Historia
VALDENSES
- Valdo y los pobres de Lyón
- Los humiliati lombardos
- Represión
- Secesión lombarda
- Carácter y regla
- Predicación y Escritura
- Misiones; gobierno
- Los antiguos valdenses
- En Italia
- En Alemania, Bohemia, Polonia y Hungría
- Desarrollo interno
- Organizaciones
- Persecuciones
- Aceptación de la Reforma
- Literatura
- Los valdenses reformados
- Obra misionera fuera de Italia

Bajo el nombre de valdenses, con sus variantes (vauodies, vallenses, insabbatati, sabbatati, xabatati, ençabots, sandaliati, sotularii y cotularii), los escritores polémicos católicos después de 1180 se refieren a un grupo de predicadores cuyo origen atribuyen al comerciante de Lyón llamado Pedro Valdo, Valdesius, Valdexius o Gualdensis. Mientras que al principio solo los miembros franceses de la organización llamaron a su cuerpo Societas Valdesana o Socii Valdesii, el nombre oficial de la sociedad fue Pauperes spiritu (pobres en espíritu) o posteriormente Pauperes Christi o simplemente Pauperes, con o sin las adiciones de Lugduno o de Lombardia. La sociedad misma prácticamente no dio información sobre su fundador, salvo que era un hombre de determinación incansable y que murió antes de 1218. La única fuente de conocimiento consiste de autoridades católicas de los siglos XII y XIII, de dos autores anónimos de Laon y Passau y de Esteban de Borbone. Según el anónimo escritor de Laon, Valdo oyó un domingo en mayo o abril del año del hambre (1176) a un trovador itinerante cantar en la calle las últimas estrofas del poema de San Alejo (quien había abandonado su propiedad e ido en peregrinación a Tierra Santa, obteniendo gran paz). Valdo invitó a su casa al trovador y a la mañana siguiente le preguntó a un teólogo el camino más corto y mejor para llegar a Dios. La respuesta fue la que dio Cristo al joven rico. Valdo dio una porción de su propiedad a su esposa y vendió el resto, otorgando gran parte a los pobres y arrojando el resto a la calle; luego se puso a mendigar limosna, haciendo poco después voto de pobreza. Al año siguiente otros de Lyón se le unieron y gradualmente los 'pobres' comenzaron a mortificar sus propios pecados y los de otros. En la primavera de 1179 Valdo fue al concilio de Letrán en Roma, donde Alejandro III confirmó su voto de pobreza, pero les prohibió a él y a sus compañeros predicar, a menos que fueran expresamente invitados por los sacerdotes. Al principio ellos obedecieron la orden, pero finalmente la desobedecieron, lo cual fue usado en su contra. Esteban de Borbone, por otro lado, atribuye la conversión de Valdo a su curiosidad. Al oír los evangelios pidió a dos sacerdotes que se los tradujeran. En manera similar obtuvo versiones vernáculas de muchos libros de la Biblia y de los dichos de los santos. Desde entonces resolvió practicar la pobreza apostólica, vendió su propiedad, tiró el dinero en el fango y comenzó a predicar en las calles. Pronto se le unieron muchos hombres y mujeres sin cultura, que al ser iletrados enseñaban muchos errores. El arzobispo de Lyón, Jean aux Blanches-Mains, les prohibió predicar pero ellos persistieron y fueron expulsados. En 1179 fueron citados a Roma, donde fueron declarados herejes. El anónimo escritor de Passau relata que la súbita muerte en una reunión de una de las autoridades de Lyón produjo un choque tan fuerte en Valdo que dio su propiedad a los pobres, les enseñó a imitar la pobreza voluntaria de Cristo y los apóstoles y comenzó a traducir la Biblia a la lengua vernácula. Del relato de Walter Map se desprende que los seguidores de Valdo, cuando fueron examinados en el concilio de Letrán, fueron atrapados en una sutileza teológica y ridiculizados, por lo que se les prohibió predicar. El texto que Walter Map nos ha dejado sobre esa escena dice así:
'En el concilio romano celebrado bajo Alejandro III, vimos valdenses, gente simple y sin cultura, así llamados por el nombre de Valdo, su jefe, que vivía en Lyón, sobre el Ródano. Presentaron al papa un libro escrito en gálico, que contenía el texto y las glosas del Salterio y de muchos escritos del Antiguo y del Nuevo Testamento. Pedían insistentemente que se los autorizara a predicar --creyéndose preparados para ello- cuando, en cambio, no estaban capacitados más que para los primeros rudimentos. [En esto eran] parecidos a los pájaros que, no viendo la trampa, se imaginan siempre que pueden emprender el vuelo. ¿Pero se arrojan las perlas a los puercos y le Palabra ante imbéciles ineptos para comprenderla y comunicarla? Ciertamente, no.
Yo, que valía menos que todos en la asamblea, consideraba poco placentero detener los trabajos para debatir semejante problema y atrasarnos intentando resolverlo, pero al mismo tiempo me divertía el asunto. A la invitación del alto dignatario elegido por el pontífice para que dirigiera las confesiones, lancé mi primera flecha. En presencia de muchos teólogos expertos en derecho canónico me fueron traídos para que los examinase, dos valdenses considerados de los más eminentes de la secta.
Ellos pensaban hacerme callar... Me preparaba a responder, cuando el presidente me ordenó proceder al interrogatorio. Los enfrenté con preguntas elementales que todos saben contestar, sospechando con razón que el asno que gusta del cardo no desdeña la lechuga:
-¿Creéis en Dios Padre?
Ellos contestaron: Creemos.
-¿Creéis en el Hijo?
-Ellos contestaron: Creemos.
-¿Creéis en el Espíritu Santo?
Ellos contestaron: Creemos.
-¿Creéis en la madre de Cristo?
Ellos contestaron aún: Creemos.
Ante estas palabras estalló la risa de toda la asamblea... Estas personas se retiraron todas confusas. ¡Pero era justo que así fuera! Pretendían guiar ellos, que estaban sin guía, como Faetón, que ignoraba hasta el nombre de sus caballos.'
(De Nugis Curialium)
Los humiliati lombardos.
Mientras tanto, los valdenses habían obtenido un avance significativo. En la primavera de 1179 los humiliati lombardos pretendieron que Roma confirmara sus estatutos y les fuera permitido predicar y tener reuniones. También fueron rechazados, llevándoles la similitud de objetivos y destino a la unión con los valdenses. Los humiliati reconocieron a Valdo como dirigente y asumieron el nombre de Pauperes spiritu y las costumbres de vida apostólica y predicación al aire libre, dejando en sus nuevos aliados su costumbre distintiva de unir a aquellos hermanos incapaces de predicar o pastorear, para formar compañías de obreros ascetas. De esta manera se estableció una segunda rama de los valdenses en Lombardía, siendo su principal centro Milán, donde en 1209 eran más de cien. También estaban en Cremona (1210), Bérgamo y al menos como misioneros en varias ciudades en el norte y el noroeste de Italia. También estaban en Estrasburgo (1211), Baviera y Austria (1218), en la diócesis de Tréveris y en la región alrededor de Maguncia (1231). El determinado esfuerzo por suprimir la herejía, realizado en toda Alemania central y meridional, iba dirigido principalmente contra ellos. Mientras tanto, los valdenses franceses habían extendido su territorio, por lo que se tomaron medidas contra ellos en Toul (1192), Metz (1199-1200) y Lieja (1203). También estaban presentes en Flandes a principios del siglo XIII, pero el sur siguió siendo su principal campo de operaciones. En Languedoc atrajeron la atención de los obispos en la novena década del siglo XII, causando pronto conmoción en Cataluña y Aragón. Aquí, como en Languedoc, eran numerosos e influyentes a finales del siglo XII y comienzos del XIII. Su procedencia era principalmente de las clases campesinas y burguesas, aunque se podían hallar entre ellos unos pocos sacerdotes y hombres de cultura.

