Historia
TERAPEUTAS
El primero en mencionar este escrito fue Eusebio (Hist. eccl., II, xvi-xvii), quien, profesando citar a Filón, estimó a los terapeutas como los cristianos más antiguos de Alejandría, siendo ellos y sus prácticas la prueba más poderosa de que el ascetismo cristiano de su día, el monasticismo filosófico, era originalmente cristiano. Esto fue un fuerte apoyo para la idea del cristianismo que prevaleció en la Iglesia en ese tiempo. Filón creció en estimación y Jerónimo le puso entre los hombres ilustres de la Iglesia, una dignidad que permaneció sin cuestionarse durante mil años. La crítica protestante fácilmente derrotó esa presuposición, declarando que los terapeutas habían sido una sociedad de judíos filosóficos. Este veredicto prevaleció hasta tiempos modernos y la aparición de los terapeutas en el tiempo de Cristo fue empleada para ilustrar la diversificación de los judíos en Alejandría. Se presumía que eran el paralelo alejandrino de los esenios palestinienses. H. Gratez señaló primero que debieron ser monjes cristianos del tercer siglo (Geschichte der Juden, iii. 463 y sig., 2ª edición, Leipzig, 1882). El resultado de la nueva investigación de P. E. Lucius (Die Therapeuten und ihre Stellung in der Geschichte der Askese, Estrasburgo, 1879) es como sigue: La obra fue producida no mucho antes de los dos Eusebios por un autor literario filosófico de temperamento ascético para hacer un panegírico del ascetismo y para procurar el peso de la antigüedad y autoridad asociados al nombre de Filón. Que la existencia de la secta fue más que improbable entre los judíos del periodo alejandrino se aprecia en evidencias internas. Además, aunque se les presenta esparcidos por todas partes, ningún escritor antes de Eusebio los menciona, tampoco Filón en cualquiera de sus otros escritos. Filón no pudo componerla como apéndice al Quod omnis probus liber. No sólo los detalles, sino los ideales filosóficos-ascéticos del autor con sus rudos ataques a Platón y al helenismo son inconsistentes con la simpatía de Filón por el helenismo. Que se trata de una obra cristiana de alrededor del año 300 se muestra por: (1) Eusebio, quien conocía el monasticismo cristiano, redescubrió a monjes cristianos en los terapeutas; (2) sectas basadas en el Antiguo Testamento, pero despojadas del carácter nacional judío, son desconocidas en el judaísmo; (3) si los monjes cristianos están en el fundamento, el escrito no puede ser más antiguo que mediados del siglo III. En conclusión, Lucius, a partir de su completo conocimiento del monasticismo antes de Constantino, pudo señalar la detallada relación de los terapeutas con los monjes cristianos, incluso después de que el autor hubiera velado inequívocas marcas cristianas. No obstante, el escrito todavía abre vislumbres sobre un antiguo monasticismo cristiano hasta ahora desconocido. La obra de F. C. Conybeare y P. Wendland (Die Therapeuten, Leipzig, 1896) arrojó nueva luz, al mostrar que la obra concuerda filológicamente con los tratados genuinos y señala, a partir de consideraciones tradicionales históricas, que ya estaba en existencia a mediados del siglo III. Hace además probable que la inconsistencia con otras obras de Filón no necesariamente invalida la unidad de autoría, que el tratado fue una continuación de la descripción de los esenios y por tanto una parte del perdido He hyper Judaion apologia, que es idéntico con el Hypothetika. Si hasta que haya pruebas contrarias la obra es reconocida como genuina, entonces los terapeutas han de ser reconocidos como un círculo de judíos contemplativos estudiosos de la Escritura afincados en el lago Mareotis. Si el conjunto es literalmente verdadero, sería notorio que Filón haya introducido mucho que es extra-judío y extraño y guardado silencio sobre ellos en otras partes. Los terapeutas no tienen relación con los esenios.