Historia
SEPTUAGINTA

Como la lengua de buena parte de la antigua Iglesia era la griega, la Septuaginta fue la versión que muchos cristianos usaron, lo cual fue una de las razones de que los judíos dejaran de utilizarla. Hacia el año 200 Orígenes compuso una obra que tiene una enorme importancia para la crítica textual, con la cual se propuso acabar con las discrepancias existentes en las diversas versiones griegas. Su obra se conoce con el nombre de Exaplas, disponiendo en seis columnas los siguientes textos: 1. Texto hebreo en caracteres hebreos. 2. Texto hebreo en caracteres griegos. 3. Versión de Aquila. 4. Versión de Símaco. 5. Versión de la Septuaginta. 6. Versión de Teodoción. La columna más importante es la quinta, ya que en ella realiza una labor crítica con base en el texto hebreo y, cuando hay lagunas las sustituye con alguna de las otras versiones, especialmente la de Teodoción. La Septuaginta fue la base de otras traducciones, como la Vetus Latina, copta, etiópica, armenia, georgiana, eslava y parte de las traducciones árabes. En la Iglesia ortodoxa nunca dejó de ser la versión clásica y a partir de ella Jerónimo comenzó a hacer su traducción, Vulgata, del Antiguo Testamento al latín, aunque luego la desechó y la hizo desde el hebreo.
El texto de la Septuaginta está en unos pocos manuscritos antiguos, siendo los mejor conocidos el Codex Vaticanus (B) y el Sinaiticus (S), ambos del siglo IV d. C. y el Codex Alexandrinus (A) del siglo V. También hay numerosos fragmentos de papiro antiguos y muchos manuscritos posteriores. La primera copia impresa de la Septuaginta fue la Políglota Complutense (1514–22).