y la adoración al diablo
La excomunión papal (1184) había galvanizado a las autoridades del Estado y de la Iglesia para actuar contra los valdenses. En 1194 Alfonso II de Castilla publicó un edicto en el que todo el que diera cobijo, comida o incluso escuchara a los valdenses sería castigado con confiscación de bienes y perseguido por lèse majesté, mientras que se podía infligir cualquier daño a los insabbatati salvo mutilación y muerte.
'Ordenamos a todo Valdense que, en vista de que están excomulgados de la Santa Iglesia, son enemigos declarados de este Reino y tienen que abandonarlo, e igualmente los demás estados de nuestros dominios. En virtud de esta orden, cualquiera que desde hoy se permita recibir en su casa a los susodichos Valdenses, asistir a sus perniciosos discursos, o proporcionarles alimento, atraerá por esto la indignación de Dios Todopoderoso y la nuestra; sus bienes serán confiscados, sin apelación, y será castigado como culpable del delito de lesa Magestad; además, cualquiera noble o plebeyo que encuentre dentro de nuestros estados a uno de estos miserables, sepa que si los ultraja, los maltrata o los persigue, no hará con esto nada que no nos sea agradable.'
(Disposición de Alfonso II, 1194)
Secesión lombarda.
Ya en fecha temprana surgieron las disidencias. Valdo exigió en vano la disolución de las asociaciones de obreros. Permitió la disolución del matrimonio en un caso, mientras que los lombardos eran de la opinión que el consentimiento de la esposa era necesario. Los lombardos, por su insistencia, deseaban ser independientes de él y tener su propio dirigente. El resultado fue una crisis que alcanzó su apogeo hacia 1210, produciéndose una ruptura entre los dos grupos, escogiendo los lombardos a su propio dirigente en la persona de Giovanni di Ronco. Esas disensiones internas explican por qué, en este periodo, el grupo presentó tan poca resistencia a los esfuerzos católicos para su conversión y también por qué perdió tantos de sus miembros, particularmente de las clases más cultas. Esta pérdida y el considerable éxito de los Pauperes Catholici hizo que los espíritus más moderados en ambos grupos buscaran la reunión, abriendo el camino la muerte de los dos dirigentes. En mayo de 1218 seis delegados de ambos lados se reunieron en Bérgamo. Se hicieron generosas concesiones a los lombardos, pero en dos puntos los valdenses no cedieron: el reconocimiento de Valdo y su, de otra manera desconocido, colega Vivet, como 'bienaventurados' y el sometimiento de la distintiva doctrina sacramental lombarda, para la que se pedía solo tolerancia, no aceptación. Los lombardos rechazaron esos dos puntos y las negociaciones se rompieron para nunca retomarse. Ambos fueron culpables de estrechez, pero la causa final de la ruptura está en el hecho de que los lombardos ya eran una comunidad organizada con regulaciones estipuladas y auto-conciencia, cuando se unieron a los valdenses.
Carácter y regla.
Que el propósito de Valdo era regresar a la pobreza apostólica, con un avivamiento general de la vida apostólica basada especialmente en 1 Entonces llamando a sus doce discípulos, Jesús les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos y para sanar toda enfermedad y toda dolencia. 2 Y los nombres de los doce apóstoles son éstos: primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés su her[…]Mateo 10, está firmemente establecido. La escasez de información directa sobre sus regulaciones encuentra un cierto grado de compensación en dos fuentes indirectas: las declaraciones sobre los "pobres" franceses y lombardos en tiempos posteriores y los datos auténticos proporcionados por Inocencio III sobre los pauperes catholici, a quienes el papa dejó, hasta donde era posible, sus antiguas costumbres y organización. Puesto que todas las relaciones regulares quedaron rotas permanentemente, se puede considerar una regla que todas las instituciones y prácticas halladas en tiempos posteriores comunes a valdenses y lombardos proceden de antes del cisma. La "sociedad" de los "pobres en espíritu" fue primordialmente nada más que una asociación ascética de hombres y mujeres que renunciaron al mundo, se comprometieron formalmente a practicar la pobreza y el llamamiento apostólico y vestían un símbolo externo de hábito apostólico. Sólo ellos, más tarde llamados también en el grupo lombardo-germano "maestros", "apóstoles", e incluso "señores", eran miembros de la "sociedad"; los recientes convertidos y "amigos" que seguían en el mundo no compartían sus privilegios y deberes. Mediante la excomunión de la sociedad su carácter cambió mucho antes del cisma y Valdo, quien ya había reclamado reconocimiento como obispo y quien había afirmado el poder de consagrar la eucaristía, preparó el camino para la transformación de sus seguidores en un grupo anti-Iglesia, una tendencia presente ya en 1184. Bajo la presión de la persecución incluso los "amigos" se mezclaron cada vez más con el principal grupo de los valdenses, aunque la distinción entre las dos clases nunca fue olvidada por los escritores católicos. La condición para ser admitido a la "sociedad" fue, desde el principio, la "conversión" en su sentido monástico de renuncia a las posesiones mundanas y vocación y aptitud personal, siendo disuelto un matrimonio previo si lo hubiera. La recepción en la comunidad parece que fue inmediata; pero incluso antes del cisma había un período de prueba de unos dos años en la división germano-lombarda y de cinco o seis en la francesa. Este período se dedicaba especialmente a memorizar el Nuevo Testamento, así como otros libros de la Biblia y a su terminación el neófito era ceremonialmente admitido, haciendo al principio, probablemente sólo entre los "hermanos y hermanas", los siguientes votos: pobreza perfecta, rígida obediencia a los preceptos del evangelio y vestir el hábito apostólico. Antes del cisma el voto de celibato parece que también fue obligatorio, mientras que posteriormente los lombardos y valdenses admitieron sólo a los no casados. Finalmente, el novicio se comprometía a la sumisión completa a sus superiores. El "hábito apostólico" consistió al principio en una simple túnica de lana. Originalmente los "pobres" iban descalzos, pero al menos antes de 1194, comienzan a llevar sandalias, atadas con una pequeña hebilla, de ahí su apodo. Se daba importancia considerable a las sandalias y su presentación y calzamiento se convirtió posteriormente en parte del rito solemne de recepción. Ataviados así los "pobres" recorrían, de dos en dos, como predicadores ambulantes, las ciudades, imitando a Después de esto, el Señor designó a otros setenta, y los envió de dos en dos delante de El, a toda ciudad y lugar adonde El había de ir.[…]Lucas 10:1. Les estaba prohibido ganarse su sustento mediante su propio trabajo, recibiendo su alimento y otras necesidades de sus amigos (comp. ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de sandalias, ni de bordón; porque el obrero es digno de su sostén.[…]Mateo 10:10 y sig.; ¿Quién ha servido alguna vez como soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta una viña y no come de su fruto? ¿O quién cuida un rebaño y no bebe de la leche del rebaño?[…]1 Corintios 9:7 y sig.) y al principio devolvían las limosnas de dinero. Desde el principio dieron gran valor a la abstinencia, ayunando lunes, miércoles y viernes y estaban igualmente dedicados a la oración, aunque, salvo para la bendición de las comidas, sólo usaban el Padrenuestro. Al principio desecharon totalmente las horas canónicas, pero posteriormente oraban siete veces al día. Ya desde el principio, probablemente bajo la influencia de los cátaros, rehusaron toda forma de juramento (comp. Pero yo os digo: no juréis de ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios;[…]Mateo 5:34 y sig.), aborreciendo toda falsedad como pecado mortal y condenando el derramamiento de sangre, incluso en una guerra justa o en la pena capital (comp. Habéis oído que se dijo a los antepasados: "NO MATARAS" y: "Cualquiera que cometa homicidio será culpable ante la corte."[…]Mateo 5:21 y sig.; 7:1 y sig.). Sostenían que su principal deber era predicar, aunque tras ser excomulgados comenzaron a oír confesiones, a celebrar la Cena, así como a ordenar mediante la oración y la imposición de manos. Sin embargo, antes del cisma habían determinado celebrar la Cena sólo una vez al año, en la tarde del Jueves Santo, cuando era celebrada por un obispo. En Francia fue costumbre, desde tiempo antiguo, participar del pescado así como del pan sin levadura y del vino en esta celebración, atribuyéndose pronto a todos estos elementos el poder de sanar a los enfermos.
