Historia

SANTO SEPULCRO

El lugar.

Entrada a la iglesia del Santo Sepulcro.Grabado costumbrista del siglo XIX
Entrada a la iglesia del Santo Sepulcro.
Grabado costumbrista del siglo XIX
El nombre Gólgota, su origen e implicaciones.
La tumba de Jesús estaba situada en un jardín perteneciente al miembro del consejo judío José de Arimatea, cerca del lugar de la crucifixión, que fue llamado en arameo gulgulta o gulgalta (y lo puso en su sepulcro nuevo que él había excavado en la roca, y después de rodar una piedra grande a la entrada del sepulcro, se fue.[…]Mateo 27:60; En el lugar donde fue crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual todavía no habían sepultado a nadie.[…]Juan 19:41), correspondiéndose con el hebreo haggulgolleth, "la calavera". El nombre en griego se escribió golgotha, que aparece en Cuando llegaron a un lugar llamado Gólgota, que significa Lugar de la Calavera,[…]Mateo 27:33; Le llevaron* al lugar llamado Gólgota, que traducido significa: Lugar de la Calavera.[…]Marcos 15:22 y Tomaron, pues, a Jesús, y El salió cargando su cruz al sitio llamado el Lugar de la Calavera, que en hebreo se dice Gólgota,[…]Juan 19:17, con la explicación "lugar de la calavera", mientras que Lucas escribe "lugar llamado de la calavera" (griego kranion, del latín calvaria). La localización era evidentemente bien conocida por la designación. Hubo sin duda originalmente en el arameo una adición limitadora, como la que tiene huella en los pseudo-epígrafos (particularmente en el libro etiópico de Adán) y en los Padres de la Iglesia (Epifanio, Hær., xlvi; Basilio de Seleucia, Oratio, xxxviii) que estaba relacionado con el nombre de Adán. Para el relato en su forma judía consúltese a J. A. Fabricius, Codex pseudepigraphuset Veris Testamenti, i. 60, 75, 267-268, Hamburgo, 1722. La forma y contenido de la tradición supone que había un montículo redondeado, pero que su forma sugería la de una calavera y cerca de ella había una marcada depresión que estuvo asociada en la leyenda con el nombre de Adán, cuya calavera se dice que fue depositada allí por Sem en el centro de la tierra (comp. Así dice el Señor DIOS: "Esta es Jerusalén; yo la coloqué en el centro de las naciones y de los territorios a su alrededor.[…]Ezequiel 5:5). El Nuevo Testamento sitúa al Gólgota fuera de la ciudad (Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta.[…]Hebreos 13:12; Y cuando salían, hallaron a un hombre de Cirene llamado Simón, al cual obligaron a que llevara la cruz.[…]Mateo 27:32; Y después de haberse burlado de El, le quitaron la púrpura, le pusieron sus ropas y le sacaron* para crucificarle.[…]Marcos 15:20; Tomaron, pues, a Jesús, y El salió cargando su cruz al sitio llamado el Lugar de la Calavera, que en hebreo se dice Gólgota,[…]Juan 19:17), pero cerca de ella (Entonces muchos judíos leyeron esta inscripción, porque el lugar donde Jesús fue crucificado quedaba cerca de la ciudad; y estaba escrita en hebreo, en latín y en griego.[…]Juan 19:20) y al lado del camino (Los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza[…]Mateo 27:39). Las marcas de la identificación exigen que el lugar haya de ser buscado al norte de Jerusalén, ya que sólo allí desembocan las salidas de la ciudad en una llanura, algo destacado ya en tiempos de Eusebio (Onomasticon, edición de Lagarde, Gotinga, 1870, p. 229, comp. 99 y 248, también 130). El lugar que Eusebio tiene en mente fue ciertamente el lugar de la iglesia del Santo Sepulcro construida por Constantino; pero que sea el sitio auténtico es algo que ha sido cuestionado en tiempos modernos.

