Historia

LOS TREINTA Y NUEVE ARTÍCULOS

Treinta y Nueve Artículos es el nombre de la confesión de la Iglesia anglicana; difiere de la mayoría de las confesiones elaboradas del siglo XVI en forma, pero concuerda con ellas en espíritu.

Thomas Cranmer
Thomas Cranmer
Primeros intentos para formular un credo inglés.
Comparados con los cánones posteriores del sínodo de Dort y la Confesión de Westminster, tienen más genio en tono pero les falta el elemento metafísico, tan prominente en la última. Los Diez Artículos de 1536 y los Seis Artículos de 1539, publicados en el reinado de Enrique VIII prepararon el camino para una declaración final de las controversias doctrinales. El rey Enrique VIII no era protestante, pero hizo avanzar la Reforma inglesa al abolir la jurisdicción del papa en Inglaterra y al proclamar que su autoridad era mayor que la de cualquier otro obispo, así como al suprimir un gran número de monasterios ingleses y secuestrar sus ingresos. Una Reforma positiva fue introducida de manera clara durante el reinado de Eduardo VI (1547-53) bajo la dirección del arzobispo Cranmer. Éste al principio soñó con el noble, pero prematuro, proyecto de elaborar un credo católico evangélico en el que todas las iglesias reformadas pudieran concordar en oposición a la Iglesia de Roma, por lo que invitó a los reformadores continentales supervivientes: Melanchthon, Calvino y Bullinger a Londres para ese propósito. Calvino estaba dispuesto a cruzar el océano diez veces para la obra de la unidad cristiana y de esa manera le contestó a Cranmer en 1552. Pero los sucesos políticos impidieron la conferencia y por tanto la formulación del consenso doctrinal de las iglesias reformadas.

Los Cuarenta y Dos Artículos.
Al fallar este plan, Cranmer elaboró, con la ayuda de sus compañeros reformadores, los Cuarenta y Dos Artículos de la religión para la Iglesia de Inglaterra. Ya en 1549 había elaborado una serie de artículos que fueron sometidos a los licenciados, antes de darles curso. El consejo lo sometió a una comisión consistente de Grindal, Horne, John Knox y otros para ser examinados. Fueron terminados en su forma final en noviembre de 1552 y publicados en 1553 por "autoridad real". El título señala también que tenían la sanción oficial de convocación. Pero Cranmer señaló en tiempo posterior que esto no era cierto (comp. Dixon, y sig.; J. Gairdner, A History of the English Church from Henry VIII to Mary, p. 311, Londres, 1903). El restablecimiento del papado durante el corto reinado de María (1553-58) los quitó de la circulación.

Formulación y adopción de los Treinta y Nueve Artículos.
Bajo Isabel (1558-1603) los artículos quedaron reducidos a 39, elaborados en la forma que han tenido desde entonces en la Iglesia anglicana. La edición latina fue preparada bajo la supervisión del arzobispo Parker, con la ayuda del obispo Cox de Ely (uno de los exiliados por María) y el obispo Guest de Rochester, aprobada por convocación y publicada por la imprenta real, 1563, pero con el artículo 39 mutilado por Isabel. La edición inglesa, ligeramente modificada de la latina y conteniendo el artículo 39 omitido, fue adoptada por las dos convocaciones en 1571 y publicada bajo el cuidado editorial del obispo Jewel de Salisbury ese mismo año. Siete de los 42 artículos fueron omitidos (los que hablan del descenso de Cristo al Hades, la blasfemia contra el Espíritu Santo, el milenio, el sueño del alma tras la muerte, etc.). Cuatro nuevos artículos fueron añadidos sobre la procesión del Espíritu Santo, la administración de la copa a los laicos, la retirada a los indignos de la participación en la Cena y una lista de homilías. Eran obligatorios a todos los ministros, maestros de religión y a los estudiantes en las universidades, pero la suscripción no fue siempre impuesta con rigor. Los no conformistas, que tenían objeciones a los artículos políticos, se quejaron hostilmente. El Acta de Uniformidad bajo Carlos II (1662) impuso una mayor severidad, pero el Acta de Tolerancia de Guillermo y María trajo alivio, al eximir a los ministros disidentes de suscribir los artículos 34, 36 y una porción del 27. Posteriores intentos de relajar o abolir la suscripción resultaron finalmente en el University Tests Act de 1871, que eximía a todos los estudiantes y graduados en las universidades de Oxford, Cambridge y Durham, salvo los estudiantes de teología, miembros, profesores y directores de colegios, de la suscripción y entregaba esas instituciones a los disidentes.

