Historia
UNIATAS, IGLESIAS
- Bases de unión
- Hechos de unión 1267-1596
- Hechos de unión tras 1596
- Las iglesias uniatas individuales
- En Europa; rutenos, rumanos y armenios
- En Rusia y Bulgaria
- En Asia y África
Bases de unión.
Roma ha conseguido ganar de todas las iglesias orientales algunos fragmentos de las mismas que se han sometido a su obediencia. En forma corporativa, aunque en casos individuales bajo circunstancias que no es necesario seguir aquí en detalle, son iglesias nativas de Europa, Asia y África que se han afiliado con Roma y por tanto, en el sentido peculiar que esas iglesias dan a la palabra "católico", han obtenido el derecho a aplicarse el término a ellas mismas. Oficialmente de esas iglesias se dice que tienen su propio "rito". Diferentes al rito "latino" los ritos de las uniatas son cuatro: griego, armenio, sirio y copto. Pero dentro de estas categorías, salvo los armenios, hay subdivisiones realizadas parcialmente sobre bases racionales y parcialmente sobre bases de costumbres de culto o lengua. El término "rito" es según el uso latino más amplio que en la aceptación común. Comúnmente la palabra denota la forma de culto, el uso de la Iglesia en sus celebraciones, mientras que en el sentido latino incluye toda clase de costumbre eclesiástica y también descendencia o derivación. En todas partes se puede decir que un rito es "introducido", por lo que un "rito" puede surgir en cualquier parte; pero eclesiásticamente un rito debe representar una tradición. La expresión es afín a la que trasmite la palabra "disciplina" y por tanto puede incluir la idea de organización, pero debe excluir la de teoría. La Iglesia católica distingue entre ordenanzas de derecho divino y de derecho humano. Lo que no es de derecho divino es más libre en su naturaleza, sobre lo cual la Iglesia ejerce jurisdicción. A la esfera del derecho divino pertenece el dogma y los sacramentos. De ahí que cada enseñanza dogmática, todo lo que pertenece a lo "esencial", debe ser reconocido allá donde la Iglesia católica lo sea. "Rito" incluye los usos externos, costumbres, ordenanzas e instituciones que pertenecen a la esfera del "derecho humano" y por tanto no son necesariamente uniformes en toda la Iglesia. Incluso en los sacramentos lo que no es de su esencia es "rito". De ahí que Roma tolere como condición de afiliación, allí donde la insistencia sobre el rito latino levantaría seria oposición, la fluctuación en lo externo, siempre que la sumisión a su dogma y a "todos" los sacramentos sea admitida. Desde 1870 uno de los requerimientos es la aceptación de la infalibilidad papal. En el este el dogma se vive en la celebración. Lo que litúrgicamente no se expresa es dogmáticamente irrelevante; las iglesias orientales están generalmente dispuestas a otorgar que otras iglesias puedan tener un carisma. Sus exigencias en el asunto de propaganda y unión son pequeñas. Habiendo hecho provisión para la protección de sus formas de culto, están fácilmente dispuestas a aproximarse a otras iglesias y de ahí a recibir liderazgo. Las formas de jurisdicción varían entre los cristianos orientales. Los mismos concilios que establecieron "ley eclesiástica divina" son reconocidos como ecuménicos tanto en el este como en Roma. Esas iglesias incluso conceden una especie de primacía al obispo romano, según su propia definición. De ahí que una especie de superioridad puede ser concedida por los orientales a la Iglesia latina, que ésta maneja en una forma que no desagrada. Asimismo, puede hacer fluctuar el rito latino en virtud de su propia recepción como gobernante y del papa como el "regente" más elevado. Hasta 1870 se pudieron acariciar ilusiones respecto al carácter del primado. Desde entonces no se ha efectuado ninguna unión ni es probable que ocurra.

