Historia
TETRAPOLITANA, CONFESIÓN

editada por Bucero en 1531
Mientras los teólogos estaban ocupados, los delegados se preocupaban de inducir a otras ciudades a que firmaran, aunque con poco éxito. Solo Constanza, Memmingen y Lindau se declararon dispuestas si el artículo sobre el sacramento quedaba abreviado. Tras un segundo esfuerzo infructuoso para presentar la Confesión en presencia del emperador, fue recibida por su canciller el 9 de julio. El emperador demandó a continuación (14 de julio) que todas las ciudades protestantes declararan su fe, con el resultado de que, además de Nuremberg y Reutlingen, también Heilbronn, Kempten y Windsheim se unieron a la Confesión sajona. Los adherentes de la Tetrapolitana, más aislados ahora, alegaron correctamente que se sentían presionados a un reconocimiento más positivo de la idea zwingliana del sacramento, de ahí que no hicieron declaraciones añadidas, refiriendo que su declaración no era ni luterana ni zwingliana, sino en obediencia al mandato de Cristo según la Escritura. Durante un tiempo considerable escucharon solo rumores inciertos sobre la recepción de su documento. Evidentemente el emperador estaba jugando arbitrariamente contra ellos para ganarse a los Estados luteranos. Sin embargo, el primer decreto (22 de septiembre) favoreciendo el común consejo y causa común contra los que no sostenían la presencia corporal en el sacramento y contra los anabaptistas, fue rechazado por los Estados luteranos con la expresada esperanza de que los primeros podrían ser reconciliados con las iglesias cristianas. Esta referencia tenía en mente, indudablemente, los esfuerzos pendientes de Bucero y Capito para unir a Lutero y Zwinglio. El 13 de octubre la facción de Estrasburgo se aventuró a solicitar a los sajones su admisión en la Liga evangélica, no siendo recibidos favorablemente. Mientras tanto, la Confesión Tetrapolitana había sido sometida al comité de teólogos que ya estaban ocupados con una refutación de la confesión sajona. La refutación preparada por Eck, Johannes Faber y Johannes Cochlaeus estuvo en las manos del emperador el 10 de agosto. En la refutación de la Tetrapolitana hay menos citación monótona de la tradición que contra la sajona y más referencias a citas bíblicas, en consonancia con el principio zwingliano bíblico. El tono es muy severo y, sin garantías, se hace alusión a fábulas de burla sobre la hostia, contra las cuales Sturm replicó con una breve y digna exoneración. Las cuatro ciudades declararon (30 de octubre) que estaban abiertas a convicción mediante un concilio general, según la divina Escritura y para lo demás declaraban su lealtad. Esta firmeza dejó perplejo al emperador. Nada quedaba sino ignorar a las ciudades hasta que la dieta fuera prorrogada. El decreto del emperador se volvió más duro contra las 'ciudades zwinglianas' que contra los luteranos y las amenazó con severas medidas por el grave error contra el sacramento y contra las imágenes. Naturalmente las cuatro ciudades rechazaron el decreto, pero tenían todas las razones para estrechar relaciones con los luteranos. Estuvieron presentes en Esmalcalda y sus firmas aparecen en el documento de la Liga de 27 de febrero de 1531. De esta manera la Tetrapolitana fue puesta aparte. Los suizos, quienes eran presentados como un puente hacia los luteranos, no cambiaron su clara doctrina sobre el sacramento por vagas palabras. La Confesión de la Liga era la Augustana, quedando secundaria la Tetrapolitana, que en sustancia era la misma y la facción de Estrasburgo admitió en la dieta de Schweinfurt, en 1532, que reconocían la Augustana como suya, aunque no estaban dispuestos a abandonar la suya propia.
Poco después de la lectura de la refutación, los delegados de Estrasburgo consiguieron una copia tomada secretamente y Bucero se puso a trabajar para preparar una apología, que, con la confesión, fue publicada Bekandtnuss der vier Frey- und Reichstatt (Estrasburgo, 1531; Zweibrucken, 1604). En 1531 apareció en Estrasburgo una traducción latina de la Tetrapolitana.