Historia

TEUTÓNICA, ORDEN

Orden Teutónica (Domus Hospitalis S. Mariæ Theutonicorum en Jerusalén) es el nombre de una orden originalmente de tipo hospitalaria y después caballeresca, posterior en origen a los caballeros de San Juan y los Templarios y probablemente no inferior a ellas en importancia.

Fotograma de Alexander Nevski, de S. M. Eisenstein, 1938
Fotograma de Alexander Nevski, de S. M. Eisenstein, 1938
La diferencia con ellas es que fue puramente alemana. El comienzo de la orden ha de ser buscado en un hospital de campo que fue establecido durante el sitio de Acre, comenzado en agosto de 1189 y que, tras la conclusión del asedio, fue entregado al capellán imperial Conrado y al chambelán Burkhard, quienes se unieron con otros para formar una fraternidad según la regla de los Caballeros de San Juan y se llamaron Hospital de Santa María de los alemanes en Jerusalén. En su origen, por tanto, la orden fue puramente una fraternidad para el cuidado de los enfermos, estando a la cabeza de ella un eclesiástico, el ya mencionado capellán Conrado, quien aparece en un documento de 1191 como Præceptor hospitalis Alemannorum. Tras la conquista de Acre en julio de 1191 la fraternidad construyó allí un hospital y una iglesia.

Mapa de la orden teutónica
Mapa de la orden teutónica
Clemente III en 1191 y Celestino III en 1196 dieron sanción formal a la orden, que encontró poderosos protectores en el duque Federico de Suabia y el emperador Enrique VI. De este último recibió, en 1197, un hospital en Barletta, su primera posesión en el oeste y el rico monasterio de la Santa Trinidad en Palermo. El favor del emperador procedió sobre todo de su deseo de hacer de la orden un instrumento para el logro de sus planes en Europa, lo que desembocó en su carácter militar. En 1198 la fraternidad prestó servicio militar según las reglas de los templarios, siendo escogido un caballero como primer gran maestre. La confirmación por Inocencio III vino en febrero de 1199. La insignia de la orden era un manto blanco con una cruz negra. Aunque el progreso bajo el primer gran maestre no fue rápido, la orden echó raíces en Alemania, donde tuvo hospitales en Halle, Coblenza, Nuremberg y otros lugares. La provincia más antigua fue Turingia; la provincia de Austria fue creada en 1203. El emperador Federico II y el papa Honorio III dieron a los caballeros su protección y el segundo, en una bula de enero de 1221, puso la orden en pie de igualdad con los caballeros de San Juan y los templarios.

Bajo su cuarto gran maestre, Hermann de Salza (1210-39), la orden entró en un rápido desarrollo. En su tiempo sucedió el más importante acontecimiento en la historia de la orden: su establecimiento en Prusia. El comienzo del cristianismo en esa región se había efectuado tras muchos intentos por un monje cisterciense de Oliva, quien, en 1212, fue hecho obispo de Prusia. Una reacción pagana indujo al obispo a pedir ayuda a la orden teutónica, que recibió del papa y el emperador la promesa de la posesión absoluta de todas las tierras que pudiera conquistar. En la primavera de 1230 un ejército de la orden entró en Masovia. Se fundaron las ciudades de Kulm, Thorn y Marienwerder y comenzó la conquista de Prusia propiamente. Llegaron refuerzos de Alemania, donde la cruzada contra los paganos había sido predicada, resultando en la firme adquisición del territorio prusiano, asegurada por la construcción de castillos y fundación de ciudades. Para 1283 el poder de la orden estaba definitivamente establecido. Ya a principios de 1237 la orden teutónica había logrado alcanzar lo que cualquier otra orden había fracasado hacer: la construcción de un Estado independiente. Tras la caída de Acre en 1291, la capital de la orden fue trasladada a Venecia y en 1309 a Marienburg en Prusia.

