Historia
VISITACIÓN DE LOS ENFERMOS
- Parte introductoria del oficio
- La absolución
- Antiguo oficio para la unción y porciones finales
- Uso práctico del oficio

Mesa de los pecados mortales, detalle
por el Bosco. Museo del Prado, Madrid
El oficio tal como se halla en el Libro de Oración Común se deriva principalmente del oficio correspondiente en el Sarum Use, poseyendo interés peculiar históricamente por su conservación de más de un antiguo uso que el puritanismo intentó en vano desplazar. Para un entendimiento correcto del oficio (que ahora difiere considerablemente en el Libro americano respecto al inglés) del Sarum Use para el tiempo actual, parece más seguro tomar como norma de discusión el oficio tal como estaba contenido en el Primer Libro de Oración de Eduardo VI (1549). Omitiendo el requerimiento del Sarum Use, de que en el camino a casa del enfermo se reciten los siete salmos penitenciales con su antífona, el sacerdote, tras decir: "La paz sea en esta casa y en todos los que moran en ella", recita el 1 Salmo de David. Oh SEÑOR, escucha mi oración, presta oído a mis súplicas, respóndeme por tu fidelidad, por tu justicia; 2 y no entres en juicio con tu siervo, porque no es justo delante de ti ningún viviente. 3 Pues el enemigo ha perseguido mi alma[…]Salmo 143 (omitido en todos los libros posteriores; también se omite el rociamiento con agua bendita, requerido por el Sarum Use, incluso en el Primer Libro) con el himno "No te acuerdes Señor de nuestra iniquidades", etc., seguido por el Kyrie, el Padrenuestro y varios versículos y responsos. Luego vienen dos de las nueve oraciones del Sarum Use, seguidas por la exhortación al enfermo "según esta forma u otra semejante", con previsión de acortamiento si la persona visitada estuviera muy enferma. Se recita el Credo de los Apóstoles y se exhorta al enfermo a que perdone a todos sus enemigos y liquide todas las deudas, amonestándosele a hacer testamento y ser caritativo con los pobres, dejándose la espontaneidad de esta parte a discreción del sacerdote.
La absolución.
Luego sigue uno de los vestigios más vitales del antiguo Use, contra el que se ha hecho una tenaz objeción por parte protestante. La rúbrica en el Libro de Oración de Eduardo VI reza: "Aquí la persona enferma hará una confesión especial, si siente que su conciencia está perturbada con alguna cuestión grave. Tras la confesión, el sacerdote lo absolverá según esta forma y la misma forma de absolución se usará en todas las confesiones privadas", siendo la forma "Nuestro Señor Jesucristo, que ha otorgado a su Iglesia el poder de absolver a todos los pecadores que verdaderamente se arrepienten y creen en él, por su gran misericordia perdone tus ofensas y por la autoridad que me ha sido conferida te absuelvo de todos tus pecados, en el nombre..." etc. Esta absolución declaratoria, que también se emplea en los diversos usos no oficiales para la confesión privada en la comunión anglicana, se conservó incluso en el fuertemente protestante segundo Libro de Oración eduardiano (1552), siendo incluida en el propuesto Libro escocés de 1619. Con el surgimiento de la República, los puritanos en 1640 (y de nuevo la conferencia de Savoy de 1661) procuraron cambiarla a "Te declaro absuelto", pero no lo lograron y la forma antigua, procedente del Uses de Sarum y York, se conserva todavía en el Libro inglés, aunque el "Libro Sellado" de 1661 añadió a la rúbrica "si humildemente y de corazón lo desea". En el fuertemente protestante Libro irlandés (1877) la confesión es optativa, lo cual es cierto sólo en un sentido cualificado en los Libros ingleses ("aquí la persona enferma será animada a hacer una confesión especial" etc.), y la forma de absolución es la imprecatoria del oficio de comunión. La misma forma se escogió en el "Libro Propuesto" de la Iglesia americana (1786), pero tres años más tarde esa comunión tomó la decisión de expurgar del oficio cualquier alusión a la confesión y la absolución.
Antiguo oficio para la unción y porciones finales.
