Historia

SUECIA, HISTORIA DEL CRISTIANISMO EN

Ídolo escandinavoIlustración de Cassell's Illustrated History of England
Ídolo escandinavo
Ilustración de Cassell's Illustrated History of England
Período misionero (830-1180).
A comienzos del siglo noveno la religión norse había asumido una tendencia fuertemente monoteísta. Thor y Odín habían adquirido prominencia sobre los demás dioses, quienes, por otro lado, se multiplicaron en la dirección del politeísmo. Esta doble tendencia preparó el terreno para la recepción de Cristo, siendo Suecia fue uno de los pocos países paganos en los que la actividad misionera tomó su iniciativa desde los nativos mismos. La creencia en las divinidades paganas no estaba en decadencia, pero la proclamación de Cristo no fue a los ojos de los escandinavos necesariamente desfavorable para su sistema de religión, de modo que las representaciones del antiguo norse, con poca alteración, podían ser trasladadas al terreno del cristianismo triunfante. Era un asunto de prueba externa entre la fuerza de Cristo y la de los antiguos dioses. Es por esto por lo que, a lo largo de toda la Edad Media, las antiguas ideas y creencias nacionales se propusieron remodelar a la Iglesia católica. Grandes intereses políticos tuvieron una participación en la cristianizada Suecia, influenciando el envío del primer misionero, Ansgar en 830. Suecia se convirtió en uno de los poderes mundiales septentrionales en los siglos noveno y décimo, tomando parte en las guerras en Europa occidental; Dinamarca estaba en ese tiempo bajo su control y el reino ruso fue establecido por Suecia (Rus) bajo Rutik hacia 860. Suecia estaba también en estrecha relación con el oriente bizantino en ese tiempo y era de tal importancia como para atraer el celo misionero. La historia misionera se divide en tres períodos. El primero consiste en esfuerzos esporádicos incipientes durante 150 años bajo el arzobispo de Hamburgo-Bremen. Tras la muerte de Ansgar en 865 su obra fue continuada por Rimbert. De los arzobispos sucesivos Unni parece haber sido el más activo en la misión sueca, muriendo mientras visitaba Birka en 936. Probablemente había pocos cristianos en este período, no ejerciendo la misión influencia sobre los asuntos nacionales; el principal propósito parece haber sido poner a Suecia bajo el dominio y cultura alemán.

Con el comienzo del siglo XI las condiciones externas cambiaron. La cristianizada Dinamarca había obtenido estabilidad interna; con la ayuda de Inglaterra el rey Olaf Trygvesson (995-1000) de Noruega había cristianizado a sus compatriotas y tras la batalla de Svoldern (1000), Svend (Sweyn I), el temible rey de Dinamarca, que había puesto a Inglaterra bajo su yugo (1014), se anexionó parte de Noruega. Su hijo Canuto el Grande, criado en Inglaterra, introdujo los intereses ingleses. Por otro lado, los arzobispos de Hamburgo-Bremen lucharon para preservar sus intereses septentrionales. La obra de evangelización fue acometida con sincero celo desde dos direcciones (1000-66), con el resultado de que el reino fue ganado para el cristianismo. En 1008 Olaf Skottkonung, con muchos de sus nobles, fue bautizado en Husaby en Gothland occidental, a pesar de que él y sus sucesores retuvieron su cargo como defensores principales de la adoración pagana y del templo nacional en Upsala. Se disputa si Sigfrido, que bautizó a Olaf, era alemán o inglés, pero el hecho permanece de que Gothland occidental, limitando con Noruega, recibió primero el cristianismo desde Noruega, probablemente a través del sacerdote inglés, Sugurd, quien es casi ciertamente el mismo que Siegfrid, y en esta manera llegó a ser uno de los más grandes santos de Suecia. Él también predicó en Småland, donde es venerado como fundador de la iglesia en Vexiö. Un efecto de la levadura del cristianismo entre el pueblo fue el despertar de la conciencia individual, surgiendo un deseo de transmitir los nombres de sus muertos a la posteridad. La mayoría de las inscripciones rúnicas datan de este período y esas piedras muestran que el cristianismo se estaba esparciendo hasta Gothland oriental e incluso hasta Svealand. Pero Gothland occidental era su fuente principal y el primer obispado fue nominalmente creado allí en Skara, siendo su primer obispo Thurgot, hacia 1025. Los denominados obispos en Suecia en ese tiempo eran realmente obispos misioneros. El rey Olaf y sus hijos, Anund y Edmund, llevaron a cabo una política religiosa muy prudente, no ejerciendo presión para apresurar las conversiones. La misión sueca se desarrolló más rápidamente una vez que Adalberto fue hecho arzobispo de Bremen y logró mantener el dominio de la influencia alemana; Adalvard I y Adalvard II, ordenados por él, introdujeron el cristianismo en el norte, el primero en Vårmland, el segundo en Sigtuna en Uppland, que posteriormente sería la principal sede de la iglesia de Suecia septentrional. Juan el monje fue obispo de Birka, siendo el primer monje conocido que trabajó en Suecia después del tiempo de Ansgar. Stenfi, otro misionero alemán, fue a Helsingland y se convirtió en apóstol de los lapones, registrando una runa que Jemtland había sido ahora cristianizada. La primera iglesia fue construida en Gothland y alrededor de ella creció la ciudad de Visby. Asmund, un pariente de Sigurd, que había logrado acceso al rey Edmund, procuró obtener en Roma la ordenación independientemente de Bremen, pero Adalberto torció sus planes.

