Historia

VISITACIÓN, ORDEN DE LA

Orden de la Visitación es el nombre de una congregación religiosa católica fundada por Francisco de Sales y llamada así en honor de la visitación de la Virgen (En esos días María se levantó y fue apresuradamente a la región montañosa, a una ciudad de Judá;[…]Lucas 1:39 y sig.).

Francisco de Sales accediendo a la solicitud de patrocinar la orden de la Visitación, por Noel Halle
Francisco de Sales accediendo a la solicitud
de patrocinar la orden de la Visitación, por Noel Halle
Aunque Francisco se denominó a sí mismo padre de la orden, designó como su madre a su auténtica fundadora, Jeanne Frémiot Françoise de Chantal, con quien tuvo una especie de unión espiritual. Según los biógrafos de ambos, Francisco vio en un sueño que ella le ayudaba a establecer una orden religiosa femenina, reconociendo posteriormente a la dama de su visión en madame de Chantal. Ella, a su vez, aunque no tuvo un sueño, recibió una manifestación del obispo, quien estaba destinado a ser su guía y amigo espiritual. Mientras predicaba en Dijon en la Cuaresma de 1604, la atención de Francisco se sintió atraída, en su primer sermón, por una dama que lo escuchaba con especial devoción. Al acabar su sermón supo que era la baronesa de Chantal, hija de Frémiot, presidente borgoñés del parlamento, hermana del arzobispo de Bourges, viuda desde hacía varios años y posteriormente residente, aunque no felizmente, en las posesiones de su suegro con sus cuatro hijos pequeños. Ella estaba profundamente insatisfecha con su confesor e inmediatamente reconoció en Francisco a su verdadero guía espiritual. La pareja se encontró en la casa del padre de ella, pero no fue hasta después que le revelaría sus sufrimientos a Francisco haciéndole una plena confesión. Entre otras cosas, le habló de su deseo de pasar el resto de su vida en Tierra Santa, a lo que en principio Francisco no dio respuesta y también le suplicó que la tomara bajo su guía espiritual. Después de varios días consintió en ser su guía espiritual, aunque la avisó contra el peligro de la intrusión de cualquier elemento terrenal en su relación. Él dejó Dijon con la promesa de escribirla frecuentemente. El lazo formado se hizo aún más fuerte, aunque al principio ella se reprochó por su conducta, temiendo especialmente transgredir las leyes de la Iglesia al ponerse bajo la guía del obispo, aunque éste señaló que Santa Teresa también tuvo un mentor espiritual especial, además de su confesor. Pero ella permaneció largo tiempo en dudas, oscilando su fe, al serle difícil someter su incredulidad a la Iglesia católica y parecer sus meditaciones infructíferas. En este sentimiento de inquietud parece que hubo un elemento inconsciente de afecto personal hacia Francisco de Sales. Él se convirtió para ella en algo más que un sacerdote y un confesor y aunque ella no podía dar a esta cualidad indefinible un nombre específico, hizo que se sintiera extraña de la Iglesia. Pero no por eso cesó en sus pías meditaciones y obras de ascetismo, ni tampoco abandonó el pensamiento de apartarse del mundo. Francisco, con quien ella a veces discutió el asunto, no le permitió fluctuar entre la esperanza y el temor. Hacia mediados de 1605 repetidamente implicó que su regeneración espiritual estaba cerca de la perfección y la exhortó más y más a contemplarla como su etapa final de completa autorrenuncia y sumisión perfecta a Dios. Aunque en agosto de 1606 él no había decidido si ella sería monja, en una entrevista personal recibió su voto de celibato y obediencia aprobando su determinación de traer a sus hijas al convento.

Francisco de Sales y Juana Francisca Fremiot de Chantal,por C. Giacquinto. Iglesia de las Salesas, Madrid
Francisco de Sales y Juana Francisca Fremiot de Chantal,
por C. Giacquinto. Iglesia de las Salesas, Madrid
Los primeros intentos definidos de Francisco para establecer una comunidad religiosa femenina bajo su propia dirección y de madame de Chantal proceden de 1607. Planeó situar la comunidad en Annecy, sede del obispo de Ginebra desde la Reforma, para que su asociación con madame de Chantal pudiera ser más estrecha, aunque la razón ostensible fue que ella pudiera estar más cerca de su hija casada, la baronesa de Thorens. En la primavera de 1610 madame de Chantal, dejando a su padre y a sus hijos, se fue a Annecy, donde la noche antes de la dedicación de la casa a la nueva orden, parece que vio a su padre e hijos invocando la ira divina contra ella, incrementándose su perturbación por temor a extraviar la mente de Francisco. Tras tres horas de agonía, venció su tentación y a partir de ahí el lazo místico entre el obispo y su hija espiritual se hizo más fuerte. Madame de Chantal no fue menos devota de Francisco que ella de él, dándole constantes pruebas de su solicitud. Por otro lado, su afecto hacia sus hijos disminuyó tanto que cuando su hijo fue a visitarla en Annecy, Francisco se vio obligado a amonestarla para que le diera un cordial saludo. Murió en Moulin el 13 de diciembre de 1641, siendo beatificada por Benedicto XIV en 1751 y canonizada por Clemente XIII en 1767.

La orden de las monjas de la Visitación fue creada en el verano de 1610, cuando el domingo de Trinidad Madame de Chantal y otras dos recibieron su hábito de las manos de Francisco de Sales. La orden no tenía votos solemnes, ni reclusión monástica ni hábito, excepto un velo negro y ropas negras. Aunque madame de Chantal había practicado un extremo ascetismo no fue hecho obligatorio para la orden y sólo la recitación del oficio más corto de la Virgen se exigió a las hermanas. Se permitieron siempre los retiros a las mujeres que no pertenecían a la orden y en imitación de la visita de la Virgen a Elisabet las monjas fueron obligadas a visitar a los pobres y enfermos. En conformidad con el uso de la Iglesia antigua, todas las casas de la orden quedaron sujetas a su diocesano y cada año las hermanas intercambiaban sus rosarios, breviarios, crucifijos, etc. La congregación, como al principio fue llamada, creció rápidamente pero Francisco se vio pronto obligado a imponer una regla más rigurosa de tipo agustino, en la que la orden fue oficialmente reconocida por Pablo V en 1618 y confirmada por Urbano VIII en 1626. La orden no tenía cabeza especial, pero fue puesta bajo el control del diocesano. Se estipuló un simple hábito negro con un largo velo negro y una banda negra en la cabeza, siendo introducida la reclusión conventual, por lo que no fue más posible visitar a los pobres y enfermos. Por otro lado, no hubo intensificación del ascetismo. A la muerte de Francisco la orden tenía 13 casas, a las cuales madame de Chantal añadió 87. La orden alcanzó su mayor prosperidad en el siglo XVIII, cuando tuvo unas 200 casas y hacia mediados del siglo XIX tenía aproximadamente 100 casas con 3.000 monjas en Francia, Italia, Suiza, Austria, Polonia, Siria y Norteamérica. A finales del siglo XIX tenía 164 conventos con unas 7.000 monjas: ocho en Alemania, cuatro en Austria, dos en Suiza y una España. Otros conventos estaban en Italia, Portugal, Inglaterra, Siria y Norteamérica, pero el mayor número estaba en Francia. A consecuencia del cambio del carácter de la orden en 1618, la principal actividad de las monjas de la Visitación fue la educación de niñas, especialmente de la alta sociedad católica. Durante las perturbaciones jansenistas las monjas de esta orden fueron enviadas a Port-Royal para ocupar el lugar de las monjas cistercienses expulsadas.