Predicación y Escritura.
La predicación de los 'pobres' era muy sencilla, consistiendo normalmente de exhortaciones al arrepentimiento y la recitación de largos pasajes de la Biblia en lengua vernácula. Desde el principio del siglo XIII pusieron especial interés en la prohibición de juramentos, falsedad y derramamiento de sangre (comp. Habéis oído que se dijo a los antepasados: "NO MATARAS" y: "Cualquiera que cometa homicidio será culpable ante la corte."[…]Mateo 5:21 y sig.,7:1 y sig.). Las supuestas herejías que sus oponentes les atribuían solo sirvieron para intensificar su énfasis en la predicación del arrepentimiento y la afirmación de su postura contra lo que sostenía la jerarquía, esto es, que (1) misas, limosnas y oraciones no aprovechaban a los muertos; (2) el purgatorio no existe; (3) las indulgencias episcopales no son válidas; (4) la obediencia se debe solo a los buenos sacerdotes que viven vida apostólica; y (5) el ejemplo es más esencial que el oficio o la ordenación. Los 'pobres' dudaron de la eficacia de los sacramentos, especialmente de la eucaristía, administrados por sacerdotes indignos; sostuvieron que la oración es más eficaz en lo privado que en la iglesia, además de negar la santidad peculiar de los lugares sagrados. Daban referencias bíblicas para demostrar sus doctrinas; por ejemplo, para la predicación laica A aquel, pues, que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado.[…]Santiago 4:17; Y el Espíritu y la esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que desea, que tome gratuitamente del agua de la vida.[…]Apocalipsis 22:17; 38 Juan le dijo: Maestro, vimos a uno echando fuera demonios en tu nombre, y tratamos de impedírselo, porque no nos seguía. 39 Pero Jesús dijo: No se lo impidáis, porque no hay nadie que haga un milagro en mi nombre, y que pueda enseguida hablar mal […]Marcos 9:38-39; Algunos, a la verdad, predican a Cristo aun por envidia y rivalidad, pero también otros lo hacen de buena voluntad;[…]Filipenses 1:15; Pero Moisés le dijo: ¿Tienes celos por causa mía? ¡Ojalá todo el pueblo del SEÑOR fuera profeta, que el SEÑOR pusiera su Espíritu sobre ellos![…]Números 11:29; para la admisión de mujeres como predicadoras 3 Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno, 4 que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, […]Tito 2:3-4 y el caso de Ana (36 Y había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Ella era de edad muy avanzada, y había vivido con su marido siete años después de su matrimonio, 37 y después de viuda, hasta los ochenta y cuatro años. Nunca se alejaba del templo, […]Lucas 2:36-38). Aunque no evitaban citar escritores católicos ocasionalmente, desde el principio se adhirieron con extrema rigidez a los preceptos literales de la Biblia. Desde el comienzo pusieron gran empeño en que las Escrituras estuvieran en lengua vernácula. Ya para 1179 Valdo tenía casi toda la Biblia en provenzal, siendo ampliamente usada en Cataluña, Aragón, norte de Francia y Lorena, hasta Lombardía. Por otro lado, en Alemania la Biblia fue traducida de nuevo. Probablemente surgieron muchos malos entendidos, pero a pesar de no saber exactamente qué significaba el texto, libros enteros fueron memorizados y oralmente repetidos. Incluso entre los iletrados hubo algunos que podían repetir las palabras de Cristo y hasta Job y los cuatro evangelios enteros.

Al principio los valdenses iban públicamente en su hábito apostólico, predicando por las calles, mercados e incluso iglesias. Esas prácticas pudieron mantenerlas en Languedoc hasta bien entrado el siglo XIII, pero las persecuciones pronto les obligaron a dejar su hábito y continuar su actividad en secreto. A partir de entonces se vestían como peregrinos, artesanos o trabajadores de varias clases, algunas veces llevando diferentes vestimentas. Donde quiera que podían ser escuchados, procuraban convertir a alguno del mundo, es decir, inducirle a unirse a ellos, mientras que sus otros adherentes, o "amigos" les exhortaban a mantener conventículos regulares y particularmente abstenerse de juramentos y derramamiento de sangre. En Lombardía los "amigos" fueron al principio aconsejados para que entraran en una de las asociaciones de trabajadores en Milán y en otras partes y esas asociaciones y conventículos a veces construían sus propios edificios, que formaron inicialmente los centros fijos de la actividad misionera valdense. A esto se añadieron en la sección germano-lombarda, en el siglo XIII, los studia u "hospicios", en los que los "convertidos" eran preparados y los predicadores descansaban. Las asociaciones de trabajadores, objeto especial de desconfianza, desaparecieron antes de 1218, pero las otras dos instituciones de conventículos y los studia duraron mucho tiempo. Hasta la secesión de los lombardos el gobierno de los valdenses descansó en las manos de Valdo, quien era estimado como obispo y cabeza supervisora. Es evidente que después de 1184 y antes de 1210 la sociedad resolvió crear las tres órdenes de obispos, sacerdotes y diáconos. Entonces reconoció a Valdo como obispo y él ordenó a otros "pobres" como presbíteros y diáconos. La razón para este paso fue sin duda el recelo de las ministraciones sacramentales de los sacerdotes católicos y esos tres oficios fueron retenidos de acuerdo con la "ley de Dios" en la Biblia. Valdo fue claramente præpositus o rector y obispo hasta la secesión, tras lo cual los lombardos continuaron el sistema monárquico y hasta finales del siglo XV tuvieron un summus pontifex, quien, tras la segunda mitad del siglo XIV, residió en Apulia. Hay mención de varios obispos lombardos en Lombardía y Alemania hacia 1266. En Francia, hacia 1218, no hay vigencia de un rector monárquico, sólo de dos "procuradores" escogidos anualmente. Hacia finales del siglo XIII, sin embargo, un major minister escogido vitalicio se halla en Francia, junto con otros obispos, o majores, quienes conferían la ordenación, pero no ejercían funciones administrativas. De todo esto es evidente que la dignidad episcopal concedida por la ordenación no estuvo al principio necesariamente unida con el rectorado, que estaba sujeto a elección de la asamblea y sus regulaciones. No obstante se estimaba importante que el rector poseyera también consagración episcopal, lo que parece haber sido siempre el caso en Lombardía. La primera información exacta sobre los poderes y deberes de esos cargos está contenida en fuentes francesas de finales del siglo XIII y principios del XIV. El diácono (también llamado minor; en Alemania junior) era simplemente el siervo de los presbíteros, obispos y rectores; y cuando los "pobres" iban en parejas, uno era usualmente un presbítero y el otro un diácono. Originalmente el diácono también tenía derecho a predicar y escuchar confesiones. El presbítero estaba investido para predicar en el distrito