Mapa de Escandinavia en la Edad Media
Mapa de Escandinavia en la Edad Media

El año de la conquista normanda en Inglaterra, 1066, es testigo de la caída de Adalberto y el deterioro de la relaciones con Alemania, por la reacción del paganismo en las colonias alemanas. Por tanto, todos los intentos de unir a Suecia con los intereses del imperio alemán terminaron. El deseo del papa era liberar el norte de Bremen y asociarlo a sus propios intereses. Gregorio VII fue el primer papa en intervenir directamente en los asuntos suecos (en dos cartas dirigidas al rey Inge, en 1080 y 1081, le invitaba a enviar embajadores y contribuciones a Roma). Stenkil, el último rey capaz de sostener unido el reino, murió en 1066, y la asamblea nacional quedó disuelta durante un siglo. El antagonismo entre las provincias se hizo más marcado (según algunos, entre dos pueblos, los sves, o suecos, y los godos); las provincias más prominentes, Gothland occidental, Gothland oriental y Uppland, tenían cada una su linaje real, aunque durante un corto tiempo los sucesores de Stenkil, que eran de Gothland occidental, mantuvieron una cierta prominencia sobre el resto del territorio. Eran cristianos, pero no tenían la sabia tolerancia de sus predecesores y de este modo la oposición a los prácticamente paganos svealand y al templo de Upsala se hizo más intensa. El pueblo exigió que el rey presidiera la adoración sacrificial pagana. Esta discordia fue encauzada para bien por los misioneros al esparcir el evangelio. Gothland oriental y occidental eran, en 1100, la principal fortaleza del cristianismo y Svealand se unió a ellas. Según la leyenda, David fue el apóstol de Westmanland, y Eskil y Botvid fueron los apóstoles de Sodermanland; todos ellos procedían de Inglaterra o habían sido educados allí. Anselmo, arzobispo de Canterbury, quien apoyaba el papado, se interesó en Suecia y fue parcialmente por él que Lund fue hecha sede de un arzobispado de las tierras septentrionales en 1104, aunque la dependencia formal de Suecia de Bremen no se disolvió hasta 1150. Obispos ingleses fueron también enviados a Skara. La caída de los antiguos dioses se debió a la obra de los misioneros ingleses; finalmente, en Uppland, donde Sigtuna se convirtió en sede de un obispado, pudiéndose, en 1130, considerarse a Suecia un país cristiano.

Período católico romano

Fundamentos.
Un breve período (1130-64) de disolución nacional cerró esos conflictos internos simultáneamente con el debilitamiento de la agresión inglesa por sus propios disturbios internos; éstos parecen haber sido especialmente favorecidos para organizar el catolicismo en Suecia. Casi todas las instituciones que eran favorables a la Iglesia y la cultura de la Edad Media aparecieron o fortalecieron su posición en este tiempo. Detrás de la obra de organización estaba la fuerte mano del arzobispo Eskil de Lund (1137-78). Se establecieron obispados en Skara, Linköping, Upsala (trasladado desde Sigtuna), Strengnäs, Westerås, y posteriormente, Wexiö, mencionado primero en 1183; Abo, en Finlandia, el último en la Edad Media, fue fundado en 1200. Con la ayuda de Eskil se construyeron los primeros monasterios en Suecia, pertenecientes a la rama de Clairvaux de la orden cisterciense. Los más importantes fueron Alvastra en East Gothland, 1143, y Nydala en Småland, 1144. El papa Eugenio III intentó hacer de Suecia una provincia eclesiástica independiente. Como legado envió a Nicholas Breakspear, posterior papa Adriano IV, quien, tras constituir a Noruega en un arzobispado, convocó el sínodo de Linköping en 1152. Debido al desacuerdo sobre el primado, el plan fracasó. El arzobispo Eskil recibió el pallium preparado para Suecia y la danesa Lund obtuvo el primado sobre Suecia. Como una señal de la dependencia sueca respecto a la Iglesia de Roma, el sínodo decretó la contribución anual del óbolo de San Pedro. La primera cruzada misionera fue una señal de que la Iglesia estaba despertando a su autoconciencia. El rey Eric de Uppland, rival del rey Sverker de Gothland oriental para el trono nacional, emprendió una cruzada, en 1150, a la pagana Finlandia, donde, en la parte sudoccidental, una poderosa obra de conversión se llevó a cabo. Es imposible determinar si hubo un motivo político tras ello, pero Eric adquirió fama sobre todos los otros suecos como guerrero de Dios y cuando, poco después, fue asesinado por un pretendiente danés al trono, fue coronado como mártir, convirtiéndose en santo patrón de Suecia. Fue reverenciado también en Dinamarca y Alemania. Igual reverencia se dio en Suecia al santo noruego Olaf, en la Edad Media antigua. El establecimiento de un arzobispado en Upsala en 1164 fue la culminación de la obra para establecer la Iglesia católica, convirtiéndose Suecia en una provincia eclesiástica autogobernada. Fue el resultado de la política gregoriana de Alejandro III, quien temía el crecimiento de las diócesis arzobispales grandes, siendo un poderoso obstáculo para Federico I en asociar a Suecia a los intereses alemanes. Pero la fundación de este arzobispado fue importante como factor en el desarrollo individual de Suecia. El primado de Lund todavía retuvo el derecho de consagrar al arzobispo de Upsala, pero el único deseo de la Iglesia sueca era liberarse de este vestigio de dependencia extranjera.

