Historia
VISITACIONES ECLESIÁSTICAS
Prácticas antiguas y su decadencia.
Ya en el siglo cuarto era costumbre de la Iglesia oriental que los obispos o sus delegados visitaran las iglesias de sus diócesis. En el oeste también esta visitación por el obispo data de un período antiguo. Esta institución fue especialmente cultivada en la Iglesia franca. En ella las visitaciones tenían lugar cuando el obispo recorría su diócesis para realizar el rito de la confirmación. Bajo Carlomagno el obispo fue ayudado y controlado por el conde o su mayordomo. Juntos convocaban los tribunales sinodales (Sendgericht), castigando no sólo los delitos eclesiásticos, sino también pecados como robo, perjurio, brujería, etc. La decadencia de las visitaciones en el periodo siguiente se debió a dos causas: (1) Los obispos estaban más y más alejados de sus ocupaciones espirituales al convertirse en príncipes seculares; (2) la costumbre de redención, esto es, la exención de castigos por el pago de la suma de dinero, se introdujo en los tribunales sinodales, haciendo de ello una importante fuente de ingresos. El concilio de Trento mejoró sus condiciones e hizo deber de los obispos visitar sus diócesis una vez al año o cada dos años, según su tamaño.

Wittenberg 1524
Las visitaciones cobraron importancia de nuevo en el tiempo de la Reforma. Fueron el medio de llevar adelante la Reforma en territorios individuales. La de Sajonia electoral se convirtió en modelo y base de las demás. El primer impulso en esa dirección no vino de Lutero, sino de Jacob Strauss en Eisenach (1525) y de Nicolaus Hausmann, predicador en Zwickau. Ambos mostraron la necesidad de tal supervisión. Inducido por los fanáticos y la Guerra del Campesinado, Lutero exhortó fuertemente al elector para que ordenara una visitación completa. Fue comenzada inmediatamente y, aunque al principio sólo esporádicamente, pronto se reveló su necesidad. En 1526 Lutero propuso una visitación general eclesiástica y escolar, que fue llevada a cabo por una comisión de clérigos y laicos en 1527-29. El libro sajón de visitación, compuesto por Melanchthon, Unterricht der Visitatoren an die Pfarhorn yn Kurfürstenthum zu Sachssen (1528), se adoptó generalmente como modelo. En el mismo el principio de gobierno de la Iglesia por el Estado encontró su primera expresión. La visitación incluía en su alcance la conducta oficial de los pastores, el orden del servicio en la Iglesia, la confesión y la disciplina. La constitución de la Iglesia luterana tiene su base modelo en esta institución a causa de su valor histórico. De los procedimientos de las visitaciones fueron publicados, ya sea en todo o en parte, los del distrito de Wittenberg por Winter (1862), los del distrito de Küterbogk por Götze, los de Magdeburgo por Danneil (1864). Burkhardt preparó una historia completa de las visitaciones eclesiásticas escolares en este período, pero sólo aparecieron las visitaciones sajonas (1829). Nebe publicó en 1880 (sólo en abstracto) los procedimientos de las visitaciones del obispado de Halberstadt desde 1564 a 1589, las visitaciones completas en los estados Güelfos desde 1542 a 1544 se publicaron en 1897 por Kayser. Mientras que las primeras visitaciones quedaron reguladas de forma extraordinaria, pronto se hicieron en un orden establecido. Los artículos prusianos de 1540 ordenan una anualmente y la mayoría de los órdenes de Iglesia posteriores contienen ordenanzas para su repetición periódica.
Prácticas posteriores.
Tras la Guerra de los Treinta Años esas funciones obtuvieron de nuevo su anterior importancia y contribuyeron grandemente a la restauración del orden y la vida eclesiástica. En el siglo XVIII degeneraron, pero fueron restituidas a su antigua forma en las iglesias estatales alemanas en el siglo XIX, principalmente por su defensa en la conferencia de Eisenach de 1852-53. El superintendente o superintendente general es el visitador, a veces en cooperación con un oficial del Estado, siendo también instituida una comisión, con el superintendente como dirigente. Las visitaciones se llevan a cabo usualmente en domingo y consisten de un sermón por el pastor, una alocución por el visitante, un examen de las condiciones de instrucción religiosa, discusión con los ministros y maestros, revisión de asuntos administrativos, de registros y edificios de iglesias, del cementerio, etc. Se ha suscitado la cuestión de si en las visitaciones el elemento de devoción y avivamiento eclesiástico debería predominar o si deberían ser dirigidas meramente con el propósito de obtener información. En este aspecto no hay uniformidad en las diferentes iglesias estatales alemanas, ni tampoco concuerdan sobre la cuestión de qué parte debería ser dada a los representantes sinodales.