Historia
SEEKERS
La Epistola da las siguientes características de los seekers: (1) Niegan la absoluta autoridad de las Escrituras, porque los manuscritos originales se han perdido; más aún, la Biblia es declarada inadecuada como fundamento de la fe, porque pocos hombres pueden leerla en las lenguas originales; (2) se cuestiona la doctrina de la Iglesia sobre Dios como 'una cosa de fácil entendimiento'; (3) la limitación de los sacramentos a dos no se halla en la Escritura; (4) con respecto al bautismo dudaban si sólo los ministros de la iglesia podían realizarlo; si era correcto realizarlo sólo en las iglesias, si el bautismo de niños debía ser estimulado, si la fórmula acostumbrada era apropiada, prefiriendo la forma 'en el nombre de Cristo' o 'del Señor Jesús'; (5) criticaban la celebración de la Cena, discutiendo si las mujeres debían participar, si los ministros sólo debían distribuir el pan y vino y si debía ser administrada sólo en la Iglesia; (6) atacaban la doctrina eclesiástica de la suficiencia de la fe, (7) el modo de investir en el oficio eclesiástico y (8) proclamaban la libertad religiosa absoluta de todos los hombres.
Es improbable que ninguna facción defendiera esas ideas heterogéneas y sólo esas, aunque en general concuerdan con la posición de los independientes. La idea de que los independientes y los seekers eran uno está apoyada por una frase de una carta de Cromwell de 25 de octubre de 1646 (Oliver Cromwell's Letters and Speeches, edición de T. Carlyle, 3 volúmenes, Londres, 1866): 'Ser un seeker es ser de la mejor secta cercana a un descubridor y ser como tal un fiel y humilde buscador hasta el final. ¡Feliz buscador, feliz descubridor!'.
El término se aplica propiamente no a una secta sino a individuos que no hallaron satisfacción en las doctrinas y prácticas de ninguna denominación existente, aunque esperaban mediante el estudio de las Escrituras o por revelación especial divina obtener nueva luz adecuada para su guía. Roger Williams, una vez que hubo fundado una iglesia de creyentes por inmersión, llegó a la convicción de que las ordenanzas se habían perdido en la gran apostasía y que nadie tiene derecho a restaurarlas sin una especial revelación de Dios.