Historia

SIJISMO

Sijs es el nombre aceptado para un pueblo en la India que se encuentra casi exclusivamente en el Punjab, unido no por afiliaciones tribales, sino por lazos religiosos. El término, que significa "discípulo", es el correlativo de gurú, "maestro", nombre común apropiado como título para el fundador de la religión y trasmitido a los nueve hombres que le sucedieron como cabezas religiosas de la fe. El hecho de que "sij" haya llegado a tener un significado semi-nacional no es un fundamento del sistema, sino meramente la consecuencia de las condiciones políticas por la irrupción del poder musulmán en la India noroccidental durante el siglo XVIII.

Gurú Gobind Singh
Gurú Gobind Singh
Trasfondo y fuentes.
Aunque la religión fue fundada y desarrollada por una serie de diez maestros que fueron llamados gurús, el comienzo de su religión lo trazaron ellos mismos a un hombre llamado Kabir, quien, como tantas veces en la India, fue estimado como una encarnación de la deidad. Su nacimiento se sitúa es diversamente en 1398 y hacia 1500. Se dice que fue milagrosamente concebido y nacido en Benarés o en las inmediaciones, habiendo crecido como reformador religioso y componiendo himnos que están entre los escritos sagrados de los sijs. Su lucha era contra toda distinción de casta y religión, contra los Puranas y Shastras del hinduismo, y, necesariamente, contra las pretensiones de los brahmanes y no menos contra el fanatismo promovido por el Corán. Se dice que de sus enseñanzas surgieron varias sectas, la última de las cuales fueron los sijs. Todos esos grupos ejemplifican la tendencia de la enseñanza india a combinar ideales elevados y nobles reformas con groseras supersticiones y observancias insensatas. Las fuentes del conocimiento de la religión sij y de sus fundadores y dirigentes son las siguientes. La obra principal y libro sagrado de los sijs es la Adi Granth o Grant Sahib, una obra en un oscuro dialecto del punjabi llamado gurmuji, que incluye composiciones por los gurús y también por los bhagats (santones indios) que precedieron a los gurús. Los himnos también se encuentran en prácrito, hindi, marathi, multani y en varios dialectos locales. Para las biografías de los gurús hay una serie de obras que incorporan relatos de sus vidas, enseñanzas y milagros, en varias lenguas, principalmente punjabi e hindi, afirmando que están hechas por adherentes de la fe que estuvieron en relaciones especialmente estrechas con uno u otro de los gurús. Un manuscrito de los más antiguos de esas biografías que trata del gurú Nanak lleva la fecha de 1538, habiendo por tanto sido escrito durante la vida de un tal Bhai Budha, un venerable sij, de quien se concede que fue discípulo contemporáneo de Nanak, que vivió hasta edad avanzada, y por tanto ligando su vida con el liderazgo de los primeros seis gurús. Esto sería de importancia si no fuera porque la biografía bajo discusión y todas las obras posteriores de esta clase abundan en lo legendario y han sido además grandemente corrompidas por la mezcla de material hindú característico que las vicia para el uso crítico. Dos de las obras más extensas, la Nanak Parkash, que trata de la vida y enseñanzas de Nanak, fue escrito en 1823 y por el mismo autor el Suraj Parkash, en seis volúmenes, fue escrito entre ese año y 1843. Existen un gran número de cismáticos (pues el sijismo tiene sus cismas) y lo que pueden ser denominadas obras apócrifas, en las cuales abunda lo milagroso, mientras que andan escasas de datos verificables.

