Historia

SECULARISMO

Secularismo es la palabra que designa un movimiento ateo y materialista que se estableció en Inglaterra hacia mediados del siglo XIX, contando en un momento dado con cientos de miles de seguidores.

George Jacob Holyoake, por William Holyoake
George Jacob Holyoake, por William Holyoake
El fundador fue George Jacob Holyoake nacido en Birmingham el 13 de abril de 1817 y muerto en Brighton el 22 de enero de 1906; recibió su educación en el Instituto de Mecánica en Birmingham, donde enseñó hasta que entró en la vida política y literaria; comenzó a enseñar en 1841 sobre la filosofía social de Robert Owen y dirigió sus esfuerzos a la elevación de las clases trabajadoras; en 1842 fue encarcelado por blasfemia. En 1846 ayudó a comenzar un periódico llamado The Reasoner, que pronto se convirtió en el órgano principal del librepensamiento inglés, un movimiento que era ateo más que teísta, pero poseído de una marcada tendencia hacia la formación de asociaciones y caracterizado por objetivos utilitaristas en la esfera de la moral. Aunque los seguidores de la escuela repudiaron la designación "ateos" y afirmaban simplemente ser "no-teístas", pronto fueron denominados "secularistas" a causa de su declarado propósito de trabajar "por el bienestar del hombre en este mundo", ignorando totalmente cualquier hipótesis de una vida futura. El único principio ético de la escuela era el utilitarista y su posición dogmática era totalmente negativa, negando la justificación de suponer la existencia de Dios, el gobierno divino del mundo, lo razonable de la oración, la posibilidad de una vida futura y semejantes. Al mismo tiempo esa posición no fue primariamente de negación absoluta, sino más bien de agnosticismo extremo, con la presuposición de que lo que no puede ser positiva e indudablemente conocido debe ser ignorado, tanto en la vida teórica como en la práctica.

Bajo la guía de Holyoake el secularismo fue un movimiento relativamente manso, pero a principios de la década de los 80 del siglo XIX su carácter cambió bajo el liderazgo de Charles Bradlaugh, siendo no sólo radical en política, sino enconadamente hostil a toda forma de religión, hasta adoptar una especie de ceremonia religiosa elaborada por el amigo de Bradlaugh, Austin Holyoake, y titulada Rituale Holyoakense, sive hierurgia secularis. En ella las formas más vulgares de secularismo revelaban un cierto grado de afinidad con el positivismo, mientras que los seguidores más cultos del movimiento preferían denominarse a sí mismos "agnósticos". Desde las últimas décadas del siglo XIX el secularismo como secta distintiva parece haber desaparecido más o menos, pero su semilla se ha introducido en forma de radicalismo anticristiano en casi cada aspecto de la vida.