Historia
TEOFILANTROPISTAS

El movimiento logró gran éxito al principio; Thomas Paine era miembro, mientras que Reveillere Lepeaux del Directorio era su dirigente, otorgándole el Directorio el uso de diez iglesias en París. El servicio era muy simple; los muros de las iglesias estaban ornamentados con algunas máximas morales; el altar era una mesa sencilla cubierta con flores o frutos; el oficial ministrante era cualquiera que se sintiera dispuesto y las ceremonias se reducían a un mínimo de formas. El bautismo cristiano se convirtió en un mero poner nombre al niño; la boda cristina en un simple anuncio del matrimonio civil contraído, acompañado con felicitaciones y exhortaciones. Los nuevos miembros eran admitidos tras un pequeño periodo de instrucción a los tres artículos arriba mencionados. Como los teofilantropistas consideraban su religión la única verdadera y universal, por ser la única natural, eran enemigos de toda clase de propaganda, aunque tuvieron mucho cuidado en la educación de sus hijos, dándoles buenas pautas morales. Durante el primer y segundo año de su existencia los teofilantropistas formaron asociaciones también en provincias. Pero gradualmente, a medida que el sentimiento cristiano se reavivó en el pueblo francés, el movimiento filantropista decayó y en 1802 el primer cónsul Bonaparte les privó de sus iglesias, que fueron devueltas a la Iglesia católica.