Organización.
El siguiente período (1164-1305) fue de organización. Karl, hijo de Sverker, obtuvo pronto reconocimiento en Svealand y Suecia una vez más se convirtió en un reino unido. El sistema eclesiástico de derecho y organización sirvió como prototipo para el desarrollo del sistema estatal; por otro lado, la política papal ayudó a unificar el gobierno real. Tal gobierno era indispensable para la organización interior de la recién establecida Iglesia con respecto a los requerimientos del derecho canónico. El arzobispo de Suecia se convirtió en el principal apoyo del rey y la unidad política de Suecia fue confirmada por el establecimiento del arzobispado. Los descendientes de Sverker y Eric, reinando alternadamente durante 90 años, dependieron del apoyo de la Iglesia, que, independientemente de sus disputas, pudo, con su ayuda, construir nuevos edificios. El papa jurista Alejandro III emitió varias decretales para el rey y los obispos de Suecia y dos cartas (1171) pueden considerarse como las leyes básicas más antiguas de la Iglesia sueca. La jurisdicción eclesiástica en asuntos criminales fue exigida por el clero, admitiéndose testamentos canónicos, in pios usus. Surgió un conflicto entre las ideas canónicas y las antiguas alemanas. En 1200 los sacerdotes quedaron universalmente exentos de la jurisdicción secular en el procedimiento criminal. Se elaboró un estatus sacerdotal especial. En 1219 Johann I, hijo de Sverker, puso la propiedad eclesiástica fuera de la recaudación penal real, originándose de esta manera la libertad eclesiástica de los impuestos. A instancia de los papas, comenzó el establecimiento de los capítulos catedralicios en las sedes episcopales; hacia el año 1200 Upsala tenía canónigos regulares. Esta organización colegiada sirvió como base para el posterior desarrollo de la ley estatal. Durante el papado de Inocencio III el rey apeló para su coronación a la Iglesia. Mientras que Alemania y Dinamarca estaban haciendo conquistas en Livonia, una cruzada sueca fue enviada a Estonia. La larga batalla por la supremacía sobre el Báltico había comenzado. El reinado de Eric III (1222-50), el último de la antigua dinastía, fue el periodo más importante para la organización de la Iglesia y pareciera que la anarquía había sido el mejor suelo para su desarrollo. Los prelados ascienden como las figuras más poderosas de la regencia y de la incipiente institución de los concilios. El obispo Bengt de Skara, hombre de gran visión política, visitó Roma en 1220-21 y estableció el capítulo en Skara, probablemente el primer capítulo secular en Suecia. El obispo Bengt de Linköping, su contemporáneo, estableció un capítulo catedralicio en 1232, y comenzó la construcción de una magnífica catedral en Linköping. El capítulo en Abo se fundó en ese tiempo. El arzobispo Jarler (1236-55) restauró como capítulo secular el difunto capítulo en Upsala e introdujo las órdenes mendicantes. Tras 1230 la vida monástica se convirtió en el principal factor de la Iglesia sueca; las emergentes ciudades desde comienzos del siglo XIII estuvieron estrechamente identificadas con sus intereses. Los franciscanos llegaron a Wisby en 1233 y de allí fueron a varias localidades en 1240 y a Upsala en 1247. Los dominicos, de más importancia, se establecieron primero firmemente en Sigtuna, donde su convento se convirtió en uno de los más famosos de Suecia, fundando luego otro casi tan importante en Skennige. En otras localidades fundaron muchos otros. En 1249 se emprendió una nueva cruzada a Finlandia. Había sido un proyecto largamente acariciado por Gregorio IX para contrarrestar la política palestina de Federico II. A su cabeza estuvo el hombre más poderoso del país, el noble Birger, de la antigua saga de los Folkungar. Entonces se produjo la conversión de Tavastland. El rey Eric, a solicitud de Inocencio IV, cedió la jurisdicción legal eclesiástica sobre ciertos delitos del laicado, y dispensó a la propiedad catedralicia de impuestos. Quedaron confirmadas en cuanto a organización el bajo clero y las divisiones episcopales. Entonces Inocencio IV, de acuerdo con sus más ambiciosos planes políticos, envió al cardenal-obispo, Wilhelm de Sabina, quien, entendido en las condiciones septentrionales, fue investido con gran autoridad como cardenal legado. Sabía cómo convertir los problemas internos en beneficio para la Iglesia. En un sínodo provincial en Skennige (1248), se decretó que el clero quedaba obligado al celibato y que los obispos procurarían y estudiarían la última colección de decretales. Inocencio IV complementó esa línea de actuación mediante una ordenanza para que los obispos pudieran ser escogidos por el capítulo catedralicio y no, como hasta entonces, por votación popular y la sanción del rey. Esta fue la piedra angular del edificio católico romano. En el siguiente medio siglo el celibato fue muy gradualmente establecido y la elección canónica de obispos fue simultánea con la organización universal de los capítulos catedralicios. La sede del arzobispado fue trasladada a Upsala en 1270 y su titular presidió sobre las grandes asambleas nacionales. Los sucesos políticos se modelaban en interés de la Iglesia. Magnus Ladulas, el Folkungar, derribó a su hermano, Waldemar, en 1275; pero a cambio de la ayuda de la Iglesia para su coronación tuvo que ceder a casi todas las demandas hechas por Gregorio X en una decretal para Suecia en 1274. Por este medio, toda la propiedad eclesiástica, incluso las iglesias diocesanas, quedaban exentas de impuestos y se extendió la autoridad legal de la Iglesia. Las condiciones por las que el rey se comprometió quedaron ratificadas en el sínodo de Telje, 1277, que fue el más importante en la historia de la Iglesia sueca, quedando completada su posición independiente en el reino. Bajo la protección de Magnus las órdenes mendicantes adquirieron nueva vida y se fundaron muchos nuevos conventos, el más importante de los cuales fue el monasterio franciscano de Riddarholm en Estocolmo en 1270 y el monasterio de las pobres clarisas en el Norrmalm en Estocolmo en 1289. Los franciscanos se convirtieron en la orden más influyente, siendo frecuentemente obispos los monjes mendicantes. La instrucción eclesiástica, llevada a cabo principalmente por los dominicos en Skennige, comenzó a mejorar. Los suecos comenzaron a estudiar diligentemente en París, donde tuvieron una casa, en 1285. Se llevaron colecciones de libros a Suecia y el primer escritor sueco de alguna importancia fue Petrus de Dacia, un dominico lector en Skennige († 1288). Educado en Colonia estudió bajo Tomás de Aquino y fue de naturaleza mística profunda. Su lengua se puede tomar como ejemplo del habla del siglo XIII. El misticismo en Suecia comenzó con él. En todos los campos la Iglesia avanzaba bajo el patrocinio real, que fue recíprocamente correspondido; no obstante, esta alianza llevaba las semillas del futuro conflicto. El progreso era más lento que en los países vecinos. Había una tenaz adhesión a la antigua idea legal alemana, que retardaba la innovación canónica. En cuestiones importantes la Iglesia se vio obligada a someterse al rey Magnus, como en el caso del largamente deseado derecho de testamento canónico, estableciéndose de esta manera un límite definido a la extensión económica del poder de la Iglesia. Los suecos mantuvieron su antiguo derecho popular de designación para los oficios eclesiásticos inferiores, en una manera casi sin paralelo en la historia eclesiástica. Fruto del despertar político fue el establecimiento de la ley orgánica sueca que culminó relativamente en el código de 1300. En especificaciones eclesiásticas fue un evidente compromiso con el derecho canónico, pero en general se mantuvo el carácter básicamente sueco. La última cruzada (1290) efectuó la conversión de Karelia, siendo ocasión del comienzo de las largas guerras rusas. Para la plenitud de la organización externa e interna faltaba sólo la liberación de la primacía de Lund, pero llegó prácticamente a finales del siglo XIII cuando Nils Allesson, arzobispo de Upsala, recibió el pallium.

