Historia

UNIÓN PROTESTANTE

Origen y objetivos.
Unión Protestante es el nombre de una asociación de protestantes alemanes para el avivamiento del protestantismo en el espíritu de la libertad evangélica y en armonía con las demandas de la sociedad moderna. No hay que confundirla con la alianza militar (1608–21) entre los Estados protestantes de Alemania, formada para la protección mutua contra el creciente poder de los Estados católicos de la Contrarreforma europea. Los estatutos de la sociedad establecen que sus principales objetivos son el desarrollo de las iglesias protestantes alemanas sobre un fundamento congregacional, de acuerdo a las condiciones especiales que gobiernan los diversos territorios que contienen una población alemana, así como la preparación para una combinación de iglesias nacionales, resistencia a todas las tendencias jerárquicas y no protestantes dentro de las diferentes iglesias y la preservación de los derechos, honor y libertad del protestantismo alemán; igualmente para el mantenimiento y promoción del respeto cristiano entre las diversas denominaciones y sus miembros y la estimulación y fomento de la vida cristiana, así como de todas las empresas cristianas que conciernen a la moralidad y bienestar del pueblo. La fundación de la asociación, en 1863, se debió primordialmente al alejamiento tanto de las masas como de todas las clases de la Iglesia, aunque en la mayoría de los casos eso no significaba una negación del cristianismo y todavía menos de toda fe religiosa. La principal razón de este alejamiento hay que buscarlo en el fracaso de la Iglesia para adaptarse a la cultura moderna; los esfuerzos que se hicieron en esa dirección en la primera parte del siglo XIX quedaron abandonados en la segunda década, porque se pensó que los fundamentos históricos de la fe estaban siendo amenazados, poniéndose en marcha una reacción religiosa posteriormente fortalecida por la reacción política. Se sostuvo que era absolutamente esencial que la Iglesia fuera una aliada amistosa de la civilización moderna, a condición de que esta civilización se sometiera a la influencia educativa del espíritu de Cristo. Debía haber una crítica histórica ilimitada de las fuentes de la revelación y la Iglesia debía cesar de ser una organización de teólogos y conceder toda libertad posible al trabajo de los laicos. Por otro lado, los alejados de la Iglesia debían vencer su indiferencia y reconocer claramente el poder auténtico de la religión, del cristianismo y de la Iglesia, debiendo entender que la moralidad está basada en el cristianismo.

Despertar a la Iglesia para la necesidad de esta reforma fue la tarea que se propuso la Unión Protestante. Varios conflictos sobre la cuestión del gobierno y administración eclesiástica, así como sobre la enseñanza teológica, precedieron a la fundación de la Unión y ayudan a explicar su existencia. En 1862 Daniel Schenkel hizo un llamamiento a todos los cristianos liberales a formar un partido protestante alemán y en la conferencia en Durlach de 3 de agosto de 1863 instó a la institución de un congreso protestante alemán para preparar el camino para una representación general de todas las iglesias alemanas, tal como no pudo ofrecer la conferencia de Eisenach. La conferencia de Durlach unánimemente aceptó esa proposición e invitó a varios de los más prominentes hombres de las diversas iglesias alemanas para un encuentro que se celebró el 30 de septiembre de 1863 en Francfort. Allí se fundó la Unión Protestante. Cualquier persona de reputación perteneciente a una iglesia protestante podía ser miembro. Se estipuló originalmente que se reuniera un congreso cada año, o tantas veces como fuera necesario; pero ya que los sucesos políticos interfirieron varias veces, se determinó en 1883 que las asambleas generales se celebraran bianualmente. Más tarde, en 1901, se decidió que se reunirían al menos cada tres años. En 1904 la Unión tenía 20 ramas con unos 25.000 miembros, de los cuales 20.000 pertenecían a la Unión Protestante del Palatinado bávaro. La sede posteriormente estaría en Berlín.

Actividad y resultados.
La actividad de la Unión Protestante consistió principalmente en la posición tomada respecto a ciertas cuestiones eclesiásticas y a la reafirmación y defensa de los principios de la sociedad, estando marcado todo su curso por la oposición a la Iglesia católica. En 1896 se presentó una petición al Reichstag oponiéndose a la aprobación de la ley respecto a los jesuitas; en 1886 en Wiesbaden se atacaron los esfuerzos contemporáneos para separar la Iglesia completamente del control del Estado, sosteniéndose que la sanción de las leyes eclesiásticas debería seguir siendo prerrogativa del Estado. El derecho del Estado a ostentar la principal dirección de las escuelas se subrayó también en 1869, demandándose el matrimonio civil obligatorio en 1865, siendo condenada por la Unión cualquier confirmación de tal matrimonio por la Iglesia como ilegal en 1875. El principio de la unión de todas las iglesias protestantes se mantuvo, siendo el objetivo final la organización de una Iglesia nacional alemana que en ninguna manera excluyera la preservación de la individualidad de las iglesias provinciales.

El único órgano oficial de publicación de la Unión Protestante fue el mensual Protestantische Flugblätter, fundado en 1866 en Elberfeld. Durante cuatro años se publicó un Jahrbuch (Elberfeld, 1869–72) y la sociedad también publicó el Nuevo Testamento de una Protestantenbibel (edición de P. W. Schmidt y F. von Holtzendorf, Leipzig, 1872), mientras que la rama palatina publicó un Andachtsbuch (Neustadt, 1870). Varios periódicos de menor rango también se editaron. Otros instrumentos para la propagación de los intereses de la asociación, tales como conferenciantes itinerantes, igualmente se emplearon y en 1899 se creó un fondo para clérigos depuestos por heterodoxia.

La Unión Protestante fue violentamente atacada tanto por pastores individuales como por conferencias de clérigos. El concilio eclesiástico supremo prusiano se declaró en contra en 1865 y 1871, siendo excluidos, destituidos o amenazados con destitución de oficios eclesiásticos los clérigos que representaban sus principios; los miembros de la Unión quedaron excluidos de los distritos sinodales de Hannover. Al mismo tiempo, aunque muchos de los miembros de la Unión fueron destructivos en tendencia, el espíritu constructivo se manifestó con frecuencia, como en el rechazo, en 1882, a sancionar el establecimiento de una "Iglesia del pueblo" y en las protestas contra la indiferencia religiosa y hostilidad del liberalismo alemán. La Unión ayudó al menos parcialmente a la introducción de la organización sinodal y presbiteriana en varias de las iglesias nacionales de los Estados alemanes, procurando la igualdad de derechos para luteranos y reformados, logrando revivir el interés religioso y la confianza de muchos que anteriormente estaban alejados de la fe y de la Iglesia.