El siguiente texto es la carta del emperador Constantino al obispo Macarios sobre la construcción de la iglesia:

'¡Cómo nos ama Dios! No hay palabras para describirlo. Victorioso en la guerra, con la conciencia libre. Somos los recipientes de una extraordinaria revelación, oculta durante generaciones: el sepulcro mismo, el monumento original de la Pasión y la Resurrección. La mente se exalta. Esto demuestra que aceptar la religión cristiana fue el paso justo. Encárgate de que no vuelvan a emplazar el templo de la idolatría. En su lugar construiremos allí una iglesia, la más hermosa del mundo, mejor que cualquier otra en todos los detalles. Tú y el gobernador y Draciliano habéis de ocuparos de éstos. Pedidme todo lo que necesitéis. ¿Cuántas columnas harán falta? ¿Qué cantidad de mármol? Hacedlo fuerte y monumental. Escribidme para que os envíe lo que haga falta. Este es un lugar excepcional y debe ser tratado en forma excepcional ¿Te gustaría que el techo tuviera cúpula o fuera plano? En el primer caso, debería ser dorada. Haced los cálculos de lo que haga falta lo antes posible.'
Mapa de Jerusalén en el Nuevo Testamento
Mapa de Jerusalén en el Nuevo Testamento
Eusebio sobre el sitio.
Eusebio, al narrar el mandato de Constantino para construir una estructura firme sobre la tumba de Jesús (Vida de Constantino, iii. 25-40) no dice nada de ninguna orden oficial para indagar el auténtico lugar de la muerte de Jesús. Dice que el lugar había quedado sepultado por basura, sobre el que se había puesto un pavimento y erigido un templo a Venus. Por mandato del emperador este templo fue destruido y la basura sacada, mostrándose la tumba de Jesús, con gran regocijo del emperador (Vida de Constantino, iii, 30). El relato de Eusebio muestra que en Jerusalén, al menos entre los cristianos, no había la más mínima duda sobre el lugar de la tumba. Pero Edward Robinson y otros eruditos que no se sentían seguros del sitio llamaron la atención sobre el hecho de que, según las palabras de Eusebio, el lugar había quedado en el olvido y que las palabras de Constantino significan que el redescubrimiento era un milagro. Pero por otro lado, hay que hacer notar que Eusebio no afirma que el conocimiento del lugar se hubiera perdido, pues en ese caso se habría esperado que Constantino habría ordenado investigar cuidadosamente el verdadero lugar. Eusebio ha suscitado dudas en otros aspectos, porque su lista de los obispos de Jerusalén no es totalmente fiable (Hist. eccl., iv, 5-6, v. 12). Además ha de presumirse que la corta ruptura (entre el año 70 y el 135) en la continuidad de la comunidad cristiana no resultara en la total pérdida de conocimiento del sitio de la muerte y resurrección de Jesús. Y, aunque la primera generación de cristianos pudo no subrayar especialmente el conocimiento de los lugares sagrados, no se desprende que olvidaran la localización, especialmente porque en los evangelios se muestra que el Gólgota era un lugar bien conocido. La profanación del lugar la atribuye Eusebio a hombres impíos (a quienes no nombra) y a una horda de demonios. Jerónimo señala que durante 180 años, desde el tiempo de Adriano hasta el de Constantino, hubo una estatua de Júpiter en el lugar de la resurrección y otra de Venus en el de la crucifixión, puestas allí para hacer escarnio de la fe cristiana. Hasta donde Jerónimo contradice a Eusebio no se le puede dar la preferencia. En general, la atribución de propósito al poner basura en el sitio y la erección de objetos paganos puede ser errónea, pudiendo deberse simplemente a la localización fuera de las murallas. Aunque la identificación de Eusebio puede ser correcta, no menciona ninguna señal por la que la identificación es segura. Al no conocerse otras tumbas en las inmediaciones, su localización no ofrecería dudas.

