Historia

TERMINISMO

Terminismo es la expresión para la doctrina de un periodo definido de gracia para el hombre, dentro del cual puede alcanzar su salvación. Esta enseñanza generó una disputa que se conoce con el nombre de controversia terminista. Aunque el concepto no fue exactamente creado por el movimiento pietista, fue fomentado por su medio en su significado pleno. Ya J. C. Dannhauer basándose en Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: SI OIS HOY SU VOZ,[…]Hebreos 3:7 había distinguido entre el 'tiempo de venganza' y el de 'visitación' (Hodosophia Christiana, p. 876, 1649), y menciona una negación de la gracia 'perentoriamente' en el primero (Katechismusmilch, vi. 206, 1657-78). De él Philip Jakob Spener adoptó la idea y el término, señalando repetidamente que 'aunque el propósito de la gracia comúnmente permanece con los pecadores hasta el final de su vida, sin embargo puede ser cortado virtualmente en el curso de ella, por el juicio de endurecimiento' (Das Gericht der Verstockung, páginas 24 y sig., Francfort, 1701). El terminismo adquirió gran importancia primero por el tratado de un diácono de Sorau, J. G. Böse (nacido en Oschatz hacia 1662 y muerto en Sorau en febrero de 1700). Estudió en Leipzig, bajo J. B. Carpzov, y llegó a Sorau en 1690. Aquí experimentó una conversión interior, que hizo que prestara mucha mayor atención a sus deberes oficiales, particularmente al confesionario. Por encima de todo se dio cuenta de la frivolidad de las 'conversiones en el lecho de muerte'. Un sermón penitencial sobre 4 ¿O tienes en poco las riquezas de su bondad, tolerancia y paciencia, ignorando que la bondad de Dios te guía al arrepentimiento? 5 Mas por causa de tu terquedad y de tu corazón no arrepentido, estás acumulando ira para ti en el día de la ira y de l[…]Romanos 2:4-5, así como toda su conducta, le ganó múltiples conflictos con miembros de la congregación y principalmente con sus hermanos de ministerio, dentro y fuera de la ciudad. La situación se tornó más cortante por la publicación del tratado Terminus peremptorius salutis humanæ (1698; 2ª edición, Francfort, 1701). Una opinión de Rostock, en 1699, fue desfavorable a Böse, pero una segunda revisión de Leipzig, en el tiempo cuando los miembros pietistas habían ganado el control de la facultad, le apoyó. En enero de 1700 fue suspendido, muriendo al mes siguiente. La segunda revisión de Leipzig fue contestada en Wittenberg. Dos de sus profesores se convirtieron en acérrimos enemigos y principales antagonistas en la disputa. Uno era Adam Rechenberg (1642-1721), yerno de Spener, y el otro Thomas Ittig (1643-1710), superintendente local. De fuera las facultades de Wittenberg (J. G. Neumann, Johann Deutschmann) y Rostock (Johannes Fecht, A. J. Krakevitz) se pusieron del lado anti-terminista. En poco tiempo, el número de tratados controversiales superó el de cualquier disputa eclesiástica previa, tomando parte teólogos de toda Alemania. Tras 1702 Rechenberg e Ittig se retiraron más o menos de la controversia, aunque continuó hasta 1704, renovándose ocasionalmente desde entonces.

Al igual que ocurrió con Spener sucedió con Böse, en el sentido de que el motivo de la controversia terminista era completamente práctico; deseaba tener un arma efectiva para perturbar la seguridad de los pecadores lascivos. Sin embargo, fue más allá hasta una posición que dio graves motivos para la duda. En una ocasión afirmó que para cada ser humano, y no solamente para los pecadores endurecidos, solo hay un periodo definido de gracia tras la conversión en esta vida; y luego pareció basar todo el conjunto sobre la libre voluntad de Dios, sin miramiento a la conducta humana. Aunque de hecho, Böse aplicó esta teoría de la negación del periodo de gracia solo a aquellos que se habían endurecido a sí mismos, no pareciendo que tuviera claro si la causa última para el endurecimiento, y de esta manera la designación del 'límite perentorio', estuviera en el hombre o en Dios. En contraste, Rechenberg restringió toda la proposición al 'endurecimiento total', no dejando duda que la obstinación se debía no a un decreto absoluto de Dios, sino a la actitud humana. Para la presentación y elucidación tanto terministas como anti-terministas emplearon el esquema de la doctrina de la 'gracia antecedente' y 'consecuente'. Ambos concordaban que la gracia antecedente es universal, no fijándole límite. Por otro lado, los terministas concluían que la gracia consecuente, que ellos incluían en la 'gracia restauradora' se convertía en gracia particular durante la vida del hombre, en el momento que el endurecimiento llegaba al final. Pero en el lado opuesto se afirmaba que la 'gracia restauradora' es tan universal como la 'gracia que llama' y que el término de gracia señalado por Dios dura lo que el hombre, independientemente de su condición actual, moral y religiosa, esto es, hasta su muerte.