asignado por el rector, para escuchar confesiones y para pronunciar la bendición de los alimentos. Posteriormente pudo también conferir la ordenación si no había obispo presente. En los valdenses lombardo-germanos toda conciencia y distinción entre las órdenes de obispos y sacerdotes había desaparecido en el siglo XV. El obispo, posteriormente llamado major o majoralis en Francia, igualmente tenía derecho de celebrar la Cena y conferir la ordenación. El rector o præpositus, posteriormente llamado major omnium o major minister en Francia, tuvo, además de sus funciones episcopales, la prerrogativa de convocar y presidir la asamblea que se reunía una o dos veces anualmente; en Francia podía también predicar en cualquier parte y otorgar la absolución. El rito de ordenación para los tres grados era simplemente confesión de pecados (faltando entre los lombardo-germanos), el Padrenuestro y la imposición de manos. En Francia todos los "pobres" eran al menos diáconos hacia 1320. Además estaban las "hermanas"; pero nunca fueron muy numerosas y en Francia, hacia comienzos del siglo XIV, se resolvió no admitir más hermanas, ya que no podían desempeñar un oficio espiritual; mientras en el distrito lombardo-germano vivían en los hospicios hacia finales del siglo XIII, habiendo dejado la predicación itinerante. Había igualmente una controversia entre los lombardos y valdenses sobre los "ministros", pero en Bérgamo se decidió que esos oficiales serían escogidos por la asamblea, ya fuera de los recientes convertidos o de los "amigos" y durante un tiempo o de por vida. Esos "ministros" no eran evidentemente parte de las tres órdenes espirituales de los valdenses, pero fueron escogidos por la asamblea para dirigir los conventículos de "amigos" y las asociaciones de trabajadores y para ayudar a los apóstoles itinerantes. De esta manera queda claro que antes de 1218 se hizo el intento de organizar a los "amigos" de los valdenses. Los majores, obispos, presbíteros y diáconos no tenían residencia fija, pero una o dos veces cada año todos, o todos los miembros antiguos, del grupo parecen haberse reunido en una commune, o asamblea, llamada por los católicos "concilio" o "capítulo." Mientras Valdo fue reconocido por los lombardos, esta asamblea fue supervisada por él, pero tras el cisma se convirtió en característica prominente en la administración de la sociedad en Lombardía, como sucedió en Francia tras la muerte de Valdo. Esta asamblea decidía sobre la admisión de nuevos miembros, escogía los oficiales que presidían y los "ministros"; determinaba quién recibiría la ordenación a los diversos grados, ejercía disciplina, consideraba la condición general del grupo y recibía un informe de cada miembro sobre el estado de la obra en su distrito misionero y posteriormente gobernaba sobre el uso de las limosnas y fondos contribuidos por los "amigos." A medida que el campo misionero del grupo crecía no se hacía posible congregar a todos los miembros, por lo que desde regiones más distantes se consideraba suficiente que enviaran tres o cuatro delegados.
Los antiguos valdenses.
Tras el cisma de los lombardos los antiguos valdenses quedaron restringidos a sus distritos misioneros primitivos en Aragón, Cataluña, Francia y Lorena. En las dos regiones mencionadas primero las persecuciones por la Iglesia y el Estado continuaron y en el siglo XIII toda huella de los valdenses había desaparecido de España, desapareciendo en el mismo siglo de Lorena y Flandes. En Comté, Provenza y Languedoc, sin embargo, eran tan numerosos en 1248 que el conde Juan de Borgoña estimó que sólo podía acabar con ellos mediante la Inquisición. Estuvieron en conflicto con la Iglesia católica en Valentinois y Provenza hasta el segundo cuarto del siglo XIV; pero ya en el primer cuarto del mismo siglo su gran distrito misionero era Languedoc, donde las medidas represivas fracasaron para disminuir su actividad o dispersar a sus "amigos", quienes a veces fueron capaces de formar tanto allí como en Provenza, pequeñas congregaciones con cementerios propios, tales como en Montauban, Montcucq y Gourdon. Sin embargo, tras la Inquisición de Pedro Cella (1221-42) los "pobres" y sus "amigos" fueron gradualmente dispersados incluso en Languedoc, por lo que a principios del siglo XIV se habían convertido en una organización secreta, declinando en el curso de ese siglo y del siguiente. Las condiciones internas del grupo durante su periodo de declive se muestran en los protocolos de la Inquisición y en Bernardo Guidonis.
'La secta (o herejía) de los Pobres de Lyón, nacida hacia 1170, tuvo por autor e inventor a un ciudadano de Lyón llamado Valdesius (o Valdensis), del que tomaron nombre de valdenses. Este personaje era un rico mercader, pero, habiendo abandonado todos sus bienes, se propuso observar la pobreza y la perfección evangélica, según el modelo de los apóstoles. Haciéndose traducir en lengua vulgar los evangelios, otros libros de la Biblia y algunas autoridades sacadas de los santos Agustín, Jerónimo, Ambrosio y Gregorio y ordenadas por títulos que él llamaba "sentencias", se puso a leerlas con asiduidad pero sin comprenderlas demasiado bien, de suerte que, envanecido de sí mismo, siendo poco letrado, acabó por usurpar las prerrogativas de los apóstoles. Pecando de presunción, osó predicar el Evangelio en las calles y en las plazas públicas, reuniendo en torno suyo a un grupo de hombres y mujeres, a los que enviaba a predicar a su vez en calidad de discípulos. Aunque eran simples e iletrados, recorriendo los pueblos de alrededor y penetrando en las casas de cualquiera, hablando incluso en las iglesias, difundieron cantidad de errores. Convocados por el arzobispo, que les prohibió tal abuso, no quisieron obedecerle, sosteniendo, para ocultar su locura, que había que obedecer a Dios más que a los hombres, tanto más cuanto que Dios mismo había ordenado a los apóstoles predicar el Evangelio a toda criatura. Aplicándose así a sí mismos lo que estaba reservado a los apóstoles y bajo la apariencia disfrazada de la santidad, pretendían ser los imitadores y los sucesores por una falsa profesión de pobreza, no logrando más que desacreditar a los prelados y a los clérigos, que entonces abundaban en riquezas y vivían en las delicias. De esta suerte, empujados por la presunción de usurpar el oficio de la predicación, se convirtieron en maestros de errores, y después cayeron en la desobediencia y se hicieron contumaces, acabando por ser excomulgados y expulsados de su patria. Convocados por el concilio, fueron allí juzgados por su porfía y condenados como cismáticos. Se dispersaron entonces en Provenza y en Lombardía, donde, mezclándose con otros herejes y absorbiendo sus errores, se les juzgó definitivamente como herejes.'
(Actas de la Inquisición de Carcasona relativas a los albigenses y los valdenses)

En Italia.