Santa Brígida (detalle), 1440,
Giovanni di Francesco,
The J. Paul Getty Museum,
Los Ángeles
La cumbre del poder.
El periodo dominante de la Iglesia (1305-1448) se abre con la administración regente de Torgils Knutsson, que encarnó en Suecia el comienzo de la reacción política contra la preponderancia de la Iglesia, que en ese tiempo se sentía por toda Europa, y halló su principal representante en Felipe el Hermoso. Grandes restricciones se pusieron a la libertad de impuestos de la Iglesia, remitiéndose los impuestos eclesiásticos de los campesinos e incluso siendo confiscada la propiedad eclesiástica. Naturalmente todo esto provocó la oposición de los prelados. El infame rey Birger, cuando hubo obtenido su mayoría, capituló ante los gobernantes laicos espirituales. En la gran conferencia en Strengnas (1305) los prelados se aliaron con los nobles contra la corona, comenzando el control de los señores feudales y regresando la jerarquía al poder. La batalla entre Birger y sus hermanos acabó en una completa revolución que resultó en el ascenso de Magnus, el hijo de tres años del duque Eric, al trono. El gobierno dirigido por señores laicos espirituales no fue ventajoso para el reino. Finalmente, las demandas de Magnus se hicieron demasiado estrictas, y el parlamento se sintió amenazado, por lo que fue destituido siendo entronizado Alberto de Mecklenburgo. Sus demandas económicas entraron en conflicto con la Iglesia, por lo que perdió su apoyo y subsecuentemente su trono. El gobierno de los nobles fue confirmado por la denominada unión de Kalmar de 1389. La consumación del poder exterior fue acompañada por una intensa actividad interna. Los únicos obispos santos son de este período. Matthias de Linköping, confesor de Brígida, fue el principal teólogo escolástico de Suecia en la Edad Media y el primero en intentar una traducción de la Biblia, el intento más antiguo en una traducción alemana. Este período fue el más activo en la cultura de la historia sueca. La religión fue en gran medida sacada de su ordinariez y se convirtió en un poder ennoblecedor. Los monjes y sacerdotes comenzaron a predicar en Suecia. La rica cultura de la Edad Media quedó tan eficazmente plantada en Suecia que erosionó todas las posteriores tormentas; la filantropía en gran medida promocionada por la Iglesia se difundió por todo el medio rural y urbano y los tesoros del saber quedaron disponibles. La cumbre del desarrollo en el siglo XIV está en marcado contraste con la decadencia de la Iglesia en todas partes en el oeste. Brígida fue contemporánea de Wycliffe, Petrarca y Bocaccio y ella y su orden, en la que todas las actividades eclesiásticas estaban concentradas, permanecen como evidencia de este floreciente período de la Iglesia sueca. A principios del siglo XV el declive del papado produjo más resultados pronunciados en Suecia. Margarita y tras ella, Eric de Pomerania, los regentes, vivieron en Dinamarca; estuvieron de acuerdo con el papa en saquear la Iglesia. Tanto el papa como el rey repetidamente intentaron nombrar al arzobispo de Upsala. Su elección más degradada fue la del danés Jöns Jerkerson en 1408, quien se vio obligado a dejar Suecia en 1419. Esas disputas resultaron en la formación de una conciencia de reforma y en el creciente deseo nacional de una Suecia independiente. Aunque, durante el cisma papal, Suecia había estado unida al papado, su Iglesia se puso de parte de los concilios reformistas y reconoció su autoridad sobre la del papa, poniéndose más y más en boga en Suecia la predicación. Se construyeron muchas iglesias. Durante casi 40 años el obispo Tavast sirvió como apóstol de los finlandeses y su obra fue continuada por la orden de Santa Brígida. Cuando comenzó la gran batalla por la libertad (1434) con el surgimiento de los campesinos bajo el héroe popular, Engelbrecht, halló un defensor en el concilio de Basilea en su prominente representante sueco, Nils Ragnaldsson, quien llegaría a ser arzobispo en 1438-1448 y quien dirigió la Iglesia sueca con extraordinaria sabiduría y piedad a través de las tempestades políticas. Un sínodo provincial en Söderköping, 1441, aprobó varias medidas para la extensión de un verdadero cristianismo entre las clases inferiores y para la fundación de una institución educativa sueca independiente; pero la universidad de Upsala no se fundó hasta 1477.

Batalla del incipiente nacionalismo con la jerarquía.
El siguiente período (1448-1520) estuvo marcado por la batalla de las modernas ideas del Estado con la jerarquía, tras la victoria del papado sobre los concilios. En 1448 la Unión quedó disuelta por la elección de Carlos Knutsson como rey; de este modo surgió un reinado doméstico que servía a los intereses nacionales. Nils murió ese año y Jöns Bengtsson Oxenstierna fue hecho arzobispo. Fue un típico defensor del dominio eclesiástico, que vio el peligro para la Iglesia de una autoridad real poderosa. Las investigaciones del rey sobre la ilegalidad de las pretensiones eclesiásticas enardecieron a todos los prelados (1454). Jöns dirigió la jerarquía del lado de la unión danesa o más bien la unió con la nobleza feudal en sus batallas con el Estado. La caída y muerte de Jöns, tras huir en 1467, puso fin a sus empresas de combinar todo el poder eclesiástico y político en sus propias manos. Su sucesores con sus sufragáneos siguieron sus pasos. Los regentes Sture se habían acostumbrado a los prelados como oponentes de la liberación y reorganización nacional. Una excepción fue Heming Gad, obispo de Linköping desde 1501 y uno de los pocos defensores del humanismo en Suecia, un inspirado poeta y guerrero de profundo amor por el país. El papa nunca confirmó su elección y fue excomulgado en 1512, cediendo el puesto a Hans Brask, el último notorio príncipe de la Iglesia sueca. Brask, tras alguna vacilación, adoptó los intereses de la jerarquía. Por otro lado, el bajo clero era frecuentemente leal a su patria y esperaba un futuro más brillante, como por ejemplo Ericus Olai († 1486), el hombre más entendido en la nueva universidad. En esta larga batalla la jerarquía sueca había menospreciado al campesinado, lo que originó la caída del poder interno de la Iglesia católica en Suecia. Ninguna de las influencias de la pre-Reforma, como el humanismo y la hostilidad a las indulgencias, estaban presentes en Suecia. El cambio vino con una crisis política, seguida por el restablecimiento político. De ello la Reforma fue una circunstancia acompañante.