Contenido y carácter de los artículos.
Los Treinta y Nueve Artículos están entre las fórmulas doctrinales más importantes del período de la Reforma. Cubren casi todos los puntos de la fe cristiana, especialmente los que estaban en disputa con la Iglesia católica. Afirman (1) las doctrinas católicas de la Trinidad y la encarnación y los tres credos antiguos: el de los apóstoles, el niceno y el de Atanasio y (2) las doctrinas protestantes sobre la autoridad de las Escrituras, "justificación por la fe sola", la distinción entre Iglesia visible e invisible y los sacramentos del bautismo y la Cena. En armonía con otras formulaciones protestantes, condenan la doctrina de las obras supererogatorias, el purgatorio, la veneración de reliquias, la invocación de los santos, el celibato clerical, la adoración de la hostia y la misa. Se afirma la posibilidad de error de los concilios generales. Se declara que el obispo de Roma "no tiene jurisdicción en Inglaterra." En parte fueron tomados prestados de las declaraciones luteranas, principalmente la Confesión de Augsburgo (1530) y la Confesión de Württemberg (1552); pero sobre los sacramentos, especialmente en la muy disputada doctrina de la presencia real en la eucaristía, siguen a los reformadores suizos, Bullinger y Calvino. La doctrina de la transubstanciación se declara "repugnante a las palabras sencillas de la Escritura." No hay referencia al decreto de reprobación y en la declaración del decreto de la elección se escoge la fórmula más suave de la Segunda Confesión Helvética. En las secciones políticas enseña la doctrina erastiana de la supremacía espiritual y temporal del soberano, como gobernador supremo de la Iglesia de Inglaterra. Tienen por tanto un carácter ecléctico y exhaustivo, que distingue a la Iglesia anglicana de las Iglesias luterana y calvinista del continente y Escocia y de las denominaciones disidentes de Inglaterra.

Interpretación.
Los Treinta y Nueve Artículos deben ser entendidos en su sentido gramatical sencillo y cuando eso esté en duda, los escritos privados de Cranmer y otros reformadores ingleses y teólogos isabelinos deben ser tenidos en cuenta. Los dirigentes del movimiento tractariano despreciaron los Treinta y Nueve Artículos y John Henry Newman, en el tratado 90, Remarks on Certain Passages in the Thirty-nine Articles, quiso mostrar que el artículo 11, sobre la justificación por la fe sola, no excluye la doctrina de la justificación por las obras, que el artículo 25 no niega que los cinco sacramentos son sacramentos en algún sentido, que los artículos 6 y 20, sobre la autoridad de la Escritura, no excluyen la doctrina de la autoridad de la tradición católica, etc. Las decisiones doctrinales en la Gorham Bennet y otras controversias, favorecen gran liberalidad en su interpretación. Los eclesiásticos de la Alta Iglesia dan a los artículos un lugar subordinado al Libro de Oración Común, que es seguido cuando los artículos están, o parecen estar, en contradicción al mismo, como las implicaciones que remiten a las doctrinas de la regeneración bautismal, la presencia real en la eucaristía y el carácter sacerdotal del ministerio.

La Iglesia episcopal protestante.
La Iglesia episcopal protestante en los Estados Unidos, tras efectuar una organización y episcopado independiente a consecuencia de la Revolución Americana, adoptó formalmente los Treinta y Nueve Artículos de la Iglesia madre en la convención general celebrada en Trenton, New Jersey, el 12 de septiembre de 1801, pero con diversas alteraciones y omisiones en los artículos políticos (21, 37) ya que la separación de la Iglesia y el Estado lo hacen necesario. La revisión americana omite toda alusión al credo de Atanasio (artículo ocho), lo que está también excluido de la edición americana del Libro de Oración. Por esta omisión la Iglesia episcopal en los Estados Unidos ha eludido la agitación de la Iglesia inglesa sobre ese credo.

Texto de los Treinta y Nueve Artículos.