Historia

TREGUA DE DIOS

Tregua de Dios es el nombre de una institución que se originó en Francia a partir de los esfuerzos de la Iglesia para mitigar los males sufridos, especialmente por las clases más bajas de la población, en las luchas de los nobles feudales.

Escena del enfrentamiento armado entre un caballero francés y Manfredo de Sicilia, hijo de Federico II, en un fresco del siglo XIII
Escena del enfrentamiento armado entre un caballero francés
y Manfredo de Sicilia, hijo de Federico II, en un fresco del siglo XIII
Las medidas preliminares son más apropiadamente designadas "paz de Dios." Los acuerdos de paz se discutieron y establecieron en sínodos celebrados primero en 990 en tres diferentes regiones de Francia: Narbonne, Puy en Velay y Charroux, cerca de Poitiers. En el transcurso del tiempo se hicieron más frecuentes las asambleas con este propósito, hasta alcanzar su culminación en 1034. La población laica, aunque algunas veces sólo la nobleza feudal, fue obligada por juramento a observar las restricciones acordadas. Los edificios eclesiásticos y sus alrededores, clases especiales de personas como clero y monjes, en ocasiones también peregrinos, mercaderes y mujeres, pero especialmente campesinos que trabajaban los campos, quedaban protegidos por el estatuto contra los ataques que surgían de las contiendas.

A este movimiento por la paz lo siguió el de la "tregua de Dios" en el sentido estricto. Su característica, en contraste con el otro movimiento, fue que en días y períodos definidos toda contienda quedaba prohibida; el armisticio así introducido estaba enraizado en la voluntad de Dios. Hacia 1040 la nueva institución comenzó a echar raíces en toda Francia. Se esparció también por Borgoña, Flandes, sur de Italia, España y Alemania, pero no obtuvo popularidad en Inglaterra. Mientras que la paz de los tiempos anteriores dependía del número de personas que lo hubieran jurado, ahora se convertía, bajo la influencia del papado, en una ley eclesiástica general. Los períodos de tregua iban originalmente desde el sábado por la tarde al lunes por la mañana; pero después de 1040 se extendieron desde el miércoles por la tarde al lunes por la mañana. Pronto se hizo costumbre no seleccionar solo días especiales de la semana, sino períodos más prolongados para los tiempos de paz, como por ejemplo la Cuaresma y el período desde Pascua al domingo de Trinidad; también el tiempo de Adviento a Epifanía. El castigo por la violación fue usualmente eclesiástico, pero a veces secular. Después del año 1100 desapareció la práctica al introducirse otras medidas; en los cánones del cuarto concilio de Letrán (1215) no se menciona.