(Galería Estense, Módena)
Una cierta medida de importancia teológica, aunque no jurídica, se asocia todavía a la confesión de fe sometida, de acuerdo con la propuesta de Clemente VI en 1267, a Gregorio X en el concilio de Lyón en 1274 por el emperador Miguel Paleólogo. Concuerda con el filoque, la doctrina romana de los sacramentos, el purgatorio y, sobre todo, en forma categórica, con el primado papal. Contra este documento ha de hacerse notar la reserva del Decretum unionis de Florencia en 1439, proclamado en la bula Lætentur cœli de Eugenio IV. En la misma parece garantizado para la Iglesia romana sólo el reconocimiento del "derecho" de su posición dogmática, particularmente en lo que a las formas litúrgicas concierne; el filioque fue reconocido como lícita y racionalmente añadido al credo, pero los griegos no estaban obligados a incorporarlo; la transubstanciación fue prácticamente admitida, aunque no en términos explícitos y la controversia sobre el pan con levadura o sin ella fue estimado algo no esencial, siendo permitido a cada Iglesia seguir su propia costumbre. El asunto del purgatorio y el valor de las misas por los muertos fue "definido", al igual que el poder papal para gobernar la Iglesia universal. Con la bula Lætentur cœli como base de la esperada unión de toda la Iglesia griega, o al menos de ciertos fragmentos de ella, Eugenio emitió dos decretos de unión, el Exultate Deo de 1439 que hace referencia a los armenios y el Cantate Domino sobre los jacobitas. El resultado de los dos fue sólo de éxito parcial, como en el caso de los griegos. Un breve de León X publicado en 1521 confirmó a los griegos no sólo en sus formas de culto y usos, sino también en su jerarquía. La bula Magnus Dominus de 1595 de Clemente VIII simplemente renovó la fórmula de Ferrara-Florencia y puso las bases para la unión plena, siguiendo la bula Decet Romanos pontifices de 1596 sobre la jerarquía de la nueva Iglesia.
Hechos de unión tras 1596.
La relación de Benedicto XIV con la unión es de especial importancia; por la bula Etsi pastoralis de 1742 reguló la relación de los denominados greco-italianos en Italia y por la bula Demandatam cœlitus trató con los patriarcas y obispos de los melquitas. Por la bula Inter plures de 1744 extendió las condiciones de la bula precedente a los rutenos, un proceso llevado más adelante a la "Iglesia oriental" por León XIII en la bula Orientalium dignitas de noviembre de 1894. En 1755 Benedicto XIV confirmó formalmente la rectitud de ciertos "ritos". Pío IX también tuvo importancia aquí porque mediante sus dos breves de 1862, Romani pontifices y Amantissimus, creó una institución central que tratara con las iglesias de rito oriental, esto es, la Congregatio de propaganda fide pro negotiis ritus orientalis. Pensó ir más allá en el asunto de introducir "reformas" y cambios orgánicos en las relaciones jerárquicas de las iglesias orientales, de ahí que emitiera la bula Reversurus en 1867 referida a los armenios y la Cum eclesiastica de 1869 para los "caldeos". Pero de todos los papas León XIII fue el más sincero en sus esfuerzos por la unión. Él cortejó a los orientales incesantemente y empleó medidas plenas de organización para fortalecer las iglesias uniatas y ampliarlas mediante acuerdos. Siguió el ejemplo de algunos de sus predecesores al establecer colegios para la educación de sacerdotes que sirvieran entre los uniatos, impulsando este movimiento no sólo en Roma sino también en Constantinopla y Atenas. Entre los asuntos que aparecieron en la encíclica Præclara gratulationis, emitida en su jubileo episcopal en 1894, apareció el de la unión. Prometió a los orientales tanto por sí mismo como por sus sucesores que no habría reducción de los derechos, privilegios patriarcales, o costumbres rituales de cada iglesia, lo que fue legalmente confirmado por la bula Orientalium dignitas ya mencionada. Escuchó con paciencia las quejas de los orientales sobre las persecuciones que habían sufrido, a pesar de la consideración debida a ellos a causa de su libertad tan largamente establecida. Fue lo suficientemente inteligente y grande para censurar los intentos de latinización que se habían hecho; aunque no retiró los patriarcados latinos del oriente, limitó el celo que estaban ejerciendo para hacer "latinos" a los orientales.
Las iglesias uniatas tienen su propia liturgia y una serie de festividades peculiares; aunque deben reconocer los santos de la Iglesia romana no celebran sus días sagrados y de las celebraciones de la Iglesia occidental sólo tienen en cuenta el Corpus Christi; su monasticismo no tiene la gran diversidad del de occidente, habiendo en muchas regiones sólo las órdenes basilia y antoniana, a las que debe ser añadida la de los mequitaristas en Venecia y Viena; por encima de todo ellos retienen en forma ligeramente modificada su propio derecho y disciplina eclesiástica. De hecho, puede decirse que el tipo romano-occidental de piedad no podría en ningún caso crecer en esas iglesias, pues la piedad oriental depende de otros factores que el dogma puro y la relación externa con Roma.
Las iglesias uniatas individuales.
