Historia

VÍSPERAS

Vísperas es el nombre del principal servicio vespertino en el breviario.

El día del monje
El día del monje
En significado se sostuvo que correspondía al sacrificio de la tarde del Antiguo Testamento y también a la conmemoración del descenso de la cruz, cuyo lugar en las horas canónicas se da en los siguientes versos:

"En maitines prendieron a Cristo, quien purgó nuestra maldad;
La prima le contempla luchando y en la tercia le condenaron a muerte;
En la sexta lo crucifican y en la nona atraviesan su costado;
En las vísperas lo bajan de la cruz y en la completa descansa en la tumba."

Un tercer significado místico se le da a las vísperas por el hecho de realizarse hacia la hora del día cuando se celebró la Última Cena.

Las vísperas fueron la primera hora canónica en ser añadida a las tres originales: tercia, sexta y nona (Cuando Daniel supo que había sido firmado el documento, entró en su casa (en su aposento superior tenía ventanas abiertas en dirección a Jerusalén), y como lo solía hacer antes, continuó arrodillándose tres veces al día, orando y dando gracias delant[…]Daniel 6:10; porque éstos no están borrachos como vosotros suponéis, pues apenas es la hora tercera del día;[…]Hechos 2:15; 3:1; 10:9), que eran conocidas de Clemente de Alejandría, Tertuliano y Cipriano, mientras que las vísperas y maitines eran conocidas en el tiempo de Juan Crisóstomo. En el tiempo de Jerónimo había seis horas, tres en el día y tres en la noche. En el curso del siglo quinto se añadió la completa, originalmente recitada hacia las nueve de la noche, completando de esta manera el número de siete horas canónicas, que más tarde se convirtió en ocho cuando la primera hora fue dividida en maitines (hacia las tres de la madrugada) y prima (hacia las seis de la mañana), tal como se encuentra en las reglas de Benito, Columbano, Isidoro y la mayoría de los escritores monásticos de los siglos VI y VII. Desde ese tiempo las vísperas fueron recitadas hacia las seis de la tarde, que es el uso actual en la Iglesia católica. Hasta que la completa se convirtió en hora distintiva, se cantaron usualmente 12 salmos en vísperas, pero posteriormente este número se redujo a siete, siendo cantados cuatro en vísperas y tres en completas. Benito también exigió la lectura de un capítulo de la Biblia, un responso, el himno de San Ambrosio con los versículos, el Magníficat, el Kyrie eleison, el Padrenuestro y peticiones.

Muchas de las antiguas liturgias luteranas retuvieron los maitines y vísperas, pero demostraron ser infructíferas. En el siglo XIX, sin embargo, se hicieron muchos esfuerzos para la restauración de las vísperas en domingos y festividades. En la Iglesia anglicana las antiguas horas de vísperas y completas se combinan en el servicio de la oración diaria de la tarde (comp. J. H. Blunt, Annotated Book of Common Prayer, páginas 17-18, 178, Nueva York, 1903).