Vida del fundador.
Los gurús fueron diez, llegando cada uno de los nueve a ser dirigente a la muerte (o retiro) de su predecesor. Sus nombres y fechas son las siguientes: Nanak (1469-1538), Angad (1504-52), Amar dDas (1479-1574), Ram Das (1534-81), Arjan (1563-1606), Har Gobind (1595-1645), Har Rai (1630-1661), Har Krishan (1656-64), Teg Bahadur (1622-75) y Gobind Rai o Gobind Singh (1666-1708). Los más importantes son Nanak, Ram Das, Arjan, Har Gobind, Teg Bahadur y Gobind Singh. La narrativa, resumida, de la vida de Nanak proporcionará el sabor a todas esas biografías. Nació en abril o mayo de 1469 en o cerca de Talwandi, una pequeña localidad a unos cuantos kilómetros al suroeste de Lahore, y murió en Kartarpur en 1538. Su padre era contable y agricultor, por lo que Nanak no procedía de línea sacerdotal sino laica. Este hecho es significativo, tanto por el carácter de la religión como por la lengua en la que la literatura fue compuesta, la vernácula y no el sánscrito. Su hogar estaba lejos de los centros de influencia y fanatismo musulmán, lo que explica el ímpetu que la religión tomó antes de encontrar oposición. Según algunos informes el astrólogo que fue llamado en su nacimiento predijo su grandeza, afirmando algunos relatos la presencia de los dioses. A la edad de cinco años comenzó a meditar sobre cuestiones celestiales; cuando tenía siete fue a la escuela, escribiendo el maestro para él el alfabeto, ante lo cual él compuso inmediatamente un acróstico sobre el alfabeto y rápidamente sobrepasó a su maestro en conocimiento; esta experiencia se repitió cuando estudió persa a la edad de siete años; en su juventud se ocupó apacentando ganado y mientras meditaba el ganado se metió en un terreno ajeno, provocando la ira del propietario; sin embargo, se descubrió que ni un solo brote había sido pisoteado; una vez que estaba durmiendo bajo un árbol la sombra se quedó fija y le protegió del sol y otra vez una cobra extendió su caperuza y le dio sombra. Aparte de tales cuentos, lo que se puede concluir de su vida es que a temprana edad llegó a conclusiones que condenaban las costumbres religiosas, tanto hindúes como musulmanas, dedicándose a componer versos en la lengua vernácula en la que incorporaba la instrucción sobre el deber del hombre hacia Dios y sus semejantes y expresaba su rechazo contra las enseñanzas y prácticas de las dos religiones dominantes. Rechazó en su juventud ponerse el hilo sagrado y por lo tanto declararse hindú, confundiendo en argumentos al brahmán que iba a realizar la ceremonia.

Se casó a la edad de 14 años, pero no pudo ser convencido de que tomara una ocupación, ganándose la reputación de loco. Finalmente se puso al servicio del gobernador de Sultanpur, pasando las noches alabando al Creador y dando todo su salario, salvo una pequeña porción, a los faquires. Se retiró a la soledad y allí tuvo una visión del Supremo, bebió néctar en su presencia y fue declarado verdadero gurú. A su regreso pronunció una sentencia críptica, condenando a hindúes y musulmanes y llevando a continuación la vida de un maestro itinerante religioso, comenzando a hacer discípulos. Igual que Sócrates, encontraba los temas para sus enseñanzas en la vida cotidiana; una pregunta, un dicho o una experiencia le daban el texto para un discurso en verso. Manifestó una aversión suprema por el rango o la dignidad, reprendiendo o enseñando con igual ardor, severidad o gentileza, según el caso lo exigiera, a todos los que le escuchaban en términos de igualdad ascética, fueran faquires, delincuentes, brahmanes, nobles, príncipes y reyes, de los cuales se dice que reconocieron todos la fuente divina de sus enseñanzas. Venció la tentación del diablo que procuraba comprarle con las riquezas de la tierra para evitar que cumpliera su misión docente. Se dice que recorrió la India meridional y central y que visitó La Meca y Medina. Durante su vida comenzó la organización de los sijs con la fundación de sociedades y los himnos de los gurús fueron memorizados como escrituras sagradas. Al final de su vida inauguró la práctica seguida por los otros gurús (excepto el décimo) y designó a su sucesor, en este caso Angad. Poco antes de su muerte los musulmanes e hindúes se disputaron el honor de disponer de sus restos, pero por la mañana el cadáver había desaparecido, siendo su milagro supremo. Los métodos de Nanak fueron a veces excesivamente acertados y convincentes. De este modo, a un hombre que había adquirido gran riqueza y mostraba gran ostentación le dio una aguja con el mandato de guardarla cuidadosamente hasta que se le pidiera en el mundo venidero. El hombre la llevó con el mandato a su esposa, quien le dijo que el gurú estaba loco y que se la devolviera. Éste entonces le dijo que si algo tan pequeño como una aguja no podía ser llevado al mundo venidero, cómo iba a llevar su gran riqueza. Al preguntarle qué tenía que hacer para llevarla le replicó: "Da algo de tu riqueza en el nombre de Dios, alimenta a los pobres y tu riqueza te acompañará."

