Historia

STEDINGERS

Stedingers es el nombre de los habitantes de las tierras bajas de ambas riberas del Weser, cerca del mar del Norte; eran principalmente frisones que se retiraron a esos pantanos desde el obispado de Utrecht en el siglo XII.

Derrota de los Stedingers en la batalla de Altenesche
Derrota de los Stedingers en la batalla de Altenesche
Reconocían la autoridad territorial de los obispos de Hamburgo-Bremen, pero de hecho vivían en independencia, resistiendo los ataques de los condes de Oldenburg y del arzobispo Hartwig II. Sin embargo, la batalla fue reanudada con gran energía por Gerhard II, uno de los más prominentes arzobispos de Hamburgo-Bremen en el siglo XIII. Con la ayuda de su hermano Hermann von der Lippe, reunió un ejército para imponer sus diezmos y humillar a los campesinos. La víspera de Navidad de 1229, en una decisiva batalla, los campesinos obtuvieron una brillante victoria. Para vengar la muerte de su hermano y aplastar a los stedingers el arzobispo buscó la ayuda de la Iglesia. Convocó un sínodo diocesano en Bremen en 1230 y los acusó de herejía y desprecio del sacramento. Mediante la bula del papa Gregorio IX (1227-41) se predicó una cruzada contra ellos, para llevar a cabo la sentencia sinodal a efecto. Los obispos de Minden, Lübeck y Ratzeburgo, ayudados por los frailes mendicantes de Alemania septentrional, lograron reunir un ejército de cruzados; pero la primera cruzada en el invierno de 1232-33 fracasó. Los stedingers avanzaron hasta Bremen y encontraron un importante aliado en Otto de Lüneburg, duque de los güelfos. La ira del arzobispo se incrementó por esa adversidad. El papa entonces solicitó a otros obispos, los de Paderborn, Hildesheim, Verden, Münster y Osnabrück, predicar la cruzada contra los stedingers, haciéndose un pacto solemne entre el arzobispo y el concilio de Bremen (marzo de 1233) contra ellos. En junio de 1233 se acometió la segunda cruzada y la primera contra los stedingers orientales. Cientos de hombres fueron asesinados, los cautivos quemados como herejes y los demás, incluyendo mujeres y niños, reducidos a sometimiento a fuego y espada, sangre, expolio y rapiña. Los stedingers occidentales rechazaron los ataques hostiles, aunque su posición se hacía cada vez más desesperada debido a la derrota de los stedingers orientales, el fracaso de la ayuda esperada de Frisia y la deserción de su aliado. Al mismo tiempo el número de los cruzados se incrementó por una nueva bula, que les prometía la misma indulgencia y privilegios que a los cruzados de Tierra Santa. A pesar de eso, la tercera cruzada, bajo el liderazgo del conde Burchard de Oldenburg, acabó con la derrota de los cruzados y la muerte de su dirigente en Treffen. La predicación fanática de la cruzada por parte de los dominicos se esparció por todas las tierras bajas y las narraciones de herejía y horrores supersticiosos se exageraron. La bula de Gregorio autorizando la mediación para la paz llegó demasiado tarde. Las huestes fanáticas de los condes de las tierras bajas, diversamente estimadas de 10.000 a 40.000, se reunieron contra los 2.000 stedingers. La batalla decisiva tuvo lugar el domingo, antes del día de la Ascensión, el 27 de mayo de 1234 en Altenesch. Los stedingers fueron aplastados, huyendo unos pocos, pero la mayoría de ellos, incluso las mujeres, cayeron en batalla. Un pequeño remanente escapó a los frisones y otros quedaron sujetos al arzobispo. El territorio se dividió entre el arzobispo y el conde de Oldenburg. Seis meses después de la batalla el papa ordenó una rededicación de las iglesias y cementerios y en 1235 se levantó el anatema contra los stedingers. En memoria de la victoria se estableció una festividad especial anual en Bremen, por orden del arzobispo, cada sábado antes del día de la Ascensión, hasta comienzos del siglo XVI. En 1834, fecha del sexto centenario de la batalla, se dedicó un monumento en honor de los heroicos campesinos.