Fortaleza de la orden teutónica
La difusión del cristianismo y la germanización del país se llevaron a cabo simultáneamente. Los campesinos de la baja Sajonia y Westfalia transformaron las tierras en fértiles graneros y al lado de los castillos la orden levantó numerosas ciudades de población alemana, que crecieron mediante un rico comercio. Entre los caballeros y los habitantes de las ciudades prevalecieron cordiales relaciones y la orden obtuvo gran riqueza de su comercio. La fuerza de la orden se debía a su rigurosa disciplina y su excelente organización. A su cabeza estaba el gran maestre, quien estaba limitado en el ejercicio de sus poderes por un consejo de altos oficiales de la orden, entre ellos el hospitalario principal y el tesorero. El poder supremo residía en el gran capítulo de la orden que elegía al gran maestre y ejercía su poder de castigos y destitución. Cada establecimiento de la orden estaba bajo la autoridad de un comendador (Komthur) constituyendo varias casas una provincia, a cuya cabeza estaba el Land-Komthur. Elegibles para ser miembros de la orden solo eran los alemanes de legítimo nacimiento, con armas de cuatro antepasados, puros en moral e incólumes en honor. La disciplina en las casas era estricta y la vida sencilla. La obediencia incuestionable a los superiores era el más alto deber y cada trasgresión era castigada severamente. Huir en batalla o tener relaciones con paganos se castigaba con la expulsión. La orden también abarcó a clérigos para la realización de sus deberes religiosos y hermanas, cuya obra estaba especialmente en los hospitales. El principal hospital en Prusia estuvo situado en Elbing y en Alemania en Nuremberg.

Mapa de la conquista de Prusia por los Caballeros Teutónicos
Mapa de la conquista de Prusia por los Caballeros Teutónicos

La orden alcanzó el pináculo de su poder en la segunda mitad del siglo XIV. En la paz de Kalisch, se adquirió la pequeña Pomerania de Polonia y con la adquisición de las posesiones danesas en Estonia su autoridad se extendió a lo largo de la costa del Mar Báltico. En 1398 su flota tomó Gotland de los Hermanos Vitalianos y en 1404 adquirió Wisby. Por la compra de Neumark se estableció su relación con el imperio. Sin embargo, en este momento de gloria, poderosas y decadentes fuerzas ya habían comenzado a actuar. En lugar de la rigurosa disciplina y simplicidad antigua, apareció el lujo y la ostentación. Las luchas de facciones minaron la fuerza de la orden y las relaciones de amistad entre caballeros y ciudadanos desaparecieron. Más aún, con el surgimiento de Polonia apareció un formidable rival para la influencia alemana. En 1386 Jagello, gran príncipe de Lituania, fue hecho rey de Polonia. La guerra estalló con los caballeros y el 15 de junio de 1410, en la llanura de Tannenberg las fuerzas de la orden fueron aplastadas; todos sus grandes oficiales perecieron y el poder de la orden recibió un golpe mortal. Se salvó de la destrucción por el heroísmo del conde Enrique de Plauen, quien retuvo Marienburg contra los polacos hasta tal punto que la paz de Thorn en 1411 dejó las posesiones de la orden casi sin dañar. Sin embargo, la anarquía interna apresuró el fin. En 1440 una parte de los caballeros y las ciudades organizaron la Liga Prusiana en oposición a la orden principal y tras una guerra civil la Liga obtuvo posesión de más de cincuenta ciudades, ofreciendo poner al país bajo la soberanía de Polonia. Finalmente, por la paz de Thorn en 1466, Prusia occidental quedó incorporada a Polonia, mientras que Prusia oriental fue otorgada al gran maestre como feudo polaco. En Alemania, también, el decaimiento había vencido a la orden hasta el punto de que no pudo ayudar en la defensa de las posesiones en Prusia. En 1525 Alberto de Prusia, elegido gran maestre de la orden, transformó sus posesiones en un ducado hereditario, ejercido por el rey de Prusia. En 1561 Gerhard Kettler, siguiendo el ejemplo de Alberto, recibió Livonia como feudo de Polonia con el título de duque de Courland y Semigallia.

La posterior historia de la orden, restringida a sus posesiones en Alemania, Austria y los Países Bajos, tiene poco interés. Por el tratado de Pressburgo en 1805 la presidencia de la orden fue otorgada a la casa de Austria y en los siguientes años sus territorios en el sur de la Alemania y en el Rin fueron transferidos por Napoleón a los gobiernos a los que pertenecían. Como orden puramente austriaca fue reorganizada en 1809 y confirmada por Pío IX en 1871. Actualmente su actividad se limita ahora a su servicio original: el cuidado de los enfermos en la paz y la guerra.