Historia
TEUTÓNICA, ORDEN


Bajo su cuarto gran maestre, Hermann de Salza (1210-39), la orden entró en un rápido desarrollo. En su tiempo sucedió el más importante acontecimiento en la historia de la orden: su establecimiento en Prusia. El comienzo del cristianismo en esa región se había efectuado tras muchos intentos por un monje cisterciense de Oliva, quien, en 1212, fue hecho obispo de Prusia. Una reacción pagana indujo al obispo a pedir ayuda a la orden teutónica, que recibió del papa y el emperador la promesa de la posesión absoluta de todas las tierras que pudiera conquistar. En la primavera de 1230 un ejército de la orden entró en Masovia. Se fundaron las ciudades de Kulm, Thorn y Marienwerder y comenzó la conquista de Prusia propiamente. Llegaron refuerzos de Alemania, donde la cruzada contra los paganos había sido predicada, resultando en la firme adquisición del territorio prusiano, asegurada por la construcción de castillos y fundación de ciudades. Para 1283 el poder de la orden estaba definitivamente establecido. Ya a principios de 1237 la orden teutónica había logrado alcanzar lo que cualquier otra orden había fracasado hacer: la construcción de un Estado independiente. Tras la caída de Acre en 1291, la capital de la orden fue trasladada a Venecia y en 1309 a Marienburg en Prusia.


La orden alcanzó el pináculo de su poder en la segunda mitad del siglo XIV. En la paz de Kalisch, se adquirió la pequeña Pomerania de Polonia y con la adquisición de las posesiones danesas en Estonia su autoridad se extendió a lo largo de la costa del Mar Báltico. En 1398 su flota tomó Gotland de los Hermanos Vitalianos y en 1404 adquirió Wisby. Por la compra de Neumark se estableció su relación con el imperio. Sin embargo, en este momento de gloria, poderosas y decadentes fuerzas ya habían comenzado a actuar. En lugar de la rigurosa disciplina y simplicidad antigua, apareció el lujo y la ostentación. Las luchas de facciones minaron la fuerza de la orden y las relaciones de amistad entre caballeros y ciudadanos desaparecieron. Más aún, con el surgimiento de Polonia apareció un formidable rival para la influencia alemana. En 1386 Jagello, gran príncipe de Lituania, fue hecho rey de Polonia. La guerra estalló con los caballeros y el 15 de junio de 1410, en la llanura de Tannenberg las fuerzas de la orden fueron aplastadas; todos sus grandes oficiales perecieron y el poder de la orden recibió un golpe mortal. Se salvó de la destrucción por el heroísmo del conde Enrique de Plauen, quien retuvo Marienburg contra los polacos hasta tal punto que la paz de Thorn en 1411 dejó las posesiones de la orden casi sin dañar. Sin embargo, la anarquía interna apresuró el fin. En 1440 una parte de los caballeros y las ciudades organizaron la Liga Prusiana en oposición a la orden principal y tras una guerra civil la Liga obtuvo posesión de más de cincuenta ciudades, ofreciendo poner al país bajo la soberanía de Polonia. Finalmente, por la paz de Thorn en 1466, Prusia occidental quedó incorporada a Polonia, mientras que Prusia oriental fue otorgada al gran maestre como feudo polaco. En Alemania, también, el decaimiento había vencido a la orden hasta el punto de que no pudo ayudar en la defensa de las posesiones en Prusia. En 1525 Alberto de Prusia, elegido gran maestre de la orden, transformó sus posesiones en un ducado hereditario, ejercido por el rey de Prusia. En 1561 Gerhard Kettler, siguiendo el ejemplo de Alberto, recibió Livonia como feudo de Polonia con el título de duque de Courland y Semigallia.
La posterior historia de la orden, restringida a sus posesiones en Alemania, Austria y los Países Bajos, tiene poco interés. Por el tratado de Pressburgo en 1805 la presidencia de la orden fue otorgada a la casa de Austria y en los siguientes años sus territorios en el sur de la Alemania y en el Rin fueron transferidos por Napoleón a los gobiernos a los que pertenecían. Como orden puramente austriaca fue reorganizada en 1809 y confirmada por Pío IX en 1871. Actualmente su actividad se limita ahora a su servicio original: el cuidado de los enfermos en la paz y la guerra.