Los otros gurús.
El nombre del segundo gurú, Angad, incorpora la teoría respecto a la persona del gurú. Su nombre era Lahina, pero se le cambió a una palabra que incluye la palabra para "cuerpo", siendo la idea de que el gurú era la incorporación del primer gurú y de hecho que todos los gurús no eran diez sino uno, descendiendo el espíritu del primero al segundo. A consecuencia de esto todas las composiciones de los gurús llevan el seudónimo Nanak. Angad abandonó el modo de vida itinerante, asentándose en un lugar llamado Khadur, adonde llegaron los sijs para ser instruidos, trayendo sus ofrendas voluntarias. Su liderazgo estuvo marcado por el primer cisma sij, escogiendo una parte de los seguidores de Nanak a Sri Chand, el hijo mayor de Nanak, como gurú, recibiendo esta secta el nombre de udasis ("solitarios"). El período del tercer gurú, Amar Das, estuvo marcado por el intento de un segundo cisma, ya que Datu, hijo de Angad, intentó promocionarse, pero no fue reconocido por los sijs. Amar Das inauguró la costumbre para los sijs de visitar al gurú tres veces al año para ser instruidos. Él fue quien comenzó la obra de construir el estanque sagrado. Su período también está marcado por quejas formales al emperador musulmán contra la fe, pero Akbar las pasó por alto y mostró favor al gurú. Formuló las reglas de la religión y creó una especie de regulación de la vida. Con el cuarto gurú, Ram Das, se acometió la obra de diseminar la religión mediante el envío de misioneros, teniendo como parte de su trabajo recolectar ofrendas para la terminación del estanque sagrado. La importancia de esta estructura es determinante, ya que dio a los sijs un centro y un hogar, siendo construidos los alrededores del estanque que se convirtieron en la ciudad sagrada de Amritsar, meta de la peregrinación sij. Las composiciones de este gurú y sus predecesores fueron muy numerosas. El quinto gurú, Arjan, hijo menor de Ram Das, completó la edificación del estanque y también la construcción de un templo, empezando también la edificación de la ciudad de Kartarpur. Su hermano mayor intentó hacerse con el liderazgo y creó un segundo cisma, dando origen a la secta mina. Esto ahondó una creciente tendencia a la diversidad de la fe y la práctica,con el surgimiento de escrituras rivales. Por tanto Arjan concibió y llevó a cabo la colección del conjunto de escrituras llamado Adi ("primer") Granth, que fue terminado en 1604 (o al cabo de 50 años de la muerte del primer gurú), siendo depositado en el recién edificado templo. La importancia de esto para los sijs no puede pasarse por alto. Su período está marcado por una presión creciente de los musulmanes. Ya bajo los anteriores gurús había habido conflictos armados, pero en el tiempo de Arjan fueron graves, exigiéndose ahora que los himnos en el Granth hostiles a los musulmanes fueran destruidos. Arjan fue hecho prisionero por el emperador y torturado hasta la muerte, supuestamente por rehusar convertirse al islam, aunque posiblemente por dar ayuda a un sublevado hijo del emperador. El sexto gurú, Har Gobind, era hijo de Arjan. Probablemente a causa de la creciente presión de la oposición musulmana instituyó un ejército para los sijs, haciéndose el militarismo más pronunciado desde ese tiempo en adelante. Las hostilidades fueron frecuentes, siendo él mismo encarcelado, aunque la unidad de los sijs se vio fortalecida por las dificultades. Los siguientes dos gurús fueron insignificantes. El noveno, Teg Bahadur, el hijo menor de Har Gobind, acometió de nuevo la práctica de viajar, aunque la organización militar se mantuvo. Se le representa yendo a la corte en Delhi prácticamente como sacrificio para su pueblo, siendo allí decapitado. El décimo gurú, Gobind Rai, posteriormente Gobind Singh, era hijo de Teg Bahadur. Quedó envuelto en un conflicto con los rajás de las colinas durante todo el tiempo de su mandato y su lucha con los musulmanes fue también prácticamente constante. Su significado para la religión es grande. Él abolió para los sijs la conformidad con las costumbres hindúes de cortarse el cabello y afeitarse la cabeza, instituyendo un bautismo quíntuple con agua derramada con una espada, tras el cual cada sij toma el nombre de Singh ("león"); prohibió los matrimonios de sijs con musulmanes, confirmó los diezmos como sustitutos de las ofrendas voluntarias, completó el Granth y lo hizo más apropiado a las condiciones cambiantes, rechazando finalmente designar un sucesor y dirigiendo a los sijs a obedecer el Granth como "el cuerpo visible del gurú." Este hecho dejó la dirección religiosa en las manos del oficial "lector del Granth."