Último período

Gustav I Vasa
Gustav I Vasa
La Reforma (1520-1611).
El gran reformador de Suecia, Olaus Petri (nacido en Oerebro el 6 de enero de 1493 y muerto en Estocolmo el 19 de abril de 1552), estudió en Upsala, Leipzig y Wittenberg con Lutero y Melanchthon, 1516-18, siendo diácono en la catedral de Strengnas en 1520. Elocuente, genial y fiel, se ganó al viejo archidiácono Lorenz Andreä, el eclesiástico político más grande de la reforma sueca, quien presentó las nuevas enseñanzas a Gustav Vasa y fue nombrado secretario del rey y consejero. Durante un corto período, cuando la política feudal y unionista cosechó sus frutos en el Baño de Sangre de Estocolmo en 1520, todo el país parecía estar hundido y perdido; pero los campesinos de Dalecarlia se levantaron bajo Gustav Vasa para luchar por la libertad nacional. El danés Cristian II había ejecutado a los antiguos dirigentes, entre ellos a muchos de los obispos; en 1522 sólo dos obispados estaban ocupados. El levantamiento popular resultó en el establecimiento del gobierno nacional, en 1523, en Strengnas, y el rey, según escogió el pueblo, fue investido con autoridad personal únicamente. Sin embargo, en todos los aspectos la Iglesia católica, que formaba un Estado dentro del Estado, aparecía como un obstáculo, particularmente en el lado económico, ya que después de la guerra Suecia quedó como un país empobrecido e indefenso, a menos que pudiera hacerse con la riqueza de las iglesias y monasterios. El rey inmediatamente reconoció el valor de las nuevas enseñanzas como medio de regeneración nacional popular, cuyo principio era unir a toda la población en la obligación común de rescatar y defender a su patria y en la responsabilidad común para la ejecución de las necesarias medidas y sus consecuencias. El rey fue la personificación de esta unión; el pueblo entero compartía ahora su empresa y por tanto era responsable ante él, en tanto mantuviera la defensa y prosperidad del país. La vida religiosa del pueblo no constituía una excepción y el rey se vio obligado personalmente a dirigir la Reforma, mientras se ajustara a los intereses del Estado. Fue Gustav Vasa quien decidió la manera de introducir la Reforma, al aparecer en la decisiva dieta que se reunió en Westerås (1527). Él impuso la decisión de la dieta ayudado por la nobleza y la facción militar. Por esta decisión, la Iglesia fue liberada de Roma y del gobierno del derecho canónico; sus posesiones quedaron a disposición del rey (salvo las casas parroquiales) y los nobles quedaron comprometidos con el trono mediante la adquisición por su parte de la propiedad eclesiástica. Se decretó que "la palabra de Dios sería predicada pura y claramente"; formalmente, se introdujo la libertad religiosa únicamente para el protestantismo. No hubo fuertes demandas de cambios religiosos. De hecho, el protestantismo continuaría como sucesor de la abolida Roma. Todos los estamentos suscribieron las resoluciones y de esta manera el gobierno nacional popular, a través de su rey, mantuvo el derecho de supervisar el desarrollo de la Iglesia.

Olaus Petri
Olaus Petri
Mientras tanto, la obra interior de la Reforma progresaba lentamente, dirigida por la sabiduría y prudencia de Olaus Petri, quien en 1524 había sido trasladado a Estocolmo como predicador y secretario de la ciudad. En 1526 tradujo el libro de oración de Lutero, la primera publicación protestante en Suecia y el mismo año proporcionó al pueblo una traducción del Nuevo Testamento, que tuvo la misma influencia en la lengua y cultura de Suecia como la que tuviera Lutero con la Biblia en alemán. También colaboró en la publicación del primer himnario. Los católicos estaban faltos de defensores capaces. Brask, quien al principio presentó una vigorosa oposición, tuvo que huir tras el sínodo de Westerås y murió en el exilio en 1538. Cuando Gustav Vasa suplió los obispados vacantes instalando a los hombres que entonces estaban disponibles, la consagración la realizó Petrus Magni, un monje de la orden de Santa Brígida, quien había recibido él mismo la consagración episcopal del papa en Roma. De este modo la denominada "sucesión apostólica" quedó preservada. Los últimos escritos de Olaus Petri, que estaban en acuerdo con las decisiones del sínodo de Oerebro (1529), tocante a las formas religiosas externas, fueron el "Manual eclesiástico" (1529), la "Apostilla", el "Catecismo" (1530) y la "Misa sueca" (1531). Olaus Petri fue ayudado por su hermano, Laurentius, quien sería el primer arzobispo protestante de Suecia en 1531. En 1541 los dos hermanos hicieron una traducción sueca de toda la Biblia, difundiéndose en el exterior una nueva literatura. Gustav Vasa intentó (1539-43) eliminar el cargo de obispo, y crear "superattendenten" en la Iglesia sueca, estableciendo una especie de gobierno presbiteriano. A causa de su oposición, Olaus Petri y Lorenz Andreä, fueron sentenciados a muerte (1540), si bien fueron perdonados, aunque no recuperaron su anterior influencia (ambos murieron en 1552). La oposición del pueblo hizo que el rey volviera a su anterior política. Una dieta en Westerås desechó más formas y usos católicos y una compilación de las leyes eclesiásticas, Vadstena artillar (1553), elaborada probablemente por el arzobispo, fue el primer intento de hacer de la Iglesia una organización puramente protestante.

