Historia

VULGATA

Vulgata (del latín editio vulgata 'versión común') es el nombre dado a la traducción de la Biblia al latín hecha por Jerónimo.

Biblia de Gutenberg
Biblia de Gutenberg
Durante varios siglos fue la única autorizada por la Iglesia católica. En el año 382 Dámaso de Roma pidió a Jerónimo que realizara una traducción en un latín aceptable. Antes de eso existían algunas versiones latinas, conocidas con el nombre general de Vetus Latina, en las que se distinguen tres grandes familias: la Africana, la Itálica y la del resto de Europa, excluida Italia. A la primera pertenecen los textos de Tertuliano, Cipriano y Agustín. A la italiana (Itala) pertenece la de Milán por influencia de Ambrosio, texto que luego se mezcló con la Vulgata para dar lugar a la Italo-Vulgata. Al tercer grupo pertenecen la Romana, la Vetus Hispana y la Gala.

Jerónimo hizo su trabajo en dos etapas; en la primera tradujo del griego de la Septuaginta, pero más tarde usó el hebreo, para lo cual aprendió esa lengua en Lida y Tiberias. En el año 405 había terminado la tarea y hacia el siglo VI su traducción era la comúnmente usada. Con el paso del tiempo se revisaron los textos y la universidad de París produjo una importante edición en el siglo XIII, que sería la base de todas las primeras Vulgatas impresas. En 1546 el concilio de Trento decretó que la Vulgata era la versión exclusiva de la Biblia, convirtiéndose en la Vulgata Clementina, así llamada porque fue Clemente VIII en 1592 quien mandó publicar el texto definitivo. En tiempos modernos se han producido varias ediciones críticas y en 1965 el concilio Vaticano II estableció una comisión para revisar el texto.