Historia
SANTO SEPULCRO, ÓRDENES DEL
1. Canónigos del Santo Sepulcro (Fratres crucifen dominici sepulcri Hierosolymitani). Una orden fundada a comienzos del reino latino de Jerusalén, cuando el patriarca Arnulfo de Jerusalén (1111-18) unió los clérigos de la iglesia del Santo Sepulcro en una comunidad. Calixto II confirmó la orden en 1122 y en 1144 tenía más de siete casas en Tierra Santa. En 1187 la sede de la orden fue trasladada a Acre y en 1291 estaba centrada en occidente, donde sus casas proporcionaban hospedaje y asistencia a los peregrinos que iban a Tierra Santa. En 1489 los canónigos del Santo Sepulcro fueron unidos por Inocencio VIII con los caballeros de San Juan y preservaron su independencia sólo en España, Sicilia y Polonia, donde algunas casas sobrevivieron hasta comienzos del siglo XIX.
2. Canónigas del Santo Sepulcro (Sepulcrinas). Es la rama femenina de los canónigos desde la Edad Media. La orden alcanzó su cima tras la rígida reforma llevada a cabo por la marquesa Claudia de Mouy, cuando construyó una casa para los canónigas en Charleville. Su regla fue confirmada por Urbano VIII en 1631.
3. Caballeros del Santo Sepulcro. Una orden fundada a finales de la Edad Media que incluía a todos los caballeros peregrinos en viaje a Tierra Santa, que habían recibido la marca en Jerusalén del guardián del Santo Sepulcro. Se dice que la orden fue confirmada oralmente por León X pero no fue hasta 1746 que Benedicto XIV dio una confirmación escrita. Pío IX, tras el restablecimiento del patriarcado latino de Jerusalén en 1847, otorgó al patriarca el derecho exclusivo a crear caballeros del Santo Sepulcro y por el breve Cum multa del 24 de enero de 1868 promulgó una regla formal para la orden. Los caballeros visten manto blanco con una quíntuple cruz roja (la "cruz de Godofredo de Bouillon"). La marca se da en Jerusalén pero puede ser conferida a través de un delegado. La promesa del receptor han de ser la disponibilidad para trabajar para Tierra Santa; la orden se divide en tres clases: caballeros, comandantes y grandes cruzados.
4. Padres del Santo Sepulcro. Un nombre aplicado a los franciscanos en Jerusalén. Incluso tras la caída de Acre los franciscanos minoritas permanecieron en Tierra Santa para proteger los santos lugares, a pesar del martirio de casi 2.000 de sus miembros. Desde 1657 la casa madre de la orden ha sido el gran monasterio de San Salvador en Jerusalén. Un monasterio más pequeño, adjunto a la iglesia del Santo Sepulcro, sirve como residencia para los sacerdotes y hermanos laicos que dirigen los servicios en la iglesia.