Historia
VALENTINIANOS
- Según Ireneo
- Según Hipólito
- Segundo; Ptolomeo
- La caída y redención según Ptolomeo
- Heracleón
- Marcos
- Colorbaso
- Fuentes y estimación


óleo sobre lienzo de Léon Frédéric.
Musées Royaux des Baux Arts, Bruselas
Según Ireneo (Hær., I, xi. 1) el sistema era una genealogía de eones. A la cabeza había una pareja, "Inefable" y "Silencio", de la cual emanó una segunda pareja, "Padre" y "Verdad". De esta cuaterna procedieron "Logos" y "Vida" y de nuevo, "Hombre" e "Iglesia". Esas cuatro parejas formaron la primera ogdóada. Los diez "poderes" emanaron de "Logos" y "Vida" y doce de "Hombre" e "Iglesia." Este misticismo claramente juega con el número 30, el número de los días del mes egipcio. Una de las 12 emanaciones cayó y se separó y de ella procedió la demás obra creada. Ella se separó por un primer límite del abismo, o el fundamento más elevado del universo, donde mora el Padre, del Pleroma, donde están los eones engendrados. Un segundo límite separa a la "Madre" del Pleroma. Cristo no emanó de los eones, sino que nació de la Madre, recordando el Pleroma, mediante una Sombra, pero ya que fue varón, echó la Sombra de él y regresó al Pleroma. La "Madre" privada de su potencia espiritual, permaneció con la Sombra y produjo el "Demiurgo" o "Todopoderoso" y con él al "Arconte de la mano izquierda." Jesús es estimado a veces como una emanación de Theletos, "quien fue separado de su madre y unido al resto"; otras veces de Cristo y a veces del dúo pareja, "Hombre" e "Iglesia". El Espíritu Santo es una emanación de "Verdad" (Epifanio lee "Iglesia") y su obra es la prueba y fertilización de los eones, a quienes entra de manera subrepticia para que puedan dar frutos de verdad. Esta descripción es estrechamente paralela a otra encontrada en una carta de origen desconocido, de la que informa Epifanio (Hær., xxxi. 5-6).
Según Hipólito.
Muy diferente es el relato del valentinianismo dado por Hipólito (Philosophumena, vi. 29 y sig.), que alude repetidamente a las divergencias doctrinales de los maestros individuales de la escuela. A la cabeza sitúa la "Mónada" o "Padre", no sexual, inconcebible, causa última de todo ser. Originalmente autosuficiente y solo, pero no en soledad amante, y teniendo el poder de generación, esta "Mónada" fue guiada a crear un objeto de afecto. Así emanó "Mente" y "Verdad", una pareja que se convirtió en la fuente de los eones en el Pleroma. De esta pareja emanaron "Logos" y "Vida" y de éstas "Hombre" e "Iglesia". "Mente" y "Verdad" produjeron el número perfecto diez, en diez eones y en imitación de la primera pareja la segunda originó la emanación de doce eones. De este modo hubo en total 28 eones, el número de los días del mes lunar, un dato que señala al origen oriental de este sistema. El duodécimo y último de los eones de la segunda línea fue la femenina "Sabiduría", quien, queriendo imitar el modo de emanación empleado por el Padre, produjo un aborto en la materia informe. Esto produjo el horror y la alarma entre los eones o el Pleroma, y el Padre, apiadado, les envió ayuda. "Mente" y "Verdad" emanaron a Cristo y al Espíritu Santo, y este nuevo dúo separó el aborto de Sabiduría de los eones, eliminando la causa de alarma. El Padre igualmente emanó un eón, "Cruz", que establece el límite de los eones (también denominado "Límite" o "Participador"), más allá del cual es la ogdóada, y "Sabiduría" fuera del Pleroma, a quien Cristo hizo un eón perfecto. Los 30 eones ahora determinaron sobre una emanación de una progenie común del Pleroma presentarse al Padre y el resultado fue Jesús. La Sabiduría inferior añoró a sus autores, Cristo y el Espíritu Santo. Los eones encontraron a Jesús compasivo, quien entró en un dúo con "Sabiduría" inferior y la liberó de sus sufrimientos convirtiéndola en Hipóstasis. De Temor, el "ser psíquico", procedió el demiurgo; de Tristeza la materia, del desorden de la ignorancia los demonios y de la necesidad surgió el arrepentimiento y el ascenso del alma. El alma pertenece a la esfera media, bajo la ogdóada, la Jerusalén celestial y por encima de la materia. Las almas vienen del Demiurgo, que les dio cuerpos de materia demoníaca, ya que él creó el mundo. La ley y los profetas igualmente vienen de él. Todos los psíquicos tienen un velo sobre sus corazones que les ciega al mundo superior de los espíritus y cuando este velo iba a ser removido, el Jesús histórico nació de la Virgen mediante la entrada de la sabiduría inferior y el Demiurgo la eclipsó. Él cura los sufrimientos de las almas, tal como Cristo sanó a los de la sabiduría inferior. Una descripción similar es dada por Clemente de Alejandría ("Extractos de Teodoto", xxix-xlii). La escuela valentiniana posterior se escindió en una rama oriental y otra italiana; a la primera pertenecieron Axiónico y Bardesanes y a la segunda Ptolomeo y Heracleón. La división occidental fue tan amplia tanto en Italia y el sur de la Galia que Ireneo planeó primero su Adversus Hæreses contra los valentinianos solo. Los valentinianos orientales se hallaban especialmente en Egipto y Siria. Hacia mediados del siglo segundo la secta parece haber quedado restringida a Egipto, absorbiendo el maniqueísmo en todas partes sus restos.