Historia desde 1708.
Tras la muerte de Gobind Singh en 1708 la historia de los sijs es oscura hasta 1800. Se sabe que fueron perseguidos y que el gobernante musulmán del Punjab ofreció un precio de entre 5 y 25 rupias por cada cabeza sij. Pero al declinar el poder musulmán en la región durante el siglo XVIII hubo una organización de confederaciones menores sij en el Punjab bajo dirigentes escogidos. Ranjit Singh (nacido en 1780, gobernador de Lahore en 1800 y muerto en 1839) ideó el plan de utilizar el fanatismo militar sij y el celo religioso para crear un reino con Lahore como capital y extendió la esfera al Sutlej, que entonces era la frontera del dominio británico. Durante su vida las relaciones entre británicos y sijs fueron amistosas. Tras su muerte los sijs se adentraron en territorio británico, viéndose su dominio seriamente amenazado. Los sijs lucharon con valor y fueron derrotados sólo tras infligir graves pérdidas a sus enemigos y ganarse su respeto. La segunda guerra sij fue en 1848 con el mismo resultado, haciéndose cargo los británicos de la administración del Punjab. Muchos ingresaron en el ejército británico en la India, constituyendo el elemento más leal. Religiosamente se separaron en dos grandes divisiones y muchas sectas. Las divisiones son los sahijdharis y los singhs, rechazando los primeros el bautismo de Gobind Singh. Además de los cismáticos udasis y minas citados antes, están los handalis, llamados por el nombre de un convertido de Amar Das, pero que no surgieron hasta 1640. Sus descendientes, como pequeña comunidad, tienen su sede en Jandiala, en el Punjab, donde son conocidos como Niranjanie. Como secta religiosa los sijs están siendo absorbidos por el hinduismo dominante, habiendo perdido casi totalmente la lengua de su libro sagrado y olvidando en muchos aspectos las prácticas distintivas que bajo sus gurús les apartaron de los hindúes.

El Granth.
Los principios religiosos de los sijs están contenidos en el Adi Granth (o Granth Sahib), que consiste de declaraciones poéticas de los gurús y de algunos santones indios cuyos dichos aprobaron los gurús. Según la idea común, los gurús fueron encarnaciones de la deidad, y, consecuentemente, el libro está inspirado. En su arreglo actual el Granth es como si fuera una Biblia y una liturgia. Tiene seis partes: (1) Una introducción por Nanak; (2) extractos de dos de los "rags" usados en devociones y ocasiones señaladas; (3) un capítulo devocional compuesto de extractos de uno de los rags; (4) un capítulo de extractos de interés de los rags usados como una oración antes de retirarse; (5) el Granth propiamente dicho, con composiciones en métrica arregladas bajo 31 rags (medidas musicales en las cuales los himnos eran cantados, siendo el resultado parecido a un himnario con los himnos arreglados bajo diferente métrica, longitud, etc.); (6) una porción final de varios autores, incluyendo santones indios y faquires. La lengua del Granth es oscura, tanto por ser antigua como por las limitaciones educativas de los gurús. Se suponía que era para el pueblo común y por tanto fue escrita en la lengua vernácula; en este aspecto los brahmanes reprendieron a los gurús por poner en la lengua común lo que ellos afirmaban que no debía ser impartido al pueblo, al ser tal conocimiento demasiado elevado. Pero los gurús procuraban evitar el mal de retener el conocimiento de la religión a unos pocos y deseaban por tanto no sólo que su propio pueblo tuviera este conocimiento en su propia lengua (no en sánscrito), sino que las otras naciones lo aprendieran también, esperando que sus obras se tradujeran a muchas lenguas. Sobre su contenido varía la estimación; la literatura del oriente raramente apela a la mente occidental y es muy difícil que un libro que abunda tanto en ilustraciones, que refleja una vida e ideas tan diferentes a las del mundo occidental y que es más o menos repetitivo apele a los que no están familiarizados con la inspiración del oriente. No obstante, ha habido occidentales que destacan que es imposible pasar una página sin quedar impactado con la belleza y originalidad de las ilustraciones y con la brillante devoción de su lengua. Este libro, como otros libros sagrados, tuvo su período de persecución a manos de los enemigos de la religión. Aunque el fundador de la religión y escritor de una considerable parte del Granth negó tener una especial santidad, afirmó su autoridad en asuntos de fe y práctica.

