Historia
TÚNICA SAGRADA
En la segunda recensión de la leyenda, que gradualmente se convirtió en la oficial en Tréveris, el elemento caballeresco es reemplazado por figuras clericales. A este ciclo, que probablemente es de origen posterior que el descrito antes y desarrollado después de los siglos XI y XII, pertenece la tradición de que la túnica fue llevada a Tréveris por una dama cristiana, quien la había recibido de un judío en pago por un año de salario. En otra recensión la emperatriz Elena envía o da la túnica a Tréveris y un obispo, Agricio, la recibe o trasmite. A principios del siglo XII el abad Teofried de Echternach, cuando escribe al arzobispo Bruno de Tréveris, aunque menciona una túnica, la describe habiendo sido llevada desde Safed, en Tierra Santa, a Jerusalén, donde había permanecido. Después de 1132, sin embargo, la túnica de Tréveris fue frecuentemente mencionada como una reliquia genuina.
Además de Tréveris y Safed se dice que otros lugares tienen la túnica, como Galatea, cerca de Constantinopla, Santiago de Compostela, San Juan de Letrán en Roma y un monasterio franciscano en Friuli. Hay no menos de veinte túnicas rivales a la de Tréveris, siendo la más importante la de Argenteuil, cerca de París, que puede jactarse en su favor de un breve de Gregorio XVI (22 de agosto de 1843). La túnica de Tréveris fue objeto por primera vez de veneración pública y peregrinación en 1502. Luego fue exhibida frecuentemente, especialmente en 1511 (cuando León X emitió una bula defendiendo su autenticidad), 1531, 1545, etc., provocando la ira de Lutero. Fue mostrada de nuevo en el siglo XVII, particularmente en 1653, pero las invasiones francesas del siglo XVIII obligaron a llevarla durante un tiempo considerable a Ehrenbreitstein y en 1792 a Augsburgo, donde permaneció hasta 1810, cuando fue devuelta a Tréveris y venerada por más de 200.000 peregrinos. En 1824 fue exhibida por el obispo Arnoldi y venerada por más de 1 millón de personas, informándose de muchas curaciones milagrosas. La oposición a esto desembocó en el movimiento católico alemán de Ronge y Czerski. A pesar de los ataques sobre la autenticidad de la reliquia, incluyendo más o menos el escepticismo de algunos católicos, el obispo Korum, con la sanción de León XIII, la mostró en 1891, siendo venerada por casi 2 millones de peregrinos.