Gustav Vasa se despide de los Estados en su última asamblea de 1560De un grabado antiguo en acero
Gustav Vasa se despide de los Estados en su última asamblea de 1560
De un grabado antiguo en acero
Eric XIV, sucesor de Vasa, no siendo capaz de mantener el carácter personal del gobierno, permitió que la Iglesia escapara hasta cierto punto del control real y sus fuerzas administrativas, particularmente el arzobispado, aumentaron grandemente en importancia. Las grandes guerras religiosas de Europa llegaron a Suecia. El calvinismo procuró echar raíces (1560-68) y Calvino mismo mantuvo correspondencia con Eric, presentando sus seguidores al rey una fórmula de fe. A este movimiento se opuso Laurentius Petri, por lo que la Iglesia sueca se identificó más estrechamente con el luteranismo evangélico. Como resultado, así como por la última obra de Laurentius († 1573), el orden eclesiástico de 1571 prevaleció durante un siglo. La amenaza de una Contrarreforma se presentó porque Catalina, esposa del rey Juan III, era católica. En 1574 el primer jesuita llegó a Suecia. Juan, que había estado bajo la influencia de la facción de Melanchthon y el desarrollo de la Reforma inglesa, procuró una senda media. Su "Libro rojo", un nuevo orden de la misa, tenía como propósito reunir a la Iglesia sueca con la Iglesia católica. La obstinación papal al compromiso acabó con la influencia romana en 1580; pero la controversia sobre el Libro rojo y el cripto-papado constituyó el bautismo de fuego del centralismo y produjo una generación de firmes caracteres, que a la muerte de Juan (1592) con el apoyo del duque Carlos, hijo de Gustavo I, salió completamente triunfante. El sínodo convocado por el duque Carlos, ahora regente, en Upsala (1593) fue el más importante en la historia de la Iglesia luterana sueca. El Libro rojo fue prohibido y todos se comprometieron a permanecer en la "pura palabra de Dios, los tres símbolos y la Confesión de Augsburgo inalterada." El calvinismo fue desechado, a pesar de las protestas del duque Carlos. En este sínodo la independencia de la Iglesia con referencia a los asuntos internos de fe y doctrina fue reconocida y al mismo tiempo halló expresión su carácter como Iglesia nacional, con pretensiones sobre el Estado para la protección de su creencia y dogmas. Segismundo, hijo de Juan III, y heredero al trono, era también rey de los polacos y el gran campeón de la Contrarreforma en el nordeste de Europa. Su propósito era restaurar el catolicismo en Suecia. El duque Carlos, en la dieta de Söderköping (1595), tomó la misma posición revolucionaria nacional que su padre había tomado; citó a los estamentos a su mutua responsabilidad para oponerse a los planes católicos del legal rey y finalmente, mediante la derrota de Segismundo en la batalla de Stångebro (1598), puso fin al intento de Segismundo. Tras 1600 fue rey y reinó como Carlos IX. El resultado de este período del nuevo nacimiento de Suecia fue la unión orgánica de la independiente Iglesia evangélica con el Estado, concentrando su poder en la corona, y el principio de su grandeza política. Las batallas externas trajeron como consecuencia el caos interno. La organización era deficiente y la moral ordinaria; los monasterios como centros de cultura se habían empobrecido y desaparecido gradualmente; la educación estaba abandonada. La universidad de Upsala se cerró, pero en 1595 el rey Carlos y la Iglesia procuraron restablecerla. La misión lapona necesitaba obreros. Los católicos continuaban sus maquinaciones; Carlos, con sus ambiciones políticas y tendencias calvinistas, no tenía simpatía hacia lo que él consideraba un luteranismo opresivo y excluyente. La Iglesia tuvo que combatir al calvinismo que ahora se estaba abriendo paso en toda Europa. La causa del luteranismo fue dirigida por el arzobispo Olaus Martini († 1611). Con la ascensión de Gustavo Adolfo, la Iglesia sueca por vez primera obtuvo una posición segura en el reino.

Gustavo Adolfo
Gustavo Adolfo
Organización eclesiástica y ortodoxia.
Entonces comenzó una nueva era (1611-1718) de organización y ortodoxia. Una generación más joven tomó los asuntos en manos de la Iglesia y el Estado. Gustavo Adolfo tenía sólo 18 años cuando ascendió al trono y su gran canciller, Axel Oxenstierna, gobernó la política europea a la edad de 28 años y el más celebrado de los generales de la Guerra de los Treinta Años no tenía todavía los 30. En la Iglesia, J. Rudbeckius, destacada personalidad eclesiástica, comenzó su gran carrera a los 23. Representaba el aristotelismo que, desde 1615, prevaleció en la universidad, siendo capellán militar y en la corte del rey y obispo de Westerås, 1619-46. Bajo acuerdo con la ortodoxia se puso en marcha una reacción jerárquica. El rey se posicionó frente a la intolerancia ortodoxa y la persecución, ayudado por John Matthiä, capellán y tutor real desde 1629 y obispo de Strengnås desde 1643. Durante las incesantes guerras extranjeras la Iglesia sueca se distinguió por una intensa vida interior y obra organizativa. La energía interior de la nueva fe y su combinación bajo Gustavo Adolfo con la libertad popular explican la influencia de Suecia en el exterior. Durante las grandes guerras la organización eclesiástica fue dejada principalmente en manos de los grandes obispos. Gustavo contemplaba un autogobierno universal y propuso un consistorio general (1623) de representantes del laicado y el clero superior e inferior. Sin embargo, los obispos torcieron su plan. El capítulo de la catedral, que había languideciendo desde el tiempo de Gustav Vasa, se convirtió ahora bajo guía episcopal en un órgano central de la administración y obtuvo una posición única y prevaleciente. La composición del capítulo también cambió, especialmente bajo Rudbeckius, de ser mayoritariamente formada por prelados a consistir de profesores, mientras que el laicado obtuvo una parte importante en la administración, que todavía poseía. La Iglesia estuvo de alguna manera representada por el estamento espiritual reunido en las dietas, pero estaba bajo el control de los obispos. Sin embargo, bajo su control, dirigido por Rudbeckius y Laurentius Paulinos Gothus en Strengnås (1609-46) la Iglesia hizo grandes avances en administración, literatura, misiones y escuelas.

