Historia

SANTIFICACIÓN

Santificación significa en el lenguaje corriente la liberación en la vida personal del poder del pecado realizada por la fiel observancia de la fe, por la batalla contra toda tentación que aparta del Dios vivo y por la práctica de la piedad cristiana.

Definición.
Pero en el concepto bíblico la santificación significa la operación de la gracia por la que la salvación es comunicada al hombre, capacitándole para ser liberado del pecado y vivir en armonía con Dios en el corazón, voluntad y pensamiento. El término procede de la Escritura (3 Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación; es decir, que os abstengáis de inmoralidad sexual; 7 Porque Dios no nos ha llamado a impureza, sino a santificación. […]1 Tesalonicenses 4:3,7; Pero nosotros siempre tenemos que dar gracias a Dios por vosotros, hermanos amados por el Señor, porque Dios os ha escogido desde el principio para salvación mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad.[…]2 Tesalonicenses 2:13; 19 Hablo en términos humanos, por causa de la debilidad de vuestra carne. Porque de la manera que presentasteis vuestros miembros como esclavos a la impureza y a la iniquidad, para iniquidad, así ahora presentad vuestros miembros como esclavos a la j[…]Romanos 6:19,22). El cristiano es exhortado a someterse a Cristo "quien ha sido hecho nuestra santificación" (Mas por obra suya estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual se hizo para nosotros sabiduría de Dios, y justificación, y santificación, y redención,[…]1 Corintios 1:30), mostrando su santidad mediante su conducta (15 sino que así como aquel que os llamó es santo, así también sed vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; 16 porque escrito está: SED SANTOS, PORQUE YO SOY SANTO. […]1 Pedro 1:15,16; comp. según nos escogió en El antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de El. En amor[…]Efesios 1:4; 5:27). La obra divina de salvación es designada específicamente santificación en Porque tanto el que santifica como los que son santificados, son todos de un Padre ; por lo cual El no se avergüenza de llamarlos hermanos,[…]Hebreos 2:11; 9:13,14; 10:10; 10:29. En la teología católica está incluida en el concepto de justificación; en la teología protestante sigue a la justificación, pero en este caso está usualmente identificada con la renovación y buenas obras.

Según la doctrina católica, aunque la gracia salvadora de Dios es operativa en la santificación, el proceso no es la continuidad lógica de la justificación católica ni difiere esencialmente de ella. De acuerdo con la doctrina de la justificación católica medieval y moderna, es la santificación la que efectúa la justificación. La gracia borra el pecado en el hombre y le capacita con la justicia y santidad sobrenatural para la justificación. La santificación, por tanto, considerada como gracia santificante, es la causa de la justificación y el efecto de la santificación forma el contenido de la justificación, por la que la redención del pecado, ganada por Cristo, es impartida al hombre. En oposición a la doctrina católica, la Fórmula de Concordia contempla la santificación como consecuencia de la justificación, pero apenas la diferencia de la renovación. Lutero, al contrario, en su Catecismo Mayor, considera la santificación como el oficio y obra del Espíritu Santo, concordando con la teología escolástica hasta donde estima la santificación como el otorgamiento de la salvación; aunque por esto último entiende no la "infusión de justicia", el otorgamiento de un poder de virtud, sino el efecto de la fe. La diferencia entre Lutero y la Fórmula de Concordia es, sin embargo, más nominal que real, ya que la Fórmula quiere decir por el término santificación evidentemente solo una parte de lo que Lutero quería decir por ella. La doctrina de la santificación no fue esencialmente cambiada en el pietismo, pero el racionalismo pervirtió totalmente el concepto. Aunque el término anteriormente denotó justificación por la fe y la gracia sola, el racionalismo entendió por ella la disposición interior que hace a un hombre agradable a Dios. Consecuentemente, los racionalistas subrayaron la santificación en el sentido del esfuerzo humano para su propia perfección moral. En oposición a esta tendencia Schleiermacher subrayó una vez más la fe como la actitud verdaderamente religiosa hacia Dios y su revelación como la condición del corazón que está satisfecho y se siente fuerte en comunión con Cristo. Esta condición fue desarrollada por los teólogos siguientes hasta el germen de una nueva vida sobre la cual el hombre es justificado. Por tanto la fe subjetiva del hombre efectúa la santificación y subyace en la base de la justificación divina. Esta enseñanza estaba lejos de la doctrina de los reformadores. Sin embargo, Ritschl y su escuela regresaron a la de aquellos, especialmente a la de Lutero, al hacer la santificación dependiente de la justificación de Dios. Pero según Ritschl el hombre es justificado sólo como miembro de la Iglesia, su acto de conformidad a ella, y de ahí a los motivos y propósitos de Dios, lo que constituye la fe que le justifica. Aquí también la santificación, concebida como separación del pecado, que toma forma y se cumple en sí misma, es hecha dentro del hombre y es la base de la justificación.

La idea reformada.
En la Iglesia y teología reformada la santificación es parte de la doctrina de la perseverancia. El hombre es justificado gratuitamente por la gracia; pero el justificado debe realizar buenas obras, para las cuales está capacitado por un segundo acto de gracia, inseparablemente conectado con la justificación. Esta es la regeneración que le santifica. Sin embargo, por esta regeneración o santificación el hombre no tiene la perfección completa. Su consolación total descansa sobre el hecho de la justificación. La santificación es necesaria para el elegido y justificado, para preservar la gracia de su justificación y de esta manera es consecuencia de la justificación con una necesidad interior divina. Aquí también, como en la teología luterana después de Lutero, la santificación es considerada una obra especial del Espíritu Santo, sigue a la justificación y está condicionada por ella.

Debido a las influencias de Inglaterra y América, especialmente los metodistas, bautistas y Ejército de Salvación y la doctrina de Pearsall Smith surgió una nueva doctrina de la santificación, según la cual no sólo es diferente sino incluso más importante que la justificación. Es considerada ese acto de la gracia divina en la que la auténtica tendencia de la revelación divina encuentra su expresión más plena, mientras que la justificación es secundaria a ella.