De los principales seguidores de Valentín, Ireneo menciona a Segundo (Hær., I, xi. 2). Filastrio (Hær., xl) le atribuye una cristología docética cuya fuente, el Syntagma de Hipólito, la había asignado a los valentinianos. Según Ireneo, Segundo dividió la primera ogdóada en una cuaterna masculina y femenina, siendo la primera luz y la segunda tinieblas; y no reconoció el poder caído entre los 30 eones sino entre sus frutos, sin duda la sabiduría superior. Ptolomeo, cuya carrera es totalmente desconocida, vivía todavía cuando Ireneo escribió contra los gnósticos (c. 180). El único fragmento existente de sus escritos, salvo su valiosa epístola a Flora (Epifanio, Hær., xxxiii. 5 y sig.), es una cita de una obra exegética en Ireneo (I, viii. 5). La epístola a Flora es una réplica a una cuestión sobre el origen de la ley del Antiguo Testamento y se distingue por su calmado y claro método de prueba sobre una base religiosa, así como una simple teología en lugar de la serie abstrusa de eones. Mientras que la Iglesia enseñó que la ley vino de Dios Padre y algunos gnósticos mantuvieron que era la obra del diablo, Ptolomeo sostuvo que era parcialmente de Dios, parcialmente de Moisés y parcialmente de los ancianos judíos. La porción derivada de Dios fue subdividida en (1) la legislación pura, sin mezcla con lo malo, y cumplida por el Salvador; (2) la ley mezclada con lo malo, como la ley de retribución, destruida por el Salvador y (3) la típica o simbólica, como las leyes del sábado, circuncisión, fiestas y ayunos, cuyo significado literal el Salvador abrogó en favor de un significado espiritual. El legislador no puede ser Dios ni el diablo, sino el Demiurgo. La realidad última es el principio bueno inmutable y no generado, esencialmente inmortal y luz, simple, absoluto, Dios perfecto, a quien el Salvador llamó su Padre. De las dos potencias producidas por él, el Demiurgo es también Dios, pero no es ni bueno ni malo, sino meramente justo (odiando el mal). Su rectitud no es perfecta, aunque es la imagen del Dios perfecto. Creó el mundo en el que ejerce su providencia y dio la ley, hasta donde no fue obra del hombre. La segunda potencia es el diablo, quien también es "Dios", pero no es identificado con el Demiurgo. Él es el adversario que crea la destrucción; su esfera es la injusticia; su naturaleza la oscuridad de la destrucción, material y multiforme. El problema de cómo el Dios supremo, capaz por su naturaleza de producir sólo lo que es semejante a él, pudo haber creado tales seres imperfectos es dejado sin respuesta, parcialmente a causa de una laguna en el texto. Posiblemente esto fue concebido como una procesión de eones, mediante una degradación de la potencia (Harnack). En cuanto a la soteriología, la redención se da en el Salvador, quien únicamente conoce al "Padre de todo." Su función fue revelar al Padre al hombre y a través de ello capacita al hombre para alcanzar el misterio del universo. La fórmula cristológica "de la misma sustancia del Padre" que triunfó en Nicea, debe su origen al gnóstico Ptolomeo. Ireneo, discutiendo esta escuela en gran extensión (Hær., I, i-viii), usó ciertas "memorias", no estando claro si fueron de Ptolomeo o de uno de sus discípulos. En el mundo superior, o Pleroma, gobiernan 30 eones. A su cabeza está la fuente de todo ("Comienzo Primordial", "Padre Primordial", "Abismo"), en quien "Conciencia" (también llamada "Gracia" y "Silencio") es inmanente. Como una semilla él pone en "Silencio" la noción de causar un comienzo del universo, por lo que engendra a "Mente" (o "Unigénito", "Padre", "Comienzo de todo"), junto con "Verdad." Esos cuatro: "Abismo" y "Silencio", "Mente" y "Verdad", forman la primera cuaterna, la fuente del universo. "Unigénito" emana como principio del