Identificaciones modernas.
Las objeciones de Jonas Korte, quien fue el primero en cuestionar la identificación, estaban basadas sobre la relación del sitio con las murallas, una consideración que está viciadas al recordar que la muralla norte actual data desde 41 a 70 d. C. y que la "segunda" muralla era en el tiempo de Jesús el límite septentrional de la ciudad. Investigaciones recientes al trazar el curso de la "segunda" muralla han hecho muy probable que el Gólgota estuviera fuera. O. Themius se decidió por la gruta de Jeremías, al nordeste desde la puerta de Damasco y la colina cercana. James Fergusson se inclinó sobre la extraña identificación con el monte Moriah, es decir, la actual cúpula de Omar. Luego el general Gordon en 1883 afirmó que una pequeña colina fuera de la puerta de Damasco y a la izquierda del camino a Nablus era el lugar. E. M. Clos se fijó en un punto para la tumba a unos 200 metros al sur de la actual iglesia. Esas identificaciones no tienen valor.

Fueron los seguidores de Eusebio -Rufino, Sócrates, Sozomeno y Teodoreto- no Eusebio mismo, quienes pusieron a Elena, la madre de Constantino, en relación con el hallazgo de la tumba, de la tres cruces, de la inscripción de Pilato y con la construcción de la iglesia en el lugar. Eusebio sitúa la iglesia de Elena en el monte de Los Olivos. Ha de recordarse que fue costumbre en círculos cristianos honrar los lugares del entierro de los mártires. Eusebio relata (Demonstratio evangelica, vi. 18) que los peregrinos cristianos venían de todas partes a Jerusalén para comprobar por el estado ruinoso de Jerusalén el cumplimiento de la profecía y para orar en la cueva de Belén o en el monte de los Olivos. Fue en relación con esas peregrinaciones que Constantino pensó adornar la tumba mediante una estructura, cuyo conocimiento lo tenemos por la descripción de Eusebio (Vida de Constantino, iii. 25-40). No existe otro escrito de Eusebio que trate con este asunto. El relato de Eusebio está confirmado y complementado por el de la peregrinación de Silvia de Aquitania (380-390) y las investigaciones de C. Mommert han arrojado mucha luz sobre el asunto. El lugar de la iglesia del Santo Sepulcro está hoy encerrado en calles. Las rocas bajo el fundamento inclinado de oeste a este y de norte a sur, pues el lugar no está nivelado, hacen necesario preparar la construcción nivelando el terreno. Ese hecho ha desembocado en ciertas investigaciones e invita a una descripción de las partes de la iglesia.

Estructuras levantadas. Por Constantino.

La rotonda de la resurrección.
Las rocas de la sepultura están partidas en todos los lados, por lo que tienen la apariencia de un monumento. La nivelación del lugar probablemente produjo cambios en la disposición de la tumba con su entrada, aunque es posible que el nivel de acceso permaneciera como estaba. Al lado oriental de la tumba está la piedra descrita por Antonino Placentino (c. 570) semejante a una rueda de molino, que fue movida hasta la abertura de la tumba para cerrarla (Y se decían unas a otras: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?[…]Marcos 16:3). El interior de la tumba lo describe Arculfo (c. 670) con capacidad para que nueve personas estuvieran de pie, pudiendo tocarse el techo con la mano levantada. La tumba estaba hacia el norte, a la derecha de la entrada a tres palmos del suelo. Al ser el punto central de interés Constantino la adornó con bellos y costosos pilares. Se construyó una estructura redonda cerca de la tumba, con una sala circular, abierta en su parte superior al cielo. La relación de esta estructura con los otros edificios se muestra porque ni el círculo interior de pilares ni la pared estaban cerrados hacia el este.

