Historia

TRINITARIOS

Trinitarios es el nombre de una orden católica (Ordo sanctissimæ Trinitatis redemptionis captivorum; también denominada Ordo asinorum porque a sus miembros al principio sólo les era permitido montar en asnos; y en Francia, Maturines, por la capilla de St. Mathurin o St. Mathelin en París), fundada, según la tradición, en 1198 por Jean de Matha (nacido en Faucon, cerca de Barcelonette, a 50 kilómetros al noroeste de Niza, el 23 de junio de 1160 y muerto en Roma el 17 de diciembre de 1213) y Félix de Valois (nacido en 1127 y muerto en París el 20 de enero de 1212).

La Redención de los presos. Escuela aragonesa del siglo XVI. Valladolid, Museo Nacional de Escultura Policromada
La Redención de los presos. Escuela aragonesa del siglo XVI.
Valladolid, Museo Nacional de Escultura Policromada
El relato legendario de su origen no está plenamente sustentado por el documento más antiguo conocido. Se trata de un privilegium de Inocencio III de mayo de 1198, aprobando la recepción de la propiedad en Cerfroid, especialmente la casa donada por la condesa Margarita de Borgoña, lo que implica la existencia de la orden antes del legendario viaje a Roma en 1198. Es cuestionable si la idea original de trabajar en el rescate de los cautivos fue de Jean o de Margarita, pero por las palabras de este documento es más probable que fuera de esta última. Un segundo documento de diciembre de 1198, de Inocencio, muestra que el papa había enviado de vuelta a Jean para que fuera recomendado por el obispo de París y el abad de San Víctor. A su regreso con esos documentos y una copia de la regla, el papa confirmó la orden. Inocencio otorgó un nuevo privilegium de protección el 18 de junio de 1209. La regla de los trinitarios requiere que los hermanos vivan en obediencia al "ministro" de la casa y en celibato y pobreza. Cada casa ha de ser ocupada por tres clérigos y tres hermanos laicos, controlados por un "ministro", siendo éste un sacerdote escogido por los hermanos y que ha de celebrar un capítulo cada domingo. A la cabeza de toda la orden está el ministro superior, quien convoca el capítulo anual en el octavo domingo de Pentecostés y dirige la disciplina sobre los ministros inferiores. Un tercio de las entradas de la orden se aparta para la liberación de prisioneros. El primer ministro superior fue Jean de Matha, quien recibió de Inocencio III la iglesia y hospital de San Tommaso en Formis, en la colina Celiana. Unos pocos años después del establecimiento de los trinitarios, se fundó una rama femenina en España, aunque no recibió una constitución definitiva hasta 1236. En 1199 se envió la primera misión a Túnez, siendo redimidos 186 cautivos que fueron traídos en triunfo a Cerfroid. La orden, que había crecido principalmente en los países latinos, se extendió a Inglaterra, Escocia, Irlanda y el este, siendo reconfirmarda por Honorio III (1217) y permitiendo Clemente IV ciertas relajaciones a su regla (1267). Los trinitarios no escaparon a la degeneración, provocando divisiones los esfuerzos para reformarlos. De sus ramas la más importante es la de los trinitarios descalzos, establecida en España y reconocida como congregación distintiva por Clemente VIII en 1599 y extendida a Francia e Italia. En 1609 Pablo V los declaró orden mendicante, pero hasta 1636 estuvieron bajo el general de la orden principal.

La historia interna de los trinitarios es oscura. A. König mantuvo que en la cima de su prosperidad, en el siglo XV, tuvieron unos 880 monasterios, mientras que Pierre Helyot señala que para su tiempo, la primera mitad del siglo XVIII, todavía poseían unos 250 en 11 provincias. Según O. Braunsberger en 1835 (Stimmen aus Maria Laach, suplemento No. 79, 1901), 47 de los 87 monasterios españoles de la orden fueron suprimidos, un destino similar al que tuvieron las seis casas austriacas entre 1782-90. P. Delandres habla de 102 casas para Francia y los Países Bajos, de las cuales a finales del siglo XVIII sobrevivían 93 además de 11 en Inglaterra, una en Irlanda y siete en Escocia. Los trinitarios calzados quedaron extinguidos en 1894, mientras que los descalzos se han mantenido hasta el día actual en España, Austria, América, Italia y otras partes.

La orden femenina nunca floreció, teniendo sólo 10 conventos en su principal territorio, España, hacia finales del siglo XVIII. P. Dan (Histoire de Barbarie, París, 1640) contabiliza en 363 el número de expediciones de rescate y en 30.720 el número de cautivos liberados. Las cifras correctas, si pudieran fijarse, serían indudablemente mucho más altas.