La clasificación de las iglesias uniatas depende del principio empleado. Un método, ya mencionado, es el del "rito". Otro está basado en el de organización, que resulta en tres grupos: (1) Las que tienen su propio "rito" sólo en un sentido subordinado y no tienen una jerarquía separada, estando bajo obispos latinos, de los cuales son los griegos en Italia, los pocos búlgaros y etíopes, una parte de los armenios y los denominados cristianos de Santo Tomás; (2) los que tienen sus propios obispos y a veces un metropolitano, especialmente en el este de Europa; (3) los patriarcados del este. Hay que tener siempre en mente que hay una diferencia en la concepción del derecho que se aplica en la Iglesia católica según sea a "provincias de la sede apostólica" y "tierras de misión", haciendo necesario tener en mente la organización impositiva en la segunda. Los detalles sobre las iglesias uniatas están bajo la Congregación de Propaganda Fide.
En Europa; rutenos, rumanos y armenios.
En Europa las iglesias uniatas son más antiguas y su relación con la Iglesia católica ha alcanzado la unión más estrecha. Los greco-italianos consisten de grupos aislados dispersos por Italia. Hay grupos más compactos en Calabria y Sicilia. Aunque esos griegos están bajo obispos latinos como ordinarios, hay obispos especiales que administran la consagración a los sacerdotes. Los uniatos del este de Europa incluyen a los rutenos, rumanos y armenios. Los dos primeros pertenecen al rito griego. De los rutenos hay sólo pequeños restos, comparativamente hablando, aunque son todavía los más numerosos de todos los uniatas, contándose 3 millones en Galitzia y medio millón en Hungría. Las iglesias que usan el antiguo eslavo tienen una organización independiente completa en Galitzia con un arzobispado (creado en 1807), siendo Halicz la sede y dos obispados sufragáneos, Przemysl y Stanislau. En Hungría hay dos obispados, Munkacs y Eperies, que están bajo el primado latino, el arzobispo de Gran. Hay también un obispado afiliado croata, el de Kreuzt bajo el arzobispo latino de Agram. Los uniatas usan el alfabeto glagolítico, mientras que los ortodoxos usan el alfabeto cirílico. Los rutenos están entre los pueblos que han sido privados de derechos en su historia. Primero llevaron el nombre de "rusos" y en Kiev poseyeron la primera metrópolis de los eslavos orientales; incluso todavía en Rusia son conocidos como ucranianos o pequeños rusos, cifrándose en unos 30 millones. Tras la invasión tártara en el siglo XIII sus tierras fueron parcialmente a parar a los polacos y parcialmente a los lituanos y tras la unión de los dos reinos (1385) a los polacos. Fueron un elemento discordante en este reino al permanecer "ortodoxos". Particularmente una vez que la "gran Rusia" hubo ganado en Moscú, por la elevación de la metrópoli a patriarcado, un nuevo centro y esplendor existía un gran peligro para los polacos. De ahí que surgiera por motivos políticos un movimiento para una unión entre los rutenos y Roma. El metropolitano de Kiev, Miguel Rahosa (Ragosa) los halló externamente maleables; sus sucesores, Hypatius Pociej (1600-13) y Velamin Rutski (1613-37), fueron más activos; aunque de hecho las negociaciones habían concluido en el sínodo de Brest en 1596, la unión verdadera no se realizó hasta mediados del siglo XVII, no entrando las diócesis de Lemberg y Luzk hasta 1700 y 1701. Esta unión afectó esencialmente a esa parte del reino que finalmente fue a parar a Austria. Los rutenos se han quejado muchas veces de lo que han tenido que soportar a manos de los obispos latinos y en Galitzia las quejas continuaron por razones políticas y eclesiásticas. Incluso en Rusia los rutenos sufrieron recortes por ser una nacionalidad separada, por lo que la Iglesia ortodoxa tuvo para ellos poco atractivo.
La Iglesia de los rumanos existe especialmente en Transilvania y puede retroceder su historia hasta el siglo XVII. Los incidentes de su cambiante historia no son sin interés. En relación con los rumanos estaba la idea de que hubiera "diócesis personales" bajo las cuales fuera posible tener varios obispos (para los "ritos" separados) en el mismo lugar, lo que fue ocasión para la existencia en la misma región de iglesias que tenían ritos separados, etc. Esta Iglesia llegó a poseer su propia lengua eclesiástica por primera vez en el siglo XVII. Los armenios en Europa tuvieron un arzobispado en Lemberg y una comunidad grande en Viena. Los mequitaristas son una importante orden de esta rama.
En Rusia y Bulgaria.