Los lombardos lograron avanzar en Italia, Alemania, Polonia y Hungría. En Italia, Milán fue su cuartel general y Lombardía su principal distrito misionero. Sin embargo, en 1235 comenzó la persecución a gran escala, aunque cuánto afectó a los "pobres", que habían imitado y tomado prestado mucho de los cátaros, a pesar de su oposición a ellos, es incierto. En cualquier caso, su organización no estaba destruida en 1266, cuando las asambleas podían ser celebradas más frecuentemente en Lombardía que en cualquier otra parte. Sin embargo, para ese tiempo la mayor parte del dinero para el apoyo del clero venía de Alemania, lo que muestra que los valdenses alemanes eran entonces más numerosos y fuertes que los lombardos. En el curso del siglo XIV los lombardos parecen haber desaparecido de su centro original; pero en el siglo anterior los "pobres" habían hallado asilo en los valles alpinos del Piamonte occidental y en el vecino Dauphiny. Una tradición del siglo XV los hacía venir de Francia, cruzando los Alpes. Sin embargo, el parecido y conexión estrecha con los lombardos alemanes contradice esa tradición. Sin duda el movimiento entró no por inmigración sino por el esfuerzo misionero entre los habitantes de ambos lados de los Alpes, quienes originalmente surgieron de un tronco provenzal oriental. La lengua de la literatura valdense apoya esta idea. La fecha precisa de cuándo comienza esta misión es incierta, pero el grupo se esparció en los valles a ambos lados del monte Génèvre al comienzo del siglo XIV. A finales de siglo los valdenses ocupaban no sólo los denominados valles valdenses, sino que estaban en las numerosas poblaciones de los valles de Susa y el Sangone y en las ciudades de la llanura vecina, Pianezza, Castagnola, Moncalieri, Carmagnola y Chieri. En el transcurso del mismo siglo había también dos distritos meridionales en Calabria y Apulia. La tradición valdense de los siglos XVI y XVII dice que el primer grupo de ciudades fueron fundadas hacia 1315 o 1370, a solicitud de un noble de Calabria, por los valdenses de los Alpes. La certeza de esta tradición es cuestionable, aunque los nombres Borgo d'Oltremontani y Guardia Piemontese muestran que esas localidades deben su origen a los valdenses. Hacia 1400 algunos de ellos fueron expulsados de la Provenza a Apulia, donde fundaron las cuatro localidades de Monteleone, Faito, Cella y La Motta Montecorvino, mientras que un siglo más tarde se dice que otros fundaron la ciudad de Volturara; pero se demuestra que Cella y Faito ya existían en el siglo XII y habían recibido colonos provenzales, pero no valdenses. Sin embargo, ciertamente eran numerosos e influyentes en Apulia en el siglo XIV, por lo que hacia 1380 su summus pontifex residía allí y estaba todavía recibiendo dinero del Piamonte a mediados del siglo XIV. En sus viajes desde Calabria y Apulia a los valles alpinos, los apóstoles valdenses hicieron esfuerzos misioneros en Italia central, lo que explica el hallazgo de comunidades en el siglo XV en los Estados de la Iglesia, incluyendo Umbria, Toscana y Romaña. Esas comunidades parecen haber sido especialmente numerosas en el ducado de Spoleto y pequeños conventículos valdenses también había en Camerino, Ancona, Perugia, Bologna, Lucca y Florencia. Incluso en Roma había uno, pero los conventículos entonces existentes en Génova y en otras partes en Liguria eran supuestamente supervivencia de la antigua misión lombarda. La prueba más destacada de la energía de los valdenses italianos, sin embargo, es, que en los siglos XIV y XV llevaron su propaganda al territorio de los "pobres" franceses. Probablemente la ocasión fue la colonización, por los barones Bouliers, de unas pocas familias valdenses en Saluzzo, en la orilla derecha del Durance en Francia. Es incierto si también encontraron restos de las antiguas comunidades francesas en sus tareas en Provenza, Valentinois, Vivarais, Venaissin, Auvergne, Limousin y Bordelais; pero en cualquier caso pudieron congregar una serie de conventículos en Auvergne, Valentinois y cerca de Trévoux, al norte de Lyón, e incluso convocar una asamblea en Lyón el 31 de mayo de 1492.


En Alemania sucedió la primera ejecución de valdenses en masse, en Estrasburgo, en 1211 y en 1231-33 tuvo lugar allí la primera persecución general. Durante un tiempo nada se supo de ellos en Alemania central, pero en la alta Alemania pronto atrajeron la atención. Se encontraban en Constanza en 1243 y en Hall en Suabia, en 1248, se atrevieron abiertamente a defender al excomulgado emperador Federico II y a catalogar al papa Inocencio IV de hereje. En Baviera y en la alta y baja Austria se difundieron tan rápidamente, a pesar de la incesante sangrienta persecución, que hacia 1260 la Inquisición encontró escuelas valdenses en 42 parroquias de la alta y baja Austria, mientras que en 1315 se hallaban en 36 lugares entre St. Polten y Traiskirchen, estimando los "pobres" el número de sus seguidores entonces en el ducado de Austria en más de 80.000. Mientras tanto también se adentraron en Bohemia, Moravia, Silesia, Meissen, Brandeburgo, Pomerania y Polonia. Hacia finales del siglo XIV estaban en una serie de lugares en Hungría e incluso en Transilvania. Medio siglo más tarde hay noticias suyas en el ducado de Saxe-Wittenberg y en el distrito de Magdeburgo y 20 años más tarde en lo que ahora es Mecklenburgo-Schwerin. En el sur de Bohemia los valdenses fundaron localidades enteras en las colonias alemanas cerca de Neuhaus, hacia 1340, y en Moravia eran tan numerosos que la Iglesia católica casi desesperó de poder vencerlos. En Brandeburgo, Pomerania y Mecklenburgo no menos de 443 personas fueron acusadas de herejía valdense en 1393-94 y el grupo parece haber sido un fenómeno regular de colonización alemana en los siglos XIII y XIV. Los valdenses fueron igualmente activos en el interior de Alemania. En la última década del siglo XIV la Inquisición los descubrió en muchas ciudades, además de Erfurt, Maguncia, Nuremberg y Regensburgo y en toda la alta y baja Austria, Salzburgo y Estiria. En Suabia, Augsburgo fue un antiguo centro del grupo, y estaban en Ulm, Donauwörth (26 ejecutados en 1193) y otras ciudades. En el alto Rin entre los lugares notables que ocuparon estaban Estrasburgo, Hagenau y Spira; en Suiza, Basilea, Solothurn, Saint Gall, Berna, Friburgo, Neuchâtel, Lausana, Vaud y otros. Sólo faltan registros en el Tirol, en el valle del Rin al norte de Bingen con sus valles laterales, la baja Sajonia, Frisia, Holstein y, durante un tiempo, los Países Bajos. Los valdenses conseguían sus adherentes principalmente de las clases bajas. En la alta Alemania fueron influyentes especialmente entre los sastres, pero sólo unos pocos del clero o de las clases cultas se les unieron. Entre sus patronos y seguidores, sin embargo, no faltaban los de posición elevada u oficios altos, por lo que fueron recibidos con favor, como artesanos y colonos diligentes, en el margraviato de Saluzzo, Montagne du Luberon, Apulia y Calabria. Entre sus "amigos" había representantes de las clases elevadas, especialmente en las ciudades de Suabia, Franconia y Baviera, así como en Berna y Friburgo en Suiza.
Desarrollo interno.