Axel Oxenstierna, grabado de A. Clar
Axel Oxenstierna, grabado de A. Clar
Pero tras 1648 desaparecieron los grandes obispos y el liderazgo fue transferido a la dieta. El resultado de la Paz de Westfalia (1648) fue centrarse en los asuntos internos. El esfuerzo ya no era hacia un consistorio sino hacia una organización unida. Desde el lado político después de 1648 continuaron añadiéndose nuevos territorios a la corona de Suecia. Su absorción fue bien promovida por la actividad eclesiástica. La creación o conquista de nuevas diócesis necesitaba una organización más detallada en la vida de la Iglesia. Ejemplos de esas diócesis fueron Wiborg (1618), Karlstad (1647), Hernösand (1647), Wisby (1645) y Lund (1658); en 1665 Gothenburg y en 1678 Kalmar se convirtieron en obispados. De esta manera se terminó la organización provincial que ha continuado hasta ahora. Se fundó una universidad en Lund (1666), que se convirtió en centro teológico de gran importancia para la Iglesia sueca. La cuestión de la ortodoxia estaba ahora en su pináculo; pero la propuesta del obispo de Westerås, Olof Laurelius, de que la Fórmula de Concordia fuera parte de la ley eclesiástica, no agradaba a todos; Matthiå era su más destacado oponente, siendo apoyado por la reina Cristina y posteriormente por Carlos X. Matthiå y John Terscrus, obispo de Abo, el primero discípulo de Comenius y el segundo de Calixto, eran también "sincretistas"; el segundo luchó por la libertad popular y espiritual contra el creciente poder de los nobles y los obispos. A la muerte de Carlos X (1660) la regencia quedó en manos de una nobleza poderosamente ortodoxa, siendo privados de sus obispados por la acusación de herejía sincretista.

Carlos XI introdujo el gobierno de un solo hombre en Suecia y trató de no permitir que la Iglesia existiera como factor independiente. La Iglesia misma no tenía gobierno central organizado que pudiera proteger sus intereses. Debido parcialmente a la ortodoxia y parcialmente a las incesantes guerras, prevaleció un espíritu de superstición y declive moral entre el pueblo y el bajo clero. El rey procuró la adopción del Libro de Concordia como símbolo de la Iglesia en el gran derecho eclesiástico de 1686. Esto confirmó la ortodoxia; también confirmó la organización unificada, pero redujo la independencia, produciendo una notoria Iglesia estatal. El rey asumió la designación de un gran número de posiciones eclesiásticas. Se empleó enérgicamente en terminar la gran obra de organización, que sirvió como tapadera para ocultar el peligro a la herencia de la independencia y al declive de la vida religiosa y moral. Se introdujo un catecismo general (1689), un nuevo manual eclesiástico (1693), el célebre himnario (1698), una traducción revisada de la Biblia (1703) y posteriormente una gran obra sobre la Biblia. Una ordenanza real proveía para la instrucción general de niños en la lectura y el catecismo. Entre los eclesiásticos de este periodo distinguidos por la claridad de pensamiento, intenso patriotismo, intolerancia hacia cualquier desviación de la auténtica doctrina y voluntad para sacrificarse a las demandas de la ortodoxia y la monarquía absoluta estuvieron los arzobispos Olof Svebilius (1681-1700), autor del manual y el catecismo y Eric Benzelius el Viejo (1700-09), padre de la más distinguida familia de obispos en Suecia; el célebre poeta, Torsten Rudéen, posterior obispo de Linköping, portavoz del estamento clerical en muchas dietas y los destacados escritores de himnos, el arzobispo Haquin Spegel y el obispo Jesper Svedberg, el primero dedicado a la uniformidad de la adoración y la fe y posteriormente a la educación de las masas y el segundo opuesto firmemente a los abusos de la ortodoxia y fuertemente inclinado al misticismo. A la muerte de Carlos XII se dio una nueva dirección a toda la cultura sueca.