Pleroma a "Logos" y "Vida" y ellos, a su vez, a "Hombre" e "Iglesia.". Esta es la primera ogdóada, que puede ser estimada como una cuaterna, ya que las parejas pueden ser combinadas como andrógenos. Diez eones más, o cinco parejas, son emanados de "Logos" y "Vida" y doce de "Hombre" e "Iglesia", siendo el último "Sabiduría." La primera emanación, "Unigénito" es el único que puede comprender al "Padre primordial", quien iba a impartirla a los otros eones; pero "Sabiduría", atrapada por un deseo apasionado de abarcar al "Padre", habría sido absorbida por su dulzura de no haber sido estorbada por "Límite", que vigila sobre todo más allá de la indescriptible magnitud de Dios. Para impedir que se repitiera, "Unigénito" emanó otro dúo, Cristo y el Espíritu Santo, que completan el número de los eones. En agradecimiento por la instrucción dada a ellos por este dúo, los eones resolvieron recopilar lo mejor y así surgió Jesús ("Salvador", "Cristo", "Logos", "Todo").

El drama de la caída se inicia con "Pensamiento" ('Enthymesis), que, al determinar penetrar las profundidades del Padre, se apartó de "Sabiduría" y se hipostatizó. También es llamada 'Achamoth (plural abstracto hebreo, hokhmoth, "sabiduría") y habiéndose sumergido con la "Pasión" fue evocada en la "sabiduría" del Pleroma en el "Vacío", sin forma ni figura, como un nacimiento fuera del tiempo. Cristo tuvo piedad de ella y le dio su forma sustancial, aunque no intelectual. Ella, reteniendo un "perfume de inmortalidad" todavía anhela el Pleroma, y la luz del "Logos" que lucha por alcanzar, pero es impedida por "Límite", que la arroja en la Pasión, el Temor y la Ignorancia. Sin embargo, de su deseo hacia su creador se origina el arreglo ordenado del mundo y las almas; mientras que del agregado de las pasiones procede la sustancia de la materia. Del alma material 'Achamoth forma el Demiurgo, quien, en virtud de 'enthymesis, crea la semejanza de los eones. Así surgen siete cielos o ángeles, sobre los cuales está el Demiurgo y por encima de él 'Achamoth, proporcionando una copia de la ogdóada celestial. De la tristeza de 'Achamoth procede el mal que se convierte en el diablo, o "gobernante del mundo" y sus ángeles malos, los demonios. El hombre viene del Demiurgo, ser formado primero de materia pero que luego recibe su elemento psíquico del creador, adquiriendo finalmente su "manto carnal." Desconocido para el Demiurgo, 'Achamoth pone la semilla pneumática en el hombre, por lo que se constituye en una tricotomía: la materia, que es transitoria, lo psíquico, dotado de libre albedrío y lo pneumático, la sal y luz del mundo. No estando combinados en una persona, esas tres naturalezas resultan en tres clases de hombres: los pneumáticos, que son dignos de perfección y pueden compartir el Pleroma, los psíquicos o animales, que están mentalmente divididos entre el bien y el mal y si se inclinan hacia el primero obtendrán el lugar intermedio y los materiales, que perecen. Sólo los psíquicos necesitan redención, que es cumplida por Cristo. Según algunos él ha recibido su lado material y psíquico del Demiurgo y sus elementos pneumáticos de 'Achamoth; en su bautismo el Salvador, descendiendo del Pleroma, entró en él para que fuera una copia de la cuaterna original. La Iglesia, principalmente una organización de psíquicos, está gobernada por el Demiurgo, de ahí que en ella no está la perfecta gnosis. La perfección vendrá cuando todos los pneumáticos poseerán el conocimiento perfecto de Dios y 'Achamoth, quien, acompañado por los pneumáticos como ángeles de luz, entrará en el Pleroma, como la esposa del Salvador. El Demiurgo entonces irá al lugar intermedio ocupado por 'Achamoth, donde los psíquicos hallarán descanso, mientras el mundo material será destruido por fuego.