Los valdenses lombardos desarrollaron su organización desde un grupo ascético de predicadores a uno anti-Iglesia tan rápidamente como sus hermanos franceses. Ya en 1260 ellos y sus "amigos" formaron, incluso en Alemania, una ambigua pero organizada Iglesia secreta, que se consideraba a sí misma la única Iglesia de Cristo. Por tanto rechazaron todas las pretensiones, jerarquía y adoración de la Iglesia católica, designándola ya en 1240, la gran bestia de Apocalipsis y declarando que había cesado de ser la Iglesia de Cristo cuando el papa Silvestre, el primer Anticristo, recibió la Donación de Constantino. Los valdenses protestaron contra todos los privilegios de rango, prerrogativas clericales, los títulos de papa y obispo, el despotismo sacerdotal, todos los ingresos y donaciones de iglesias y monasterios, la división de la tierra en diócesis y parroquias, concilios y sínodos, todo el sistema eclesiástico de tribunales y castigos, el celibato del clero y semejantes. También rechazaron, al menos después del siglo XIV, el monasticismo en todas sus formas, el sistema de instrucción religiosa, la interpretación mística de las Escrituras, todas las ordenaciones y actos de adoración no mandados explícitamente por la Biblia, todos los ayunos y festividades eclesiásticas, menos el domingo y algunas veces Navidad, Pascua, Ascensión, Pentecostés y las fiestas de los apóstoles; la bendición de todos los objetos tales como velas, palmas, agua y el uso de los mismos; la bendición y dedicación de iglesias, cementerios, peregrinos y semejantes; las peregrinaciones, procesiones, órganos, campanas, capiteles, horas canónicas, toda la liturgia latina y todo lo perteneciente a la adoración externa. Más enfática fue su condenación del culto a las imágenes, reliquias, santos y la Virgen, pero lo que produjo más oposición fueron sus severas medidas contra los sacramentos de la Iglesia. Comenzando hacia 1240, con la negación de la eficacia de los sacramentos administrados por malos sacerdotes, la facción radical, asumiendo que todos los sacerdotes católicos eran malos, prosiguió renunciando al bautismo católico como innecesario, al bautismo de niños por inútil, la confirmación y la extremaunción por superfluas y la eucaristía, ordenación y penitencia administradas por la Iglesia, fútiles. Los "amigos", con los moderados, no siempre se fueron a esos extremos y los valdenses atacaron sólo muy raramente la creencia en los sacramentos mismos. Este radicalismo extremo de los valdenses lombardos se debió, con toda probabilidad, a la influencia de los cátaros y la similitud de los dos grupos ocasionalmente desembocó en la confusión formal, como en el grupo del piamontés Martino de Presbytero, que ocupa un lugar prominente en las actas de la Inquisición en 1388. El dogma no era todavía característica prominente en la predicación valdense, que principalmente se contentaba con inculcar la abstinencia de juramentos, falsedad, guerra y pena capital. Las misas, oraciones y ofrendas por los muertos fueron declaradas inútiles y el purgatorio negado. Prominente era la enseñanza de los dos caminos (13 Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. 14 Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan. […]Mateo 7:13-14). En Italia y Alemania para la predicación e instrucción de los ancianos había, además de la Biblia, (1) una antología titulada Verba sanctorum Augustine, Hieronymi, Ambrosii, Gregorii, Chrysostomi, et Isidori (esta colección ya estaba en las manos de Valdo); (2) Liber electorum (probablemente llamado también Liber justorum); (3) "Treinta pasos de Agustín", un tratado sobre las virtudes y vicios; (4) Septem articuli fidei, tal vez idéntico con los siete artículos sobre Dios en el catecismo valdense francés y (5) una "Regla" con datos sobre el origen del grupo, trasmitida aparentemente sólo oralmente. Los valdenses alemanes del siglo XIII poseían también poemas vernáculos, que parece nunca fueron puestos por escrito. En el siglo XIV los valdenses alemanes tenían traducciones de los evangelios y las epístolas de Pablo en su lengua vernácula. Los valdenses italianos evidentemente poseían un número de libros anteriores a 1368, pero tras esa fecha apenas habrán tenido más que la Biblia y el Liber electorum. En los siglos XVI y XVII los valdenses de los Alpes tenían una Bibliotheca Waldensis, pero de su contenido sólo se conoce una pequeña porción fechada en el tiempo de la pre-Reforma. A esta porción perteneció al menos el tratado Vertucz; las antologías Doctor y Vergier de consollation; Glosa pater noster, una exposición del Padrenuestro, probablemente traducida del mismo autor católico y Cantica, una traducción de un comentario católico sobre el Cantar de los cantares en siete libros (el primero de los cuales se ha perdido), con algunas adiciones específicamente valdenses. Este comentario fue probablemente preparado en los Alpes o la Provenza hacia finales del siglo XV, como también la Penitenca y Pecca. Una obra esencialmente valdense fue la gran Nobla leyçon (edición de E. Montet, París, 1888), un poema de 479 versos dodecasílabos, escritos por un autor de cierta preparación teológica, probablemente en los Alpes después de 1231. Se trata de un sermón misionero en verso según el orden de los trovadores, reviviendo el contenido de la Biblia bajo el triple encabezado de "la ley de la naturaleza, la ley de Moisés y la ley de Cristo." Los otros poemas didácticos eran probablemente también del siglo XIII: principalmente La Barca; Lo Novel Sermon; Lo Novel Confort; Lo Payre Eternal; Lo Despreczi del mont; L'Avangeli de li quatre sementz y el corrompido L'Oraczon. En Alemania, como entre los valdenses franceses, la Cena se celebraba en el siglo XIV anualmente el Jueves Santo, pero en los siglos siguientes este uso desapareció y los maestros quedaron reducidos principalmente a escuchar confesiones. En los Alpes, por otro lado, así como en Provenza, Apulia, Calabria e Italia central, la celebración independiente de la Cena duró más tiempo. En el siglo XV los valdenses de los Alpes y la Italia media ya no recibían la eucaristía de los sacerdotes católicos, sino que tomaban el pan consagrado por sus "barbas" (clérigos). Pero después de la gran persecución de 1487-1494, fue recibido sólo de los sacerdotes de la Iglesia; salvo en ordenaciones clericales la comunión se celebró en la antigua forma valdense hasta el siglo XVI.

Ilustración de Cassell's Illustrated History of England
La organización valdense experimentó un importante cambio en el siglo XIV, cuando la rama alemana se separó de la italiana, cesando de tener relaciones oficiales con los obispos y rectores italianos y regulando sus asuntos a partir de entonces por sus propias asambleas, que eran celebradas preferentemente en las ciudades grandes, en el tiempo de las ferias anuales. Sin embargo, los alemanes no tenían un rector, pues en Alemania su influencia había sido siempre débil y los maestros habían estado acostumbrados a actuar en su propia responsabilidad. Con toda probabilidad no hubo asamblea general valdense en Alemania ni organización general. Al mismo tiempo había frecuente comunicación entre todos los conventículos en Alemania, no quedando totalmente rotas las relaciones con los lombardos. En Italia la fuerte organización central se mantuvo hasta el periodo de la Reforma. En el siglo XIV las tres órdenes del clero se hallaban en Italia y Alemania, pero en el siglo siguiente desaparecieron de ambos países. La única ordenación entonces conocida era la recibida en la recepción del grupo, yendo marcada la precedencia únicamente por la edad. Al mismo tiempo la posición de los "juniors" se correspondía en un sentido a la de los diáconos franceses y los "seniors" a los presbíteros franceses. En Alemania todos los miembros eran denominados maestros, mientras en Italia eran llamados "barbas" (provenzal oriental barba, "tío"). El modo de vida de los valdenses, que recibían en Italia un nuevo nombre al ser ordenados, era prácticamente el del período antiguo. El sistema de preparación estaba cuidadosamente regulado. En Alemania el alumno debía estudiar con un maestro durante un año o dos. Entonces era ordenado, pero todavía debía trabajar bajo la supervisión de un maestro de seis a nueve años antes de que pudiera escuchar confesiones. En Italia la principal fuente de reclutamiento del siglo XV eran los campesinos, debiendo aprender los candidatos primero a leer y aprenderse de memoria los evangelios de Mateo y Juan, así como varias epístolas del Nuevo Testamento. Esto consumía dos meses de cada invierno durante tres o cuatro años, tras lo cual el candidato estudiaba y practicaba el trabajo manual durante un año o dos en una de las casas hermanas. Entonces era ordenado, aunque todavía debía ejercer durante años como asistente de un "barba" más mayor. Las hermanas parecen haber sido usadas en misiones en Alemania hasta el siglo XV; mientras que en Italia vivían como vírgenes en las casas y hospicios que albergaban a los "barbas" y sus alumnos. Los maestros eran sostenidos por las colectas y las pequeñas ofrendas confesionales. Los valdenses nunca cesaron de ser predicadores itinerantes, por lo que en Alemania, hacia el fin del siglo XIV, cambiaban su escenario de actividad cada año o dos y en Italia, hasta 1530, cada dos o tres años. Celebraban una asamblea regular cada año. Los encuentros en Alemania y los Alpes ocurrían casi invariablemente de noche, en una casa privada y la admisión era por contraseña. En Alemania, Apulia, Calabria y otras colonias del Piamonte, los valdenses asistían a la adoración católica regularmente y sólo donde estaban en mayoría, como en los Alpes, se atrevieron ellos y sus "amigos", antes de 1487, durante años a no confesar ni comulgar en las iglesias católicas, que evitaban totalmente.

