheca divina de Jerónimo, edición de Martianay (volumen i de las obras de Jerónimo, 1693) y la Latinæ versiones antiquæ, edición de Sabatier, Baillard y Vincent de la Rue (3 volúmenes, 1743-49).

Jean Baptiste Pitra
Jean Baptiste Pitra
Otros trabajos.
La falta de espacio excluye el relato detallado de una gran masa de otras obras, parcialmente de naturaleza edificante, parcialmente de varios asuntos en la literatura clásica, hebreo, artes, geografía e incluso ciencias naturales. En la controversia, a la que no raramente quedaron expuestos, los mauristas mostraron la misma moderada calma y superioridad intelectual que marcó toda su obra. Un ataque de de Rancé, fundador de los trapenses, contra la devoción al mero saber entre los monjes, provocó el admirable Traité des estudes monastiques (1691) de Mabillon. A veces se vieron inmersos en disputas con los jesuitas, provocadas especialmente por su edición de Agustín, y escribieron no pocas fuertes críticas a la constitución Unigenitus. Se expusieron también al ataque por su tendencia a seguir la filosofía cartesiana y algunos de sus miembros incluso se inclinaron en la segunda parte del siglo XVIII a fraternizar con Voltaire y los enciclopedistas. La congregación quedó disuelta por la supresión de las órdenes monásticas en la Revolución. El último miembro, Dom Brial, murió en 1828. Tras su muerte algunos amigos de Lamennais, con la aprobación del obispo de Mons, compraron la abadía de Solesmes cerca de Cambrai, con la idea de revivir la congregación. En 1837 fue hecha abadía regular de la orden benedictina restaurada en Francia. Bajo Dom Guéranger (1805-75) se impuso un nuevo comienzo en la antigua dirección maurista; pero hasta el presente la antigua excelencia no se ha alcanzado. El más distinguido de los asociados de Dom Guéranguer fue Jean-Baptiste Pitra, cuyo alcance más notorio es el Spicilegium Solesmense, una colección de los escritos sin publicar de los Padres y escritores eclesiásticos (4 volúmenes, 1852-58, seguida de 8 volúmenes, de Analecta spicilegio Solesmensi parata, 1876-1891 y por 2 volúmenes, de Analecta novissima, 1885-1888).