Historia

WORMS, CONFERENCIAS DE

Conferencias de Worms es el nombre de dos conferencias celebradas en esa ciudad en el siglo XVI entre católicos y protestantes.

Worms, perspectiva general del siglo XVI
Catedral de Worms - Fotografía de Wenceslao Calvo
Conferencia de 1540-41.
Tras demostrarse la ineficacia de la conferencia de Hagenau se convocó una nueva el 28 de octubre del mismo año (1540). Pablo III decidió que su representante no fuera un cardenal y designó a Tommaso Campeggi, obispo de Feltre. Sus instrucciones subrayaban la gracia del papa al aceptar una conferencia de esta clase, que tanto aborrecía, quedando la autoridad de la curia salvaguardada y todas las propuestas reservadas a la decisión papal. Morone, el nuncio, también apareció, siendo su propósito obstruir la conferencia tanto como fuera posible. Pietro Paolo Vergerio llegó como representante francés externamente, aunque al servicio secreto del papa para procurar el regreso de los protestantes a la Iglesia católica. Melanchthon puso en marcha el 22 de octubre en Gotha una protesta contra la pretensión del papa de tener la precedencia y la última decisión en tal conferencia. Sus propias instrucciones se concretaban en rechazar el reconocimiento de la supremacía papal y avisaba del peligro de división en las filas protestantes, en caso de que ciertas posiciones no fueran mantenidas. Los protestantes estaban plantados en las conclusiones de Esmalcalda. Los miembros de la conferencia llegaron puntualmente, pero el representante del emperador retrasó su llegada hasta el 22 de noviembre. Los diputados católicos de importancia eran Nausea, Cochlaeus, Pflug, Pelargus, Gropper, Eck y Mensing, mientras que por los evangélicos aparecieron Jakob Sturm, Bucero, Capito, Calvino, W. Linck, Osiander, Schnepf, Brenz y Amsdorf. Los representantes de Maguncia, Baviera, Pfalz y Estrasburgo oficiarían como presidentes. Los evangélicos usaron el retraso para fortalecer el frente unido. El 25 de noviembre Granvela inauguró la conferencia. A los evangélicos se les sugirió que sometieran por escrito lo que profesaban, a lo que replicaron que se sometían a la Confesión de Augsburgo y a la Apología.

Progreso y clausura.
El comienzo real de la conferencia fue continuamente pospuesto y el 8 de diciembre Campeggi se presentó y habló del celo del papa por la sanidad de las divisiones religiosas, a lo que se dio el asentimiento sin mencionar al papa. Los evangélicos se opusieron a la entrega de resúmenes de acción al emperador solo y demandaron que cada lado recibiera un juego original de documentos, aunque finalmente estuvieron de acuerdo con aceptar copias certificadas. La facción católica no estaba de acuerdo con las medidas a ser adoptadas. Parecía que la conferencia se rompía por la cuestión de la forma de intercambio de propuestas. Granvela no tenía desde el principio confianza en una conferencia pública y se propuso conseguir que algunos individuos del lado protestante consintieran con procedimientos más privados que permitieran alcanzar un compromiso. El 2 de enero de 1541 se presentó la propuesta de que cada uno de los 11 participantes hablarían con el principal portavoz de cada lado, tomando los notarios los puntos principales. En esto los evangélicos no estaban unidos, procurando Melanchthon y Bucero mediar, viéndose en esta actitud la astuta política de Granvela, lo que provocó la ira de Osiander, quien percibió que algún entendimiento secreto había obtenido. Los protestantes deseaban que cada uno de los participantes tuviera libertad de hablar. Granvela procuró que la autoridad del emperador concluyera la conferencia, pero el 14 de enero la conferencia comenzó con Eck como portavoz católico. Excusó el retraso sobre la base de que la Confesión (de 1540) que les había sido mostrada difería de la de 1530 y que la comparación había exigido tiempo, a lo que Melanchthon replicó que eran esencialmente la misma. Eck prácticamente aprobó el artículo uno y comenzó a debatir sobre el artículo dos que trata con el pecado original, sobre el cual él y Melanchthon disputaron hasta el 17, cuando Granvela los llamó a ambos, junto con Mensing y Bucero, para un encuentro, donde los cuatro acordaron una fórmula que los evangélicos podían aceptar. Mientras tanto, el día antes Granvela había recibido órdenes del emperador de terminar la conferencia y el 18 de enero, cuando cuatro procedimientos añadidos fueron llevados a cabo, el presidente declaró que el emperador había ordenado, ya que no se había hecho ningún progreso, que los asuntos fueran desviados a la siguiente dieta, quedando abruptamente terminada la conferencia.