La absolución declaratoria va seguida de una oración de absolución, derivada de la de York y del Sarum Uses y encontrada también en el sacramentario gelasiano, pero las dos oraciones siguientes en los antiguos usos se omitieron en todos los Libros ingleses y sus derivados. En el Sarum Use el oficio de visitación acaba aquí y comienza el de la unción. El 1 En ti, oh SEÑOR, me refugio; jamás sea yo avergonzado. 2 Líbrame en tu justicia, y rescátame; inclina a mí tu oído, y sálvame. 3 Sé para mí una roca de refugio, a la cual pueda ir continuamente; tú has dado mandamiento para salvarme, porque tú eres[…]Salmo 71 introduciendo ese oficio (que los americanos sustituyen por el 1 Cántico de ascenso gradual. Desde lo más profundo, oh SEÑOR, he clamado a ti. 2 ¡Señor, oye mi voz! Estén atentos tus oídos a la voz de mis súplicas. 3 SEÑOR, si tú tuvieras en cuenta las iniquidades, ¿quién, oh Señor, podría permanecer? 4 Pero en […]Salmo 130) todavía se conserva, seguido de otro vestigio notorio, el único ejemplo de antífona en el ritual anglicano: "Oh Salvador del mundo, sálvanos, que por tu cruz y sangre preciosa nos has redimido, ayúdanos te rogamos, oh Dios" (usado también en varios oficios especiales no oficiales para el servicio de la Pasión en Viernes Santo). Tras otra oración, aumentada de una en el sacramentario gregoriano para la visitación de los enfermos, el Primer Libro de Oración tiene una rúbrica: "Si la persona enferma deseara ser ungida, el sacerdote la ungirá en la frente o el pecho solamente, haciendo el signo de la cruz y diciendo..." (sigue una oración de notoria belleza, omitida en los libros posteriores). Esta unción, que, a pesar de la garantía bíblica de ¿Está alguno entre vosotros enfermo? Que llame a los ancianos de la iglesia y que ellos oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor;[…]Santiago 5:14, era ofensiva para el puritanismo, desapareció en el segundo Libro eduardiano, no siendo ya nunca restaurada. Con la recitación del 1 Para el director del coro. Salmo de David. ¿Hasta cuándo, oh SEÑOR? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás de mí tu rostro? 2 ¿Hasta cuándo he de tomar consejo en mi alma, teniendo pesar en mi corazón todo el día? ¿Hasta cuándo mi ene[…]Salmo 13 se cierra el primer oficio eduardiano, acabando abruptamente el segundo Libro justo antes de la unción; pero en 1641 se añadió la bendición aarónica, junto con cuatro oraciones ocasionales (para un niño enfermo, etc.), a la que el Libro americano añade tres más, una de la cuales también está incluida en el Libro irlandés.
El oficio para la visitación de los enfermos va inmediatamente seguido en todos los Libros por el de la Comunión de los enfermos, con el que están inseparablemente relacionadas las diversas cuestiones sobre la muy antigua práctica de la reserva del sacramento, al menos en lo que a la comunión de los enfermos concierne, un uso que incluso los calvinistas Treinta y Nueve Artículos no prohibieron (comp. Artículo xxv).
Uso práctico del oficio.
En cuanto al uso práctico de este oficio se ha de observar que es un rito formal que se ha de emplear solo una vez para una persona gravemente enferma; no forma parte de las visitas ordinarias al enfermo. "Es un solemne reconocimiento de que la persona a la que se le aplica está en comunión con la Iglesia y para quien la Iglesia, por su ministro autorizado, ofrece oración a Dios; es también un solemne reconocimiento de que las enfermedades inherentes a la naturaleza humana son una consecuencia del pecado, parte de la herencia de muerte que nos viene por la Caída" (Blunt, p. 460). Se ha de usar sólo en quienes tienen la preparación de la iglesia, particularmente porque su empleo es la antesala a la recepción de la eucaristía. A los disidentes el oficio de visitación, les sería, con toda probabilidad, ininteligible e incluso aterrador, a menos que estén resueltos a reconciliarse con la Iglesia y aceptar sus últimas consolaciones. Esto se aplica especialmente a quienes han llevado vidas disolutas e irreligiosas, en cuyo caso el oficio es aplicable sólo después de mucha instrucción y progreso en la verdadera penitencia. Sin embargo, el uso del oficio de visitación se ha abandonado casi completamente, al ser concebido como una preparación solamente para la muerte, aunque en el Libro americano hay una acción de gracias por la recuperación, igual que en el libro irlandés.