Los cambios en la Iglesia rutena estuvieron, como hemos visto, estrechamente relacionados con los de la nación polaca. Por momentos parecía que esta Iglesia sería co-extensiva con el reino. El clero polaco latino era extremadamente celoso para transformar la unión en anexión y para reducir la jerarquía independiente a dependencia completa; por otro lado, los polacos eran políticamente demasiado fuertes para permitir la anulación de la independencia obtenida. Pero en Kiev se había establecido al lado del metropolitano ruteno o latino uno "ortodoxo" (es decir, griego) ya en 1620 y el poder político de los polacos no pudo impedir la perpetuación de esta cismática serie de obispos, de los cuales el más notorio fue Petrus Mogilas. Después de que una gran parte de la región hubiera sido absorbida por Rusia, Kiev permaneció en Polonia aunque de insignificancia eclesiástica, siendo este lugar firmemente establecido como metrópolis uniata. Mientras tanto en 1775, 1793, 1795 y 1815 partes sucesivas de Polonia quedaron incorporadas a Rusia y en Prusia quedó absorbida la diócesis uniata de Suprasl (1807). Una política decidida de Rusia fue recuperar a los rutenos para la Iglesia griega; las medidas de Catalina II eran directas y no tenían escrúpulos, proponiéndose suprimir enteramente la sede de Kiev. Se dice que recuperó para la Iglesia griega no menos de 8 millones de rutenos. Los siguientes gobernantes, Pablo I y Alejandro I, fueron en comparación tolerantes y los uniatas, especialmente en los distritos septentrionales lituanos, se reorganizaron. Pero Nicolás I retomó la política de Catalina y en 1839 procuró que los uniatas en Rusia solicitaran "voluntariamente" ser recibidos en la Iglesia griega. En 1875 la relativamente pequeña diócesis de Chelm, que hasta entonces permaneció en las filas de los uniatas, fue también recibida en la Iglesia nacional, con lo que se terminó la existencia de una iglesia uniata en Rusia.
En 1860 se comenzó un movimiento hacia la unión entre los grupos de la península balcánica, que fue demasiado enérgicamente impulsado por Pío IX, pero acabó muriendo, especialmente tras la fundación del "exarcado búlgaro" en 1872. Los búlgaros han sido desde su conversión objetivo de la Iglesia católica y de decepción continua. León XIII en 1883 dividió la "Iglesia unida de los búlgaros" en tres vicariatos apostólicos; pero los adherentes no sobrepasaban unos pocos millares. En Estmabul hay un número de armenios y melquitas uniatas.
En Asia y África.
Las iglesias uniatas en Asia y África tienen un especial interés histórico y legal debido al hecho de que están organizadas como patriarcados. Pero la medida de independencia de los patriarcas uniatas con referencia al papa yace en la oscuridad. La Iglesia romana está preparada para proteger el antiguo rango y derechos eclesiásticos en medida definida hasta donde llega el título de patriarca. La principal característica de este orden eclesiástico es que el patriarca tiene derecho a nombrar sufragáneos y puede convocar sínodos específicos. Hay seis patriarcados uniatas: (1) Patriarcado armenio. Tiene su sede en Estambul desde 1762 con varios miles de seguidores. (2) Hay tres patriarcados antioquenos: (a) patriarcado antioqueno greco-melquita. Incluye los nacionales griegos uniatas cuyo mayor número está en Siria. (b) El patriarcado antioqueno sirio-maronita. Representa a la Iglesia uniata más compacta de oriente, viviendo la mayoría de sus adherentes en Líbano. Tiene unos 250.000 seguidores. (c) El patriarcado antioqueno sirio que consiste de un fragmento de los jacobitas. El patriarca reside en Mardin, gobernando varias diócesis con unos 20.000 seguidores. La inclusión del nombre de Antioquía en el título de esos tres patriarcados posiblemente indica una tradición histórica de relación con esa ciudad. (3) El patriarcado caldeo babilonio representa una Iglesia uniata ganada a los nestorianos. El patriarca, en Mosul como sede, es la cabeza de varias diócesis y se estima que sus adherentes son unos 100.000. Representa para el historiador un tema atractivo de estudio por su pasado. La creación de un sexto patriarcado uniata se debió a las medidas de León XIII y se conoce como patriarcado alejandrino copto. La sede del patriarca está en El Cairo y el número de sus adherentes es de unos 20.000. Además de los ya mencionados hay que tener en cuenta a los etíopes y los cristianos de Santo Tomás. El número de los primeros que están en asociación con Roma es muy pequeño. León XIII en 1887 estableció para los cristianos de Santo Tomás tres vicariatos apostólicos siro-malabares, usando los vicarios el rito sirio. El número de cristianos de Santo Tomás puede rondar las 100.000 personas.