Historia
UNIVERSALISTAS
Doctrina.
Los defensores de esta doctrina se encuentran en casi todas las religiones, sean monoteístas o paganas. Algunos de ellos difieren de su religión troncal sólo en que los beneficios de la salvación serán finalmente disfrutados por todos. Incluso entre aquellos que están organizados como una iglesia y se llaman universalistas hay toda una variedad de doctrinas, salvo la distintiva y confiada esperanza de la salvación universal. Una gran mayoría de ellos sostienen un sistema definido de doctrina que puede resumirse así: La Biblia contiene una revelación de Dios mezclada con elementos totalmente humanos y falibles y tiene autoridad como los expertos la tienen en su línea especial de actividad. Otros buenos libros tienen la misma clase de autoridad, pero en menor grado. Dios es una persona de infinita excelencia. Su naturaleza se expresa en la palabra amor, siendo los otros atributos consistentes enteramente con este punto. En cuanto a la naturaleza de Cristo los universalistas están divididos. Los universalistas postreros lo consideran un hombre nacido de José o de otro padre humano y María. Los antiguos universalistas lo consideraban como un ser a medio camino entre Dios y el hombre, nacido de Dios y María, según un entendimiento literal de los evangelios de Mateo y Lucas. El Espíritu Santo es o bien Dios el Padre o es impersonal. Los milagros son la acción constante y ocasional de Dios en la naturaleza (ya sea humana u otra) para su mejora. La providencia por tanto es general y especial. La salvación es del pecado y sus secuelas y de todas las demás formas de mal para hacer una humanidad justa, santa y perfeccionada, yendo constantemente hacia adelante bajo el impulso de Dios y otros espíritus y agentes buenos. Esto es lo que se denomina salvación moral y no contiene elementos de satisfacción sustitutiva o transferencia de culpa ni mérito. El castigo es una consecuencia del pecado, divinamente señalado como un remedio para el mismo y es consecuentemente uno de los agentes de la salvación, tanto en este mundo como en el venidero. El clero no tiene sucesión apostólica, sino que son meramente los agentes especiales de Dios en la salvación de los hombres. La Iglesia universal es el gran cuerpo de todos los cristianos profesantes, del cual un miembro es la Iglesia universalista. La religión es la relación correcta con Dios y por tanto incluye el pensamiento recto sobre él, sentimientos rectos hacia él y actos rectos en su servicio y el de sus hijos. De ahí que los universalistas han sido siempre celosos de la doctrina del honor de Dios y de las reformas sociales y la caridad. Los sacramentos (bautismo y Cena) son principalmente símbolos sagrados y notas distintivas de la vida cristiana y de la membresía en la Iglesia. La vida futura sustancialmente es una continuación de la vida presente, pero sin el cuerpo actual de carne. No habrá resurrección del cuerpo ni juicio general, ni aniquilación de los malvados, ni castigo eterno en el sentido usual del término, ni segunda venida de Cristo, salvo en la mejora de las almas y de los medios usuales en esta vida y en la venidera.
Normas, condiciones de comunión.
La profesión de fe de Winchester ha sido comúnmente considerada el credo de la Iglesia universalista, aunque de hecho no ha sido en ningún momento adoptada y usada como credo por más que una pequeña fracción de las iglesias locales. Para tener la ley de la Iglesia conformada al consentimiento y práctica del pueblo, la convención general en 1899 pensó mejor adoptar la siguiente declaración:
Artículo I - Creemos que las Sagradas Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento contienen una revelación del carácter de Dios y del deber, interés y destino final de la humanidad.
Artículo II - Creemos que hay un Dios cuya naturaleza es amor, revelado en un Señor Jesucristo por un Espíritu Santo de gracia, quien restaurará a toda la familia humana a la santidad y la felicidad.
Artículo III - Creemos que la santidad y la felicidad están inseparablemente conectadas y que los creyentes deberían cuidadosamente mantener el orden y practicar las buenas obras, porque estas cosas son buenas y provechosas para los hombres.
Las condiciones para ser recibido serán:
La aceptación de los principios de la fe universalista:
1. La paternidad universal de Dios;
2. La autoridad y liderazgo espiritual de su hijo Jesucristo;
3. La fiabilidad de la Biblia como recipiente de la revelación de Dios;
4. La certeza de la justa retribución del pecado;
5. La final armonía de todas las almas con Dios.
La profesión de Winchester se recomienda al contener estos principios, pero ni esta ni otra forma precisa de palabras se requieren como condición de comunión, siempre que los principios arriba citados sean profesados.
El reconocimiento de la autoridad de la convención general y el asentimiento a sus leyes.
La política de la Iglesia universalista se puede describir como una composición de los sistemas congregacional, presbiteriano y episcopal. Es primordialmente democrática y está modelada de alguna manera en la constitución de los Estados Unidos. En cada Estado de la unión hay una convención, reuniéndose anualmente y estando compuesta de los ministros de la comunión que residen en el Estado y representantes laicos escogidos por las parroquias. Cada una de esas convenciones tiene jurisdicción dentro de los límites del Estado, en asuntos de comunión, ordenación y misiones locales. Por encima está la convención general universalista, que se reúne bianualmente y está compuesta de delegados, clérigos y laicos, en proporciones definidas, escogidos por las convenciones estatales. Este cuerpo tiene una junta permanente encargada de los intereses generales durante el interim de las convenciones. En la estimación popular muchas veces están asociados con los unitarios, pero difieren de ellos en darle más valor a la Biblia y a la vida religiosa y en subrayar la personalidad de Dios y la vida imperecedera de cada alma, mientras que los unitarios incluyen a muchos que enseñan que Dios es impersonal y que los malos serán aniquilados y de algunos que dudan de la vida futura en su totalidad. Más efectivamente, tal vez, los universalistas están separados de los unitarios en tener diferentes tradiciones y en pertenecer principalmente a una clase social distintiva, la clase media.

En América antes del tiempo del universalismo organizado hubo muchos representantes de esta fe: Sir Henry Vane, Jr. y otros místicos; los bautistas alemanes comúnmente llamados dunkers; algunos de los moravos, varios episcopales, especialmente William Smith, fundador de la universidad de Pensilvania y durante muchos años presidente de la convención general de la Iglesia episcopal protestante; varios dirigentes congregacionales, incluyendo a Charles Chauncy y Jonathan Mayhew. Del universalismo organizado en América los principales representantes en orden de tiempo han sido John Murray, Elhanan Winchester, los dos Hosea Ballou, A. A. Miner. T. J. Sawyer y Orello Cone. La controversia restauracionista surgió a principios del siglo XIX con ocasión de una disputa sobre el castigo futuro. Unos pocos de los que creían en el castigo futuro de los malos se apartaron del cuerpo principal y se llamaron a sí mismos "Asociación de Massachusetts de Restauracionistas Universales." Esta asociación mantuvo una débil existencia desde 1831 a 1841 y luego se disolvió formalmente. Realmente no había motivo para la secesión, pues el cuerpo principal contenía a muchos que creían en el futuro castigo pero que no estaban dispuestos a dejar la organización paterna. Más aún, la idea opuesta de salvación inmediata y milagrosa de todos al morir estaba siendo abandonada al progresar los universalistas en su separación de sus antecedentes "ortodoxos". Esta doctrina fue llamada la teoría de la "muerte y gloria", que fue formalmente abandonada por una convención local en Boston en 1878. En mayo de 1961 la Iglesia Universalista de América y la Asociación Unitaria Americana formaron una sola entidad en Estados Unidos denominada Asociación Universalista Unitaria.