Historia
VIGILIAS
Vigilias es el nombre de los servicios que consistían originalmente de himnos, oraciones, lecturas y procesiones, celebrados la víspera de las grandes festividades, de las cuales eran la preparación. Las reuniones religiosas eran celebradas por la noche incluso en la Iglesia antigua, pero la única noche en el calendario eclesiástico que entonces era totalmente pasada en ayuno y vigilia era la víspera de Pascua. Posteriormente la víspera de Pentecostés se observó con especial solemnidad. En los siglos quinto y sexto la vigilia de Pascua fue estimada el tiempo más apropiado para el bautismo, la eucaristía y la ordenación y las siguientes en honor fueron las vigilias de Pentecostés y Navidad. Tras el siglo XII vigilias especiales precedían a las fiestas de la Virgen. Tras el siglo cuarto las vigilias se celebraron con magnificencia, aunque ocasionalmente sufrieron perjuicio, por lo que hubo que apartar a las mujeres de ellas a finales de ese mismo siglo. Las vigilias en honor de mártires individuales parece que ya estaban plenamente desarrolladas. En la Edad Media las vigilias se celebraron sólo en los monasterios, quedando en las iglesias incluidas bien en los maitines o vísperas o transformadas en ayuno. En la Iglesia católica la vigilia se celebra actualmente por la mañana antes de las festividades, excepto las vísperas de Navidad y Pascua. Las vigilias nominales ocurren en Epifanía, Ascensión, Pentecostés, Anunciación y Purificación de la Virgen, día de San Juan, de Todos los Santos, de San Lorenzo y los días de los apóstoles Mateo, Pedro, Judas, Santiago, Simón, Tomás y Andrés. Los servicios que entre los protestantes se corresponden en algún grado a las vigilias son la observación morava del Viernes Santo y Domingo de Resurrección y la muy común "reunión de vigilia" que dura hasta la medianoche del último día del año.
La Iglesia anglicana tiene las siguientes vigilias, en las cuales se añade la abstinencia: Navidad, Purificación, Anunciación, Pascua, Ascensión y Pentecostés y los días de San Matías, Juan el Bautista, Pedro, Santiago, Bartolomé, Mateo, Simón y Judas, Andrés, Tomás y Todos los Santos. Si alguna de esas festividades cae en lunes, la vigilia se celebra en sábado. La celebración de la eucaristía de medianoche en Navidad, que es frecuente en la comunión anglicana, no es una vigilia.