Historia
VENI, CREATOR SPIRITUS
Veni, Creator Spiritus es un himno antiguo de autoridad disputada. George Fabricius (1564) lo atribuyó a Ambrosio; Thomasius y Daniel a Carlomagno; la Encyclopaedia Brytannica (11ª edición, xiv. 185-186) a Carlos el Calvo y Mone, Wackernagel y March a Gregorio Magno. Se menciona primero en ASM con motivo del traslado de las reliquias de San Marculfo, año 898. La Iglesia anglicana lo retiene en los oficios para ordenar sacerdotes y consagrar obispos; la Iglesia católica, adicionalmente, en la consagración del papa y la coronación de un rey. Se encuentra, generalmente, en los breviarios y misales alemanes del siglo XIV. Su verdadero autor es indudablemente Rabán Mauro, discípulo de Alcuino, obispo de Mayence, y poeta laureado en el tiempo de Carlomagno. Los argumentos en pro de esta idea son: (1) El himno solo puede atribuirse a un erudito, teólogo y poeta. (2) Su fecha más tardía se restringe por las consideraciones ofrecidas y su más temprana depende del punto doctrinal de la procesión del Espíritu Santo del Padre y del Hijo. Esto fue afirmado (añadiéndole el filioque al credo) por el concilio de Toledo, 589, y reafirmado por el sínodo de Aquisgrán (Aachen), 809. (3) La palabra paracletos en el himno está escrita de manera diferente a la de Prudencio y Adam de San Víctor, quien en la forma usual hace la penúltima sílaba corta. Esto tendería a establecer que el autor es una persona que pronunciaba el griego por cantidad más que por acento, lo que demuestra que conocía esa lengua. (4) El himno (privado de su moderna estrofa Da gaudiorum etc. y de la doxología de Hincmaro de Reims, Sit laus, etc.) fue hallado por Christopher Brower (1559-1617) en 'un aprobado y muy antiguo manuscrito'. Brower fue un jesuita, anticuario y rector del colegio de Fulda, que publicó los poemas de Rabán Mauro como apéndice a los de Fortunato (Colonia, 1617). Wackernagel (i. 75) admite que esta atribución merece 'cierta credibilidad', aunque él prefiere la autoría gregoriana. (5) Pero este himno no aparece entre los ocho incluidos en las obras de Gregorio Magno y sí en las de Rabán Mauro (MPL, cxii, 1657). (6) Carlomagno no fue lo suficiente erudito para componerlo sin ayuda de Alcuino (Wackernagel, i. 75). (7) El himno es realmente una paráfrasis del propio capítulo de Rabán Mauro sobre el Espíritu Santo (MPL, cxi, 25) y en su himno Æterne rerum conditor et clarus, etc., Rabán escribe paracletos como en el Veni, Creator.