Historia
WENDOS, CONVERSIÓN DE LOS

Este período infructuoso fue seguido por el destacado episodio con Godescalco. Era hijo de Uto y acometió la cristianización sistemática del pueblo, con la ayuda de los condes sajones y especialmente del arzobispo Adalberto de Hamburgo-Bremen. Su éxito fue sólo superficial. Al perder el arzobispo el favor imperial y entrar en disensiones con los sajones, los wendos se levantaron, causando una masacre de cristianos en Lenz en la que Godescalco cayó (1066), destruyendo toda huella de cristianismo. De los tres obispados: Oldenburgo, Mecklenburgo y Raztzeburgo, sólo quedaron los nombres. Una causa que contribuyó a esta calamidad fue principalmente el poco tacto del príncipe en apoyar a los misioneros que eran extranjeros y no querían aprender la lengua del pueblo, de manera que el príncipe tuvo que ser su traductor. Un resultado del levantamiento fue que la conversión pacífica de los wendos cesó, siendo ahora aniquilación la palabra determinante. Las condiciones no mejoraron cuando en 1067 el obispo Burchard de Halberstadt destruyó el principal santuario de los leutizi y el caballo sagrado de Radigast en Halberstadt. La actividad misionera fue reanudada cuando Kruto, el sucesor de Godescalco, fue asesinado por Enrique, el hijo de Godescalco, quien con ayuda sajona se hizo con el poder. Enrique procedió más cautamente que su padre, aunque él era cristiano y tuvo una iglesia en Altlübeck, la única en Mecklenburgo. Constantes guerras con amenazas externas le impidieron llevar a cabo sus planes. Su asesinato en 1127 hizo que la obra misionera cesara de nuevo. Bajo el poderoso Niklot la tierra de Mecklenburgo cayó de nuevo en el paganismo. Los wendos encontraron en la piratería, que habían aprendido de los daneses, una ocupación más atractiva que la agricultura o la cría de ganado. De nuevo se demostraba que lo que se necesitaba para la seguridad del reino era o bien la conversión total de los wendos o su aniquilación. Éste fue el lema de la cruzada sajona de 1127. El conde Adolfo de Holstein-Schauenburg y Enrique de Badewide lograron arrancar Wagrien y Polabia (Holstein oriental y Lauenburgo) de los wendos, siendo la primera completamente devastada y eliminada su población wenda. Los colonos alemanes tomaron su lugar, a cuyo cuidado espiritual el anciano Vicelino dedicó sus últimos días.

Los sorbios, en la frontera meridional del imperio alemán, tuvieron una historia diferente. Ya en el año 782 se narra una guerra de los sorbios, calificada de "levantamiento", lo que muestra su sujeción anterior al imperio. Vivían con los alemanes en los valles de Turingia y eran tenidos por cristianos en el tiempo de Carlomagno. Los avances cruzando el Saale fueron iniciados por el conde Otóon de Sajonia y enérgicamente continuados por su hijo Enrique I. Los daleminzianos, vecinos de los sorbios, fueron sometidos en el año 928. El emperador Otón I acometió la primera obra misionera entre los wendos meridionales. Meissen, Zeitz y Merseburg fueron hechos obispados sufragáneos de Mardeburgo en tierra wenda. Los primeros obispos, Burkhard, Hugo y Boso fueron consagrados por el arzobispo Adalberto en 968. Esos wendos meridionales se aferraron tenazmente a su lengua y religión nacional, siendo el progreso del cristianismo favorecido por la inmigración de alemanes. A finales de siglo había varias iglesias, siendo las más antiguas las de Zeitz y Bosan. En el siglo XII las ciudades episcopales se habían convertido en alemanas y tenían iglesias, así como varias ciudades fortificadas, pero la masa de la población se aferraba al paganismo, aunque sus santuarios e ídolos de adoración pública habían sido destruidos. La gradual disminución de la población wenda y la creciente inmigración de alemanes finalmente produjo la asimilación de los wendos restantes, que fue completada en algunas partes del país sólo a finales del siglo XIV.
En Polonia, el conde Miseco aceptó el cristianismo en el siglo X. Un obispado polaco fue fundado en el año 968 (Posen, bajo Magdeburgo), aunque la población polaca durante un tiempo permaneció más pagana que cristiana. Otón III estableció el arzobispado de Gnesen, mientras Boleslao Chrabry, el conquistador de Pomerania, estableció el obispado de Kolberg, con un obispo alemán, Reinberg. Tras su muerte Pomerania recayó, pues durante un tiempo estuvo bajo dominio danés, y tras mediados del siglo XI se convirtió en un reino pagano independiente. En el año 1119 cayó de nuevo en manos de los polacos. Incluso en ese tiempo el príncipe Wratislaw, su esposa y algunos de los nobles eran cristianos, como lo era una parte de la población en las ciudades de Pomerania. En 1120 el paganismo se estaba desintegrando, lo que explica su súbito hundimiento cuando Boleslao III conquistó a los pomeranios y les hizo aceptar el cristianismo como una de las condiciones de paz.