Historia
VÁNDALOS
En el año 429 Genserico, rey vándalo desde el 427, desembarcó con unos 80.000 seguidores, de los cuales 50.000 eran guerreros, en la costa septentrional de África. El reino vándalo se data apropiadamente desde el 19 de octubre de 439, cuando despreciando los términos de la paz hecha en Hippo Regius el 11 de febrero de 435, Genserico atacó y saqueó Cartago, a la que hizo su capital. Desde 440 hasta 475 recorrió la costa mediterránea casi anualmente y en junio de 455 atacó Roma misma. Gobernó África septentrional desde Mauritania hasta Cirene y también Córcega, Cerdeña, las islas Baleares y parte de Sicilia.

El reino vándalo africano, aislado en el extremo sur del mundo antiguo, sufrió más que cualquier otro dominio teutón arriano en el Mediterráneo por una doble antítesis interna: nacional y religiosa. En su nuevo hogar Genserico encontró dos estados gobernantes: la nobleza eclesiástica, u obispos, y los nobles seculares, o possessores. Ambos fueron sistemáticamente aplastados como principales soportes del poder católico, aunque cuando, en señal de lealtad, el rey vándalo demandó el rebautismo arriano y disciplinó a los católicos leales, la persecución fue más política que religiosa. Por otro lado, cuando entró en mejores relaciones con las dos divisiones del Imperio romano, fue indulgente hacia sus súbditos ortodoxos y en una ocasión el obispo africano Víctor de Cartenna pudo presentarle una refutación desapasionada del arrianismo sin malas consecuencias. El 25 de enero de 477 el anciano rey vándalo murió en paz con todos sus enemigos. Salvo por sus persecuciones religiosas, Genserico fue un gobernante con un alto grado del sentido de Estado y su integridad y pureza personales fueron irreprochables. La mancha de inmoralidad alegada contra él por Sidonio Apolinar (Panegyricus, v. 327 y sig.) está refutada por la actividad de su vida, pues hasta 474 él dirigió casi todas sus expediciones en persona. Estuvo igualmente dispuesto a reconocer la nobleza en otros; entre sus actos de tolerancia hacia sus súbditos ortodoxos se puede mencionar su permiso, a solicitud de Valentiniano III, para que los católicos de Cartago eligieran a Deogracias como obispo, tras haber sido asolada su comunidad durante años (24 de octubre de 454).

De las vecinas tribus moras Genserico recibió su denominado testamento o ley de sucesión, por el que el hijo no seguiría regularmente al padre, siendo el heredero al trono en cada caso el descendiente mayor en línea directa de Genserico mismo. El propósito, al igual que en la norma correspondiente de los turcos, fue prevenir la degeneración del tronco gobernante, pero en ambos pueblos demostró ser infructífera.