Mapa de las principales conferencias religiosas del siglo XVI en territorio alemán
Mapa de las principales conferencias religiosas del siglo XVI en territorio alemán
Conferencia de 1557.
Por la Paz de Augsburgo de 1555 los Estados de la Confesión de Augsburgo habían ganado derecho permanente al libre ejercicio de su religión. Pero la esperanza de una unión religiosa y un acuerdo eclesiástico en asuntos de enseñanza y ceremonias no había sido abandonado. La discusión de la equidad de las partes religiosas quedó referida al momento de la futura dieta, entonces señalada para el 1 de marzo de 1556. La dificultad de los príncipes evangélicos era que desde la muerte de Lutero sus iglesias habían quedado desunidas por varias controversias y no tenían dirigente reconocido; la autoridad de Melanchthon era desafiada por una parte incluso de sus propios alumnos, mientras que Brenz era sospechoso para todo un grupo. En la dieta de Augsburgo, Christoph de Württemberg había deseado un encuentro de los príncipes evangélicos; Felipe de Hesse había querido un encuentro de sus consejeros y teólogos; los duques ernestinos procuraron traer a ambos. Pero los teólogos (Amsdorf, Stolz, Aurifaber, Schnepf y Strigel) lo desaprobaron y querían una decisión contra las falsas doctrinas. La dieta de Regensburgo propuso un comité de ocho. Los católicos preferían un concilio, los protestantes una conferencia religiosa; Fernando vio que un concilio era imposible y se decidió por una conferencia, que señaló en Worms el 24 de agosto de 1557. De cada lado habría seis participantes, seis asociados, seis "auditores" y dos notarios. La presidencia recaería en Julius von Pflug, obispo de Naumburgo; los principales protestantes eran Melanchthon, Brenz, Schnepf, el profesor Macchabäus de Copenhague (posteriormente Runge de Greifswald), Karg y Pistorius; los representantes católicos eran Pflug, Helding, Gropper, Canisio, Delfius de Estrasburgo y el profesor Rithoven de Lovaina.

Philipp Melanchthon
Philipp Melanchthon
La brecha flaciana.
Se habían hecho intentos en vano para sanar la brecha entre Melanchthon y Flacius y en vista de la inauguración de la conferencia se resolvió que los Estados evangélicos llegaran juntos a Worms el 1 de agosto para hacer un nuevo intento de sanar la ruptura. Un encuentro preliminar de los príncipes bajo el duque Christoph se celebró en Francfort en junio, pero el elector Augusto estuvo ausente por consejo de Melanchthon; se alcanzó el acuerdo de que mantendrían unánimemente la Confesión de Augsburgo. Flacius insistió sobre la condenación de toda enseñanza errónea, trayendo acusaciones definidas contra algunos de los principales protestantes y declaró que un pronunciamiento contra todas las corrupciones de doctrina era absolutamente necesario. Melanchthon y sus asociados llegaron a Worms el 28 de agosto y los teólogos ernestinos se dieron cuenta enseguida de que estaban prácticamente aislados, casi todos "adorando a Felipe como una divinidad." Los evangélicos se encontraron el 5 de septiembre y Monner y Schnepf presentaron sus propuestas para condenar todas las corrupciones de los últimos 10 años, con referencia especial a Melanchthon; en contestación se señaló que era necesaria una acción común contra el enemigo común, y para cumplir eso otros representantes tenían que estar asegurados. El 9 de septiembre se hizo un nuevo intento, pero con el resultado de que los flacianos amenazaron con hacer una declaración abierta de su posición.

Matthias Flacius Illyricus
Matthias Flacius Illyricus
Inutilidad de la conferencia.
El 11 de septiembre comenzó la conferencia y surgió la inevitable discusión inmediatamente sobre el orden de procedimiento; la propuesta de Melanchthon de métodos orales fue rechazada en favor de la de Helding, de documentos escritos en mano. En lugar de la Confesión de Augsburgo una declaración de Canisio, en 23 artículos, de los principales puntos en disputa sería la base de discusión. En la quinta sesión, 16 de septiembre, Canisio aludió a las diferencias de los evangélicos, lo que Flacius aprovechó para subrayar su posición. El 20 de septiembre Canisio de nuevo leyó un documento referido a Osiander y Major y los flacianos de nuevo señalaron la lógica de su posición, afirmado que ellos estaban obligados a justificarse a sí mismos y ante la amenaza de sustituirlos replicaron que ellos apelarían al presidente. No se pudo lograr la paz a pesar de los tremendos esfuerzos hechos para sanar la brecha y para que los evangélicos presentaran un frente unido. Todo fue inútil, pues el 27 de septiembre los representantes de Juan Federico entregaron a los asesores católicos su protesta y el 1 de octubre la notificación de que partirían, dejando la ciudad ese mismo día. De hecho la conferencia había quedado interrumpida desde el 20 de septiembre; la parte católica se congratuló de haber concluido el asunto de una vez, pero los evangélicos esperaban encontrar un camino que removiera la triste impresión de este conflicto en su propio campo. La conferencia se reanudó el 6 de octubre, pero inmediatamente surgió una disputa en cuanto a si la declaración de Flacius era oficial o privada. Entonces surgió una nueva cuestión sobre si los restantes disputadores protestantes eran competentes como adherentes de la Confesión de Augsburgo y si habían excluido justamente a los flacianos; más aún ¿reconocerían éstos la conferencia? Objeción tras objeción surgía y los evangélicos no lograban traer bajo discusión las doctrinas a debate. Se pospusieron las deliberaciones hasta obtener una palabra de Fernando, por la que se instruía a reinstalar a los teólogos de Weimar en sus derechos como participantes; pero sobre la interpretación de este mensaje surgió una nueva batalla. Finalmente, el 28 de noviembre los católicos declararon que no podían tratar con una parte dividida, quedando referido todo el asunto a la siguiente dieta, afirmando cada parte su inocencia por las causas que habían desembocado en este resultado.

Si la conferencia de Ratisbona reveló la fuerza de la facción protestante, las de Worms mostraron su debilidad. La división fue un espectáculo para los oponentes e hizo que éstos se aprovecharan de la ocasión para su causa. Canisio pensó que los príncipes de la facción católica no se opondrían ahora a un concilio general, a la vez que la Contrarreforma ya estaba en marcha.