Marcos fue contemporáneo de Ireneo (I., xiii. 5) y desarrolló su actividad en Asia Menor, aunque sus discípulos llegaron al oeste y esparcieron su enseñanza hasta la Galia. Ireneo usó los escritos de Marcos, sin mencionar sus títulos, y Clemente de Alejandría parece haber conocido y utilizado algunos (Strom., VI., xvi. 140-141). Ireneo expresamente señala que la secta tenía un número de escritos apócrifos que ellos fabricaron (I., xx. 1). La influencia neopitagórica y los continuos malabarismos con números y letras son prominentes. Más importantes son los extractos de la liturgia de Marcos, que dan una vislumbre de las doctrinas sacramentales de la secta (I, xxi). Según ellos, el bautismo por agua tenía sólo poderes psíquicos, pero la perfecta capacidad de entrar al Pleroma, exigía la "redención", un hecho demasiado intangible para ser descrito. Muchos de la secta estaban acostumbrados a construir una cámara nupcial en la cual tenía lugar el matrimonio místico del alma. Otros realizaban el bautismo con frases tales como: "En el nombre del Padre desconocido de todo, en la Verdad la madre de todo, en el que descendió sobre Jesús, en la unión, redención y comunión de los poderes" o el arameo: "En el nombre de 'Achamoth, sé sumergido"; y de nuevo: "El nombre escondido de toda divinidad y dominio y verdad, que Jesús el Nazareno puso en las zonas de la luz, Cristo el Señor de quien vivió por el Espíritu Santo, para redención angélica." Tras responsos apropiados, seguía la unción con aceite de bálsamo. A veces se omitía la inmersión y el candidato, con invocaciones similares, era simplemente ungido con agua y aceite juntos. Otros rechazaban toda forma sacramental, sosteniendo que era impío intentar representar lo inefable e inconcebible. La gnosis era la salvación perfecta, que estaba limitada al hombre pneumático y había también una salvación de los muertos. Con invocaciones apropiadas, la cabeza de los fallecidos era ungida con agua y aceite, o simplemente con aceite de bálsamo, para que el hombre interior, invisible para los demonios, pudiera levantarse y el alma pasara al Demiurgo. Una elaborada fórmula mística progresaba a través de la esfera de los ángeles y otra a través de la esfera del Demiurgo, mientras que otra oración era dirigida a la sabiduría más elevada, para que retirara al hombre pneumático del juez (el Demiurgo). La celebración de la eucaristía se resolvía en un malabarismo mágico. Según Ireneo, quien puede haber dado una impresión parcial y coloreada, cuando se pronunciaba la oración o acción de gracias sobre el cáliz de vino mezclado y se extendía la Epiklesis, el vino ordinario cambiaba a rojo. Esto se representaba para significar que la "Gracia más elevada" había dejado caer algo de su sangre en el cáliz, del que los participantes se regocijaban en participar. Marcos daba el cáliz a las profetisas ayudantes, quienes hacían la oración de acción de gracias. Él mismo tomaba una copa grande, en la cual derramaba el contenido de la pequeña. Entonces invocaba a la Gracia, por lo que la copa rebosaba del influjo de la Gracia. Marcos mismo se creía profeta y que podía comunicar sus poderes a otros, según dice Ireneo (I., xiii. 3); igualmente solicitó los servicios de mujeres de posición y riqueza como profetisas, con declamaciones pronunciadas en voz alta.
Colorbaso.
La historia del valentiniano Colorbaso está envuelta en la oscuridad. Al referirse a él, Epifanio (Hær., xxxv) meramente repite comentarios de Ireneo sobre la escuela de Marcos, sin mencionar a qué rama de la escuela se aplica su comentario; Teodoreto (Hæreticarum fabularum, i. 12) da un extracto de los resultados de Epifanio. Filastrio (Hær., xliii) se contenta con decir que Colorbaso "igualmente declaró que la vida y generación de todos los hombres consiste en las letras y el número de los elementos y de las siete estrellas." La fuente de toda información sobre Colorbaso es problemática. En Hær. I, xiv. 1, de Ireneo, Marcos se declaró a sí mismo "la matriz y receptáculo del silencio de Colorbaso". Esto puede ser una expresión técnica de la escuela que no se menciona en otra parte. Se han hecho intentos de explicarla echando mano al hebreo kol 'arba', o "todo cuatro" (Heumann); o kol 'arba', o "voz de cuatro" (F. C. Baur), en alusión a la cuaterna superior, aunque no hay ningún apoyo añadido. Que Colorbaso fue un nombre de un personaje histórico es una posibilidad incuestionable, pues el nombre Kolorbasios ocurre en otras partes (A. Hilgenfeld).
