Historia
UNAM SANCTAM

Su contenido se puede resumir en cinco encabezamientos:
(1) No hay sino una iglesia, fuera de la cual no hay salvación; un cuerpo de Cristo con una cabeza.
(2) Esa cabeza es Cristo o su representante el papa y rechazar el cuidado pastoral de esta cabeza es ipso facto autoexcluirse del rebaño de Cristo.
(3) Hay dos espadas, la espiritual y la temporal, una llevada por la Iglesia, la otra mediante ella; la primera por el sacerdote, la otra por el rey bajo la dirección del sacerdote.
(4) La coordinación de los miembros del cuerpo supone la elevación del poder espiritual sobre el temporal y la instrucción de este último por el primero y cualquier resistencia a este poder más alto, ordenado por Dios, es resistencia a Dios.
(5) La bula concluye con estas palabras: "Nosotros, por tanto, proclamamos, declaramos y pronunciamos que es totalmente necesario para la salvación de todo ser humano estar sujeto al romano Pontífice."
El siguiente texto procede de la bula Unam Sanctam:
'Por las palabras del Evangelio somos instruidos que en ésta y en su potestad hay dos espadas: la espiritual y la temporal [...] Una y otra espada, pues, están en la potestad de la Iglesia, la espiritual y la material. Mas ésta ha de esgrimirse a favor de la Iglesia; aquélla, por la Iglesia misma. Una, por mano del sacerdote; otra, por mano del rey y de los soldados, si bien a indicación y consentimiento del sacerdote. Pero es menester que la espada esté bajo la espada y que la autoridad temporal se someta a la espiritual... Que la potestad espiritual aventaje en dignidad y nobleza a cualquier potestad terrena, hemos de confesarlo con tanta más claridad, cuanto aventaja lo espiritual a lo temporal... Porque, según atestigua la Verdad, la potestad espiritual tiene que instituir a la temporal, y juzgarla si no fuere buena... Luego si la potestad terrena se desvía, será juzgada por la potestad espiritual; si se desvía la espiritual menor, por su superior; mas si la suprema, por Dios solo, no por el hombre, podrá ser juzgada. Pues atestigua el Apóstol: El hombre espiritual lo juzga todo, pero él por nadie es juzgado [En cambio, el que es espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado por nadie.[…]1 Corintios 2:15]. Ahora bien, esta potestad, aunque se ha dado a un hombre y se ejerce por un hombre, no es humana, sino antes bien divina, por boca divina dada a Pedro, y a él y a sus sucesores confirmada en Aquel mismo a quien confesó, y por ello fue piedra, cuando dijo el Señor al mismo Pedro: Cuanto ligares etc. [Yo te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra, será atado en los cielos; y lo que desates en la tierra, será desatado en los cielos.[…]Mateo 16:19]. Quienquiera, pues, resista a este poder así ordenado por Dios, a la ordenación de Dios resiste [Por consiguiente, el que resiste a la autoridad, a lo ordenado por Dios se ha opuesto; y los que se han opuesto, sobre sí recibirán condenación.[…]Romanos 13:2], a no ser que, como Maniqueo, imagine que hay dos principios, cosa que juzgamos falsa y herética, pues atestigua Moisés no que "en los principios", sino en el principio creó Dios el cielo y la tierra [1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2 Y la tierra estaba sin orden y vacía, y las tinieblas cubrían la superficie del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas. 3 Y dijo Dios: Sea la luz. Y hubo luz. 4 Y […]Génesis 1, 1]. Ahora bien, someterse al Romano Pontífice, lo declaramos, lo decimos, definimos y pronunciamos como de toda necesidad de salvación para toda humana criatura.'
(En A. Lozano y E. Mitre, Análisis y comentarios de textos históricos. Edad Antigua y Media. Texto 80, Alhambra, Madrid, 1979. Tomado de Corpus Iuris Canonici, 1.1, tít. 8. «Extravag. Comm.», C.L Texto completo en A. I. Pini, Testi storici medievali, texto 46, Patron, Bologna, 1973.)