Historia

VOLUNTARISMO

Voluntarismo en el sentido psicológico amplio del término se aplica a cualquier teoría que da prominencia a la voluntad (en oposición al intelecto). En este sentido la filosofía de Agustín, Anselmo, Guillermo de Occam y Escoto puede ser denominada voluntarismo. Agustín define a la filosofía como 'amor sapientiæ' (De ordine, I, 11, n. 32; P. L., XXXII, 993; De civitate Dei, VIII, ii; P. L., XLI, 225). Es sabiduría, pero ha de ser anhelada 'pie, caste et diligenter' (De quant, an., XIV; P. L., XXXII, 1049), con toda el alma, no sólo con el intelecto. Pero en ninguna parte Agustín subordina el intelecto a la voluntad. El neoplatonismo que sostiene el conjunto de su especulación filosófica hace tal actitud imposible. La doctrina de Agustín de la gracia y la providencia supone una definida característica de la voluntad. Pero en el orden metafísico Dios siempre es concebido como inteligencia esencial. Él es el 'Padre de la verdad', basándose en ello una prueba de la existencia de Dios, que ocurre varias veces en sus obras y es peculiarmente agustiniana en tono (De div., Q. Ixxxiii, 14; P. L., XL, 38; De lib. arb., II, nn. 7-33; P. L., XXXII, 1243-63; Confess., VII, с. 10, n. 16; P. L., XXXII, 742; Soliloq., I, i, n. 2; P. L., XXXII, 870; comp. De civ. Dei, VIII, iv; P. L., XLI, 228, 229). En Dios pone Agustín el 'mundo inteligible' de los platonistas y el concursus divino es una forma especial requerida por el pensamiento humano. Dios es 'el sol del alma' (Gen. ad lit. XII, xxxi, n. 59; P. L., XXXIV, 479; De pecc. mer., 1, 25, n. 38; P. L., XLIV, 130; comp. Soliloq., I, 8; P. L., XXXII, 877), realizando él mismo las funciones que los escolásticos atribuían a los intellectus agens. La fe también en Agustín, igual que en Anselmo, envuelve la inteligencia. Para ambos el principio intelligo ut credam no es menos verdad que el principio credo ut intelligam. (In Ps. cxviii, serm. xviii, n. 3; P. L., XXXVII, 1552; serm. xliii, c. vii, n. 9; P. L., XXXVIII, 258.).

La filosofía de Escoto es más distintivamente voluntarista. Sobre la libertad de la voluntad es particularmente claro y enfático. Insiste en que la voluntad misma, y nada sino ella, es la causa total de sus voliciones. No está determinada por otro, sino se determina a sí misma contingenter, no inevitabiliter, a una de las alternativas que están ante ella (II Sent., dist. xxv). Eso es libertad, un atributo que es esencial para todas las formas elevadas de voluntad y consecuentemente no queda suspendido o anulado en la visión beatífica (IV Sent., dist. xlix, Q. 4). Al dominar la voluntad sobre las demás facultades y porque a ella pertenece ese amor que es la mayor de las virtudes, la voluntad es un atributo más noble en el hombre que la inteligencia. La voluntad supone la inteligencia, es posterior generatione y por tanto más perfecta (IV Sent., dist. xlix. 4 'quæstio lateralis').

La palabra voluntarismo fuera del ámbito cristiano es la teoría que explica el universo como una emanación fruto de alguna forma de voluntad. La 'razón práctica' de Kant, al ir más allá del mundo de los fenómenos, al que la 'razón pura' está confinada, es superior a ésta. Sin embargo, la razón práctica no es la voluntad, más bien es una inteligencia que es movida por la voluntad y en cualquier caso es una facultad humana, no una facultad del absoluto. Fichte es el primero en concebir la voluntad o la acción-hecha (Thathandlung) como la última e incomprensible fuente de todo ser. Es seguido por Schelling, quien dice que es Ursein, no habiendo otro ser, siendo de ella sola predicables los atributos usualmente predicados de Dios. Schopenhauer sostiene que la voluntad es anterior a la inteligencia en los órdenes metafísico y físico. Aparece en la naturaleza primero como una vaga auto-conciencia mezclada con simpatía. Las ideas vienen luego, subrayándose las diferencias y desarrollándose la organización. Pero la voluntad domina totalmente y Schopenhauer pone en su reposo su ideal. Nietzsche transforma 'la voluntad de vivir' en 'la voluntad de poder'. Su filosofía alienta la tiranía y la revuelta a la vez; la tiranía contra el débil en cuerpo y mente; la revuelta contra la supremacía de cualquier entidad.

El pragmatismo es una forma extrema de voluntarismo psicológico, estando relacionado estrechamente con el humanismo, una teoría más amplia en la que la función de la voluntad para 'hacer la verdad' se extiende hasta hacer la realidad. El voluntarismo de los absolutistas, tales como Fichte, Schelling y Schopenhauer, confunde el concepto abstracto del ser, en cuanto actividad en general, con el concepto más determinante y psicológico de la voluntad, en cuanto auto-determinación racional. El pragmatismo identifica inteligencia y voluntad con acción.