Para entender la historia interior de los valdenses en Alemania e Italia hay que tener en cuenta que quedaron fuera de la ley desde 1231, debiendo estar preparados en cada momento para una nueva persecución. Tras la gran persecución en 1231 parecen haber sido molestados solo localmente, hacia 1260, en Baviera y Austria y tal vez también en Bohemia, Moravia y los distritos vecinos húngaros. A principios del siglo XIV la persecución comenzó de nuevo en los mismos distritos, difundiéndose, hacia 1313, a Silesia, y, hacia 1330, a Polonia, Hungría, Brandeburgo, Turingia y Franconia; pero la próxima supresión general, incluyendo también a Suiza, fue inspirada por Gregorio XI (1370-78). Aquí se desplegó tal energía por los inquisidores Petrus Zwicker y Martin de Amberg que esas regiones quedaron durante mucho tiempo sin influencia valdense. No fue hasta la tercera década del siglo XV que las asociaciones supervivientes se atrevieron de nuevo a hacer acto de presencia, siendo animadas en lugares tales como Friburgo por el largo receso e inspiradas en todas partes por la propaganda husita. En Bohemia, Moravia y los distritos austriacos vecinos parecen haberse incorporado con los husitas, imprimiendo sus principios peculiares hasta producir una organización diferente: los Hermanos Bohemios. Éstos parecen haber procurado atraer a todos los valdenses en Austria, Moravia y Bohemia, aunque con éxito mediocre, pues alguno de los valdenses no se sometieron a una unión formal con la Iglesia. Esta facción conservadora parece haberse extendido gradualmente. En Suabia y Franconia el noble sajón Johann Drändorf (quemado en 1425) y Pedro de Turnau (quemado en 1426), procuraron asociar a los valdenses con los husitas; más éxito tuvo el obispo husita Friedrich Reiser (quemado en Estrasburgo en 1458), especialmente en Nuremberg, Würzburgo, Schweinfurt, Heilsbronn, Estrasburgo, Basilea y otras partes del sur y centro de Alemania. Pero aunque muchos de los valdenses reconocieron a los husitas como hermanos, no se hicieron husitas, consistiendo su adhesión meramente en estimar a Wycliffe, Hus y Jerónimo de Praga como maestros cristianos, permitiendo a Reiser y al bohemio Nikolaus Pilgram ordenar sacerdotes, de los cuales recibieron la comunión en ambas especies. Sin embargo, no sometieron ninguno de sus propios principios y la propaganda de Reiser no logró más que el propósito de Peter Chelcicky de convertir a los husitas a las doctrinas valdenses. No obstante, la unión entre los dos grupos fue tan estrecha que cuando, en 1479, se hizo un nuevo intento de suprimir a los valdenses en Uckermark y Neumark decidieron emigrar a Bohemia y Moravia. Algunos se quedaron en Fulnek y Weisskirchen en Moravia y otros en Landskron en Bohemia. A partir de entonces nada más se sabe de los valdenses alemanes y sólo se puede conjeturar que el grupo todavía sobrevivió en Egerland y Voigtland. A pesar de todo, la influencia de los valdenses vivió, tanto en los principios como en las costumbres de los hermanos bohemios, y en las teorías de los anabaptistas, de los cuales fueron los precursores por toda la alta Alemania y Austria.


Después de abril de 1523 Guillaume Farel trabajó por la causa protestante durante un tiempo en Gap en Dauphiny y aunque fue pronto expulsado, la agitación comenzada por él rápidamente alcanzó a los valdenses de los Alpes. Al cabo de los años, por los esfuerzos del "barba" Martin Gonin, surgió una facción protestante, especialmente entre los valdenses de Provenza y en el verano de 1530 dos "barbas", George Morel de Val Freissinières y Pierre Mason de Borgoña, cruzaron los Alpes para conferenciar con Farel. Morel, quien poseía una notable educación, también se entrevistó con Berthold Haller en Berna, con Ecolampadio en Basilea y con Bucero y Capito en Estrasburgo y a su regreso estaba tan entusiasmado con la causa protestante que Farel y otros protestantes de la Suiza francesa fueron formalmente invitados a visitar su asamblea en Angrogna en 1532. Farel aceptó, junto con Anton Saunier y Robert Olivétan. Farel dominó la asamblea, como lo demuestra la renuncia que hicieron de sus doctrinas distintivas. La doctrina de la elección y la doctrina zwingliana de la Cena fueron oficialmente adoptadas y el único principio distintivo que retuvieron fue la prohibición contra la guerra. Por tanto, cesaron virtualmente de ser valdenses y quedaron mezclados con los protestantes de la alta Alemania y la facción suiza. Sin embargo, como resultado los valdenses quedaron divididos en las divisiones y escuelas protestantes. En los Alpes la facción protestante prevaleció sin serio antagonismo, pero en Provenza la vieja escuela valdense hizo más que protestar, pues a finales de 1532 o comienzos de 1533 los dos "barbas" Daniel de Valence y Jean de Molines fueron a Bohemia buscando ayuda. Recibieron el apoyo moral de los Hermanos Bohemios, pero en vano, pues la asamblea de Val San Martino, 15 de agosto de 1533, explícitamente confirmó la resolución de Angrogna. La facción protestante procedió a llevar la Reforma por doquier, en estrecha armonía con Farel y sus seguidores. La nueva fe se difundió más rápidamente en las colonias de Provenza y Venaissin, donde, hacia 1535, unos 10.000 valdenses protestantes, agotados por las persecuciones de la Iglesia y el Estado, estuvieron dispuestos a emigrar a la Alemania protestante.


Cuando Daniel de Valence y Jean de Molines fueron derrotados en la asamblea de Val San Martino el 15 de agosto de 1533, se dice, con buena autoridad, que se llevaron todos los antiguos manuscritos y memorias valdenses que pudieron lograr. En los denominados manuscritos valdenses, sin embargo, existe una serie completa de tratados, sin duda modelados sobre originales checos. A los mismos pertenecen Ayczo es la causa del nostre departiment de la gleysa romana (basada en "Fundamentos de separación" de Lucas de Praga); De li sept sacrament, Purgatori, Dejuni, De las invocacions de li sant (todas revisiones de los capítulos de Confessio Taboritarum de 1431); De la potesta dona a li vicari de Christ (traducción literal de una porción del Tractatus de ecclesia de Jan Hus); Las Interrogacions menores (revisión del catecismo de los Hermanos Bohemios); un fragmento de un tratado sobre el Anticristo y probablemente la Epistola al Lancelau. Todos esos fueron supuestamente traducidos y adaptados por Daniel de Provenza y Jean de Moline, quienes se quedaron seis meses en Bohemia. Cinco de ellos existen como partes integrales del voluminoso Tresor e lume de fe, preservado en manuscrito en Ginebra, Cambridge y Dublín y también conteniendo los tratados Articles de fe, Li Commandament, Penitenca y De l'oraçon dominical. El primer formulario de los Articles no es de origen bohemio sino valdense, mientras que el resto del tratado, como Li Commandament, está demostrablemente extraído de Somme le roy del dominico Laurentius. Está también demostrado que el manuscrito Cambridge B era el original y entre los que Daniel y Jean se llevaron, que las obras en prosa en lengua provenzal en una parte considerable se originaron de esas dos después de agosto de 1533 y que la colección y preservación de fragmentos de la antigua literatura valdense se debe casi o totalmente a esos dos "barbas", ya que especialmente, durante un largo tiempo, los valdenses reformados no tuvieron interés en la antigua lengua y su literatura.