Basílica, atrio y pórtico.
la basílica se extendía en un amplio pasillo medio y dos pequeños pasillos hacia el este desde la rotonda, de unos 80 metros de largo. El coro elevado, con el altar, el trono del obispo y doce bellas columnas, cerraban el pasillo central al este. Mommert la localiza parcialmente sobre la capilla de Elena y parcialmente sobre la capilla del Descubrimiento de la Cruz. Surgen dudas en cuanto al lugar que se quiere decir en el que se encontró la cruz; si era en el Gólgota o cerca, o en la tumba, o en la denominada capilla de Santa Elena o en un agujero más profundo en la roca, la denominada capilla del Descubrimiento de la Cruz. El hallazgo lo menciona primero Cirilo de Jerusalén hacia el año 350 (Catecheses, x. 30), siendo descrito por Rufino, Sócrates y otros, aunque los relatos difieren. El lugar de la crucifixión se situó en el pasillo meridional, al oeste del coro. Los constructores de Constantino lo trataron en manera semejante a la tumba, rompiendo la roca para que una elevada plataforma hexagonal se levantara sobre el nivel circundante, a la que quedaron asociados los nombres monte de la Roca, monte Gólgota y monte Calvario. Tres puertas en la pared oriental de la basílica la conectaban con el atrio. Que estaba al este de la basílica lo confirma el mapa de Madeba, investigaciones en el lugar y que al este estaba situada la plaza del mercado. El arquitecto se apartó, por tanto, de la costumbre en la construcción de edificios, obligado parcialmente porque la tumba no estaba idóneamente situada en el patio de la iglesia. El atrio era una sala de columnas provisto con lavatorios. Desde esas tres puertas se llegaba al pórtico. Ya en 1844-46 el Dr. Schutlz y el profesor Krafft, de Bonn, descubrieron huellas de esta estructura, lo que fue confirmado por Mommert y complementado por descubrimientos posteriores. El edificio completo se comenzó en 326 y fue consagrado en 336.

Planta de la iglesia del Santo Sepulcro
Planta de la iglesia del Santo Sepulcro

Estructuras posteriores.
Esos edificios fueron destruidos por un incendio bajo Chosroes II en 614. En 616 Modesto, abad del monasterio de Teodosio, comenzó la construcción de nuevas estructuras que, acabadas en 626, diferían de las erigidas por Constantino. Suplió la rotonda con tres nuevos nichos al sur, este y norte, instalando altares. Hacia el sur construyó la iglesia de Santa María; sobre el Gólgota una capilla especial y sobre el lugar del descubrimiento de la cruz una basílica llamada Martyrium, habiendo entre ella y la rotonda un cuadrado, al que se accedía desde el sur. La situación de los cristianos y sus posesiones tras la toma de la ciudad por los árabes bajo Omar en 637 se hizo cada vez más precaria. De una antigua inscripción en árabe sobre piedra, hallada el 31 de julio de 1897, se afirma que los árabes poseyeron en la primera mitad del siglo X una mezquita en el sitio del atrio de Constantino, conmemorando que Omar había orado allí. En el mismo siglo los edificios de Modesto fueron quemados y hacia 1010 se dieron órdenes directas para la destrucción de la tumba. En 1048 se levantaron nuevas estructuras por los auspicios del emperador bizantino que abarcaban la rotonda, capillas sobre el Gólgota y sobre la piedra sobre la que se dice que Jesús fue ungido y la capilla del Descubrimiento de la Cruz. En general coincidían con lo que Modesto había hecho, penetrando los cruzados allí en 1099. Bajo los cruzados se comenzaron nuevas estructuras en 1140 que fueron terminadas en 1168, entre ellas una iglesia con tres pasillos, en estilo francés del siglo XII. La tumba misma también experimentó cambios. Tras la destrucción en 1244 se restauró la iglesia de los cruzados en los siglos XIII y XIV. La capilla de la tumba fue de nuevo levantada por Bonifacio de Ragusa, así como la capilla de los Ángeles. El 12 de octubre de 1808 la mayor parte de la iglesia sobre la tumba quedó destruida por un incendio. La restauración comenzó en 1809 bajo los auspicios de griegos y armenios sobre los planos del griego Komnenus Kalfa. El domo actual fue construido en 1868 bajo los auspicios conjuntos de Francia y Rusia.

Sobre la forma de esas diversas estructuras se arroja luz a partir de los modelos en Europa copiados de los originales. Son la tumba en San Stefano en Bolonia (430), la capilla de la tumba en Constanza (siglo X) y la de Görtlitz (1480).