Fuentes y estimación.
Con todas sus variantes el gnosticismo valentiniano está en gran parte fundado en el platonismo, tal como fue entendido por las generaciones posteriores. El Espíritu infinito, a cuya esfera el espíritu del hombre tiene un derecho inalienable, atrae los espíritus de los hombres de vuelta a él, ya que su deseo por el mundo más elevado nunca se ha apagado y su batalla por escapar de lo terrestre como de una prisión nunca ha cesado. El eros de Platón halla su contraparte en la "Sabiduría" o 'Achamoth de Valentín, mientras que los eones son, en último análisis, simplemente las ideas platónicas. El pitagorismo está presente en el simbolismo de números y antítesis; mientras que el estoicismo está representado en ciertos términos técnicos, así como las funciones asignadas a "Semilla" y "Pasión" y en el concepto de la conflagración cósmica. El lado religioso del sistema no fue menos sincretista que el filosófico, aunque en su alcance los resultados que presenta no son concluyentes y las fuentes han sido escasamente tratadas. El sincretismo pagano de los semitas orientales, la religión egipcia, las creencias populares de Grecia y Roma, todos contribuyeron, aunque al menos algunos de los dirigentes valentinianos lograron resistir ese confuso laberinto y procuraron dirigir a los paganos, confundidos por incontables enseñanzas religiosas, a Dios mediante un camino más simple y seguro a través de la persona de Cristo. Las autoridades a las que apelaron fueron las palabras de Jesús y sus apóstoles, aunque sacadas de sus propios escritos. Marcos pretendió la posesión de dones proféticos y de especial iluminación interior por la sabiduría superior que revela los misterios sobrenaturales. Es imposible dar un veredicto imparcial a partir de los escritos ortodoxos, que son hostiles; pero, en todos los aspectos, esos gnósticos pretendían ser maestros, predicadores y profetas cristianos. Sin embargo, la Iglesia los juzgó de manera diferente por sus especulaciones fantasiosas. Su dualismo amenazó con sustituir el monoteísmo y su desprecio de la historia, que a lo sumo es un tipo o símbolo, es un mero factor casual en el drama espiritual y eterno de la emanación y la redención, lo que amenazó los firmes fundamentos de la fe cristiana. La batalla de la Iglesia contra el gnosticismo estuvo justificada, aunque el movimiento demostró portar semillas propicias que germinaron posteriormente en la Iglesia. Si Valentín proporcionó un prototipo para la organización de la Iglesia no está plenamente desarrollado por la escasez de información, pero la distinción de pneumáticos y psíquicos recuerda la ética dual eclesiástica. La influencia más pronunciada de su escuela fue la literatura en la forma de evangelios apócrifos y aventuras apostólicas en forma novelada para el hombre de cultura media, en odas para los más educados, sermones para edificación, tratados exegéticos y sistemáticos para los teólogos, una gama con la cual la Iglesia de su tiempo no tuvo comparación. En qué grado la literatura eclesiástica que primero mereció el nombre de científica fue influenciada por Valentín y su escuela se aprecia en Clemente de Alejandría y Orígenes. No sólo las polémicas de Clemente absorbieron el carácter de quienes atacó, sino que tomó prestadas ilustraciones, analogías y formas de pensamiento para sus propios ocasiones. Los comentarios de Orígenes, estuvieron indudablemente compuestos en parte para reemplazar la exégesis gnóstica e incluso sus sermones pueden haber sido más o menos inspirados por antipatía a las homilías "destructoras del alma" de los valentinianos. Incluso el himno de Clemente puede no haber estado sin influencia de la poesía valentiniana. Así la Iglesia remodeló las almas de sus enemigos para derrotarlos; pero la memoria de los valentinianos fue retenida tanto, que después de que los últimos restos hubieran desaparecido, todavía eran sujetos de legislación (Codex Theodosianus, X, v. 65, § 2).
Bibliografía:
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