Historia
SUPERNATURAL RELIGION

Para entender el propósito del libro y la conmoción producida hace falta entender la historia del estudio bíblico en Inglaterra. En el siglo XVIII el deísmo había realizado un fiero y prolongado ataque contra la idea tradicional de lo sobrenatural. La defensa, en sustancia, consistió en mostrar que la "revelación" era una reedición de la "razón" con autoridad divina, siendo esa autoridad autenticada por lo sobrenatural en dos formas, (1) la profecía concebida como predicción de sucesos en la vida de Cristo y (2) los milagros. Con el paso del tiempo la defensa tuvo éxito, en parte porque al deísmo estaba falto de fuerza constructiva, pero principalmente por el gran avivamiento evangélico. La idea tradicional de las Sagradas Escrituras quedó grabada en el corazón de la nación. Inglaterra no tuvo un movimiento filosófico constructivo ni ningún movimiento crítico propio. Toda la fuerza de la nación se empleó en la batalla contra Napoleón y en la expansión comercial. Cuando revivió el interés en la historia, sucedió en la forma del Movimiento de Oxford, por lo que la cuestión crítica fue todavía pospuesta. La ortodoxia inglesa permaneció firme e intacta hasta 1860. El asalto iniciado por Essays and Reviews (1860; comp. el brillante ataque de F. Harrison en The Creed of a Layman, Londres, 1907), fue continuado por Ecce Homo en 1865 y alcanzó su pináculo en 1874 con Supernatural Religion.
El título del libro lo coloca en estrecha relación con el deísmo del siglo XVIII. Es un ataque contra la religión "sobrenatural". Ya que tal religión está relacionada inseparablemente con los milagros, el propósito del libro es bajar lo "sobrenatural" al suelo, golpeando el fundamento milagroso que lo sustenta.
"Yo sostengo que el histórico (argumento contra los milagros) es el complemento necesario del argumento filosófico... La afirmación preliminar no es que los milagros son imposibles, sino que son antecedentemente increíbles. El contra-argumento es que, aunque los milagros pueden ser antecedentemente increíbles, no obstante suceden. Es, por tanto, necesario, no sólo establecer la incredibilidad antecedente sino examinar la validez de la alegación de que ciertos milagros ocurren y esto supone la investigación histórica de la evidencia de los evangelios."
(Prefacio a la sexta edición, páginas v-vi).
"La crítica destructiva debe preceder a la constructiva. Es sólo cuando reconocemos claramente que la Biblia no es en ningún sentido eclesiástico la Palabra de Dios, que podemos dignamente honrarla y disfrutarla como palabra de hombre." (prefacio, p. lxxxii). "Ganamos infinitamente más que perdemos al abandonar la creencia en la realidad de la revelación divina. Mientras retenemos pura e intachable la luz de la moralidad cristiana, no renunciamos a nada sino a los elementos degradados añadidos a ella por la superstición humana."
(ii. 489).