La historia de los valdenses reformados de Dauphiny y Provenza forma parte de la historia de la Iglesia reformada de Francia; sólo el desarrollo de las comunidades reformadas en el Piamonte, que han retenido el nombre de valdenses, necesita ser considerada aquí. Fuera del territorio cubierto por la paz de Cavou fueron gradualmente echados de los valles de De Queryas, Mattias y Meana y de ocho localidades en Saluzzo tras su anexión a Saboya en 1603. Al fracasar la propaganda para hacer que el gobierno fuera flexible, Carlos Emmanuel II se decidió por la fuerza en 1655, lo que encrespó al mundo protestante que, a petición de Cromwell, hizo que Mazarino indujera al duque en agosto a otorgar la paz y la amnistía. Viendo que las condiciones de paz no eran observadas, los valdenses se rebelaron en 1663 y en el plazo de un año obligaron al duque a ratificar solemnemente el tratado. Poco después de la revocación del Edicto de Nantes, en 1686, Víctor Amadeo II en acuerdo con Luis XIV, publicó un decreto prohibiendo la fe reformada en sus dominios, exigiendo a todos los predicadores y maestros reformados que dejaran su territorio en el plazo de 14 días y otorgando al clero católico el poder de bautizar y educar a todos los niños reformados en los principios católicos. Los valdenses se levantaron de nuevo en armas pero fueron derrotados. Más de 3.000 cayeron en batalla, más de 5.000 fueron hechos prisioneros, sus iglesias asoladas y sus propiedades confiscadas. Ante la intercesión de los potencias protestantes, el duque permitió que unos 2.500, que habían sido condenados a prisión o a galeras, emigraran hallando refugio la inmensa mayoría en Alemania. Aunque aparentemente exterminados en el Piamonte, no abandonaron la esperanza de recuperar sus antiguos hogares y en el verano de 1689, con el respaldo de Guillermo III de Orange el predicador Henri Arnaud convocó a 800 o 900 valdenses y hugonotes en las orillas del lago Ginebra y marchó por caminos tortuosos al Piamonte. Aquí en las montañas se enfrentó tan firmemente en lucha contra un ejército 50 veces mayor que el duque rompió su alianza con Francia y el 4 de junio de 1690 permitió a todos los valdenses y refugiados franceses que regresaran a los valles, liberando además a todos sus compañeros que estaban aún en prisión o en galeras. Los valdenses que habían huido a Alemania se apresuraron a regresar al Piamonte, pero el 1 de julio de 1698, a instancias de Luis XIV, el duque publicó una patente prohibiendo a los reformados en los valles tener ninguna asociación religiosa con los súbditos franceses y ordenando a todos los refugiados franceses que dejaran el país en el plazo de dos meses. En 1698-1699, por tanto, más de 2.500 reformados fueron obligados a emigrar, encontrando la mayoría un nuevo hogar en Alemania, especialmente en Württemberg. Las dispersas colonias se unieron en un sínodo contando 14 iglesias y 4.000 miembros en 1716. Mientras tanto, en el Piamonte las medidas represivas seguían siendo impuestas a pesar de las protestas de las potencias protestantes, aunque fue sólo en el Val Pragelas donde se ejerció verdadera severidad. El 20 de junio de 1730 el duque ordenó que todos los que habían nacido o sido bautizados en la Iglesia católica antes de 1686, o que habían sido católicos después de 1696, pero habían apostatado, debían hacerse católicos en seis meses o dejar el país. Esto último fue lo que prefirieron hacer 850 de ellos, de los cuales 400 fueron a Holanda, mientras que el resto fue recibido en las colonias valdenses o francesas en Alemania. Durante la invasión napoleónica de 1799 los valdenses tuvieron derechos equitativos con los católicos y su clero incluso recibió una subvención anual de 13.000 liras. Con el regreso de la casa de Saboya, sin embargo, cambiaron las condiciones y en enero de 1815 Víctor Emmanuel I retiró la subvención y renovó todas las decisiones anteriores, aunque al año siguiente eliminó algunas de las más pesadas e incluso dio a cada clérigo valdense un estipendio anual de 500 liras. Sin embargo, no fue hasta el acta de emancipación promulgada por Carlos Alberto el 17 de febrero de 1848 que los valdenses permanentemente obtuvieron todos los derechos civiles. La historia de los valdenses desde 1526 a 1848 es el relato de una batalla continua con la casa de Saboya y que no fueran aniquilados se debió a su firmeza heroica, así como al apoyo del mundo protestante. Cromwell los rescató de la destrucción total en 1655 e instituyó una colecta que alcanzó la cantidad de 38.000 libras, donando él mismo 2.000. Guillermo de Orange no sólo respaldó su gran retorno en 1689 sino que hasta la Revolución Francesa la corona de Gran Bretaña sostuvo a los predicadores y maestros de 12 iglesias valdenses. Holanda en 1731, por ejemplo, recolectó 300.000 florines, por no mencionar las cantidades de dinero y asilo dado por los príncipes alemanes. Incluso en la primera mitad del siglo XIX las potencias protestantes entraron en una alianza con Alejandro I de Rusia a causa de los valdenses. Desde el siglo XVI fueron especialmente estimados y protegidos por la Europa protestante; al ser comúnmente estimados como los únicos supervivientes de los primitivos tiempos apostólicos evangélicos, protegerles fue considerado un deber sagrado.


Las condiciones de los valdenses en la víspera de su emancipación en 1848 eran muy precarias y aunque no eran perseguidos abiertamente a espada y fuego, estaban sujetos a muchos perjuicios e indignidades. Estaban excluidos de practicar cualquier profesión liberal, como las de médico o abogado y sólo los más humildes oficios estaban abiertos a ellos. Los niños menores de 10 años eran frecuentemente secuestrados; las universidades estaban cerradas a los estudiantes de los valles y los soldados valdenses eran mantenidos en los rangos inferiores. Les estaba prohibido abrir nuevos lugares de adoración; la mayoría de los cementerios fueron clausurados. La censura de libros era muy estricta y les fue prohibido salir de sus valles. El Acta de Emancipación, promulgada el 17 de febrero de 1848, por el rey Carlos Alberto, significó el fin de este estado de cosas y otorgó a los valdenses todas las libertades religiosas y civiles, marcando así el amanecer de una nueva época en su historia.
Obra misionera fuera de Italia.
A causa de los cientos de miles de inmigrantes italianos que se fueron a América, algunos de ellos pertenecientes a esas iglesias o habiendo sido educados en sus escuelas, la influencia de su obra se dejó sentir en Estados Unidos. Allí, fortalecidos por llegadas desde Francia e Italia, establecieron pequeñas comunidades en Missouri, Texas, y Utah. Especialmente importante es la de las inmediaciones de Valdese, en el condado de Burke, N.C., donde una población de casi 3.000 personas es principalmente valdense. Actualmente los valdenses están gobernados por una junta de siete miembros, llamada la Tavola ("Mesa"), elegida anualmente por un sínodo general en Torre Pellice, Italia.
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