Historia
SPIRA, OBISPADO DE
Durante largo tiempo tras el surgimiento del luteranismo la diócesis de Spira, aunque casi invariablemente administrada por prelados fieles y capaces, quedó expuesta a muchas vicisitudes. En 1546 el deanato de Weissenburg quedó incorporado a la diócesis, pero unos pocos años después las tropas del margrave Alberto de Brandeburgo-Culmbach la saquearon y profanaron la catedral. La mayoría de los antiguos monasterios quedaron en posesión de los adherentes de la nueva fe, aunque hubo férrea resistencia al protestantismo, tanto en su aspecto religioso como político. En 1621 Ernesto de Mansfeld saqueó de nuevo Spira y en 1632 el avance victorioso de Gustavo Adolfo hizo que el obispo formara alianza con los franceses. Esta unión, aunque ayudada por la neutralidad sueca, no pudo proteger a la diócesis de los horrores de la Guerra de los Treinta Años y durante 10 años (1635-45) el obispo estuvo prisionero en Viena. Los años siguientes fueron empleados en la restauración de la casi arruinada diócesis, pero la guerra del Palatinado y la de Orleáns y la de Sucesión española trajeron nuevos desastres sobre Spira, mientras que conflictos ocasionales entre la ciudad y la diócesis complicaron aún más la situación. Las guerras de sucesión polaca y austriaca también perjudicaron a la sede. En 1801 esa porción de la diócesis a la izquierda del Rin, que había estado permanentemente ocupada por los franceses, fue dividida entre las sedes de Maguncia y Estrasburgo, mientras que el distrito en el lado derecho del río fue posteriormente compartido por Friburgo y Rotemburgo. En 1817 el concordato bávaro creó una nueva diócesis de Spira, que formó parte de la archidiócesis de Bamberg.