Creencia y práctica.
La teología sij está basada naturalmente en ideas hindúes. De ahí que la razón para la existencia de la religión sij es la que explica los avatares de Visnú; cuando el mundo los necesita, Dios otorga una nueva revelación. La nueva adoración está basada en la antigua idea hindú de la eficacia de repetir devocionalmente el nombre de Dios. Dios es uno, pero en el sentido panteísta hindú. Sólo él es real; el mundo es irreal. Él no tiene forma, aunque está difundido por toda la creación. Dios y su adoradores son en un sentido uno; aunque se mantiene la distinción hindú entre paramatman (alma suprema) y jivatman (alma individual), las segundas son emanaciones de la primera. Se han hecho intentos para mostrar la influencia del cristianismo sobre las ideas y enseñanzas sijs, argumentándose que hay ideas muy similares que pueden posiblemente ser de origen cristiano; pero debe decirse que todo lo paralelo procede de fuentes hindúes pre-cristianas budistas. Las supuestas similitudes con el cristianismo serían los siguientes ejemplos. Nanak resistió la tentación del diablo, quien le ofreció la riqueza del mundo para que abandonara su misión (comp. 8 Otra vez el diablo le llevó* a un monte muy alto, y le mostró* todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, 9 y le dijo: Todo esto te daré, si postrándote me adoras. 10 Entonces Jesús le dijo*: ¡Vete, Satanás! Porque escrito está: "AL SEÑOR TU […]Mateo 4:8-10). Nanak se quejaba porque cuando guardaba silencio los brahmanes le llamaban idiota y cuando les hablaba le decían que era un charlatán (comp. 18 Porque vino Juan que no comía ni bebía, y dicen: "Tiene un demonio." 19 Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: "Mirad, un hombre glotón y bebedor de vino, amigo de recaudadores de impuestos y de pecadores." Pero la sabiduría se justifi[…]Mateo 11:18-19). Entre las ilustraciones que usó estaba la disparidad entre el tamaño de la semilla de la higuera y el árbol mismo (comp. 31 Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo, 32 y que de todas las semillas es la más pequeña; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se […]Mateo 13:31-32). El incidente de la aguja ya mencionado antes recuerda a Y otra vez os digo que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios.[…]Mateo 19:24. Angad hizo de la pureza y simplicidad de los niños la cualidad de los creyentes, que tienen el cariño del Creador. Sin embargo, el auténtico fundamento es indiscutiblemente hindú. La doctrina de la reencarnación y del karma está arraigada en su totalidad; constantemente en las enseñanzas de los gurús se explica la desigualdad del destino por los hechos realizados en una reencarnación pasada. La creencia en el nirvana es un principio de la fe y esa palabra se usa en el doble sentido que es familiar a los estudiantes del budismo: absorción en el Absoluto con la resultante pérdida de la personalidad y un sentido cercano al de "paraíso." El número sagrado es el de los hindúes, cinco, y los verdaderos sijs se distinguen por la recepción de cinco bautismos y por llevar cinco características: pelo largo, peine, espada, calzones cortos y brazalete metálico. Lo esencial de la práctica sij es la abstención de las peregrinaciones hindúes, de idolatría y de ofrendas a los ídolos, de vino y tabaco; las mujeres no han de ser recluidas ni el infanticidio practicado; denuncian el suicidio de una viuda en el momento de la cremación de su marido fallecido; está prohibida la observancia del sistema de castas con su carga de impurezas y purificaciones y se promueve el deber de ganarse la vida. Se subrayan las virtudes de la verdad, honestidad, lealtad al gurú y a la religión, gratitud, caridad con los miembros de la fe, justicia, deber filial, humildad, paciencia, desconfianza de uno mismo, libertad de superstición y devolver bien por el mal. La mayor parte del Granth está elaborado con homilías métricas de esos asuntos y con el deber de evitar los vicios correspondientes. El sij se levanta, se baña, repite parte de las escrituras y medita en el nombre divino. Ha de tener en mente que el verdadero sacrificio consiste en ser caritativo hacia aquellos que repiten el nombre de Dios y practicar la humildad. Sus actos ordinarios han de ser actos de devoción y ha de orar por la extensión de la religión.

Mapa de las religiones en el mundo