Avivamiento religioso.
Con el despertar del individualismo y la cultura y la política en la "era de la libertad" entró al mismo tiempo la influencia religiosa y moral del pietismo y la Unidad de los Hermanos entre las masas del pueblo (1718-72). En ese tiempo la Iglesia luterana sueca probablemente disfrutó de su mayor prosperidad. Durante los últimos años de Carlos XI el pietismo había entrado en las posesiones alemanas de Suecia, donde fue combatido con intensidad ortodoxa. Se extendió desde allí a Finlandia y encontró un fértil suelo en el temperamento del pueblo bajo las enseñanzas de los hermanos Wegelius, pero fue fuertemente combatido por J. Gezelius. En la primera parte del siglo XVIII rodeaba el mar Báltico y llegaba a Estocolmo. El movimiento hizo una incursión religiosa importante tras el regreso (1721) de la cautividad siberiana de algunos soldados de Carlos XII, que se habían convertido al pietismo. Entonces se esparció por una gran porción de Suecia el sano pietismo de Halle, que no antagonizaba con la Iglesia luterana. Una gran porción de los eclesiásticos se unieron al movimiento. Dos destacados hombres suecos, Eric Benzelius el Joven (obispo de Linköping y arzobispo) y Andreas Rydelius, el primer filósofo independiente y bien conocido de Suecia, posterior obispo de Lund, no pudieron resistirlo. El segundo, en particular, estaba en sintonía con los esfuerzos del joven convertido al pietismo, Peter Murbeck de Schonen (1731-66), y puso su erudición teológica y capacidad práctica el servicio de una religiosidad más profunda. Se dedicó especialmente a la educación de la juventud. Murbeck, "el Francke de Suecia", fue la cabeza del avivamiento religioso en la parte meridional. En el norte el movimiento fue dirigido por Eric Tollstadius († 1759), vicario y pastor en Estocolmo, el nombre más célebre en la historia eclesiástica interior de ese tiempo. Un representante noble y más influyente de la rama fuertemente mística del pietismo fue Sven Roseén († 1760). El pietismo halló más oposición que aprecio de las autoridades más altas. Muchos obispos lo atacaron; el estamento espiritual de la dieta se opuso a él. Tanto Tollstadius como Murbeck quedaron sometidos a procesos legales tediosos. En un conventículo en Sicla fuera de Estocolmo (1723) el gobierno llevó a los principales a juicio, donde expusieron sus ideas en un destacado memorial que puede ser considerado un credo de los pietistas suecos. Fueron absueltos, pero los procedimientos resultaron en la declaración del gobierno Konventikelplakatet (1726), por la que todas las reuniones religiosas privadas para edificación quedaban prohibidas bajo severos castigos. Sin embargo, las devociones domésticas fueron permitidas, siendo encargado el clero de realizar investigaciones frecuentes. Aunque el edicto de restricción frenó el pietismo, fue también un freno para la libertad religiosa durante 125 años. La fuerza de la Iglesia frente al gobierno se mostró también de otra manera. La dieta soberana de los estamentos creó una "diputación eclesiástica" especial en 1723, que, ante el pietismo, se proponía convertirse en un "consistorio" general dependiente de la dieta con la función de poner el orden eclesiástico en conformidad con la nueva política; pero el estamento espiritual en la dieta conocía cómo neutralizar efectivamente la actividad de esta diputación. En las huellas del pietismo seguía la gran corriente de misticismo católico que arraigó en Suecia en la tercera década del siglo XVIII. Tras 1727 el movimiento traspasó los límites produciéndose efusiones entusiastas, separatismo, apocalíptica y cismas generales. La situación interior se hizo precaria en la siguiente década, cuando se produjo la ayuda de la Unidad de los Hermanos. Cuando la fraternidad fue fundada en 1727 un sueco, C. H. Grundelstierna, estaba asociado con Zinzendorf y desde el principio los Hermanos dirigieron su atención hacia Suecia. Grundelstierna regresó a Suecia para preparar el terreno en 1729-39. En 1738 Arvid Gradin llegó a Herrnhut y se convirtió tras 1741 en el dirigente en Suecia. Incluso el místico Sven Rosén se unió a la comunidad. Bajo los pastores de Estocolmo, Thore Odhelius y Jonas Hellmann, la fraternidad mantuvo su floreciente condición en Suecia, 1739-44, con sedes en Estocolmo y Gothland occidental. El movimiento era saludable, frenando a los entusiastas y estimulando la ortodoxia con vida. Desafortunadamente en 1745 apareció también el lado místico mórbido, como la adoración de las heridas de Cristo, que resultó en declive y faccionalismo religioso. Esta fase quedó vencida tras 1760. Esos avivamientos especiales suscitaron entre los ortodoxos la importancia de volcarse en las necesidades de las masas. Una serie de obispos y pastores enérgicos se pusieron al frente, quienes, mediante una instrucción más seria y la cura de almas, efectuaron una sólida y piadosa obra religiosa. Tales fueron Sven Bälter († 1760), un famoso predicador; el obispo Jacob Serenius († 1776), quien introdujo el rito de la confirmación según la forma inglesa y danesa y Anders Nohrborg († 1767), predicador de la corte y autor de Die Seligkeitsordnung des gefallenen Menschen, una obra devocional estimada después de la Biblia por el pueblo sueco. Un producto peculiar de ese tiempo fue Emanuel Swedenborg.

El período neológico y el siglo XIX.
Este período previo formó la transición de la Suecia de la Reforma y la política de la guerra al Estado moderno. Preparó el camino para la Ilustración especulativa o el período de la neología (1772-1817). Las grandes personalidades religiosas habían desaparecido hacia 1770; el príncipe de la Ilustración, Gustavo III, sobrino de Federico el Grande, ascendió al trono en 1772 y su escuela francesa de poetas, particularmente J. H. Kellgren, satirizó el Swedenborgianismo y el pietismo. El racionalismo alemán comenzó a mostrar su rostro y a influenciar más y más a los dirigentes de la Iglesia sueca; pero nunca alcanzó extremos y en Suecia meridional y en otras partes del país nunca logró el dominio. Casi todos los hombres serios en la Iglesia en ese tiempo eran de la Unidad de los Hermanos o partidarios de Swedenborg, siendo esas dos creencias la tabla de salvación de la vida religiosa del país. El despertar religioso de mediados del siglo se prolongó entre el pueblo y el pietismo de Württemberg se difundió fuera de Suecia por muchos avivamientos, preparando el camino para la obra vital de Henrik Schartau. La independencia de la Iglesia en la vida nacional no sufrió, aunque durante un tiempo la realeza racionalista, que de nuevo se había hecho suprema, produjo algún perjuicio a las condiciones eclesiásticas por sus nombramientos. Sin embargo, el rey encontró su alter ego en el intelectual y poderoso obispo Olof Wallquist de Wexiö († 1800), tan celebrado en la administración y las finanzas como en la organización eclesiástica. Organizó un nuevo oficio eclesiástico, llamado la "expedición eclesiástica", por la que todos los negocios eclesiásticos habían de ser preparados. No fue de larga duración, pero pavimentó el camino para el ministerio actual de adoración. Al período le faltó el poder de proporcionar a la Iglesia un nuevo impulso. La revisión neológica de los libros eclesiásticos fue un fracaso y la Iglesia quedó demasiado debilitada para ayudar al pueblo en la crisis política. La cesión de Finlandia a Rusia en 1809 fue más bien una pérdida religiosa que política. La primera mitad del siglo XIX fue un tiempo de restauración para la Iglesia, cuando prosperaron las misiones internas y en el extranjero, con alguna persistente dispersión sectaria de carácter subjetivo. Entonces llegó el movimiento no conformista de Inglaterra, predicando George Scott el metodismo en 1840 y Anders Wiberg la doctrina bautista desde 1851, seguidos por los irvingianos (Iglesia católica apostólica). El edicto de los conventículos fue vuelto a ser publicado en 1858 y a los súbditos suecos se les otorgó libertad religiosa en 1860. Esto dio ímpetu a la tendencia reformada incluso dentro de la Iglesia nacional. El hecho más importante en la vida religiosa fue el avivamiento después de 1840 bajo la predicación del deán Peter Wieselgren (notorio defensor de la temperancia, † 1877), del laico K. O. Rosenius († 1868) y del misionero Peter Fjellstedt († 1881). En 1863 la Iglesia obtuvo su propia representación en la asamblea eclesiástica mediante el cambio que convertía la antigua dieta en otra de dos cámaras, por lo que la posición dentro del estamento nacional procurada por la Reforma e intentada por Gustavo Adolfo quedó concluida.