Historia

TEOFILANTROPISTAS

Teofilantropistas es el nombre de una organización religiosa francesa del periodo revolucionario.

Culto filantropista
Culto filantropista
En septiembre de 1796, durante la etapa del Directorio, apareció en París un pequeño panfleto bajo el título Manuel des Theophilanthropes, por Chemin. La adoración divina descrita en el documento se había originado en una especie de adoración familiar. Durante el periodo cuando todo servicio religioso fue estrictamente prohibido, se usaron cinco casas para congregar a sus familias para la oración común, cantar himnos y escuchar palabras edificantes y patrióticas. La base de esta organización era el puro deísmo, la última huella que quedaba de religión entre las aberraciones del ateísmo. La primera reunión tuvo lugar el 5 de enero de 1797 en una casa de la Rue Saint Denis. Dios, la virtud y la inmortalidad del alma formaban los tres artículos del credo teofilantropista y cualquiera que estuviera de acuerdo con esos tres puntos podía ser miembro de la asociación, aun cuando perteneciera a algún otro grupo especial.

El movimiento logró gran éxito al principio; Thomas Paine era miembro, mientras que Reveillere Lepeaux del Directorio era su dirigente, otorgándole el Directorio el uso de diez iglesias en París. El servicio era muy simple; los muros de las iglesias estaban ornamentados con algunas máximas morales; el altar era una mesa sencilla cubierta con flores o frutos; el oficial ministrante era cualquiera que se sintiera dispuesto y las ceremonias se reducían a un mínimo de formas. El bautismo cristiano se convirtió en un mero poner nombre al niño; la boda cristina en un simple anuncio del matrimonio civil contraído, acompañado con felicitaciones y exhortaciones. Los nuevos miembros eran admitidos tras un pequeño periodo de instrucción a los tres artículos arriba mencionados. Como los teofilantropistas consideraban su religión la única verdadera y universal, por ser la única natural, eran enemigos de toda clase de propaganda, aunque tuvieron mucho cuidado en la educación de sus hijos, dándoles buenas pautas morales. Durante el primer y segundo año de su existencia los teofilantropistas formaron asociaciones también en provincias. Pero gradualmente, a medida que el sentimiento cristiano se reavivó en el pueblo francés, el movimiento filantropista decayó y en 1802 el primer cónsul Bonaparte les privó de sus iglesias, que fueron devueltas a la Iglesia católica.